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Biografía

Agustín Díaz Yanes

Agustín Díaz Yanes

70 años

Agustín Díaz Yanes

Nació el 09 de Septiembre de 1950 en Madrid, España

Premios: 2 Goya (más 1 premios)

Filmografía
Oro

2017 | Oro

Hubo una época en que Agustín Díaz Yanes apuntaba maneras de gran director, su debut tras las cámaras con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto hace ya más de dos décadas. Su posterior trayectoria ha sido irregular, aunque la taquilla le sonriera con la adaptación del héroe novelesco de Arturo Pérez-Reverte Alatriste. Ahora también toma como punto de partida un relato del escritor, además de una trama aventurera con telón de fondo histórico, la América de los conquistadores del siglo XVI, y también con esa misma mirada triste y desencantada, que busca rebajar la épica de la posible gesta, abundando en los aspectos de pura ambición, envidia, lujuria y violencia, aunque, un querer sin querer, admirando el valor de unos hombres que se enfrentaban a obstáculos sin cuento en territorio desconocido. En ese sentido, sigue la línea de la también fallida 1898, los últimos de Filipinas, dando en su mirada acomplejada una de cal y otra de arena. Hasta la música de Javier Limón se diría que se contagia de esas medias tintas, pues a ratos se arranca en una nota que parece va a ser el inicio de la genial partitura de Ennio Morricone para La misión, pero no, claro que no. Ante el esfuerzo desarrollado en lo que sin duda es una producción ambiciosa, con espléndida fotografía selvática de Paco Femenia, la pregunta del millón es “¿qué pretende transmitir al espectador Agustín Díaz Yanes?”. No es fácil saberlo, y ello se traduce en la carencia de emociones genuinas. El referente fílmico claro es Aguirre, la cólera de Dios, de la que toma prestada entre otras muchas, la idea de la voz en off de un cronista de la expedición. Pero francamente, se queda a años luz del imitado film de Werner Herzog, lo que entrega no funciona como cuadro de la avaricia desbocada por el reluciente oro. Ni siquiera hay una reflexión digna de ese nombre en torno a los nativos. Tenemos una expedición comandada por un anciano oficial, que lleva consigo a su señora esposa, deseada por sus hombres, y a una criada. La poca determinación del líder de la expedición es manifiesta, nunca nos creemos a su personaje, y el empeño en mostrar la fuerza de una mujer con personalidad, con la cara de Bárbara Lennie, parece responde sólo a satisfacer una cuota feminista de pantalla. Tampoco es fácil aceptar al resto de comparsas, a pesar del esfuerzo de las composiciones de Raúl Arévalo, Óscar Jaenada y José Coronado. Algunos pasajes son como viñetas sueltas, que parecen querer obligar al espectador a comulgar con ruedas de molino, véase la aparición de Juan Diego como una suerte de reverso luminoso del coronel Kurtz de Apocalypse Now con acento andaluz, o todas las escenas que protagoniza un caricaturesco fraile dominico.

3/10
Sólo quiero caminar

2008 | Sólo quiero caminar

13 años después de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto –su debut como director y mejor película hasta la fecha–, Agustín Díaz Yanes recupera a la protagonista, Gloria Duque, nuevamente interpretada por Victoria Abril. En realidad, no se trata estrictamente de una secuela, pues Díaz Yanes escribió una película de ladronas independiente, con Victoria Abril en la cabeza para la más veterana, y en un momento dado se le ocurrió que la actriz retomara al personaje, quince años después. En esta ocasión, Gloria forma parte de una cuadrilla de mujeres descubiertas por los tipos a los que intentan desvalijar. La mayor parte del grupo logra huir, excepto Aurora, que es enviada a prisión. Mientras, en México, Ana, una prostituta, recibe una insólita proposición de matrimonio por parte de Félix, un mafioso que ha requerido de sus servicios. Ana acepta, porque le parece una buena idea, pero muy poco después su vida se ha convertido en un infierno ante los continuos maltratos. Decide llamar a Gloria, y a sus chicas, que viajan al país azteca para montar una operación y desvalijar a Félix, mientras éste prepara un negocio con un grupo de coreanos, con ayuda de Gabriel, su hombre de confianza, que lleva años esperando que su padre, que mató a la madre, salga de la cárcel para asesinarle. La película acumula detalles groseros en el tramo inicial que están a punto de dar al traste con el conjunto. Por suerte, mejora sustancialmente en cuanto queda claro el objetivo de las protagonistas, y a pesar de alguna caída de ritmo, está narrada con buen pulso. Los encuadres y movimientos de cámara están realizados con una gran imaginación, y además, Díaz Yanes demuestra una gran soltura a la hora de dirigir a su escogidísimo elenco. Victoria Abril demuestra su veteranía retomando el registro de superviviente maltratada por la vida que ahora se ha convertido en madre. También se luce Ariadna Gil, que hace tiempo que andaba en dique seco, en un papel de mujer dura complejo, en el que resulta muy convincente. Pilar López de Ayala y Elena Anaya salen menos, pero están a su nivel habitual. No desentonan los interpretes masculinos, con Diego Luna y José María Yazpik –que ya coincidieron en Nicotina– al más alto nivel. Mucho más irregular que la citada opera prima del cineasta, llama la atención que el tono sea menos realista y dramático, tiene altibajos, se echa de menos una mejor descripción de los personajes, y sus excesos de sexo y violencia pueden llegar a agotar. Incluye más humor y numerosas referencias a clásicos del cine como Atraco perfecto y Grupo salvaje, la más evidente, pues las imágenes del principio del film de Peckinpah se combinan con uno de los momentos clave de la trama. Se ha permitido Díaz Yanes recoger el tema central del legendario western, la lealtad entre personajes amorales en un entorno agresivo en el que la supervivencia es un drama. Pero el film está más cercano a los cócteles ficticios de Tarantino.

4/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Sin noticias de Dios

2001 | Sin noticias de Dios

Los ángeles del cielo tienen el aspecto de Fanny Ardant y Victoria Abril; los demonios del infierno se parecen a "Pe" Cruz y Gael García Bernal, y a los condenados los convierten, parte de su castigo, en su opuesto. Y en la tierra... ay, en la tierra la gente se ha olvidado de Dios, y ni ángeles ni demonios saben dónde para. Dicen que anda deprimido por el panorama. Aunque las cosas podrían cambiar. Una madre ha rezado por su hijo boxeador. Una ángel en forma de esposa y una demonio que se supone es la prima, disputarán por la salvación/condena de su alma. Agustín Díaz Yanes cambia de tercio tras su prometedor debut en la dirección con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Y se interna en un subgénero, el “celestial” que cuenta con ilustres representantes: ¡Qué bello es vivir!, A vida o muerte, El cielo puede esperar... El planteamiento es atractivo, y se lanzan atinadas andanadas a ciertas mentalidades que imperan hoy. Decir que el infierno es aburrido, pues su público es gente “enchufada” a la televisión todo el día, que elude cualquier idea de responsabilidad, dice mucho del adocenamiento dominante. Aunque la película se estanca. Establecido el argumento, seguimos una y otra vez las reiterativas pullas y contrapullas de Cruz y Abril, las dudas del boxeador, o la improbable alianza entre las fuerzas del bien y del mal.

4/10
Al límite (1997)

1997 | Al límite

Detrás de Javier Barea, un experto psiquiatra forense, se oculta un peligroso 'serial killer'. Matar es para él un juego excitante, que le permite observar las reacciones de dos ambiciosas mujeres: María Ramos, la juez que investiga los crímenes, y Elena, una periodista radiofónica que logra el 'scoop' de hablar en antena con el asesino. La película que dirige Eduardo Campoy tiene a favor su deseo de mostrar, de modo realista, los procedimientos judiciales de la justicia española. Son loables también sus críticas al deseo de destacar de algunos jueces –los denominados 'jueces estrella'–, y al periodismo amarillo, falto de cualquier tipo de ética. Sin embargo, el resultado final sobre el celuloide es muy irregular. A la trama le falta mordiente, avanza demasiado a trompicones, y ofrece un final muy plano. El reparto no es muy ajustado; desentona sobre todo Juanjo Puigcorbé como asesino, un papel que no casa con sus dotes de actor. Tampoco ayuda mucho la insistencia en algunos de los aspectos más morbosos de la historia.

2/10
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

1995 | Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

México D.F. Gloria Duque (Victoria Abril) es una prostituta que ha tocado fondo. Durante la venta de un importante alijo de droga, es testigo del asesinato de dos policías a manos de unos mafiosos. Antes de morir, uno de los policías consigue entregarle una agenda con las direcciones donde la mafia blanquea su dinero por todo el mundo. Gloria consigue huir y es deportada a España, de donde salió hace tiempo huyendo de su marido parapléjico y de una vida pobre y aburrida. Su suegra, que desconfía de ella, le exige que busque trabajo. Pero Gloria decide utilizar la valiosa información de la agenda para solucionar su vida por la vía rápida. Lo que no sabe es que un implacable asesino, interpretado por Federico Luppi, la busca para recuperar la libreta y después matarla. Una de las mejores películas españolas del 95. Acaparó la mayoría de los premios Goya, y obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival de Cine de San Sebastián. Un thriller dirigido con eficacia y solidez. Sin quedarse sólo en la acción, profundiza mediante un inteligente guión, escrito por el propio Díaz Yanes, en unos personajes al borde del abismo. La interpretación de Victoria Abril es magistral. Pilar Bardem y Luppi están sensacionales. Intensa, dramática e impactante.

7/10
Demasiado corazón

1992 | Demasiado corazón

Clara y Ana son dos gemelas que, sin embargo, tiene caracteres muy diferentes. Clara se casará con un hombre adinerado al que no ama y cuando éste muere, el novio de su hermana Ana intentará que ésta se ahaga con la herencia del desaparecido. Drama pesaroso con tintes de thriller y cine negro, en la línea de otros tranajos de Agustín Díaz Yanes (Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto), aquí en labores únicamente de guionista. Las buenas interpretaciones del reparto femenino –con Victoria Abril a la cabeza, actriz fetiche de Díaz Yanes– no son suficientes para crear un resultado notable.

5/10
A solas contigo

1990 | A solas contigo

Los más importantes secretos del Proyecto Albatros están siendo filtrados a una potencia extranjera. El responsable es un alto jefe de la Armada que al verse descubierto opta por el suicidio, no obstante, su cómplice decide asesinar al agente del servicio de inteligencia que les ha descubierto. El asesinato es presenciado por una chica, a la que el asesino tratará de eliminar a toda costa., lo que ignora es que la muchacha es ciega. Eduardo Campoy dirige esta historia de espías y asesinatos, obteniendo momentos de intriga y suspense. Imanol Arias y Victoria Abril encabezan el reparto, siendo secundados en el pápel de villano por el cada vez más versatil Juan Echanove. El film cuenta además con la colaboración especial de Emma Suárez y Esperanza Campuzano.

5/10
Bâton Rouge

1988 | Bâton Rouge

Isabel Harris, una mujer de clase alta, es acosada por una psiquiatra y un cazador de fortunas. Éstos tienen datos reveladores acerca de la muerte de su marido y la chantajean. Esforzado thriller a la española, que cuenta con un guión coescrito por Agustín Díaz Yanes, posterior director de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

5/10
Barrios altos

1987 | Barrios altos

Verónica es una mujer joven, divorciada y con un hijo, que vive en los barrios altos de Barcelona. Su vida va a cambiar cuando su masajista muere no sin antes dejarle una nota para que recoja un paquete escondido. A partir de ese momento, la vida de Verónica se convertirá en una especie de búsqueda detectivesca que incluye a una organización mafiosa. Comedia con guión de thriller protagonizada por Victoria Abril y dirigida por José Luis García Berlanga, que más tarde se dedicó a dirigir series televisivas. A la película le falta interés porque no da con el tono, entre la parodia, el romance y la picaresca. Lo mejor es el trabajo de la protagonista.

3/10
Oro

2017 | Oro

Hubo una época en que Agustín Díaz Yanes apuntaba maneras de gran director, su debut tras las cámaras con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto hace ya más de dos décadas. Su posterior trayectoria ha sido irregular, aunque la taquilla le sonriera con la adaptación del héroe novelesco de Arturo Pérez-Reverte Alatriste. Ahora también toma como punto de partida un relato del escritor, además de una trama aventurera con telón de fondo histórico, la América de los conquistadores del siglo XVI, y también con esa misma mirada triste y desencantada, que busca rebajar la épica de la posible gesta, abundando en los aspectos de pura ambición, envidia, lujuria y violencia, aunque, un querer sin querer, admirando el valor de unos hombres que se enfrentaban a obstáculos sin cuento en territorio desconocido. En ese sentido, sigue la línea de la también fallida 1898, los últimos de Filipinas, dando en su mirada acomplejada una de cal y otra de arena. Hasta la música de Javier Limón se diría que se contagia de esas medias tintas, pues a ratos se arranca en una nota que parece va a ser el inicio de la genial partitura de Ennio Morricone para La misión, pero no, claro que no. Ante el esfuerzo desarrollado en lo que sin duda es una producción ambiciosa, con espléndida fotografía selvática de Paco Femenia, la pregunta del millón es “¿qué pretende transmitir al espectador Agustín Díaz Yanes?”. No es fácil saberlo, y ello se traduce en la carencia de emociones genuinas. El referente fílmico claro es Aguirre, la cólera de Dios, de la que toma prestada entre otras muchas, la idea de la voz en off de un cronista de la expedición. Pero francamente, se queda a años luz del imitado film de Werner Herzog, lo que entrega no funciona como cuadro de la avaricia desbocada por el reluciente oro. Ni siquiera hay una reflexión digna de ese nombre en torno a los nativos. Tenemos una expedición comandada por un anciano oficial, que lleva consigo a su señora esposa, deseada por sus hombres, y a una criada. La poca determinación del líder de la expedición es manifiesta, nunca nos creemos a su personaje, y el empeño en mostrar la fuerza de una mujer con personalidad, con la cara de Bárbara Lennie, parece responde sólo a satisfacer una cuota feminista de pantalla. Tampoco es fácil aceptar al resto de comparsas, a pesar del esfuerzo de las composiciones de Raúl Arévalo, Óscar Jaenada y José Coronado. Algunos pasajes son como viñetas sueltas, que parecen querer obligar al espectador a comulgar con ruedas de molino, véase la aparición de Juan Diego como una suerte de reverso luminoso del coronel Kurtz de Apocalypse Now con acento andaluz, o todas las escenas que protagoniza un caricaturesco fraile dominico.

3/10
Sólo quiero caminar

2008 | Sólo quiero caminar

13 años después de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto –su debut como director y mejor película hasta la fecha–, Agustín Díaz Yanes recupera a la protagonista, Gloria Duque, nuevamente interpretada por Victoria Abril. En realidad, no se trata estrictamente de una secuela, pues Díaz Yanes escribió una película de ladronas independiente, con Victoria Abril en la cabeza para la más veterana, y en un momento dado se le ocurrió que la actriz retomara al personaje, quince años después. En esta ocasión, Gloria forma parte de una cuadrilla de mujeres descubiertas por los tipos a los que intentan desvalijar. La mayor parte del grupo logra huir, excepto Aurora, que es enviada a prisión. Mientras, en México, Ana, una prostituta, recibe una insólita proposición de matrimonio por parte de Félix, un mafioso que ha requerido de sus servicios. Ana acepta, porque le parece una buena idea, pero muy poco después su vida se ha convertido en un infierno ante los continuos maltratos. Decide llamar a Gloria, y a sus chicas, que viajan al país azteca para montar una operación y desvalijar a Félix, mientras éste prepara un negocio con un grupo de coreanos, con ayuda de Gabriel, su hombre de confianza, que lleva años esperando que su padre, que mató a la madre, salga de la cárcel para asesinarle. La película acumula detalles groseros en el tramo inicial que están a punto de dar al traste con el conjunto. Por suerte, mejora sustancialmente en cuanto queda claro el objetivo de las protagonistas, y a pesar de alguna caída de ritmo, está narrada con buen pulso. Los encuadres y movimientos de cámara están realizados con una gran imaginación, y además, Díaz Yanes demuestra una gran soltura a la hora de dirigir a su escogidísimo elenco. Victoria Abril demuestra su veteranía retomando el registro de superviviente maltratada por la vida que ahora se ha convertido en madre. También se luce Ariadna Gil, que hace tiempo que andaba en dique seco, en un papel de mujer dura complejo, en el que resulta muy convincente. Pilar López de Ayala y Elena Anaya salen menos, pero están a su nivel habitual. No desentonan los interpretes masculinos, con Diego Luna y José María Yazpik –que ya coincidieron en Nicotina– al más alto nivel. Mucho más irregular que la citada opera prima del cineasta, llama la atención que el tono sea menos realista y dramático, tiene altibajos, se echa de menos una mejor descripción de los personajes, y sus excesos de sexo y violencia pueden llegar a agotar. Incluye más humor y numerosas referencias a clásicos del cine como Atraco perfecto y Grupo salvaje, la más evidente, pues las imágenes del principio del film de Peckinpah se combinan con uno de los momentos clave de la trama. Se ha permitido Díaz Yanes recoger el tema central del legendario western, la lealtad entre personajes amorales en un entorno agresivo en el que la supervivencia es un drama. Pero el film está más cercano a los cócteles ficticios de Tarantino.

4/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Sin noticias de Dios

2001 | Sin noticias de Dios

Los ángeles del cielo tienen el aspecto de Fanny Ardant y Victoria Abril; los demonios del infierno se parecen a "Pe" Cruz y Gael García Bernal, y a los condenados los convierten, parte de su castigo, en su opuesto. Y en la tierra... ay, en la tierra la gente se ha olvidado de Dios, y ni ángeles ni demonios saben dónde para. Dicen que anda deprimido por el panorama. Aunque las cosas podrían cambiar. Una madre ha rezado por su hijo boxeador. Una ángel en forma de esposa y una demonio que se supone es la prima, disputarán por la salvación/condena de su alma. Agustín Díaz Yanes cambia de tercio tras su prometedor debut en la dirección con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Y se interna en un subgénero, el “celestial” que cuenta con ilustres representantes: ¡Qué bello es vivir!, A vida o muerte, El cielo puede esperar... El planteamiento es atractivo, y se lanzan atinadas andanadas a ciertas mentalidades que imperan hoy. Decir que el infierno es aburrido, pues su público es gente “enchufada” a la televisión todo el día, que elude cualquier idea de responsabilidad, dice mucho del adocenamiento dominante. Aunque la película se estanca. Establecido el argumento, seguimos una y otra vez las reiterativas pullas y contrapullas de Cruz y Abril, las dudas del boxeador, o la improbable alianza entre las fuerzas del bien y del mal.

4/10
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

1995 | Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

México D.F. Gloria Duque (Victoria Abril) es una prostituta que ha tocado fondo. Durante la venta de un importante alijo de droga, es testigo del asesinato de dos policías a manos de unos mafiosos. Antes de morir, uno de los policías consigue entregarle una agenda con las direcciones donde la mafia blanquea su dinero por todo el mundo. Gloria consigue huir y es deportada a España, de donde salió hace tiempo huyendo de su marido parapléjico y de una vida pobre y aburrida. Su suegra, que desconfía de ella, le exige que busque trabajo. Pero Gloria decide utilizar la valiosa información de la agenda para solucionar su vida por la vía rápida. Lo que no sabe es que un implacable asesino, interpretado por Federico Luppi, la busca para recuperar la libreta y después matarla. Una de las mejores películas españolas del 95. Acaparó la mayoría de los premios Goya, y obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival de Cine de San Sebastián. Un thriller dirigido con eficacia y solidez. Sin quedarse sólo en la acción, profundiza mediante un inteligente guión, escrito por el propio Díaz Yanes, en unos personajes al borde del abismo. La interpretación de Victoria Abril es magistral. Pilar Bardem y Luppi están sensacionales. Intensa, dramática e impactante.

7/10

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