Un Festival sin favoritos. Ésta es la impresión que se sacaba los últimos días cuando se jugaba a los pronósticos. Éstos, más que en las películas, se fijaban en las preocupaciones sociales y políticas del Presidente del Jurado, Sean Penn.
La ausencia de favoritos evita las grandes decepciones, como las que ha tenido otros años Pedro Almodóvar. La Palma de Oro para Entre les murs es una sorpresa sumamente agradable. En particular para Francia, que no recibía la Palma de Oro desde Sous le soleil de Satan, de Maurice Pialat. Esta historia de un profesor encerrado en un aula de alumnos difíciles en el distrito 20 de ParÍs podría parecer una película “excesivamente francesa” y además basada esencialmente en los diálogos. Con todo, el problema abordado, el de la escolarización de las minorías raciales o religiosas en un país occidental, es una cuestión que afecta a todos los países desarrollados. Por otra parte, su director Laurent Cantet da una estupenda lección de cine al captar la vida de un grupo de alumnos frente a su profesor. No era fácil resolver los problemas que presenta este tipo de películas, sin actores profesionales y sin una trama dramática muy precisa. En todo caso, Entre les murs se sitúa en el terreno que interesaba a Sean Penn, según sus repetidas declaraciones: estar cerca de la vida real.
La preocupación social, que es al mismo tiempo una prueba de equilibrio, se encuentra en los premios de interpretación. La femenina va a Sandra Corveloni por Linha de passe, de Walter Salles y Daniela Thomas. La actriz interpreta a la madre de cuatro jóvenes de Sao Paolo que intentan abrirse paso en la vida por caminos distintos. El premio de interpretación masculina (el único que era verdaderamente esperado) es para Benicio del Toro, por su interpretación del Che en la película de Steven Soderbergh. América Latina se ve así distinguida, en el registro social y político, pero sin olvidar a los Estados Unidos pues Che está dirigida por Soderbergh y es la Warner la que la distribuye en Europa.
Italia obtiene el mejor resultado por país pues tenía dos películas en competición y obtiene dos premios, el del Jurado para Il Divo, de Paolo Sorrentino, que traza de forma más o menos discutible el itinerario de Giulio Andreotti. Este aspecto claramente político se equilibra por el otro premio que ha recibido Italia, por un film sobre la mafia napolitana, Gomorra, de Matteo Garrone, una película con más preocupación social que política, que denuncia una organización criminal de forma sumamente sobria.
Es también la vena social de la inmigración clandestina la que es evocada en la película de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, Le silence de Lorna, que son recompensados por el mejor guión. En realidad, a pesar de la calidad de la película, no podían esperarse más después de haber recibido dos veces la Palma de Oro. El premio de la dirección va a Nuri Bilge Ceylan por Tres monos. Una recompensa merecida, que sirve además el equilibrio geográfico del Palmarés.
Quedaba dos premios, que podría decirse de consolación, pero que reúnen a Francia y a los Estados Unidos. El Premio Especial del 61 Festival, que recompensa a Catherine Deneuve como actriz, por su trabajo en Conte de Noel, de Arnaud Desplechin, y Clint Eastwood como director de The Exchange. Los dos completan en cierto sentido las recompensas a dos países. A Francia que ha recibido la recompensa suprema y a los Estados Unidos, distinguidos a través del premio de interpretación del Che de Soderbergh.
Digamos para terminar que la Cámara de Oro va Hunger, de Steve McQueen, una primera película dedicada a la huelga del hambre de los militantes del Ira en los años ochenta.
Premios:
Palma de Oro
Entre les murs, de Laurent Cantet
Gran Premio del Jurado
Mejor director
Nuri Bilge Ceylan, por Tres monos
Mejor actor
Benicio del Toro, por Che
Mejor actriz
Sandra Corveloni, por Linha de passe
Mejor guión
Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, por Le silence de Lorna
Premio del Jurado
Cámara de Oro
Premios especiales
