Cerrada la sección competitiva, y en vísperas de anunciarse los premios, es la hora de hacer balance de lo visto en 2010 en San Sebastián, y de hacer un pronóstico sin reservas de quién puede triunfar en el palmarés.
Ya lo he dicho en alguna de mis crónicas, pero éste es el momento de repetirlo. El nivel de las películas a concurso en la 58 edición del Festival de San Sebastián ha sido inferior al de otros años. En descargo de este hecho hay que decir que todo el mundo parece coincidir en que algo semejante ha ocurrido en Cannes o en la reciente Mostra de Venecia. De todos modos, aquí parece haberse notado especialmente la merma en el presupuesto. Sintomático resulta que la única visita al certamen digna del adjetivo de “glamourosa” haya sido la de la actriz Julia Roberts, que encajó su promoción de Come, reza, ama para recoger el Premio Donostia. Quedan lejos los tiempos en que se entregaban hasta tres premios Donostia el mismo año. El color de la alfombra para las galas de este año –negro– quizá tenga la ventaja de ser muy sufrido, para que no se noten las manchas, especialmente en días de lluvia. Pero se convierte en metáfora de cierta negrura que acompaña a la última edición del festival que dirige Mikel Olaciregui. Porque a lo dicho sobre la sección competitiva, hay que añadir que las Perlas de Otros Festivales que se incrustan en Zabaltegi brillaban menos que en otras ocasiones, sin ir más lejos se ha echado en falta la Palma de Oro en Cannes, El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas, que parece que se verá en Sitges.
El documental es el rey
Si un género o modo de hacer cine ha dominado el Festival, ése es sin duda el documental. No sólo ha contado con una retrospectiva propia, la llamada .DOC, sino que en la sección oficial ha estado representado por tres títulos, uno fuera de concurso –Bicicleta, cuchara, manzana–, otros dos –Genpin, Aita– a competición y un tercero –La mezquita–, de todo casi documental. Mientras que en otras secciones del festival han destacado filmes tan interesantes como Exit Through the Gift Shop –sobre el mundo de los graffiteros y el arte en general–, How Much Does Your Building Weigh, Mr. Foster? –sobre el célebre arquitecto–, Guest y La noche que no acaba –de los representantes del documental creativo José Luis Guerín e Isaki Lacuesta–, y Nostalgia de la luz –con su curiosa forma de conectar astronomía y arqueología con historia reciente–. Eso por no hacer una relación exhaustiva de filmes que hacen borrosas la frontera de documental y ficción como La miel, Le quattro volte o Gesher.
Otras pelis valiosas
No quiero hacer una descripción agotadora de títulos recomendables que merecen la pena y que han podido ser vistos fuera de la sección oficial. Bastará su simple relación, y quien quiera profundizar no tiene más que pinchar en el título correspondiente. Son Poesía, Buried (Enterrado), Apart Together, Beautiful Boy, Los colores de la montaña y Principios de vida.
¿Quién ganará la Concha de Oro?
Imposible meterse en las cabezas del Jurado presidido por Goran Paskaljevic, pero entiendo que hay que mojarse, con lo que puede ocurrir y con lo que me gustaría que ocurriera. De entrada, creo que hay una serie de películas con escasa opción a ser premiadas. Me refiero a Chicogrande y Amigo –a no ser que la denuncia del imperialismo yanqui encandile a alguien–, El gran Vázquez –título comercial que pinta poco compitiendo en el Festival–, La mezquita y Genpin –ambas poquita cosa–.
Creo que en la selección de las películas a concurso, hay una clara apuesta por el cine catalán, con lo que fácilmente puede haber galardones para Pan negro y Elisa K. ¿Cuáles? Dirección, Premio del Jurado, Premio Especial del Jurado... Sería políticamente incorrecto dejar estos filmes sin premio, aunque en mi opinión no son especialmente apasionantes. El mejor título español a concurso, Aita, podría optar a los mismo premios citados para los filmes catalanes, e incluso a la Concha de Oro, aunque esta última decisión sería francamente arriesgada.
A la hora de destacar una interpretación femenina, la opción más clara está en la película argentina Cerro Bayo. Verónica Llinás sería la opción perfecta, e incluso podía ser premiada junto a su compañera de reparto Adriana Barraza. Además, el film podría llevarse otros premios como el de guión. Mucho más discutible sería el galardón de interpretación para Aina Clotet de Elisa K,o Senta Berger de Colours in the Dark. Difícil está la cosa a la hora de destacar a los actores masculinos. Sobresale Connor McCarron en Neds, pero también podría tener opciones Bruno Ganz –aunque Colours in the Dark no esté a la altura de su talento–, y Li Bing Qiang por el anciano protagonista de Addicted to Love.
Ya he mencionado algunos candidatos a mejor director. Cabe añadir al coreano Kim Jee-Woon, por su película extrema y gore I Saw the Devil, un título de género bastante insoportable por su crudeza, pero con una buena puesta en escena. También tiene una formidable puesta en escena y una grandísima fotografía Misterios de Lisboa, de Raoul Ruiz, que es mi candidata favorita a la Concha de Oro. Otro buen director es Bent Hamer, pero quizá el premio que podría llevarse A casa por Navidad es el de mejor guión.
La solución al enigma de los ganadores, mañana sábado día 25 por la tarde. Y si no coincide con mis pronósticos, no extrañarse. Los jurados se equivocan. O tal vez el miope sea yo.
