Oh, desgracia! Ha finalizado ya la 12ª Muestra Syfy. Los friquis madrileños entonamos el “Pobre de mí”, como en San Fermín, y contamos los días para la número 13... ¡buen número! Siempre ha habido bastante público, desde las primeras ediciones, cuando se llamaba “Calle 13”, pero en esta edición se han batido todos los records de asistencia. El jueves por la mañana consulté en internet para conseguir entradas para diversas personas, pero casi todas las sesiones estaban agotadas, mientras que si por ejemplo querías ver la peli de Joe Dante quedaban únicamente doce localidades.
Comentaba en anteriores post que aquí la calidad de las películas es lo de menos. De hecho, este año para muchos lo más importante han sido los denominados Platillos Volantes, pero platillos de los que a nosotros nos gustan, los que vienen con comida encima, pues numerosos locales madrileños ofrecían tapas inspiradas en clásicos del cine fantástico. Lo mejor, el arpón milenario, junto con las croquetas fantásticas a 1,50 de La Traviata (me estoy pensando pasar a hacer crítica gastronómica en lugar de cinematográfica).
Así las cosas, casi resulta decepcionante y abusivo que se les haya ocurrido programar en la muestra un peliculón, como Song of the Sea. ¿Qué se han creído que venimos aquí a ver cine de calidad? ¡Para eso nos vamos al maldito festival de Cannes! Sólo por la inspirada música de Bruno Coulais ya merece la pena este intenso relato de animación de Tomm Moore que recrea el folklore irlandés, y que se podrá ver próximamente en algún otro festival madrileño de caché.
Concordaba más con el espíritu de la muestra Spring, un film yanqui ‘indie’ de Justin Benson y Aaron Moorhead que una vez visto hace que me arrepiente de lo que comenté de ella en el previo, pues nombrar en la misma frase esta cinta y Antes del amanecer, de Richard Linklater, debería estar penado con cadena perpetua. Viene a ser como decir que Torrente recuerda a Taxi Driver, por poner un ejemplo. La historia del americano enamorado de una misteriosa y atractiva chica con problemillas en bellos parajes italianos da lugar a muchos diálogos pretenciosos, y también a algún momento mítico como cuando ella le lleva a ver a sus padres en las ruinas de Pompeya.
Hablando de mujeres guapas, tuve la desgracia de acudir acompañado de una a la proyección de Goodnight Mommy, de la que basta decir que está producida por Ulrich Seidl, responsable de la agotadora trilogía formada por Paraíso: Fe, Paraíso: Amor y Paraíso: Esperanza. Agota un poco el rollito ‘somos austriacos por lo que podemos llegar a ser tan sórdidos como Michael Haneke, pero por desgracia no tenemos su talento’. La dama que venía conmigo no pudo entender por qué lo pasábamos tan bien cuando la infatigable Leticia Dolera mencionaba una vez más Canino, o por qué el público aplaude entusiasmado cada vez que aparece en pantalla el típico plano de peli de terror de la luna llena (Spring batió los records). Y creo que se asustó un poco porque nos entrara la risa a todos los presentes en una historia tan retorcida cuando los 'gemeliers' protagonistas (dos niños rubios que cantan y todo) atan en la cama a su madre porque piensan que es una impostora después de que le hayan vendado toda la cara tras reconstruírsela debido a un accidente. Pero resulta imposible permanecer serio en el momento en el que se meten hasta el salón dos pesadísimos señores mayores de Cruz Roja, y como no se creen que mamá no está, insisten a toda costa en subir a buscarla. Memorable.
Ah, sí, mi amiga en cuestión me dejó claro después que no la llamara más.
Desconcertante el método del ente alienígena encarnado en el cuerpo de Scarlett Johansson de ligar con desconocidos en Under the Skin, para matarles mientras ellos la persiguen quitándose la ropa y se ahogan en el suelo que se va convirtiendo progresivamente en líquido. No, yo tampoco lo he entendido muy bien, pero ¿y la cara que ponen cuando se encuentran debajo al anterior incauto también desnudo? Además, tiene su moraleja: si eres muy friqui y ligas con alguien que se parece a La joven de la perla, algo no va a salir bien. Épica.
Espero que no se me malinterprete, y que no me tilden de homófobo. Pero confieso que me sumé a las risas generalizadas que produjo Jamie Marks Is Dead. ¿Cómo sobrellevar si no es con humor la historia de un chico acosado por el fantasma protogay del doble de Harry Potter asesinado? Los diálogos supuestamente insinuantes y sutiles chirrían por su ingenuidad. A continuación me sentí un poco mayor por la ternurita que me produjeron las carcajadas por la duración de los planos de la secuencia final de A Girl Walks Home Alone at Night, de la iraní-americana Ana Lily Amirpour. Se nota que el público, mayoritariamente muy joven, desconoce A través de los olivos de Abbas Kiarostami. El primer western vampírico-iraní no pasa de prometedora ópera prima de guerrilla rodada sin un dólar, con cuatro actores (y un gato), pero tiene potentes imágenes en blanco y negro de la primera vampira musulmana, con velo y todo, que recuerdo (y he visto mucho cine) a la que digo yo que no se podrá ahuyentar con una cruz, sino que habrá que recurrir a la media luna.
Pobre de mí, pobre de mí. Ha acabado la muestra de cine freak. ¡Pero ya queda menos para la del año que viene!
