Decine21
Blog de Hildy

Cuando los Goya están a la vuelta de la esquina

El próximo domingo 19 de febrero la suerte estará echada, los premios más importantes del cine español, los Goya, en su edición número 26, tendrán

El próximo domingo 19 de febrero la suerte estará echada, los premios más importantes del cine español, los Goya, en su edición número 26, tendrán nombre y apellidos. Antes de lanzarme a vaticinar un poco lo que va a ocurrir, me centraré en lo que no va a ocurrir.

Por supuesto, la película más taquillera, o casi, de 2011, Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal), se irá de vacío, y esto no es ninguna profecía, sino la simple constatación de que la obra de Santiago Segura no opta a ningún premio. Tal vez dentro de varias décadas, en plan Jesús Franco, le den un galardón en reconocimiento a su contribución al cine hispano, pero en esta ocasión toca “nada”, a no ser alguna aparición estelar de las suyas en la gala, a las que suele brindarse gustoso, si hay ocasión.

Otra cosa que no va a ocurrir es que Woody Allen gane el Goya al mejor guión original por Midnight in Paris. Estaría genial que ocurriera, y de hecho ha pasado esta semana en las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero conviene subrayar las risas del respetable cuando salió alguien a recoger el premio, y dijo que, de parte de Woody, muchas gracias, y tal comentario provocó risas, como si hubiera una cierta admisión de que premiar a un extranjero por una película que de española tiene poco más que parte del capital, resulta cuando menos chocante. Eso sí, para la cuota de pantalla y el hinchado de cifras, cine español puro y duro, el del neoyorquino en París.

Pedro Almodóvar está presionando para ser premiado con La piel que habito. A través de su hermano Agustín, tras ganar un BAFTA inesperado –no se presentó a la gala en que se entregaba–, ha ido mandando algún mensajito a la Academia, del tipo “en vista de lo que acaba de pasar creo que habríamos tenido una buena oportunidad de representar a España en los Oscar”, sólo falta decir, “y si no nos premiais en los Goya, el descrédito ya es total”. En fin, tal vez soy un mal pensado, y los manchegos están abiertos a cualquier resultado, con gran deportividad y elegancia, no se van a enfadar si otro título es premiado como mejor película.

Lo cierto es que en el capítulo gordo de mejor película, salvo sorpresa mayúscula, la lucha es cosa de dos, la peli de Almodóvar y No habrá paz para los malvados, precisamente la gran triunfadora en los premios del CEC, y favorita de los críticos. Me encanta Blackthorn. Sin destino, pero bastante ha hecho con llegar a la final, y pienso sinceramente que Eva debería haber sido finalista –o incluso Mientras duermes, o por supuesto Midnight in Paris– antes que La voz dormida. En cualquier caso Enrique Urbizu tiene más opciones, no sólo porque su película es mejor que la fallida La piel que habito, sino porque cae mejor que su colega rival.

José Coronado va a ser mejor actor y Elena Anaya mejor actriz. En los secundarios tengo más dudas, pienso que Lluís Homar se lo merece por Eva, pero puede ganarle la partida Juanjo Artero con No habrá paz..., y en el apartado femenino no he visto lo que ha hecho Maribel Verdú, pero es tan buena actriz que tiene muchas papeletas con De tu ventana a la mía.

Arrugas debería ganar por el guión adaptado y como película de animación. Y no tengo dudas, a pesar de que me parece un “petardo” indigno de Isabel Coixet, que Escuchando al juez Garzón será el mejor documental, incluso por encima de El cuaderno de barro de Isaki Lacuesta, la ideología manda. Habrá muchos agradecimientos y homenajes al juez inhabilitado, y si La voz dormida –película que no merece más premios que el de mejor actriz revelación, estupenda María León– suma premios, habrá frases “emotivas” pidiendo la investigación de crímenes contra la humanidad. Se ve venir.

Lo último del mundo del cine