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Biografía

Elena Anaya

Elena Anaya

45 años

Elena Anaya

Nació el 17 de Julio de 1975 en Palencia, España

Premios: 1 Goya (más 1 nominaciones)

Actriz arriesgada

30 Noviembre 2010

Elena Anaya ha logrado ser una de las actrices de mayor éxito gracias a su arriesgada carrera. Desde sus comienzos ha demostrado estar dispuesta a hacer cualquier papel.

Lógicamente le ha ayudado su gran belleza, esa profundísima mirada de ojos oscuros, grandes y brillantes, y esa enorme sonrisa que resplandece en su rostro de contornos cuadrados y proporcionados. Pero es indudable su gran naturalidad ante las cámaras, su talento para dar credibilidad a sus personajes, por muy extraños o rebuscados que sean. Pero no hay que creer que Elena Anaya lo tuvo fácil, incluso le costó llegar arriba más de lo normal.

Elena Anaya nació en Palencia el 17 de julio de 1975. Desde muy joven vivió las consecuencias de la separación de sus padres y quizá eso influyó en que no fue una estudiante lo que se dice modelo. En concreto repitió dos cursos en el colegio, 6º de EGB y COU. Vamos, que lo de hincar los codos no le iba. Por esa época ayudaba a su madre en la limpieza y la cocina de una pensión de estudiantes. Con 21 años Elena Anaya decidió dejar su ciudad y marchó primero a Cádiz y, finalmente a Madrid, en donde se presentó a las pruebas de acceso en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD). Pero no entró y se hubo de conformar con un curso de interpretación impartido por el actor Manuel Morón, célebre por sus papeles en El bola o Smoking Room. Por aquel tiempo se presentó a un casting para la película África. Necesitaban una adolescente y el director Alfonso Ungría se creyó que Elena Anaya tenía 15 años. Le dio el papel y cuando se enteró de que era mentira mantuvo la misma decisión al considerar que los espectadores también lo creerían. Posteriormente Elena volvió a intentar ingresar en la RESAD y esta vez lo consiguió. Sin embargo, al poco tiempo fue expulsada por no acudir a clase. El motivo en realidad era que estaba inmersa en el rodaje de su segundo film: Familia, de Fernando León de Aranoa. Pero Elena Anaya no quería dejar de formarse y acudió entonces a la escuela de interpretación de Juan Carlos Corazza. Durante esos años siguió compaginando los estudios con apariciones en diversas películas, como Lágrimas negras o la estupenda Las huellas borradas. Además participó en varias obras de teatro.

El escalón que necesitaba en el mundo del cine se lo dio Julio Medem, al ofrecerle en 2001 el papel de Belén en Lucía y el sexo. Elena Anaya convenció con su rol de “Lolita” y consiguió una nominación al Premio Goya. Ya como un rostro conocido empezó a engrosar los repartos de películas de mayor entidad, como los dramas Sin noticias de Dios (2001) o Rencor (2002). El propio Pedro Almodóvar solicitó su presencia en Hable con ella (2002). Pese a tratarse de un papel muy secundario, Elena Anaya no pudo negarse al director manchego. En 2003 rodó la comedia criminal, a la española, Dos tipos duros, con Antonio Resines y Jordi Vilches. Llegó entonces el momento de dar un salto de calidad en su carrera: salir de España. Tras rodar un cortometraje en Estados Unidos, el director Stephen Sommers la ficha para ser una de las novias de Drácula en la película de acción Van Helsing. Y en Inglaterra rueda seguidamente un thriller con Gary Oldman titulado Dead Fish. Y de la acción Elena Anaya pasa luego a formar equipo terrorífico con el español Jaume Balagueró. Con el rodó Frágiles, acompañada de Calista Flockhart.

Volvió más tarde a dar otro salto en su carrera de éxitos, al menos de cara a su popularidad, con su papel de la malévola Angélica de Alquézar en Alatriste, donde se las hacía pasar canutas a Unax Ugalde. Y tras protagonizar la desdeñable comedia Miguel y William, volvió a hacer alarde de su internacionalidad participando en el estupendo y violento thriller francés Mesrine, parte 1: Instinto de muerte, junto a Vincent Cassel. Y después de ponerse de nuevo a las órdenes de Agustín Díaz Yanes en la fallida Sólo quiero caminar, se arriesgó de lo lindo en Habitación en Roma, decepcionante film lesbiano-erótico de Medem. Elena Anaya dejaba muy claro que estaba dispuesta a hacer de todo y a que la vieran haciéndolo. El caso es que fue noticia, claro. Seguidamente marchó nada menos que a Egipto para rodar el drama romántico Cairo Time, junto a Patricia Clarkson. Y en 2010 Almodóvar se lanzó a por ella para, esta vez sí, otorgarle un papel principal en su próximo film: La piel que habito.

Goya
2015

Nominado a 1 premio

Goya
2012

Ganador de 1 premio

Filmografía
La casa de tiza

2021 | La casa de tiza

Paula y su marido están volviendo de una cena cuando repentinamente se encuentran con una niña deambulando sola por la carretera. Dos semanas más tarde, tras conocer que nadie la reclama, deciden acogerla en su casa temporalmente y así también dar un giro a su vida de pareja. No será fácil, ya que la niña vive obsesionada con la fantasía de un monstruo que la castigará si sale de un cuadrado de tiza pintado en el suelo. Tras el fuerte vínculo que crean ambas, Paula iniciará un viaje por caminos oscuros para intentar descubrir el enigma del pasado de la niña.

Rifkin’s Festival

2020 | Rifkin’s Festival

Mort Rifkin es un profesor universitario con ínfulas que rayan, si es que no sobrepasan sobradamente, la pedantería. Acompaña a su esposa Sue, representante de artistas, al Festival de Cine de San Sebastián. Entre los representados de ella se encuentra Philippe, el director de cine del que todo el mundo habla, se supone que sus películas podrían poco menos que contribuir a alcanzar al fin la paz mundial. El caso es que Sue está muy ocupada, y el neurótico Mort dispone de bastante tiempo libre, entre otras cosas para preocuparse de un pálpito del corazón. Acude a la consulta de un doctor que le han recomendado, y que resulta ser una mujer, la doctora Rojas, encantadora, con gustos parecidos a los suyos, y que ha vivido en su amada Nueva York. Buscará excusas para pasar tiempo con ella, que está casada con un pintor, algo que hace sin demasiados remordimientos, pues resulta indudable que Sue está flirteando con Philippe. No me cansaré de repetirlo, una película de Woody Allen siempre compensa. Aunque no todos sus títulos están a la altura de las posibilidades de su inmenso talento. Es lo que le pasa a Rifkin's Festival, una película ligera, amable, y por qué no decirlo, un tanto insulsa. Dan ganas de psicoanalizar al cineasta, y la primera conclusión que se instala en la cabeza del psicoanalista aficionado que escribe estas líneas, es que Woody Allen está triste. Los fantasmas de las acusaciones de abusos sexuales del pasado y el ostracismo consiguiente, propiciados por el movimiento #MeToo, con tantos artistas que antes le alababan y ahora le han dejado de lado, cuando no abjuran abiertamente de él, han hecho mella en él. El film transpira una cierta pena, que es expresada abiertamente en una de las escenas finales, la que homenajea a El séptimo sello de Ingmar Bergman, donde con resignación se consigna que, para pasar la vida con un poquito de felicidad, hay que agarrarse a lo de siempre, o sea, amor, amigos, trabajo, y nada, esperar a que venga la muerte –le da, "vida", Christoph Waltz, que parece disfrutar con este rol–, que nunca será bienvenida.  Woody Allen no cuenta en esta ocasión con actores de relumbrón. Ha logrado financiación española, bien por Jaume Roures, y recoge con su director de fotografía Vittorio Storaro la belleza de la ciudad donostiarra donde transcurre la acción. Saca todo el partido al reparto, que encaja bien en los papeles asignados. A Wallace Shawn le viene al pelo (poco pelo, cierto) hacer de Woody Allen, y son perfectos Gina Gershon como su esposa, y Louis Garrel como el director pagado de sí mismo. A Elena Anaya le quiere la cámara, pero quizá los momentos de flirteo que comparte con Shawn acaban cansando; la escena de vodevil con Sergi López, o las escenas a voz en grito, resultan un pelín estereotipadas. Da la impresión de que, para el film, Woody Allen ha sacado de su cajón de ideas ingeniosas una que funciona bien, y que invita a la complicidad de los cinéfilos; y es remedar como pasajes oníricos o de ensoñaciones provocados por la situación anímica del protagonista, escenas célebres de obras maestras de Orson Welles, Federico Fellini, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Luis Buñuel o el ya citado Bergman. Esto y un puñado de chistes con su chispa habitual salvan la función, pero no estamos, desde luego, ante uno de los mejores filmes de Woody Allen.

6/10
Días de Navidad

2019 | Días de Navidad | Serie TV

Miniserie navideña creada y dirigida por Pau Freixas, está compuesta por tres capítulos envueltos en su arranque en la voz evocadora de Victoria Abril, y que transcurren en tres tiempos. La idea está probablemente inspirada en los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras del célebre cuento de Navidad de Charles Dickens. La atmósfera es un poco de cuento, al transcurrir todo en una idealizada casa de campo en medio de la nada, repleta de adornos navideños, el árbol, el belén, el espumillón, la mesa puesta. Pero la trama está atravesada por traumas y secretos de familia muy representativos de las miserias humanas, y de ideas muy dominantes en el pensamiento contemporáneo. Unos años después de la guerra civil española. Adela, Ester y María son tres hermanas niñas muy unidas, que se aprestan a celebrar la Navidad con los padres y los abuelas. Pero en el bosque, recogiendo leña, se encuentra a un maquis con una adolescente herida, Valentina. El hombre les confía a su hija, asegurando que la recogerá junto al lago más tarde. Entretanto, sin decir nada a sus padres, intentan que el joven médico Juan cure a Valentina. El hogar va a conocer momentos de tensión cuando irrumpe en él Manuel, guardia civil que busca al fugitivo, y que se comporta de un modo arrogante y despótico. La idea es tejer el conjunto como una red de mentiras y secretos de familia, que pugnan por salir a la luz con ocasión de las reuniones de Navidad. De modo que tenemos una historia en que se mezcla lo pasteloso –con un aire a “mujercitas” no muy sutil–, con planteamientos en boga –la infidelidad disculpada, los rencores de la guerra fraticida, el patriarcado y los malos tratos, la convivencia entre dos mujeres que quieren casarse, batiburrillo maridado de un modo bastante obvio–, y el buenismo al fondo de que el amor nos hace cometer errores, pero claro, es amor, lo que debería hacernos preguntar si ese concepto de amor no está un tanto desorientado. Dentro del reparto de culpas en unos y otros, no deja de llamar la atención que si hay algunos malos de la función, estos sean guardias civiles, de los que se hace un dibujo dedicidamente tosco. La producción está muy cuidada, y el elenco actoral femenino es fantástico, incluidas las actrices que dan vida a las hermanas niñas, adultas y ancianas.

5/10
MotherFatherSon

2019 | MotherFatherSon | Serie TV

Max (Richard Gere) es dueño de uno de los imperios mediáticos más influyentes del mundo. La información es su oficio: Max posee oscuros secretos sobre todo el mundo y utiliza su poder de forma despiadada. Su hijo Caden (Billy Howle) es el editor más joven del preciado periódico de Max: The National Reporter. Pero Caden se está desmoronando bajo la presión de las expectativas de su padre, ahogando su dolor en las drogas y el exceso. Tras sufrir un derrame cerebral masivo, Caden se queda como un niño indefenso que luchará para reconstruir su vida. Para Kathryn (Helen McCrory) – la ex mujer de Max - esta es una segunda oportunidad de ser una madre para su hijo. Ella es una respetada antigua periodista de una rica familia británica. Kathryn está decidida a reconectar con el sensible muchacho que Max en su día le arrebató. Mientras Max y Kathryn luchan por el alma de su hijo, otra pelea está a punto de comenzar. Caden conoce secretos que podrían hacer que el imperio de Max se derrumbe. Y el silencio de Caden no puede ser comprado. Esta es una lucha por la familia, por la verdad… una lucha por el corazón de la nación.

La cordillera

2017 | La cordillera

Poco después de ganar las elecciones, el nuevo presidente de Argentina, Hernán Blanco, está siendo bastante cuestionado, pues se le considera demasiado blando. Podría modificar esa imagen si sale airoso de su primer gran compromiso internacional, una importante cumbre latinoamericana para formar una alianza petrolífera de países, que transcurre en unas montañas nevadas. Pero justo antes del evento, se entera de que su ex yerno amenaza con desvelar asuntos de corrupción que le involucran. Preocupado por la estabilidad psicológica de Marina, su hija, Blanco pide que la traigan a su lado. Tercer largometraje del bonaerense Santiago Mitre, que tras El estudiante, Paulina y ahora este título mejora progresivamente, sobre todo a nivel técnico, y que aquí demuestra que sabe manejar un presupuesto mucho mayor que los anteriores, pues se trata de una importante coproducción entre Argentina, Francia y España. De factura impecable, aprovecha muy bien elementos como la música del español Alberto Iglesias, que intensifica los momentos más dramáticos, recordando en cierta forma al cine de Pedro Almodóvar. Tampoco se le da mal la dirección de actores, pues Ricardo Darín está al nivel acostumbrado; a su lado se luce Gerardo Romano, como su jefe de gabinete. La blanca cordillera que da título al film sirve como metáfora del aislamiento del poder, en un film que llega a la conclusión de que los políticos sin escrúpulos tampoco son demasiado fiables en su vida privada. Quizás desconciertan un poco sus cambios de tono, del dramón al thriller, y se excede en su recurso a la sugerencia, pues acaba prácticamente dejándolo todo a la imaginación del espectador. También se la puede acusar de que su mirada al ser humano, a la familia y al mundo de la política acaba siendo un tanto pesimista.

6/10
Wonder Woman

2017 | Wonder Woman

Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.

6/10
Infiltrado

2016 | The Infiltrator

Impactante película acerca del difícil trabajo de los policías infiltrados, que deben fingir un estilo de vida que nada tiene que ver con su forma de ver el mundo, para detener a criminales. Se basa en las memorias del policía de aduanas Robert Mazur, que investiga el sistema de blanqueo de dinero de los cárteles de la droga colombianos en los años 80. A través de un confidente logra contactar, junto con su compañero Emir Abreu con las más altas esferas del narcotráfico: y bajo la tapadera de rico hombre de negocios con múltiples relaciones, les ofrece blanquear con rapidez, brillo y esplendor enormes sumas. En esta ocasión Bryan Cranston, que en la serie que le dio la fama Breaking Bad era un tipo normal que terminaba convertido en capo de las drogas, se encuentra al otro lado de la ley, combatiendo el crimen bajo una falsa identidad, y hace muy creíble al protagonista. La película de Brad Furman (El inocente) pone el foco en la situación esquizofrénica que le toca vivir a Mazur, una persona íntegra, felizmente casado y padre de familia, pero que en su trabajo se enfrenta a situaciones turbias donde debe arreglárselas para hacer creíble su simulación y no transigir en aquellos principios que considera irrenunciables. Curiosamente, el libreto de Infiltrado está escrito por la madre del director, Ellen Sue Brown, en su primera experiencia en estas lides. Y esta relación profesional madre-hijo parece funcionar bien, pues ambos han logrado insuflar un ritmo dinámico a la trama, y una humanidad poco común en este tipo de historias ambientadas en el mundo de la droga, además de una nitidez moral mayor que a la serie casi contemporánea Narcos. Tiene fuerza el modo en que se refleja cómo afecta el trabajo del protagonista a la relación con su esposa (Juliet Aubrey), con situaciones delicadas como la de que Mazur tiene una falsa prometida (Diane Kruger) cuando le toca fingir ser un hombre de negocios; la relación con el también infiltrado John Leguizamo; o los afectos que surgen hacia los criminales, a los que luego se hace duro entregar a la justicia.

6/10
Zipi y Zape y la isla del capitán

2016 | Zipi y Zape y la isla del capitán

Tras el incendio de un establecimiento como consecuencia de una de sus habituales trastadas, Zipi y Zape reciben como castigo no celebrar la Navidad. En ese tiempo viajarán en barco a un destino que promete ser aburrido, una isla donde un editor podría estar interesado en la novela que ha escrito el padre de los chicos. Por una tormenta, la familia se ve obligada  a refugiarse en la mansión de la señorita Pam, una mujer a cargo de niños sin hogar, que parecen llevar una existencia paradisíaca. Oskar Santos repite como director en esta secuela de Zipi y Zape y el club de la canica, donde ha coescrito un guión que tiene numerosos puntos en común con aquélla. También se desarrolla en un centro supuestamente educativo, en este caso una residencia para huérfanos, y de la misma forma priman los elementos de aventuras. Han cambiado los protagonistas, pues los niños crecen rápido, y los anteriores, Raúl Rivas y Daniel Cerezo, ya no tendrán demasiado aspecto infantil tres años después (además de que han abandonado el cine). Les sustituyen los más experimentados Teo Planell (Ma ma), y  Toni Gómez (El secreto de Puente viejo), que realizan un trabajo correcto, si los más puristas se olvidan de que apenas recuerdan a los personajes de las viñetas, y que no se parecen entre ellos. Aquí tienen algo de presencia los progenitores de Zipi y Zape, bien encarnados por Carolina Lapausa y Jorge Bosch, si bien se omiten sus nombres, Don Pantuflo y Doña Jaimita, que quizás pegan poco en esta época. He aquí la clave, parece que salvo el concepto de dos hermanos traviesos, y un tirachinas a la vieja usanza, no queda mucho de los comics originales de Escobar, como si se hubieran pagado los derechos para simplemente llamar la atención de padres que leyeron sus aventuras, pues después se ha elaborado un producto más moderno. Un ejemplo, aquí los gemelos no sueñan con una bicicleta, regalo ideal para la chavalería de otra época… Tiene un tono decididamente infantil, lo que suele ser mala señal, pues los adultos mejor abstenerse. Pero dentro de eso se trata de un producto digno, con efectos especiales que sin ser sorprendentes funcionan, valiosos homenajes a personajes de las novelas para todos los públicos del siglo XIX, y un buen trabajo de Elena Anaya, como villana.

5/10
Lejos del mar

2015 | Lejos del mar

Film completamente fallido, seguramente sembrado de buenas intenciones en el regreso del cineasta Imanol Uribe a territorio etarra tras Días contados, y cerca del mar tan presente en Bwana y La carta esférica. Pero deja pasmado, si se nos permite usar este adjetivo, contemplar una cinta con una estructura dramática tan inconsistente, que se da vueltas y revueltas sin avanzar hacia ningún sitio, con frases y situaciones sonrojantes, que se intentan justificar bajo el paraguas de una frase que podría ser “han sufrido tanto”. La idea es que Santi ha salido de la cárcel, y parece que ahí ha sido un preso ejemplar, que tomó bajo su protección al yonki Emilio, al que va a visitar a su pueblo en Almería. Pero se cruza casualmente con una doctora, Marina, que se desmaya al reconocerle. Pues se trata de un etarra, el hombre que disparó a bocajarro a su padre cuando ella era una niña. Con tal planteamiento, Uribe y su coguionista Daniel Cebrián intentan explorar en la psicología de estos personajes. Pero la cosa no funciona en absoluto. Y es que a los elementos traumáticos que afloran en este cuadro, se suma la situación familiar de ella, casada y con un niño, con discusiones e incomunicación entre marido y mujer. Y no existe vertebración, en la jaula de personajes, la mayoría planos y bastante grillados, el más sensato parece el etarra; pero nada pueden hacer Eduard Fernández y Elena Anaya para levantar mínimamente la película. Todo es gratuito –no sólo los ridículos desnudos playeros– y carece de explicación, disparar para curar, idas y venidas a Madrid, relaciones disparatadas, escándalos en primera plana de los periódicos. Una pena, vaya.

2/10
La memoria del agua

2015 | La memoria del agua

Javier y Amanda se separan, pues sufren dificultades para superar una tragedia reciente. Pasan varios años hasta que Javier pone a la venta la casa que tienen en común, Tras La vida de los peces, el chileno Matías Bize continúa inmerso en el elemento acuático, al menos en lo que al título se refiere, con este intenso melodrama, de tono amargo, que reincide en la temática propia de su  filmografía: las dificultades por las que atraviesan las relaciones de pareja. Esta vez, sus protagonistas tienen que aceptar la muerte de un ser querido, un trago duro. El film contrapone las posturas de los dos personajes centrales para superar el dolor, pues mientras él ha tomado el camino de la evasión, ella se enfrenta de cara con lo ocurrido. Ambos suponen una oportunidad para lucirse tanto para el chileno Benjamín Vicuña, conocido sobre todo por series como Los simuladores, como para la española Elena Anaya, que sostienen el film casi en solitario, pues los secundarios tienen una importancia episódica. El propio realizador ha escrito un guión bastante sentido, que desarrolla la historia con sutilidad, huyendo de los caminos fáciles. Lo convierte en imágenes guiándose por la sencillez, acumulando primeros planos y con algunas secuencias cámara en mano, lo que deviene en una narración cercana.

6/10
Todos están muertos

2014 | Todos están muertos

Pancho no lleva demasiado bien su adolescencia. Su madre Lupe, antigua cantante de rock, padece agorofobia y vive encerrada en casa dedicándose a hacer y vender tartas de manzana. Más humanidad aporta la abuela Paquita, mexicana muy aficionada a la santería. Intuyendo que se acerca su muerte, convoca al espíritu de Diego, hermano de Lupe con quien constituía el dúo rockero Groenlandia, con idea de traer un poco de paz a la familia. Y en efecto, ahí aparece, aunque sólo Lupe le puede ver. Debut en el largo de Beatriz Sanchís, directora y guionista, que entrega una historia que se enmarca en el realismo mágico, donde la presencia del fantasma Diego viene a subrayar lo que señala el título del film, que “todos están muertos”, en el sentido de ir por la vida a modo de zombies, arrastrando traumas y problemas que no acaban de afrontar y resolver. La cineasta demuestra su capacidad de crear atmósferas, y combina exitosamente el toque fantástico con la problemática cotidiana que arrastran los miembros de una familia. Asegura Sanchís que entre sus influencias se cuentan Spielberg, Truffaut, Godard, Tennessee Williams y el neorrealismo, y aunque pueda sonar semejante mezcla a cóctel imposible, algo de eso hay en su film. Pero a la hora de aunar a tantos espíritus cinematográficos convocados por la directora, se pueden complicar las cosas innecesariamente, aproximarse a la pedantería por tratar de ser trascendente, e incluso sonar a reivindicativo. De modo que la cuestión incestuosa, o las dudas homosexuales de un personaje, resultan algo postizas, aunque Sanchís tiene el acierto de sólo mencionarlas de pasada, procura evitar con acierto los pasajes discursivos, siempre lastrantes. Mientras que la santería es un puro artificio de guión, no hay ninguna reflexión sobre la vida después de la muerte. El elemento de las viejas canciones de Groenlandia es importante, y los temas musicales suenan bien y encajan. Los actores están bien elegidos y dirigidos, lo hacen bien, siempre al servicio de la historia.

5/10
Pensé que iba a haber fiesta

2013 | Pensé que iba a haber fiesta

Ana, actriz española afincada en Argentina, acude a casa de su amiga Lucía para ocupar el chalet durante la ausencia de Lucía, quien se marcha con su novio por unos días. Abi, la hija adolescente de Lucía, será recogida más tarde por su padre Ricky, del que Lucía está separado. Son los días previos a la fiesta de fin de año, cuando todos se reunirán de nuevo para celebrarlo. Tercer largometraje de la directora argentina Victoria Galardi, autora también del guión. La trama de Pensé que iba a haber fiesta es mínima, y la puesta en escena realista y anodina, al igual que las localizaciones –casi circunscritas únicamente a la casa–, mientras que Galardi imprime un clima extremado de cotidianidad, que hace pensar si gran parte de los diálogos no son improvisados. Con leves brochazos se narra, sí, una historia de amistad, amor, desamor, de secretos y reproches. Sin embargo, poco interesa ese cuadro general, quizá por tratarse de una historia demasiado leve, por mucho que suene a auténtica, a verdadera. Quizá la desacertada utilización del tiempo, de los días, influya en ello. Como si de una obra teatral se tratara, la fuerza de la película radica entonces en la labor actoral, en donde Elena Anaya y Valeria Bertuccelli demuestran tener un enorme talento. Pero ni siquiera ellas pueden alejar la sensación episódica de la película.

4/10
Cuenta atrás

2011 | À bout portant

Tras una trepidante persecución, Hugo es atropellado y llevados posteriormente a un hospital donde permanece sedado. Le cuida el enfermero Samuel, cuya mujer Nadia espera un niño, y que le salva la vida in extremis cuando un desconocido intenta asesinarle quitándole la respiración asistida. Los problemas de Samuel no han hecho más que empezar, pues unos desconocidos secuestran a su esposa encinta, y le exigen que se las arregle para sacar a Hugo del hospital, tarea no tan sencilla, pues está custodiado por un policía. Con Cuenta atrás, Fred Cavayé entrega un dinámico y entretenido film cortado por el mismo patrón que su anterior trabajo, Pour elle, que fue objeto de un remake hollywoodiense, Los próximos tres días. La idea es, una vez más, dejar sin resuello al espectador por el modo en que se le complica la vida a un pacífico matrimonio. Ello enmarcado en una trama de corrupción policial, donde un villano puede convertirse en inesperado aliado, y un supuesto servidor de la ley en el peor enemigo. El problema es que Cavayé fuerza demasiado la petición al espectador de que suspenda su incredulidad. Verdaderamente, una vez que Samuel saca a Hugo del hospital, no se justifica medianamente que Samuel y Nadia sigan enredados en una trama que no va con ellos, la idea de que son testigos incómodos no resulta fácil de aceptar. Tampoco el caos en que se convierte en cierto momento una comisaría, o la eliminación de personajes a sangre fría. Además, hay algo de regodeo en cierta violencia desagradable que no viene a cuento.

5/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
Habitación en Roma

2009 | Habitación en Roma

Octavo largometraje del donostiarra Julio Medem, que vuelve a recurrir a Elena Anaya, a la que coloca como protagonista, tras su papel secundario en Lucía y el sexo. La española Alba, de paso por Roma, ha salido a tomar una copa. En un local, se ha sentido atraída por Natasha, una rusa en principio reticente a mantener una relación lésbica, ya que nunca la ha tenido. Finalmente, Alba se lleva a Natasha a la habitación de su hotel, donde comparten lecho hasta el amanecer. Ambas mujeres se van revelando poco a poco detalles de su vida, aunque algunas de las historias que se cuentan son falsas o verdades a medias. Cada una de ellas tiene detrás un trágico suceso que les ha cambiado la vida. En principio, intentan apurar el tiempo que les queda juntas, porque al día siguiente cada una volará a su país, y no volverán a verse. Medem demuestra como es habitual su habilidad para la puesta en escena, pues aunque el film transcurre íntegramente en una habitación, sus imágenes nunca parecen estáticas. También es justo reconocer que es buen director de actores, pues consigue que la película la sostengan en solitario la citada Anaya, y la poco conocida Natasha Yarovenko, una ucraniana muy espontánea. Sólo aparecen otros actores fugazmente, por ejemplo, en un vídeo que muestra a Najwa Nimri con dos niños. También las visita un par de veces un camarero, interpretado por Enrico Lo Verso. En este último caso es un desperdicio contratar al protagonista de Lamerica para un papel que roza el ridículo, pues su presencia se limita a que le piden un consolador por teléfono y les ofrece fruta, y luego intenta aprovechar la situación para acoplarse a la sesión de sexo. A pesar de su talento, y de que rodó la prometedora Vacas, con el paso de los años, Medem no consigue encontrar qué contar. Sus protagonistas resultan artificiosas, sobre todo porque los detalles que cuentan sobre ellas son surrealistas, y sus conflictos carecen de interés. No evolucionan, y aunque se toman el encuentro sexual como si fuera lo más importante que les ha ocurrido en sus vacuas vidas, lo cierto es que desde fuera todo se antoja como un anecdótico arrebato de lujuria.

3/10
Hierro

2009 | Hierro

María es una joven trabajadora de Faunia, parque zoológico de Madrid. Es soltera y madre de Mateo, un chavalín de unos cuatro cinco años, a quien adora. Madre e hijo planean realizar un viaje de vacaciones a la inhóspita isla de El Hierro. Sin embargo, durante el viaje en ferry, el pequeño Mateo desaparece. No aparece por el barco y al término del viaje la policía es incapaz de dar con el paradero del niño. La joven regresará a Madrid en un estado de shock, desgarrada de dolor. A los pocos días la policía solicita de nuevo su presencia en isla, pues han encontrado un cadáver y la madre ha de reconocerlo... Debut en el largometraje del madrileño Gabe Ibáñez, que había trabajado anteriormente como técnico de efectos visuales en películas como El corazón del guerrero o Perdita Durango. Esta faceta se nota en Hierro, pues lo más destacado de este film es su fotografía sombría y su ambientación inquietante, a ratos onírica. La isla de El Hierro, perteneciente al archipiélago de las Islas Canarias, se convierte en personaje principal, de aire amenazante, y el director sabe sacarle partido a las extensas tierras volcánicas, negras y desérticas, a la presencia del sempiterno viento, a los raros lugareños... Toda esa desolación viene a ser una metáfora del estado lamentable de la protagonista, interpretada por una Elena Anaya desmejorada, triste. Pero lo malo de Hierro es que aporta poco más que este apañado envoltorio externo, entre el thriller y el terror, apenas sostenido por un guión simplón y poco atractivo.

4/10
Cairo Time

2009 | Cairo Time

La norteamericana Juliette, mujer en la cincuentena, viaja a El Cairo para pasar unos días de vacaciones con Mark, su marido, que trabaja en la ONU. Sin embargo, en el aeropuerto recibe la noticia de que Mark se encuentra en Gaza y de que no se sabe cuándo podrá regresar. Tareq, antiguo colaborador de su marido y ahora dueño de un café, tiene la amabilidad de recogerla en el aeropuerto y dejarla en el hotel. Con el paso de las horas Juliette se irá encontrando muy sola y a lo largo de los días casi su única compañía será la de Tareq, que le dedicará tiempo para enseñarle la ciudad. Película delicada y pequeña, que poco a poco se disfruta con gran regocijo. Cairo Time está dirigida y escrita por la canadiense Ruba Nadda (1972), que obtuvo un buen reconocimiento con su anterior film, Sabah. Aquí ofrece lo que ella define como un “lánguido y sereno romance”, y eso es justamente: un film lleno de sutileza, con un tempo tranquilo, unos personajes normales pero atractivos, y un guión sencillamente real, que no busca sorprender ni fabricar excesos imposibles. La narración se desarrolla con lento esmero, apoyada en una luminosa fotografía y en las evocadoras notas pianísticas de la banda sonora compuesta por Niall Byrne. A excepción de algunas alusiones con respecto al choque de civilizaciones (esas distintas reacciones ante la carta de amor) y a la diferente mentalidad y modo de comportarse entre hombres y mujeres, a decir verdad la historia en sí va poco más allá de las miradas, silencios y diálogos entre los personajes con los que se encuentra la protagonista, en especial con Tareq, y también del descubrimiento de El Cairo. Porque la capital de Egipto se ofrece aquí con un agradable costumbrismo: hay una efervescencia objetiva en las calles, con ese continuo movimiento aturdidor tan característico de las ciudades orientales, pero también existe la contemplación subjetiva de Juliette, que mira y observa ensimismada en su interior. Resalta asimismo la templada sensibilidad de la Nadda ante una historia que fácilmente se le podría haber ido de las manos. Todo es leve en la forma, contenido, como debe ser, lo cual no significa que el resultado no tenga una enorme fuerza. Su sabiduría tras la cámara se revela espléndida en la secuencia clave que comienza en el hotel... para cambiar de improviso a un plano exterior lleno de significado. No hace falta más. La excelente Patricia Clarkson ofrece una interpretación a su altura, natural y tierna, que transmite intensos sentimientos con su sonrisa, su mirada compasiva o cariñosa, su llanto tenue. Cairo Time ganó el premio a la mejor película en el Festival de Toronto.

6/10
Mesrine, parte 1: Instinto de muerte

2008 | L'instinct de mort

Película dividida en dos partes que cuenta las andanzas de Jacques Mesrine, un famoso y violento gángster francés, envuelto en espectaculares asaltos a bancos, y protagonista de sonadas fugas carcelarias. Esta primera parte se centra en los inicios del delincuente. Recién llegado de combatir en Argelia, Jacques no encuentra su sitio en la vida que había dejado en Francia. Poco a poco comienza a delinquir y a realizar "trabajos" ilegales de poca monta. Jean-François Richet –César como director– entrega sobre todo un vistoso ejercicio de estilo, repleto de dinamismo, donde la estructura episódica no resulta problemática, ayuda el arranque en Argelia, y la emboscada donde pierde la vida. Eso sí, los personajes son completamente inmorales, y parece clara la influencia de muchos títulos gangsteriles, aunque su falta de referentes morales y cierto sentido del humor la emparentan quizá con Bonnie and Clyde. Vincent Cassel logró el César por su cuidada interpretación del protagonista. Llama la atención la presencia de la española Elena Anaya como Sofía, la mujer del criminal francés que protagoniza la historia. Aunque se aborda esta parte "familiar", no consigue humanizar al personaje, tal vez porque la brutalidad es su característica más destacable, es incapaz de desarrollar relaciones estables movidas por el amor.

6/10
Sólo quiero caminar

2008 | Sólo quiero caminar

13 años después de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto –su debut como director y mejor película hasta la fecha–, Agustín Díaz Yanes recupera a la protagonista, Gloria Duque, nuevamente interpretada por Victoria Abril. En realidad, no se trata estrictamente de una secuela, pues Díaz Yanes escribió una película de ladronas independiente, con Victoria Abril en la cabeza para la más veterana, y en un momento dado se le ocurrió que la actriz retomara al personaje, quince años después. En esta ocasión, Gloria forma parte de una cuadrilla de mujeres descubiertas por los tipos a los que intentan desvalijar. La mayor parte del grupo logra huir, excepto Aurora, que es enviada a prisión. Mientras, en México, Ana, una prostituta, recibe una insólita proposición de matrimonio por parte de Félix, un mafioso que ha requerido de sus servicios. Ana acepta, porque le parece una buena idea, pero muy poco después su vida se ha convertido en un infierno ante los continuos maltratos. Decide llamar a Gloria, y a sus chicas, que viajan al país azteca para montar una operación y desvalijar a Félix, mientras éste prepara un negocio con un grupo de coreanos, con ayuda de Gabriel, su hombre de confianza, que lleva años esperando que su padre, que mató a la madre, salga de la cárcel para asesinarle. La película acumula detalles groseros en el tramo inicial que están a punto de dar al traste con el conjunto. Por suerte, mejora sustancialmente en cuanto queda claro el objetivo de las protagonistas, y a pesar de alguna caída de ritmo, está narrada con buen pulso. Los encuadres y movimientos de cámara están realizados con una gran imaginación, y además, Díaz Yanes demuestra una gran soltura a la hora de dirigir a su escogidísimo elenco. Victoria Abril demuestra su veteranía retomando el registro de superviviente maltratada por la vida que ahora se ha convertido en madre. También se luce Ariadna Gil, que hace tiempo que andaba en dique seco, en un papel de mujer dura complejo, en el que resulta muy convincente. Pilar López de Ayala y Elena Anaya salen menos, pero están a su nivel habitual. No desentonan los interpretes masculinos, con Diego Luna y José María Yazpik –que ya coincidieron en Nicotina– al más alto nivel. Mucho más irregular que la citada opera prima del cineasta, llama la atención que el tono sea menos realista y dramático, tiene altibajos, se echa de menos una mejor descripción de los personajes, y sus excesos de sexo y violencia pueden llegar a agotar. Incluye más humor y numerosas referencias a clásicos del cine como Atraco perfecto y Grupo salvaje, la más evidente, pues las imágenes del principio del film de Peckinpah se combinan con uno de los momentos clave de la trama. Se ha permitido Díaz Yanes recoger el tema central del legendario western, la lealtad entre personajes amorales en un entorno agresivo en el que la supervivencia es un drama. Pero el film está más cercano a los cócteles ficticios de Tarantino.

4/10
Entre mujeres

2007 | In the Land of Women

De tal palo, tal astilla... en parte. A Lawrence Kasdan le han salido hijos directores de cine: Jake Kasdan dirigió El efecto cero y Orange County, y ahora Jon Kasdan debuta tras la cámara con Entre mujeres. Eso sí, a ambos retoños aún les queda bastante camino que recorrer si quieren alcanzar la altura de los mejores logros de su progenitor. Carter es un joven aspirante a escritor -de momento escribe, en plan alimenticio, guiones de películas pornoblandas-, en crisis tras haber roto con su novia -la española Elena Anaya-, que decide cambiar de aires yéndose a vivir con su abuela, que vive lejos de Los Ángeles, en un barrio residencial. Allí trabará relación con una familia vecina, sobre todo con la madre, Sarah, a la que un cáncer de pecho hace tambalear su imagen acartonada de "madre y esposa perfecta", y con la hija adolescente, Lucy. De modo que sus coordenadas vitales en esta etapa van a estar marcadas por mujeres: la abuela, con la que no tenía contacto, y que se encuentra en un lamentable estado de abandono, próxima a la demencia senil; Sarah, que necesita afecto, y no acaba de encontrarlo en un marido que le engaña, algo que nunca le ha reprochado como debiera; y Lucy, que está empezando a descubrir el amor. Estamos ante una de esas películas "poquita cosa", que casi ofrecen un retrato robot de su responsable, ya que Kasdan ejerce de director y guionista; todas las inseguridades del protagonista se dirían tomadas de una experiencia personal. Aunque hay cierta pericia técnica, también se nota la bisoñez a la hora de acumular elementos, algunos risibles como el del trauma infantil de Lucy jugando "a los médicos" con un amiguito. El apañado reparto no salva los muebles, y se diría que la estrella Meg Ryan ha empezado su declive. La edad no perdona, el cine, y más el actual, es así de cruel.

4/10
Savage Grace

2007 | Savage Grace

Película basada en hechos reales, se supone que muy conocidos, aunque no sabemos dónde... El film sigue los pasos de un matrimonio, el de Barbara Daly y su esposo Brooks Baekeland, desde el nacimiento de su hijo Tony en 1948, hasta un trágico suceso (muy conocido, repetimos, se supone) acontecido en 1972. Con ritmo cansino se nos pinta a una familia disfuncional; ella se supone que ha hecho una boda con un buen partido, pues Brooks pertenece a un linaje que ha hecho fortuna con el invento de la baquelita, así llamada a partir de su apellido; pero el caso es que Barbara es un poco rarita, y tiende a ser protagonista de escenas embarazosas ante sus amigos de la alta sociedad; y Brooks es brusco y nada comprensivo. En tan poco acogedor hogar crece Tony muy pegado a las faldas de su madre, y desarrollando una ambigüedad sexual en la que, como se dice vulgarmente, parece que le gusta "la carne y el pescado"; y la madre prefiría la faceta "carnívora", lo que produce tensiones.Tom Kalin sonó allá por 1992 con Swoon, una película de temática gay, terreno en el que se ha desarrollado su producción posterior, aunque en vídeo, y por tanto con una difusión aún más limitada. Aquí reincide en la cuestión en lo que algunos quieren ver ya como un subgénero, el "queer cinema", o películas de temática homosexual. Recorre toda la trama un aire malsano, de personajes poco equilibrados, y la cosa no atrapa porque no tenemos nada claro adónde nos quiere llevar el director, o su guionista, Howard A. Rodman, que se ha basado en un libro escrito por Natalie Robins y Steven M.L. Aronson. Da pena ver metida en este proyecto a una actriz como la copa de un pino, Julianne Moore, sin duda lo mejor del film, que insufla credibilidad a su poco definido personaje. La producción ha contado con capital español en la producción, y se dejan ver varios actores hispanos en el metraje: desnuda Elena Anaya, vestida Belén Rueda, y en plan gay y el que mejor lo hace, Unax Ugalde. Irrita el erotismo insistente de la cinta, por ejemplo con la escena de trío que aúna todo tipo de combinaciones, adulterio, homosexualidad e incesto.

3/10
Miguel y William

2007 | Miguel and William

Leonor de Vibero, hija de un comerciante español afincado en Inglaterra, mantiene una relación amorosa con William Shakespeare, un dramaturgo aún desconocido pero prometedor. Contra su voluntad, Leonor debe dejar Inglaterra y viajar a Castilla, donde se ha concertado su matrimonio con un duque viudo y acaudalado. Tras instalarse en el castillo de su prometido, Leonor es cortejada por Miguel de Cervantes, literato que para seducirla se ofrece a escribirle una obra de teatro, con la excusa de que sirva para conmemorar su boda. Por su parte, Shakespeare viaja a España para impedir la boda de su amada. Daba para mucho la idea de unir en una misma trama dos de las figuras más grandes de la literatura universal. ¿Qué se habrían dicho si se hubieran encontrado estos dos gigantes de las letras? Pero Inés París (Semen, una historia de amor, A mi madre le gustan las mujeres) es una directora y guionista mediocre, y sus diálogos resultan cutres. El proyecto parece concebido en el año 2005, con ganas de pillar subvenciones por el cuarto centenario del Quijote, pero falta una trama con un poco de imaginación. Para colmo, aunque reúne a actores más que competentes, estos están tan mal dirigidos que las secuencias resultan pobretonas, como de obra de teatro de poco nivel. Se desperdicia así lo único valioso de la cinta, la banda sonora de Trevor Jones, el compositor de El último mohicano.

2/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Frágiles

2005 | Frágiles

En la isla de Wright (Gran Bretaña) se alza Mercy Falls, un hospital infantil a punto de cerrar. La mayoría del personal ha abandonado el centro. A ese lugar llega Amy, una enfermera estadounidense con un trauma del pasado, que ayudará en el cuidado de los últimos niños que van a ser evacuados. Pronto, Amy se da cuenta de que los niños están nerviosos por una oscura presencia fantasmal que supuestamente habita en la segunda planta, cerrada cuarenta años atrás.  Tras establecer una especial relación con Maggie, una niña especialmente afectada por las apariciones espectrales, la curiosidad lleva a Amy a indagar en busca de una explicación. Jaume Balagueró demostró ser un cineasta prometedor con Los sin nombre, una meritoria opera prima. Después de triunfar en el mercado estadounidense con Darkness, el cineasta nacido en Lérida sigue aferrado al género de terror con una historia sencilla, que sigue los patrones clásicos del género. Calista Flockhart no logra transmitir ni mucho menos que su personaje es una mujer traumada por una mala experiencia, y no parece una actriz demasiado expresiva. Pero probablemente cumple con el motivo por el que la contrataron, atraer público a nivel internacional, gracias a la popularidad de la actriz por la serie televisiva Ally McBeal. Especializado en el género, a Balagueró se le da bien crear una atmósfera oscura y sugerente, mantener el suspense y asustar en un par de ocasiones al espectador. Le ayuda en su cometido la excelente fotografía de Xavi Giménez, colaborador habitual del cineasta y responsable también de este apartado en la inquietante El maquinista.

5/10
Van Helsing

2004 | Van Helsing

¿Cómo reunir en una misma película a monstruos que han protagonizado en solitario decenas de títulos? Stephen Sommers, que ha escrito y dirigido esta película, tiene la respuesta. Para empezar, el protagonista será un especialista en cazar monstruos, que ya aparece en la novela "Drácula", de Bram Stoker: Van Helsing. Este intrépido personaje, una especie de Indiana Jones que viste siempre ropa oscura, se transforma en agente secreto del Vaticano nada menos, y sus misiones son enfrentarse con diabólicas criaturas. Aunque sus jefes suelen recomendar que no mate a nadie, que debe procurar salvar también a tan terribles oponentes, Van Helsing no lo suele tener fácil a tal respecto. Contando con Van Helsing, parece razonable pensar que ya tenemos un escenario principal, Transilvania, donde mora el conde Drácula con sus tres sanguinarias novias. Si vamos más allá, e imaginamos a Anna, una chica muy guerrera, que lidera un pueblecito que sufre los embates de los vampiros, y que ésta tiene un hermano que sufre el mal de la licantropía, ya tenemos otro monstruo en el saco. Finalmente, hemos de pensar que Drácula es un no-muerto, y esto, entre otras desventajas, le impide tener descendencia con sus queridas novias. Así que, para superar esta contrariedad, el conde piensa que las ideas del doctor Frankenstein de fabricar una criaturas a partir de cuerpos de difuntos, pueden ser una solución. Y ya tenemos un tercer monstruo. Si a esto sumamos una secuencia de presentación de Van Helsing, en que anda por las calles de París a la caza de Mr. Hyde, tenemos por fin una colección de monstruos de lo más completita. Conociendo los antecedentes de Sommers, sus dos filmes La momia y El regreso de la momia, era de esperar que, a pesar de contar aquí con tanto monstruo, apostara más por la acción y la aventura que por el terror propiamente dicho. Y desde luego, en tal aspecto, la película no defrauda en absoluto. Una vez perfilados los sencillos mimbres argumentales que acabamos de apuntar, no hay un momento para tomarse un respiro. La película es trepidante, como un circo con varias pistas, en el que, en cada una, parece escucharse el grito de guerra ‘¡Más difícil todavía!’. Maquillaje asombroso para las criaturas (un Frankenstein diferente) y efectos digitales para las transformaciones de las criaturas (singularme el hombre lobo), escenarios para dejarte boquiabierto, planos en los que la cámara y los actores, literalmente, vuelan…Todo está al servicio de ese increíble espectáculo visual. Hugh Jackman, Lobezno en las dos entregas de X-Men, es un Van Helsing la mar de razonable. Y Kate Beckinsale, a pesar de su aire de damisela delicada, da bien el tipo de mujer peleona, algo que ya había probado en parte en Underworld. Para los monstruos se apostado por actores no demasiado conocidos, pero que cumplen: Richard Roxburgh es Drácula, Will Kemp el Hombre Lobo, y Shuler Hensley el monstruo del Dr. Frankenstein. Pero no hay que engañarse, éste no es un film pensado para que los actores entreguen composiciones memorables. Estamos ante un film muy físico, y a tal respecto hay que subrayar que muchas de las escenas peligrosas las han hecho directamente los actores sin especialistas, colgados con cables que luego se han borrado digitalmente.

6/10
Dos tipos duros

2003 | Dos tipos duros

Paco es un matón a sueldo de poca monta, que debe mucho dinero a Don Rodrigo, capo mafioso de provincias. A cambio de no pegarle un tiro, Don Rodrigo le propone que le enseñe a su sobrino adolescente, Álex, los trucos del oficio de asesino. Paco acepta, pero enseguida descubre que Álex no es muy espabilado, y para colmo de males, se lleva con él a Tatiana, una chica de alterne. Al fin, les encargan un trabajo, que consiste en secuestrar a una madura carnicera, aparentemente inofensiva. A cambio, pueden quedarse con el  dinero del rescate, con el que Paco podría pagar sus deudas. Rocambolesca adaptación a la española de las historias de matones al estilo Tarantino, y ópera prima del madrileño Juan Martínez Moreno. El aire casposo y cercano, en ocasiones grosero, permite que personajes de mal vivir lleguen a parecer entrañables, en gran parte gracias al trabajo de los actores. El peso de la cinta recae en Antonio Resines, que recupera su imagen de implacable pistolero ya exhibida en Acción mutante o Todo por la pasta, y en su contrapunto, Jordi Vilches, muy requerido como adolescente introvertido, en cintas como Krámpack o Platillos volantes. Pero también destaca la eficiente  labor de los secundarios, como Elena Anaya, que logra hacer atractivo un personaje sencillo, Rosa Maria Sardà en un doble registro, y Manuel Alexandre como un “Vito Corleone” de segunda. Diálogos frescos y situaciones absurdas consiguen que funcione una comedia con pocas pretensiones.

4/10
Hable con ella

2002 | Hable con ella

"Cafe Müller", espectáculo de Pina Bausch. Dos tipos se emocionan viendo a dos mujeres moverse como sonámbulas en el escenario. Es la apertura, resumen plástico del film. Benigno es enfermero, y cuida con esmero a Alicia, que se encuentra en coma (¿en el país de las maravillas?). A su clínica llega Lidia (mujer torero, por supuesto) tras una grave cogida; le acompaña su amante Marco, autor de libros de viajes. Benigno y Marco son muy distintos; pero se hacen amigos e intercambian confidencias sobre sus cuitas amorosas. Pedro Almodóvar ya ha probado de sobras su oficio narrativo. Aquí acude a una estructura más compleja, con saltos temporales y pequeños “descansos” o cambios de aire –los espectáculos de Bausch, las corridas, la película muda, la canción de Caetano Veloso, la aparición “estelar” de Chus Lampreave…– que en manos de otro chirriarían hasta decir basta. Así el manchego compone un folletín. De sentimientos exacerbados y heridas sangrantes. Sin entrar a cuestiones de fondo –a la violación, sin ir más lejos, se le resta importancia–, mostrando el puro deambular de los personajes. Ése es Almodóvar, guste o no. Se toma o se deja. La historia acumula elementos melodramáticos, muchos tomados de las páginas de sucesos del periódico. Y se salpica con el humor que tanto agrada a su parroquia.

6/10
Rencor

2002 | Rencor

Una cantante en decadencia, que actúa durante el verano en hoteles baratos de playa. Y un tipo, antiguo delincuente, que alquila patines en la playa. Fueron amantes y se ha reencontrado casualmente. Los recuerdos amargos del pasado hierven en ella, dispuesta a vengarse de la espantada que sin explicación alguna dio su novio. Así que pone todos los medios para que pierda el empleo, y trata de estropearle su actual relación con una jovencita. Miguel Albaladejo ha dado lo mejor de sí en La primera noche de mi vida y El cielo abierto, que conjugaban la comedia de gracejo popular con el melodrama. Aquí, en sus propias palabras, acomete “un drama tremendo, pero que está lleno de humor (aunque cada vez más amargo), de canciones y de momentos de felicidad y de euforia irreflexiva”. Una mezcla arriesgada, pues tramar una “tragedia”, “historia pesimista”, y tratar de insuflarle risas, lo es todo menos sencillo. Igual que cargar la mano en el personaje del niño egoísta, que según el director tiene “la perversa capacidad de acaparar las peores cualidades de los adultos que le rodean”.

4/10
Sin noticias de Dios

2001 | Sin noticias de Dios

Los ángeles del cielo tienen el aspecto de Fanny Ardant y Victoria Abril; los demonios del infierno se parecen a "Pe" Cruz y Gael García Bernal, y a los condenados los convierten, parte de su castigo, en su opuesto. Y en la tierra... ay, en la tierra la gente se ha olvidado de Dios, y ni ángeles ni demonios saben dónde para. Dicen que anda deprimido por el panorama. Aunque las cosas podrían cambiar. Una madre ha rezado por su hijo boxeador. Una ángel en forma de esposa y una demonio que se supone es la prima, disputarán por la salvación/condena de su alma. Agustín Díaz Yanes cambia de tercio tras su prometedor debut en la dirección con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Y se interna en un subgénero, el “celestial” que cuenta con ilustres representantes: ¡Qué bello es vivir!, A vida o muerte, El cielo puede esperar... El planteamiento es atractivo, y se lanzan atinadas andanadas a ciertas mentalidades que imperan hoy. Decir que el infierno es aburrido, pues su público es gente “enchufada” a la televisión todo el día, que elude cualquier idea de responsabilidad, dice mucho del adocenamiento dominante. Aunque la película se estanca. Establecido el argumento, seguimos una y otra vez las reiterativas pullas y contrapullas de Cruz y Abril, las dudas del boxeador, o la improbable alianza entre las fuerzas del bien y del mal.

4/10
Lucía y el sexo

2001 | Lucía y el sexo

Una chica se enamora de un escritor, el cual no puede olvidar una relación que mantuvo con una desconocida de la que nació una hija. Julio Medem (La ardilla roja, Tierra) filma una historia fragmentada, compleja y morbosa, de azarosos encuentros y relaciones que no acaban de establecerse. El sexo, muy presente en las imágenes, está casi ausente de la exigencia argumental. La película acaparó un buen puñado de nominaciones a los Goya.

2/10
El invierno de las anjanas

2000 | El invierno de las anjanas

1898. Eusebio es un pescador que es requerido para partir a la guerra de Cuba. Creyéndole muerto, su enamorada Adelaida, de clase alta, casi enloquece de pena y tendrá que recibir tratamientos en un balneario. Romanticismo desesperado es lo que ofrece este film del debutante Pedro Telechea, quien contó con dos actores en alza por aquel entonces, los jóvenes Eduardo Noriega y la un poquito despechugada Elena Anaya. Pero narrativamente se trata de una historia pobre, torpemente contada, aunque contenga una notable fotografía, bellas localizaciones y los clásicos elementos trágicos de enamorados hasta el tuétano, a lo "Romeo y Julieta".

4/10
Finisterre

1999 | Finisterre

Los gallegos Berto y Mario son dos hermanos que emprenden un viaje para encontrar a su padre que los abandonó hace años. Como suele ser habitual en este tipo de películas, tan importante es el viaje físico que emprenden los protagonistas como el espiritual que éste supone. Una decisión así conlleva enfrentarse a muchos demonios interiores.

4/10
Las huellas borradas

1999 | Las huellas borradas

Un pueblecito de la provincia de León está a punto de ser engullido por las aguas de un recién construido pantano. Es la excusa que aprovecha Manuel Perea, un autoexiliado voluntario en Argentina, para volver a una tierra que le trae muchos recuerdos. Entre ellos el de un amor que no pudo ser con una antigua novia. Película nostálgica a tope, protagonizada por ese pedazo de actor llamado Federico Luppi. Enrique Gabriel capta a la perfección el tono de añoranza por unas casas y tierra a punto de desaparecer, y que han sido el centro vital de muchas personas. Aún con lo dicho, Gabriel deja que aflore algún que otro desahogadero humorístico, bien insertado en la trama.

7/10
Lágrimas negras

1998 | Lágrimas negras

Tras pasar la velada con su novia, Andrés es atracado por dos chicas drogadictas. La experiencia es tan excitante que el joven se empeña en conocer mejor a una: Isabel. Así nacerá algo parecido al amor. El director inicial, Ricardo Franco (La buena estrella), falleció en pleno rodaje; Fernando Bauluz tuvo que completar el film, bien nutrido de buenos actores.

4/10
Grandes ocasiones

1998 | Grandes ocasiones

El matrimonio entre Ana y Antonio va mal, pues sienten que su felicidad se ha esfumado. Por eso cuando cumplen 20 años de casados deciden aprovechar la celebración dar la noticia de su separación. Pero la ruptura no va a ser fácil con tres hijos en común y mucha historia conjunta. Comedieta española basada en una obra teatral de Bernard Slade. Lo mejor, al margen de ciertos aciertos en el guión, son las interpretaciones de un estupendo reparto, que incluye algunas jóvenes estrellas que entonces empezaban su carrera, como Leonor Watling o Elena Anaya.

4/10
¿De qué se ríen las mujeres?

1997 | ¿De qué se ríen las mujeres?

Luci (Verónica Forqué), Graci (Candela Peña) y Mari (Adriana Ozores), son hermanas de padre, que se unen como una piña cuando Luci se queda viuda. Su marido ha fallecido justo el día en el que el padre de ellas celebra su cuarta boda con una mujer 45 años más joven que él. Aunque el dolor les embarga, las tres hermanas deben actuar en una sala de Benidorm. Allí, Luci descubre que su marido le engañaba con cualquier mujer, y para desquitarse, decide ligarse a alguien como sea. Sus hermanas le ayudarán a elegir los candidatos. Se trata de la primera película como director del guionista Joaquín Oristrell. Una comedia divertida, que se adentra en el universo femenino a través de los ojos de un niño. Está narrada por una voz en off, que pertenece al hijo de Luci, recordando aquel verano en Benidorm. Las tres actrices dominan a la perfección el registro cómico, y a ellas se les une el desparpajo de Juanjo Menéndez, interpretando al padre de ellas.

4/10
África

1996 | África

Martin (Zoe Berriatúa) en un joven de 16 años que vive en el madrileño barrio de San Blas. Sólo piensa en salir de allí cuanto antes. Pero las relaciones con su padre, interpretado por Imanol Arias, no facilitan las cosas. Martín está convencido de que fue su padre el que arrojó a su madre desde una ventana. Su vida pega un giro cuando conoce a África (Elena Anaya), su vecina, de la misma edad, muy misteriosa. Ambos inician una relación peligrosa, y planean matar al padre de Martín. El argumento de la película corre a cargo del guionista Joaquín Oristrell, autor de Todos los hombres sois iguales o Boca a boca. Se trata de una especie de trhiller que narra implacablemente el desarraigo de dos adolescentes en un barrio obrero. Destacan los casi debutantes Elena Anaya (la joven rebelde de Familia) y los veteranos Imanol Arias y Julie Carmen.

4/10
Familia

1996 | Familia

Un individuo solitario alquila a un grupo de actores para que finjan ser la familia que no tiene durante el día de su cumpleaños. Al principio existen algunas dificultades, pero poco a poco se van convirtiendo en la familia ideal. En esta inquietante reflexión sobre la soledad y la familia -su sorprendente opera prima como director y guionista-, Fernando León de Aranoa ya apuntó la riqueza narrativa, la personalidad visual y la capacidad para la dirección de actores que después fueron refrendados por los múltiples premios recibidos por su segundo trabajo, Barrio.

6/10

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