Ayer mi buen colega y amigo de Antena 3 Gonzalo del Prado provocó un interesante debate en Twitter con motivo del anuncio de la
Ayer mi buen colega y amigo de Antena 3 Gonzalo del Prado provocó un interesante debate en Twitter con motivo del anuncio de la concesión del Premio Donostia a Ewan McGregor. Y es que, ciertamente, habría mucho que debatir en torno a estos premios a toda la carrera que se estilan en los festivales. Lo que inicialmente era un bonito reconocimiento a toda una trayectoria, a veces incluso con el deseo de reparar posibles injusticias en lo que a galardones se refiere, se ha convertido en elemento puramente mediático y decorativo.
“Yo te doy un premio, te vienes a recogerlo, te hacen un montón de fotos y sales en la tele, publicidad para uno y otro, lo tomas o lo dejas, éste es el trato. Te montamos la suite, no lo dudes, tráete a algunos amiguetes, y algún detalle tendremos contigo, faltaría plus.” Este tipo de razonamientos son los que pesan en la actualidad, con el añadido de la sobreabundancia de festivales, donde la alfombra roja es fundamental, aunque luego nos vendan la moto de esa gran película vietnamita que hemos descubierto, que quizá produzca alguna satisfacción personal a los organizadores, pero que desde luego no tiene la deseada repercusión en el mundo mundial, excepto, y no siempre, entre un público muy, muy especializado.
De todos modos, evidentemente, todavía hay clases. En San Sebastián empezaron premiando a actores legendarios de Hollywood, totalmente indiscutibles. Uno repasa la lista y se le cae la baba ante los nombres de Gregory Peck, Bette Davis, Glenn Ford, Vittorio Gassman, Claudette Colbert... Eso sí, se corrió la voz de que si te premiaban en Donosti, la podías palmar muy pronto, una de esas leyendas urbanas de festival que sus promoteres no desean, de modo que se rejuvenecieron los premios. En cualquier caso eran veteranos de supernivel Al Pacino, Susan Sarandon, Jeremy Irons, Jeanne Moreau...
Probablemente el más chaval de entre los premiados en San Sebastián hasta la fecha es Matt Dillon, que tenía 42 años en 2006. Mientras que Julia Roberts recogió su premio con 43 primaveras. La edad pienso que debería ser un factor para dar o no un premio. La trayectoria debería ser arrasadora para premiar a alguien que, teóricamente, tiene aún por delante muchos papeles que hacer. No digo que sólo haya que premiar a jubilatas y enfermos terminales, pero creo que el caso Dillon es esclarecedor. Aunque más escandaloso es el caso de Gael García Bernal, que este año en Locarno ha sido premiado por toda su carrera. ¡Pero sí es un chaval de 33 años! Cualquier día se ponen a premiar a Abigail Breslin o a Chlöe Moretz por toda su carrera, y vienen ahí con chupete y todo. ¿Y si hubieran premiado a Macaulay Culkin por toda su carrera tras Solo en casa?
Ewan McGregor tiene 41 años, me gusta su trabajo actoral, pero sé que puede y debe hacer más y mejores películas. Y como tiene película a concurso, da esa impresión de que aprovechan que pasaba por ahí, y le dan un premio. También pasó con la Roberts, que se aprovechó la promoción de su peli Come, reza, ama y que congenió con Javier Bardem, un amiguete del Festival, para darle el premio.
Pienso que es una verdadera pena que la concesión de un premio dependa de que el interesado garantice que vendrá a recogerlo, y de las discretas presiones que pueden hacer tal o cual conocido para decirle que en Donosti se come muy bien, que ya verás, que la gente es muy simpática y tal; o de alguna pequeña contraprestación, tipo, "vale, proyectaremos esa infumable película de tu amigo", caso, pienso de Francis Ford Coppola. Los premios dados así se desvirtúan sin duda, se convierten en simple herramienta de marketing. Entonces la clave es lograr “como sea” un actor al que dar el premio, con la condición, según la categoría del festival, de que no se te caiga la cara de vergüenza al dárselo. Que se mantenga un cierto nivel, vamos. Pero justicia, justicia, dárselo al que se lo merece... no encabeza esto la lista de las razones por las que se da, el premio Donostia o su equivalente en otros festivales, me parece.
