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In memoriam

A los 93 años

Muere Tom Skerritt, inolvidable capitán de "Alien" y el instructor de "Top Gun"

Actor de mirada serena y aire de hombre de fiar, se hizo inolvidable como el capitán Dallas de "Alien, el octavo pasajero", el instructor Viper de "Top Gun. Ídolos del aire" y el sheriff de "Picket Fences",. Tom Skerrit ha muerto el miércoles 21 de octubre, en su casa de Seattle por causas naturales. Tenía 93 años. "Si bien el mundo conoció a Tom por su extraordinaria carrera como actor, nosotros lo conocimos por su sentido del humor, su curiosidad, su sabiduría, su generosidad y el amor que aportó a nuestras vidas", ha señalado su familia en un comunicado, en el que recuerda también su amor por la naturaleza, por los veteranos y por ayudar a los demás a encontrar su propia voz.

Muere Tom Skerritt, inolvidable capitán de "Alien" y el instructor de "Top Gun"

Thomas Roy Skerritt (nombre completo de Tom Skerritt) nació el 25 de agosto de 1933 en Detroit, Michigan, el menor de tres hermanos de una familia de clase media: su padre tenía un pequeño negocio y su madre era ama de casa. Nada más acabar el instituto se alistó en las Fuerzas Aéreas, donde pasó cuatro años, casi todos en una base de Austin, Texas. Muchos años después enseñaría a pilotar cazas a Tom Cruise, aunque sólo en la ficción: en las Fuerzas Aéreas su trabajo era de oficina.

Tras licenciarse del ejército estudió en la Universidad Estatal de Wayne y después en la UCLA, donde se matriculó para aprender a hacer películas, deslumbrado por Ciudadano Kane. Quería ser director, pero su trabajo en una obra de teatro llamó la atención de unos productores y acabó delante de la cámara. Dejó la universidad sin título y se lanzó a la interpretación.

Debutó en el cine en 1962 en un rol secundario con El que mató por placer, modesta película sobre la guerra de Corea en la que también aparecían como actores Robert Redford, Sydney Pollack y Francis Ford Coppola. Tom Skerritt y Robert Redford aspiraban al mismo papel protagonista, y se lo quedó el segundo. Lejos de convertirse en rivales, fueron amigos el resto de su vida.

Durante los años sesenta se ganó el sueldo en la televisión, con apariciones en series como La ley del revólver, El fugitivo, Bonanza o Mi marciano favorito, y en algún título para la gran pantalla como La familia Calloway. En un episodio de Death Valley Days, una serie del Oeste, llegó a interpretar a un joven Mark Twain que pierde una fortuna en oro y descubre que lo suyo es escribir.

El cine le abrió la puerta de verdad en 1970 con M.A.S.H., de Robert Altman, que volvería a contar con él en Ladrones como nosotros. Por aquellos años también hizo de policía motorizado en Harold y Maude, donde aparecía acreditado con un misterioso "M. Borman", y participó en Dos hombres contra el Oeste, de Blake Edwards, Turbulento distrito 87 y Una mamá sin freno. Pero el éxito no terminaba de cuajar, y su representante, Meyer Mishkin, contó que llegó a verse relegado a westerns europeos de escaso lustre, como Joe y Margherito.

El rescate llegó en 1977 con Paso decisivo, de Herbert Ross, en la que daba vida al paciente marido de Shirley MacLaine. Su trabajo le valió el premio al mejor actor de reparto del National Board of Review. Después vinieron el drama deportivo Castillos de hielo y, en un registro muy distinto, la comedia de Cheech y Chong Como humo se va, junto a Tommy Chong.

En 1979 se puso a los mandos de la nave Nostromo como el capitán Dallas de Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott. Su personaje acababa arrastrándose por un conducto de ventilación con un lanzallamas y no muy buenas perspectivas. Pero a Tom Skerritt le encantaba precisamente que el aparente protagonista desapareciera a mitad de película. "La mujer se convierte en la heroína. Me gusta mucho esa idea", explicó a The Seattle Times. A continuación interpretó al sheriff Bannerman en La zona muerta, de David Cronenberg.

En 1986 llegó el papel por el que le recordarán varias generaciones de aspirantes a piloto: el comandante Mike "Viper" Metcalf de Top Gun. Ídolos del aire, de Tony Scott. Suya es la arenga con la que recibe a Tom Cruise y compañía: "Caballeros, son ustedes el 1% de los mejores aviadores de la Marina. La élite. Lo mejor de lo mejor. Nosotros les haremos mejores". Y por si alguien se relajaba, remataba: "En esta escuela no hay puntos para el segundo puesto". Ese mismo año fue un antiguo astronauta en S.O.S.: Equipo azul.

Siguió alternando cine y televisión: fue Evan Drake, un ejecutivo, en la sexta temporada de Cheers, protagonizó Poltergeist III y en 1989 interpretó al marido de Sally Field en Magnolias de acero. Le sentaban tan bien los papeles de esposo comprensivo que años más tarde repetiría como marido de Sally Field en la serie Cinco hermanos. Además, su rostro curtido le convirtió en modelo de una campaña de vaqueros, lo que demuestra que las arrugas, bien llevadas, también venden.

En 1992 Robert Redford, ya convertido en director, saldó con creces la vieja deuda de su debut y le ofreció el papel del severo reverendo Maclean en El río de la vida, un pastor cuyas grandes pasiones eran la fe y la pesca con mosca. "Su escala de valores era muy parecida a la mía, y nunca perdió su integridad", dijo de él Robert Redford en 2007.

Ese mismo año empezó la serie que le dio su mayor reconocimiento, Picket Fences, creada por David E. Kelley y emitida entre 1992 y 1996. Tom Skerritt era Jimmy Brock, sheriff de un pueblo de Wisconsin donde pasaban cosas tan raras como un ladrón que dejaba un rastro de ranas, junto a Kathy Baker y Lauren Holly. Ganó el Emmy al mejor actor de serie dramática en 1993. "La escribía el mejor guionista de la televisión. Ésa era la magia", recordaba en 2019. Al principio no quería hacer una serie, pero cuando supo que Kathy Baker estaba en el reparto pensó: "Es fabulosa, ¿para qué me quieren a mí?".

Su sueño de dirigir nunca se cumplió del todo, aunque dirigió y protagonizó una película para televisión en 1997, el mismo año en que hizo de ambicioso científico frente a Jodie Foster en Contact. "Las cosas pasan. Te contratan para una película y los papeles seguían llegando. Me decía que actuar sería un buen entrenamiento para dirigir. Luego llegó la familia y tuve que mantenerla. Los años pasaron volando", confesó en 1992. Y añadía: "No me arrepiento de nada". También le gustaba una definición que le dedicó un periodista: "Un escritor me describió una vez como un actor de carácter encerrado en el cuerpo de un galán, y siempre me ha encantado. Es un bonito cumplido".

En el nuevo siglo trabajó en Lágrimas del sol, en las series Cinco hermanos y Leverage, y en Ted, donde se interpretaba a sí mismo, algo que no todo el mundo puede decir de una película protagonizada por un osito de peluche malhablado. En 2012 encarnó a don Quijote en un montaje del Pacific Northwest Ballet de Seattle, y en 2013 debutó en Broadway con una adaptación de Tiempo de matar, de John Grisham. Volvió a coincidir con Lauren Holly en El campo del honor y con su compañero de Alien, el octavo pasajero Harry Dean Stanton en Lucky, la última película de este. Uno de sus últimos trabajos fue La última aventura.

Inquieto hasta el final, fundó en Seattle Heyou Media, una empresa de contenidos digitales. Se casó tres veces: con Charlotte Shanks, de 1957 a 1972, con quien tuvo tres hijos; con Sue Oran, de 1977 a 1992, con quien tuvo un hijo, y desde 1998 con Julie Tokashiki, madre de su hija pequeña. Le sobreviven su esposa, sus cinco hijos, cinco nietos y dos bisnietos.

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