"El asesinato de Liberty Valance" (Eduardo Torres-Dulce Lifante, Hatari! Books, 407 págs)
Destaca Eduardo Torres-Dulce en su magna obra dedicada al imprescindible western fordiano El hombre que mató a Liberty Valance sus rasgos proustianos: ese aviso de la muerte de Tom Doniphon, que conduce al senador Ranson Stoddard y a su esposa Hallie de vuelta a Shinbone, despierta toda una catarata de recuerdos sobre hechos decisivos en sus vidas, sobre los que él, conocido desde entonces como “el hombre que mató a Liberty Valance”, sustentó su exitosa carrera política. Pero a lo largo de las páginas de este libro, el lector descubre que también su autor ha hincado el diente, una y otra vez, a su persona “magdalena” catalizadora de nostálgicas evocaciones, un regreso a la infancia y al repetido visionado de la película en el madrileño Cine Bilbao.
Juega Torres-Dulce con las cartas sobre la mesa: considera a El hombre que mató a Liberty Valance, como tantos incluido el que suscribe, una de las grandes obras maestras de John Ford, de riqueza inigualable, siempre hay algo nuevo que descubrir en ella. Sospecho que, como tantos artistas y estudiosos, tuvo que decirse en algún momento “basta, voy a dejarlo aquí”, porque podría haber entregado tal vez más páginas a un ya de por sí voluminoso libro, o refinar las ya escritas. El caso es que estamos ante una obra exhaustiva, que mira a su objeto desde todos los ángulos, por arriba y por abajo, por delante, por detrás y de costado, lo que sirve para apuntalar los temas, que asoman una y otra vez, quedando perfectamente cincelados.
De modo que cabe la comparación y el juego de las semejanzas y diferencias entre el relato original de Dorothy M. Johnson –incluido íntegro en el libro– y la película dirigida por John Ford, a partir del guión encargado a James Warner Bellah y Willis Goldbeck. O señalar las conexiones con las obras previas del corpus de Ford. O discutir la supuesta condición de western testamentario del film. ¿Qué prima más, la consideración de ley y orden de la que tan diferente visión tienen Doniphon, Liberty y Stoddard, o la historia de amor donde el primero y el tercero se enfrentan por Hallie? El autor responde sin dudar a este interrogante. Tienen enorme calado las consideraciones antropológicas y morales que llevan a calificar la muerte de Liberty Valance en el título del libro como “asesinato”, y también las relativas a las razones que pueden llevar al sacrificio y las diferentes consecuencias, Doniphon viene a ser el redentor de Stoddard al que salva de una muerte segura, una redención llevada a cabo por amor, pero por Hallie, aunque efecto nada secundario, suponga el comienzo del final del salvaje oeste y la frontera, la llegada de la justicia.
Desgrana Torres-Dulce la riqueza temática del film, que habla de ausencia de ley y corrupción, de libertad de expresión y de prensa, de la necesaria educación, de las minorías raciales, de los derechos civiles, la participación ciudadana y los principios democráticos sobre los que se sustenta una nación. Y hay un análisis profundo de la estructura narrativa, el flash-back principal que sustenta la historia, y el flash-back dentro del flash-back que explica quién mató a Liberty Valance, aunque haya margen para la especulación, que el autor no desaprovecha, incluso el fiel empleado de Doniphon, Pompey, podría haber sido el autor material, quién sabe.
El tren que abre y cierra el film, el ataúd desnudo y la flor de cactus, el fundamental tema musical recuperado de El joven Lincoln... El análisis de la puesta en escena de un film rodado en estudio con fotografía en blanco y negro y momentos de sabor expresionista, con el mapa de miradas humanas tan complejo que sólo Ford sabía diseñar sin pecar de artificioso. El sensacional reparto, por supuesto los actores principales, John Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, pero también tantos componentes de ese grupo que se dio en llamar John Ford Stock Company, una pléyade donde están Andy Devine, John Carradine, Edmond O'Brien, Ken Murray, Jeanette Nolan, Woody Strode, John Qualen, Lee Van Cleef, Denver Pyle, Strother Martin, Willis Bouchey, Carleton Young... Estos y muchos mas aspectos son diseccionados desde el amor y la admiración por un gran conocedor, en una obra maravillosamente editada, todo el aparato gráfico es estupendo, desde las imágenes de la cubierta, a las del interior, incluidos el póster original y el español, reproducciones de la edición original del relato en "Cosmopolitan", dibujos de Ford realizado Miguel Ángel Torres-Dulce y José Sainz de Vicuña...
