¡Mamma mia! Acudo al Teatro Real de Madrid, uno de los auditorios más reconocidos del mundo para los amantes de la música, para encontrarme con una sinfonía de mujer. La productora de "Spectre" promociona a Monica Bellucci como la chica Bond más madura de toda la saga, pero pocas personas llegan a los 51 con tan buen aspecto. No es que no tenga pequeñas arrugas, inevitables, en su impresionante rostro, pero están tan bien colocadas que le dan un aspecto encantador. Muerte al botox. Su aparición en el film resulta ser bastante breve, sólo tiene dos escenas, pero a ella siempre se le han dado bien los papeles cortos, pues quién no quedó impresionado cuando la descubrió como novia del vampiro en "Drácula, de Bram Stoker", o con su convincente papel como Maria Magdalena, en "La pasión de Cristo".
¿Qué le atrajo de este proyecto?
Me lo propuso Sam Mendes, y me quedé muy sorprendida, pues pensé que tengo cincuenta años, ¿qué hago yo en el universo de las chicas Bond? (risas). Pero claro, él era uno de los grandes, al que admiro muchísimo, sobre todo porque proviene del teatro, así que comprende y ama a los actores, nos pule como si fuera un médico con el bisturí.
También me interesaba trabajar con Daniel Craig.
Es un actor muy ecléctico, pero ha compuesto un James Bond renovado y moderno.
Por otro lado, quería estar en esta saga, que admiro mucho. Es la primera vez que James Bond besa a una mujer con arrugas (risas).
¿Al director le han podido obligar a meter a este personaje como punta de lanza para que las mujeres maduras tengan más papeles en las grandes producciones?
En realidad fue una idea de Sam Mendes. Cuando vino a mí, me resultó un poco extraño, como he dicho, pero me di cuenta de que tenía todos los cabos de la película controlados, así que imaginé que cuadraría todo muy bien en el conjunto.
Pienso que la franquicia ha tenido muchos directores, pero que cada uno tiene su propia personalidad y sus ideas. Cada uno es distinto, y esto era un film claramente de Sam.
¿No le preocupaba pasar desapercibida al tratarse de un papel demasiado corto?
Pienso que a pesar de su brevedad, es un personaje clave. Le da una información fundamental a Bond, la celebración de una reunión, que sirve como desencadenante de la acción.
Además, aunque sólo aparezca en dos escenas, tiene un gran arco de evolución. Pasa en pocos minutos del miedo, a la soledad, el amor, y al final su feminidad le salva la vida.
¿Pensó que no hay papel pequeño, sino actrices buenas y malas?
Así es. No es cuestión de minutaje, sino de intensidad. Nunca escojo los papeles en función del tiempo que aparecen en pantalla, sino de lo que me pueden aportar a mí como persona.
Busco crecer como actriz, así que he intentado llevar a cabo una carrera muy variada, así que he ido buscando películas de gran clasicismo, como Malena, de Giuseppe Tornatore, a una rompedora, como Irreversible, de Gaspar Noé, y de ahí he pasado a grandes superproducciones de Hollywood, como Matrix Reloaded. Después he podido trabajar con el iraní Bahman Ghobadi, en Rhino Season, o estar en proyectos tan interesantes como La pasión de Cristo. Todas esas películas no tienen mucho que ver entre sí, pero todas me han hecho avanzar en mi camino particular.
¿Qué es lo que le parece más interesante de la franquicia de 007, muchas veces acusada de machista y retrógada?
Es una saga muy importante, cuyos intérpretes se han convertido con el tiempo en grandes iconos. Han aparecido actrices de primer orden, como Ursula Andress, saliendo del agua, Jane Seymour, Sophie Marceau, Rosamund Pike o Halle Berry. Es un honor estar en este gran club.
A mí me gustan sus películas. Se acusa al personaje de misógino, con mujeres objetos, pero en realidad no creo que haya sido así, pues han aparecido personajes muy fuertes, encarnados por grandes actrices. Cada una tiene su feminidad.
Spectre muestra dos tipos de mujeres muy distintas, Lucia Sciarra, mi personaje, es una mujer del pasado, que ha vivido en un mundo dominado por los hombres, y que debe sobrevivir por sí misma saliendo de ese mundo. Por otro lado, Madeleine Swan, interpretada por Léa Seydoux, es una mujer moderna, que representa el presente y el futuro, y que se las apaña por sí misma. No necesita a Bond. O sea que el film ofrece un mensaje positivo sobre cómo ha evolucionado la mujer.
Su primera aparición, de negro, con velo, resulta impactante. ¿Cree que se convertirá también en un icono como Andress y las demás que ha citado?
Pienso que la escena del cementerio, en la que aparezco por primera vez, tiene posibilidades de convertirse en icónica.
Mi mujer es un estereotipo, y que vaya vestida de negro le da mucha fuerza, con esa silueta misteriosa.
Me parece un personaje muy interesante, porque está lleno de contradicciones, pues aunque Lucia es una persona adulta, pero que ha vivido como una niña, porque no le han dejado expresarse de otra manera. Cuando piensa que Bond le puede salvar la vida, ella se deja llevar, es como si hubiera firmado un contrato con él a la antigua, 007 le seduce, y ella se deja porque la va a proteger. Contrasta mucho con la otra chica Bond, Madeleine, totalmente opuesta, porque aún siendo más joven, es mucho más madura. Defender todo esto en poco tiempo en pantalla es complicado, pero ahí estaba el reto.
Pinchar aquí para leer la entrevista con Sam Mendes, director de Spectre.
