Desarrollar una carrera actoral a la sombra de un padre estrella como Denzel Washington, no debe ser tarea fácil para John David. Y eso que al segundo no le están faltando oportunidades, con papeles protagonistas en películas ambiciosas.
Denzel Washington cumplirá en diciembre 69 años, y tiene una carrera envidiable, llena de títulos formidables. Ha ganado en dos ocasiones el Oscar, por Tiempos de gloria y Training Day (Día de entrenamiento), además de contar con otras cinco nominaciones, y dos veces ha sido reconocido como mejor actor en el Festival de Berlín, por Malcolm X y Huracán Carter. Pueden gustar más o menos las películas en que se ha implicado, pero me parece innegable que Denzel tiene carisma de estrella, un algo que llena la pantalla, de modo que hasta sus películas menos interesantes se elevan gracias a su presencia. La reciente The Equalizer 3, con cualquier otro actor, y a pesar de la dirección de su amigo y socio habitual Antoine Fuqua, sería una película de acción más, y encima secuela de secuela. Pero algo tiene Denzel que hace que verle sentado en la mesa de una terraza en la bella Italia, gozando de un poquito de paz por unos días, te interese.
John David Washington, de 38 años, no ha trabajado con su padre, a no ser que su fugaz aparición como extra siendo niño en Malcolm X y El demonio vestido de azul se tenga en consideración. El apellido compartido, y que también corresponde a la capital de Estados Unidos, y al nombre de uno de sus estados, seguro que ha sido una ayuda para abrirse camino en la industria, pero también una losa por las inevitables comparaciones. De hecho padre e hijo comparten el dato de haber sobresalido trabajando a las órdenes de Spike Lee. Denzel hizo Cuanto más, mejor y Malcolm X, mientras que John David ha hecho su mejor film, Infiltrado en el KkKlan, a las órdenes de Lee. Parece lógico pensar que éste se fijo en el hijo por el padre, y acertó al reclutarle en esta historia basada en inesperados hechos reales, donde un negro se infiltra en el conocido grupo racista gracias al teléfono que permite ocultar los rasgos raciales.
Todavía le queda mucha carrera por delante a John David, que apenas ha rodado una quincena de títulos frente a los cerca de cincuenta de su progenitor, pero de momento el calificativo de “estrella” le queda grande. Aunque ha trabajado junto a Robert Redford (The Old Man & the Gun), y es protagonista de Tenet, de Christopher Nolan, y de The Creator, ciencia ficción del director de Rogue One: Una historia de Star Wars, aún no ha llegado a ser actor capital, como su padre Denzel. ¿Será que las historias son más insulsas, tremendamente aburridas, mucha parafernalia digital y pocas y pretenciosas nueces? ¿Están perdiéndose las estrellas, las “stars”, en el mundo de noticias instantáneas y controladas de Instagram? John David es buen actor, no lo niego, pero algo le falta, y títulos como la algo plúmbea Malcolm & Marie con Zendaya no ayudan, aunque puedan proporcionar “prestigio”. Quizá sean Pequeños detalles, si se me permite el juego de palabras con el título de uno de los últimos trabajos de Denzel, verdaderamente subyugante. Quizá estar junto a una estrella ayuda, porque en el mentado film Jared Leto y Rami Malek brillan, además de que la historia es buena...
En fin, habrá que esperar para que haya dos Washington capitales, de momento sólo hay uno. El tiempo dirá si hay suficiente espacio para los dos. Kirk Douglas dejó paso a Michael Douglas... Así que no te desanimes John David...
