IMG-LOGO

Biografía

Jared Leto

Jared Leto

48 años

Jared Leto

Nació el 26 de Diciembre de 1971 en Bossier City, Luisiana, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

El gran transformista

28 Febrero 2014

Tras convertirse en una gran estrella de la música, ha logrado una candidatura al Oscar al mejor actor. Jared Leto es todo un ejemplo de autosuperación, capaz de cambiar su apariencia radicalmente para conseguir un enorme realismo en sus interpretaciones.

 

Nacido en Bossier City (Luisiana), el 26 de diciembre de 1971, Jared Joseph Leto sufrió a una temprana edad el divorcio de sus padres. Finalmente quedó a cargo de su madre, Constance, de ascendencia cajún, que animaba a su hijo a interesarse por el arte, vivía de acuerdo con la filosofía hippy, y se mudaba constantemente de ciudad.

Desde una temprana edad, el niño se aficionó a la música de Pink Floyd y Led Zeppelin, y aprendió a tocar el piano. "Teníamos un viejo piano que posiblemente fue rescatado de un depósito de basura", recuerda el actor. "Tenía rotas las llaves y estaba fuera de tono, pero lo tocaba constantemente, aprendí melodías y hasta me animé a realizar pequeñas composiciones".

Estudió Arte, especialidad de Pintura, en la Universidad de Filadelfia. Pero nada más graduarse decidió que le llamaba la vocación interpretativa. Recibió formación interpretativa en el New York City's High School of Visuals Arts.

Tras mudarse a Los Ángeles protagonizó con Claire Danes la serie sobre jóvenes Es mi vida, que obtuvo buenas críticas, aunque fue cancelada rápidamente. Debutó en el cine con Donde reside el amor, en la que interpretaba al novio de una de las mujeres que se reúnen a tejer colchas con la protagonista (Winona Ryder)

A finales de los 90, Jared Leto empezó a despuntar, encarnando a un autoestopista raptado en Secuestro, junto a Danny Glover y Dennis Quaid; a un seguidor de Edward Norton que acaba desfigurado en uno de los grandes éxitos de David Fincher, El club de la lucha; a un reportero estudiantil en Leyenda urbana; a un paciente de hospital psiquiátrico en Inocencia interrumpida; y a un teniente del ejército en el Pacífico, en La delgada línea roja, extraordinaria obra fílmica del legendario Terrence Malick.

En 1998 funda con su hermano Shannon y otros músicos la banda de rock alternativo 30 Seconds to Mars. El grupo obtuvo en poco tiempo un enorme éxito internacional, especialmente tras su segundo trabajo, "A Beautiful Lie". Pero no dejó el cine. Tras encarnar a un rival del asesino interpretado por Christian Bale en American Psycho, Jared Leto realizó uno de sus trabajos más convincentes, como joven adicto a la heroína, en la imaginativa y dramática Réquiem por un sueño, de Darren Aronofsky. Para preparar el papel, adelgazó más de 12 kilos, y pasó una temporada viviendo en las calles de Nueva York.

También se transformó radicalmente para El asesinato de John Lennon, donde engordó 30 kilos para interpretar a Mark David Chapman, el asesino del líder de The Beatles. Fue también Hefestión, el mejor amigo del protagonista en Alejandro Magno, de Oliver Stone, y el atormentado hermano de un traficante de armas (Nicolas Cage), en El señor de la guerra. Fincher volvió a contar con él para el rol de ladrón que aterrorizaba a Jodie Foster e hija en La habitación del pánico.

Habitual de las revistas de papel couché, Jared Leto ha sido novio oficial de Cameron Díaz y Scarlett Johansson, ha mantenido romances con Lindsay Lohan y Britney Spears, y se le ha relacionado falsamente con Lupita Nyong'o y la joven Miley Cyrus.

Tras cuatro años retirado por completo de la interpretación, para concentrarse en su actividad musical, Jared Leto volvió a las pantallas en Dallas Buyers Club. Sorprende más que nunca encarnando a Rayon, transexual adicto a las drogas que se asocia con el protagonista (Matthew McConaughey) para comerciar con medicamentos clandestinos. Preparó concienzudamente su papel, hablando con transexuales.

También redujo radicalmente su alimentación hasta el punto de que puso en riesgo su salud. "Caracterizarme, para mí, es como escalar una montaña", ha declarado el actor. "Preparas una expedición, planificas, miras mapas, reúnes provisiones y te vas. Y una vez que te has ido te vas, ya estás comprometido". Ganó el Globo de Oro al mejor secundario y obtuvo una candidatura al Oscar en la misma categoría.

 

Oscar
2014

Ganador de 1 premio

Filmografía
Morbius

2021 | Morbius

Jared Leto se transforma en un enigmático antihéroe de Marvel, Michael Morbius. Peligrosamente enfermo de un extraño trastorno sanguíneo, y determinado a salvar a otras personas que padecen su mismo destino, el doctor Morbius intenta una apuesta desesperada. Lo que en un principio parece ser un éxito radical, pronto se revela como un remedio potencialmente peor que la enfermedad.

The Outsider

2018 | The Outsider

Blade Runner 2049

2017 | Blade Runner 2049

A pesar de que en su estreno allá por 1982 Blade Runner no obtuvo una gran acogida por parte del público, poco a poco fue haciéndose un hueco entre las mejores películas de ciencia ficción. Con el paso del tiempo pronto se convirtió en una obra de culto y su influencia en el cine posterior se hizo patente en numerosas películas. Décadas después son millones los aficionados que han disfrutado de la historia concebida originalmente por Philip K. Dick, en donde los humanos nacidos de una mujer compartían su vida en la megalópolis de Los Ángeles con otros hombres y mujeres creados artificialmente y denominados replicantes, considerados de segunda categoría. Tal escisión entre la población daba lugar a un enfrentamiento entre ambas partes en el curso de la cual los replicantes demostraban tener los mismos amores, anhelos y miedos que sus creadores. En Blade Runner 2049 han pasado ya treinta años de aquellos acontecimientos y la situación social no parece haber cambiado demasiado. Los Ángeles sigue siendo una megaurbe insalubre, casi siempre sumida en la bruma, la lluvia o la noche, en donde conviven todo tipo de dialectos y la vida hipermasificada se hace casi irrespirable. Tras un apagón generalizado tras el cual todos los archivos de la Tyrell Corporation se perdieron, ahora campea por la ciudad una actualizada versión de replicantes, los Nexus 8, creados por una nueva y sofisticada corporación biotecnológica heredera de la anterior, la Wallace Corporation, liderada por el enigmático Nandier Wallace. Uno de esos Nexus 8 es el Blade Runner KB36-3.7, llamado simplemente “K”, cuyo objetivo es “retirar” a replicantes fuera de control. Una misterioso hallazgo le pondrá sobre la pista de Rick Deckard, antiguo Blade Runner. Vaya por delante que no hacía ninguna falta resucitar el universo creado por Ridley Scott y compañía. Pero, en fin, una vez que la inevitable maquinaria empresarial de Hollywood se empeñó en traer de vuelta a los replicantes, los productores –entre ellos el propio Scott– han procurado no estropear la obra maestra original, de modo que vuelven a jugar con los mismos elementos que fascinaron en los años 80. Visto el resultado la decisión de contratar al prestigioso Denis Villeneuve (fan confeso del primer film) como máximo responsable es un gran acierto, pues alguien como él podía retomar con precaución el “mood” original y ofrecerlo en los tiempos actuales sin pisotear la identidad de la historia. Y eso es lo que ha hecho. Como ya dejó patente en películas como La llegada, Villeneuve da fe de una potencia expresiva pocas veces igualada en pantalla. Cuenta su historia con imágenes subyugantes (¡esa larga secuencia en la ciudad devastada por la radiación!), con un sonido ambiente atronador y envolvente que te deja pegado a la butaca y, por supuesto, con una puesta en escena de sabor añejo, que emocionará a los amantes del original de Ridley Scott. Ante la rotundidad formal de la película el espectador quedará como hipnotizado durante muchos, muchos minutos. Cada plano está sumamente estudiado, trabajado hasta la perfección, tanto los exteriores como las localizaciones que definen a los personajes (la casa de K, la Wallace Corporation, la vivienda en la ciudad fantasma), en donde una de las constantes del universo Blade Runner –la convivencia entre lo nuevo y lo viejo, lo actual y lo clásico– se sublima, con múltiples homenajes al film ambientado en 2019. Pero toda esa desbordante imaginería visual tiene también una contrapartida no tan deseada: una cierta falta de dinamismo. La solemnidad y preciosismo de las imágenes deja un poco de lado el ritmo y también el guión es confuso en algunos tramos. Si antaño algunos achacaron cierta pesadez al film original, hay que avisar de que en este caso las cosas pueden ponerse aún más difíciles para aquellos que esperen una película de acción, persecuciones y emociones al uso. Los fans, sin embargo, probablemente quedarán satisfechos, aun cuando serán inevitables desiguales comparaciones que no es cuestión de ponerse a enumerar aquí. Fiel a su procedencia, la identidad de Blade Runner 2049 tiene también su punto fuerte en las eternas preguntas que importan a todo ser humano. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tengo alma?, implícitas o explícitas en el guión de Hampton Fancher y Michael Green, mientras que la búsqueda del amor y el anhelo por ser deseado genera aquí fuertes y extremas referencias a la realidad virtual y la inteligencia artificial, cuerpos y sexualidad digitales que quieren llenar el vacío emocional del replicante. Porque las emociones no son el punto fuerte del protagonista, compuesto por un sólido Ryan Gosling cuya carismática presencia en pantalla es ideal para componer a tipos lacónicos al estilo Drive, galanes que no mueven un músculo de la cara, pero a quien en este film se le echa en falta quizá un poco más de la expresiva humanidad que se le demanda en momentos clave. Aunque para eso ya está Harrison Ford.

7/10
Escuadrón suicida

2016 | Suicide Squad

Amanda Waller, oficial de Inteligencia de Estados Unidos, logra que el gobierno le dé luz verde para formar un equipo a base de supervillanos encarcelados, que pueda hacer frente a terribles amenazas metahumanas, a cambio de una reducción de su condena. Reclutará al asesino a sueldo Deadshot, la psiquiatra enamorada de El Joker Harley Quinn, el monstruoso  reptiliano Killer Croc, el delincuente australiano Bumerang, la experta en artes marciales Katana, el maestro en el uso de cuerdas Slipknot, el pirokinético El Diablo, y la arqueóloga June Moone, que ha sido poseída por el espíritu de una hechicera. Todos estarán coordinados por el novio de esta última, el experto militar Rick Flag. A Moone le encargan enfrentarse a una horda de monstruos que aparecen en una estación de metro de Midway City, pero ésta aprovecha para convertirse en la jefa de todos, y traer de vuelta a la Tierra a Incubus, su malévolo hermano. Sus compañeros tendrán que hacerles frente. Robert Kaniger y Ross Andru crearon en 1959 el cómic en que se basa Escuadrón Suicida, que desde entonces ha sido reinventado una y otra vez por la editorial DC. Su concepto, cercano al de Doce del patíbulo, aporta frescura en pleno aluvión de caras producciones de superhéroes. Le toca llevar a estos personajes a la pantalla a David Ayer, guionista de Training Day, y director de títulos como Sin tregua, y Corazones de acero, que también se ha ocupado del libreto. Le va que ni pintado el proyecto, pues hasta ahora todos sus trabajos han ido en torno a la camaradería, y la línea difusa que separa el bien del mal. La trama enlaza con El hombre de acero y Batman v. Superman, el amanecer de la Justicia, con los que construye una red de films inspirada por las adaptaciones de personajes de Marvel. El proyecto ha sufrido numerosos problemas de producción, pues Ayer tuvo que empezar el rodaje con poco tiempo para pulir el guión, y puesto que los primeros test del film con espectadores dieron resultados negativos, se realizaron diversos remontajes. Así las cosas, no resulta extraño que Escuadrón Suicida tenga algunos defectos, sobre todo que sólo estén bien definidos dos de los personajes centrales, Deadshot y Harley Quinn, encarnados por los inspirados Will Smith y Margot Robbie. Pero otros se quedan a medio hacer, algunos, como Katana y Bumerang están totalmente desdibujados, explicados con un par de frases, y uno de ellos Slipknot, podría haberse eliminado sin que nadie le echara en falta. El argumento puede resultar algo confuso por la acumulación de giros (¿quién controla a la Hechicera y por que se escapa?), y se apuntan críticas a la labor encubierta de la CIA que no acaban de estar bien desarrolladas. Por otro lado, Jared Leto se lleva a su terreno al Joker, logrando que el espectador no se acuerde del magistral trabajo de Heath Ledger en la piel del personaje, pero sus apariciones secundarias amenazan con robar el film, al igual que la mínima presencia de Ben Affleck como Batman. A pesar de todo, queda un notable espectáculo que no aburre en ningún momento, pues los espectadores no podrán apartar la mirada. Sus reflexiones sobre la redención humanizan a unos personajes con los que a priori resulta difícil empatizar, por ejemplo en la escena en la que éstos discuten en un bar el camino que tomarán, que logra dramatismo. Además, aporta algunos golpes de humor que hasta ahora brillaban por su ausencia en las adaptaciones de comics de DC, tiene el ritmo adecuado, y una banda sonora a base de éxitos de rock (“House of the Rising Sun”, de The Animals, “Gangsta”, de Kehlani) que encaja muy bien con el tono oscuro del film. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluyen enseguida una secuencia con Ben Affleck y Viola Davis importante para la continuidad cinematográfica del universo DC.

6/10
Dallas Buyers Club

2013 | Dallas Buyers Club

La historia auténtica de Ron Woodroof, un electricista de vida promiscua, con fama de “machote”, que en 1986 queda estupefacto cuando los médicos le diagnostican que tiene sida -“una enfermedad de maricas”, a su entender- y que sólo le resta un mes de vida. Tras la incredulidad viene la desazón, y luego un verdadero deseo de aferrarse a la existencia, primero con AZT obtenido clandestinamente, y luego, dada su alta toxicidad, buscando medicamentos alternativos, lo que pondrá en su contra a la industria farmacéutica y a los reguladores de nuevos fármacos cuando trata de darles una amplia difusión entre los enfermos seropositivos. Con un guión de Craig Borten, que entrevistó largamente a Woodroof antes de su fallecimiento, para luego trabajar en equipo con Melisa Wallack, el film desprende autenticidad en casi todo su metraje, la excepción serían algunos de los pasajes en que se arremete contra los agentes sanitarios y reguladores, que resultan un tanto convencionales, aunque al menos se intenta no convertirlos en villanos de opereta, y se pone el dedo en llagas interesantes del mundo médico, que pueden dificultar el tratamiento de los enfermos, como la burocracia o los intereses económicos. El canadiense Jean-Marc Vallée, que ya abordó una historia real en La reina Victoria, cuenta con garra su historia, aunque tambiéndescarnadamente, sobre todo en las reiterativas escenas sexuales. Matthew McConaughey hace un buen trabajo, no sólo por su demacrado aspecto al estilo Christian Bale en El maquinista, sino porque hace creíble el arco de transformación de su personaje, en relación a su egoísmo y a sus prejuicios, pues acaba viendo personas en los homosexuales y empleando su dinero en ayudar a otros enfermos. También resulta muy convincente Jared Leto como el travesti Rayon, al que Woodroof llega a apreciar.

5/10
Las vidas posibles de Mr. Nobody

2009 | Mr. Nobody

Singular e inclasificable película del belga Jaco Van Dormael, con capacidad a partes iguales de fascinar e irritar al espectador, tan apabullante y extraño es el despliegue visual y narrativo de la cinta, deudor entre otros filmes de 2001: una odisea del espacio. Ya dio idea de su talento, en esta línea, en la estimable Toto, el héroe (1991). Se trata de una invitación a considerar las infinitas posibilidades que ofrece la vida, una elección u otra pueden llevar por caminos insospechados. Seguimos a Nemo Nobody, el último mortal de un mundo futurista donde los seres humanos ya no mueren, él es el último que seguirá ese camino. Pero hasta llegar a la ancianidad, su vida ha estado marcada por elecciones conscientes y accidentes fortuitos, hasta el punto de que no tiene muy claro cuál ha sido su verdadera existencia. En efecto, su infancia está marcada por la separación de sus padres, y la decisión de vivir con una u otro. En el primer caso conocerá a Anne, y tendrá un padrastro, conocerá a la mujer de su vida y la perderá; en el otro formará una familia con Elise, mujer depresiva... o no, sino que decidirá casarse con la primera chica que le invite a bailar. Lo que sorprende de la película de Van Dormael es su increíble dinamismo, la capacidad de proponer mecanismos narrativos distintos, contradictorios, extrañas piezas de un complejísimo puzzle. Nobody está bajo los efectos de la hipnosis, o tal vez está soñando, o en coma, o concediendo una entrevista, o agonizando en el fondo de un lago... Puede que viaje a Marte, o que se convierta en un vagabundo. El efecto “mariposa” puede cambiar su vida, pero al final, viene a decir el cineasta, lo importante es vivir, poco importa qué vida. Van Dormael apunta a que las certezas del hombre son pocas –si sabemos tan poco de la vida actual, ¿cómo podemos preguntarnos sobre la existencia de la otra vida, después de la muerte?, se interroga en cierto momento del metraje–, de modo que su propuesta, aunque estéticamente subyugante, no conduce a ninguna parte, se queda en nihilista ejercicio de estilo.

6/10
El asesinato de John Lennon

2007 | Chapter 27

Recreación de los hechos en torno al asesinato de John Lennon, líder de The Beatles, a través sobre todo de la figura de su autor, Mark Chapman. A finales de septiembre de 1980 el joven Chap­man llegó a Nueva York con la idea de asesinar al músico. Su estado mental era por entonces muy inestable y lamentablemente terminó llevando a cabo su propósito. El film viene acompañado de cierta polémica, pues parece exaltar de algún modo la figura del magnicida, muy bien interpretado por Jared Leto.

4/10
Corazones solitarios

2006 | Lonely Hearts

Historia basada en crímenes reales perpetrados en los años 40 por una pareja de amantes, Martha Beck y Raymond Fernández (Salma Hayek y Jared Leto). Los dos asesinos se hacían pasar por hermanos, y su “modus operandi” consistía en que él seducía a mujeres adineradas viudas, para “desplumarlas” y asesinarlas brutalmente. Los detectives Robinson e Hildebrant (John Travolta y James Gandolfini) tuvieron que emplearse a fondo para dar con ellos, lo que no impidió una larga cadena de asesinatos. Todd Robinson escribe y dirige un film brutal, explícito en el tratamiento del sexo y la violencia. Con un atractivo diseño de producción de época y un buen reparto, hay algo que no acaba de funcionar, y que contribuye a cierta "grisura plomiza", como ocurría en las casi contemporáneas Hollywoodland y La dalia negra, también inspiradas en la realidad. Los altibajos en la relación de la pareja de psicópatas permiten establecer cierta conexión con títulos como Bonnie and Clyde o Asesinos natos. Como en este último, su enfermiza e inmoral conducta les lleva a desarrollar unos celos terribles, cuando ella cree que él se está encariñando con alguna víctima, o cuando ella se deshace de un policía recurriendo a sus encantos sexuales. El cineasta estructura la trama según el esquema clásico de perseguidos y perseguidores que les van pisando los talones, pintando su nexo de unión (los crímenes) y sus problemas personales, hasta el inevitable encuentro que constituye el desenlace.

5/10
El señor de la guerra

2005 | Lord of War

Andrew Niccol es un cineasta con guiones interesantes y tramas de entidad. Él dio los argumentos de El show de Truman a Peter Weir (la invasión televisiva de la intimidad), y de La terminal a Steven Spielberg (un hombre sin patria internado en un aeropuerto). Como director abordó la manipulación genética y la fecundación artificial (Gattaca) y la creación de una actriz digital de cine (S1m0ne). En El señor de la guerra el tema es muy serio, y lamentablemente a Niccol le va un poco grande. El film sigue la pista a Yuri Orlov, un traficante de armas de origen ucraniano, al que no le importa el uso que los demás hagan del material que maneja. Él sólo quiere enriquecerse, conseguir a la mujer que desea, y disfrutar del lujo como pueda. A la vez tiene un estilo de vida aventurero, todo un subidón de adrenalina. E intenta conciliar todo con una vida familiar imposible, pues se basa en la mentira y la falta de confianza. Varias cosas pesan en la película. La omnipresente voz en off de Nicolas Cage es una de ellas. Tampoco ayuda el personaje de Ethan Hawke, un agente del FBI monolítico, o la esposa, Bridget Moynahan, cuya actitud de ‘ojos cerrados’ resulta poco creíble. De todos modos una idea atractiva, de rabiosa actualidad, un ritmo trepidante y un buen acabado visual, ayudan a hacer llevadero el visionado de la cinta. Domina en el planteamiento un modo cínico y al tiempo simple de ver las cosas, pero no se esquivan ciertas consideraciones morales. Las cosas son como son, pero ‘vender el alma’ pasa factura, viene a decir Niccol.

6/10
Alejandro Magno

2004 | Alexander

El excelente director Oliver Stone aprovecha la falta de datos precisos que tienen los historiadores sobre la personalidad de Alejandro Magno, para dar una visión muy particular y poco rigurosa del general macedonio que unificó Grecia y conquistó Egipto, Asia menor y Persia en el siglo IV A. C. Consciente de que su mirada es discutible, el cineasta se excusa, narrando la historia desde el subjetivo punto de vista de Ptolomeo (Anthony Hopkins), envejecido general de Alejandro, que llega a calificar su propia narración de desvaríos seniles. El Alejandro Magno que nos presenta Stone es un tipo traumado por el carácter dominante de su madre Olimpia, que se lanza a una carrera de conquistas militares para huir de ella, tras morir su padre, Filipo. El elemento más comentado del film es la presunta homosexualidad de Alejandro, a la que se concede gran protagonismo al describirse su relación con el general Hefestión. Colin Farrell no resulta demasiado convincente como un Alejandro Magno teñido de rubio, pero tiene la fortuna de estar secundando por actores de lujo, que salvan en parte la situación. Los mejor son las batallas, que aunque pocas, están rodadas con espectacularidad, sobre todo aquella en que intervienen los elefantes.

3/10
La habitación del pánico

2002 | Panic Room

Tras su divorcio, Meg quiere comenzar una nueva vida junto a su hija Sarah, razón por la cual se mudan a una lujosa mansión situada en pleno Manhattan. La enorme casa cuenta con los más modernos dispositivos de seguridad, entre los cuales sobresale la llamada habitación del pánico, una cámara acorazada integrada en el dormitorio principal y dotada con una línea telefónica independiente, múltiples pantallas que recogen lo que acontece en la casa y una despensa de víveres suficiente como para sobrevivir en ella durante largo tiempo. Durante la primera noche unos delincuentes entran en la mansión creyéndola vacía. Buscan un tesoro escondido por el antiguo inquilino. El problema es que el dinero se encuentra en la habitación del pánico, el lugar donde desesperadamente se han refugiado las asustadas y todavía inexpertas inquilinas. Angustioso thriller cuya naturaleza claustrofóbica se basa en la propia concepción de la historia: la acción discurre en tiempo real, durante la noche, y el rodaje tiene lugar casi íntegramente en el interior de la casa. Además, las presentaciones se reducen al mínimo: apenas conocemos a los protagonistas cuando ya estamos metidos en faena, una característica que hace que el espectador intente inútilmente respirar hondo durante las casi dos horas de película. Es elogiable el virtuosismo formal de la puesta en escena que emplea David Fincher (Seven, El club de la lucha), un director con pasado de publicista que se atreve a rodar planos secuencia larguísimos y de impecable factura, aunque con ello sugiera imposibles movimientos de cámara. El sólido guión es obra de uno de los jóvenes talentos con más futuro de Hollywood. Tan sólo con la hitchcockiana escena de la conversación entre Meg y el policía en el umbral de la puerta, David Koepp (Parque Jurásico, Misión imposible, Spider-Man), da muestras de una sorprendente eficacia en el manejo del suspense narrativo. La archiestrella Jodie Foster obtiene nota alta en su papel de madre sufridora y resuelta, y el fantástico Forest Whitaker hace lo propio como ladrón con buenas pulgas.

7/10
American Psycho

2000 | American Psycho

Patrick Bateman es un yuppie triunfador en Manhattan. Pero su vida está vacía, lo que puede comprar con el dinero no le basta. Y ha empezado a desarrollar un peligroso instinto asesino, de modo que sus fantasías erótico-violentas pueden estar conduciéndole a un camino sin retorno. Polémica adaptación de la polémica novela de Bret Easton Ellis. Al psicópata obsesionado por los objetos de marca y las tarjetas de visita le pone cara Christian Bale. Se trata de un tipo que necesita ayuda urgente: la jungla urbana neoyorkina puede ser más salvaje que el mismísimo Amazonas, y tras la aparente dura capa de cinismo de Bateman, se esconde alguien más frágil de lo que pudiera creerse. Película durísima y desequilibrada, el papel protagonista estuvo a punto de hacerlo... ¡Leonardo DiCaprio!

4/10
Réquiem por un sueño

2000 | Requiem for a Dream

La droga. Un infierno que no cesa. Madre e hijo. Ella está enganchada a la tele, y pronto también a unas “pildoritas” para estar en forma. Él, con su novia y con un amigo, quiere forrarse con el negocio de la droga. Darren Aronofsky, que demostró su capacidad de dibujar atmósferas de pesadilla en Pi, nos hace descender a un abismo de inmoralidad y desesperación donde las personas casi dejan de serlo. Con gran ritmo y originalidad visual (sobre todo al mostrar reiteradamente la ingestión de las dosis), Aronofsky "engancha" al espectador en esta huida al infierno. Magníficos los trabajos de la veterana Ellen Burstyn (nominada al Oscar) y de Jared Leto.

5/10
Black and White

1999 | Black and White

Sam está preparando un documental sobre el interés de los jóvenes blancos por la cultura afroamericana, para ello cuenta con la ayuda de su marido Terry. Ambos realizan un seguimiento de distintos chicos tanto negros como blancos e intentan analizar lo que motiva a cada uno de ellos a la hora de hacer de la música -y más concretamente el hip-hop- su bandera. Uno de los protagonistas de la cinta es Scott Cann -hijo de James Caan- quien casualmente tuvo un dúo de raperos llamado The Whooliganz cuando era adolescente.

4/10
El club de la lucha

1999 | Fight Club

Un joven sin nombre (Edward Norton) está harto de su vida anodina. Tiene un trabajo que no está mal, decora su apartamento según dictan las últimas líneas del diseño, no es feo... Pero todo eso no basta. Necesita algo más. Comienza entonces a asistir a sesiones de psicoterapia para enfermos terminales. Hacerse pasar por uno de ellos y sentir amor y compasión le devuelve la vida... por un poco de tiempo. Pronto conoce a Marla (Helena Bonham Carter), una joven que parece seguir un plan semejante al suyo. Y, sobre todo, a Tyler (Brad Pitt), un extrafalario fabricante de pastillas de jabón, que le introduce en el exclusivo y secreto Club de la Lucha: los integrantes de tal club, todos varones, se atizan de lo lindo, y ello parece que les hace sentirse más vivos. Nuestro protagonista caerá fascinado en las redes del Club de la Lucha. Este film se basa en la célebre novela del ‘moderno’ joven Chuck Palahniuk. David Fincher la asume y filma con una estructura moderna, repleta de símbolos y fantasías urbanas. Y da un aviso para navegantes del nuevo milenio: ojo al infierno moral en que se está convirtiendo la sociedad actual; ojo a males endémicos como la soledad y la falta de comunicación; ojo a un mundo consumista, competitivo, cruel, donde la preocupación por el otro baja por enteros. ¿Es pesimista Fincher? Que cada uno se asome a la ventana de su casa (o a la televisiva, o a la del ordenador) y juzgue. Edward Norton demuestra, por si cabía alguna duda, que es uno de los actores jóvenes con más porvenir en la profesión. La escena en que se pega a sí mismo es sencillamente memorable. Brad Pitt asume el papel de esa especie de gurú llamado Tyler, y aguanta el tipo. Mientras que Helena Bonham Carter da vida a una joven frágil y rota con adecuada sensibilidad.

8/10
Inocencia interrumpida

1999 | Girl Interrupted

Los locos años 60. Susanna es una adolescente confusa, insegura. Como tantas, se supone. No opina lo mismo su psiquiatra, que recomienda a sus padres que la ingresen en una residencia de enfermas mentales. Ahí conoce a un grupo de chicas con problemas; trabará amistad con ellas, pese a los diferentes trastornos que sufre cada una. El film se basa en el libro autobiográfico de Susanna Kaysen, que cautivó a Winona Ryder hasta el punto de que la actriz ha ejercido de productora, y se ha reservado el papel protagonista. La actriz, que ingresó en un hospital de las características citadas a los 20 años, se vio muy atraída por la historia: “Me alucinó, y me dio lástima que el libro no se hubiera publicado al final de mi adolescencia. Los conocimientos de Susanna podrían haberme sido útiles para superar mis propios problemas cuando tenía 17 ó 18 años”. Pese a todo, el papel más jugoso del film se lo ha llevado Angelina Jolie, que da vida a Lisa. El Oscar que recibió por un papel de “persona completamente normal que lleva sus instintos al grado máximo” (son palabras de la actriz) parece confirmar esta apreciación. El film hará soltar más de una lágrima al espectador sensible.

7/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
Leyenda urbana

1998 | Urban Legend

Crímenes alrededor de una universidad. El modo de matar del asesino sigue el patrón de las 'leyendas urbanas', historias curiosas que corren de boca en boca: el tipo que se esconde en el asiento de atrás de un coche con un hacha, la del que va con los faros apagados dispuesto a acosar al primero que le haga ráfagas con idea de advertirle del despiste… Ya se sabe: las 'típicas leyendas urbanas' en Estados Unidos, que quizá allí sean típicas. Porque en otros lares… No importa. Estamos ante la enésima película de terror juvenil del año. Y lo que queda. Sustos a granel, jóvenes promiscuos a poder ser estúpidos, sangre, oscuridad… todos los temas típicos se encadenan, uno detrás de otro. El reparto está plagado de actores juveniles, con deseos de ser estrellas. ¿Lo lograrán?

4/10
Basil

1998 | Basil

Vida y tribulaciones de un joven aristócrata británico, Basil, que vive bajo la bota de su padre, un hombre insensible plegado a los convencionalismos sociales. Si quiere no verse desposeído de todo, el joven Basil deberá asumir los requerimientos paternos. Sin embargo, el amor que siente por Julia complicará las cosas. Un año antes de El club de la lucha, Jared Leto protagonizó este film decimonónico basado en una célebre obra de Wilkie Collins. El reparto es estelar, no así el resultado, desigual. Se trata de la primera película –y única hasta el momento– de la desconocida Radha Bharadwaj.

4/10
Secuestro

1997 | Switchback

Un agente del FBI persigue a un asesino en serie. Poco a poco se demuestra que su interés es personal: el psicópata tiene secuestrado a su hijo pequeño, y mantiene con él una especie de macabro juego. Suspense a raudales en este cinta protagonizada por Dennis Quaid y Danny Glover. El director consigue trenzar bien los distintos hilos de su historia.

4/10
Donde reside el amor

1995 | How to Make an American Quilt

Finn (Wynona Ryder) acaba de graduarse en la universidad de Berkeley y se retira para terminar su tesis durante el verano a la casa que su abuela y su tía poseen en Grasse, California. Se trata de un sitio tranquilo, ideal para trabajar y para que Finn reflexione sobre una propuesta de matrimonio. Sin embargo, conoce a un atractivo joven, León, que le hace dudar. Mientras trata de tomar una decisión, es aconsejada por un grupo de amigas de su familia que le cuentan sus experiencias personales. Winona Ryder era en el momento de la producción de Donde reside el amor una de las actrices más solventes y que más prometía. Así lo demuestran títulos como Drácula, de Bram Stoker, La edad de la inocencia o esta emotiva película, donde realiza una excelente interpretación. Está secundada por grandes actrices extraordinarias como Ellen Burstyn (Alicia ya no vive aquí) o Anne Bancroft (El milagro de Anna Sullivan).

5/10

Últimos tráilers y vídeos