La tecnología es una oportunidad y un riesgo. Así lo entienden los cineastas europeos, que en el marco del Festival de Cannes han presentado un documento el lunes 22 de mayo titulado sencillamente “Llamamiento de los cineastas europeos”, con algunas exigencias dirigidas a los organismos competentes de la Unión Europea.
Entre los que han estampado hasta ahora su firma se encuentran incluso los británicos del Brexit John Boorman y Stephen Frears. No falta representación de España (Alejandro Amenábar, Pablo Berger, Montxo Armendáriz, Icíar Bollaín), aunque curiosamente no figura el nombre de Pedro Almodóvar, quizá demasiado ocupado como presidente del jurado en Cannes.
Están presentes Alemania (Fatih Akin, Volker Schlöndorff, Wim Wenders), Bélgica (Lucas Belvaux, los hermanos Dardenne), Rumanía (Cristian Mungiu y Corneliu Porumboiu) Austria (Michael Haneke), Polonia (Jerzy Skolimowski), Italia (Daniele Luchetti y Paolo Sorrentino) y Francia (Michel Hazanavicius, Agnès Jaoui, Nicolas Philibert y Bertrand Tavernier).
Las reivindicaciones son las habituales, “una verdadera política cultural en Europa”, pero con una llamada concreta a “modernizar el modelo europeo” “para que se encuentre mejor adaptado a las necesidades del público”, con una apelación expresa, aunque no sea con nombres y apellidos, a “la integración de los gigantes de internet a la economía de la creación europea”, lo que podría traducirse para el vulgo así: señores y señoras de YouTube, Google, Facebook, Amazon, etc, están ganando dinero con nuestras obras, ayuden a financiarlas”.
De todos modos los miedos y apegos a los modelos tradicionales permanecen, y se desea “el mantenimiento de la territorialidad de los derechos”, explican los firmantes, que consideran que “Europa no es un nuevo Far West sin fe ni ley, debe velar porque se apliquen las mismas reglas al conjunto de difusores, plataformas, sitios para compartir archivos o redes sociales”.
Para leer el manifiesto completo en francés, pincha aquí.
