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Biografía

John Boorman

John Boorman

87 años

John Boorman

Nació el 18 de Enero de 1933 en Rosehill, Carshalton, Surrey, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 2 Festival de Cannes

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Reina y patria

2014 | Queen and Country

Casi tres décadas después de rodar Esperanza y gloria (1987), el octogenario John Boorman vuelve a acometer una película de ribetes autobiográficos donde su alter ego se llama Bill (o William, como se empeña en llamarla su "Ophelia") Rohan. De nuevo con mirada nostálgica y agridulce seguimos al que entonces era un niño que sufría los bombardeos londinenses en compañía de su madre y su hermana mayor, mientras el padre hacía la Segunda Guerra Mundial. Ahora Bill es un joven de 19 años al que la patria le reclama para hacer el servicio militar, en los años en que se desarrolla otra guerra, la de Corea. Pero en vez de tocarle combatir se convierte en sargento instructor con su compañero Percy Hapgood. Son tiempos en que le apasiona el cine, surgen las primeras atracciones amorosas, y se cuestionan esas "vacaciones pagadas por el ejército", con un cumplimiento del reglamento al grito de ordeno y mando que a veces adquiere tintes surrealistas, lo que invita a la rebeldía o al escaqueo puro y duro. Existía el riesgo de que esta continuación se convirtiera en innecesaria y fallida revisitación de una época por quien fue su protagonista y que viviría anclado de algún modo en sus recuerdos del pasado; pero no, Reina y patria pasa a ser la otra tabla de un poderoso díptico que sabe pintar bien una época, la de la juventud donde todavía aletean esas esperanza y gloria a que aludían el título del otro film. El acierto es pintar seres humanos con virtudes y defectos, siempre anhelantes de amor y felicidad, aunque no siempre sepan cómo alcanzarlos, lo que produce una inevitable tensión que lleva al sufrimiento. Hay risas de buena ley, sin caer en el trazo grueso de la caricatura cuartelera, Boorman sortea los riesgos de lo grotesco: de modo que reímos, aunque algo haya de patético, en el perezoso profesional con hernia Redmond, o en el robo del reloj urdido por Hapgood; mientras que del sargento que sólo vive para el código militar, acabaremos teniendo datos para considerar que no deberíamos juzgarle precipitadamente, cada uno a su manera es víctima de los odios que conducen a las guerras. Y aunque hay amor en el seno de la familia Rohan, las heridas nunca acaban de cicatrizar del todo, y ahí aletean las experiencias de la madre durante la guerra, o de la hermana que se convirtió en madre siendo poco más que una adolescente. El guión que firma el propio Boorman sabe entralazar las historias de cuartel, con las de familia, y los romances, incluida la misteriosa Ophelia, que permite abordar los dramas de esas clases altas cuyo destino en los años 50 empieza a estar en entredicho. La paleta fotográfica de colores ocres, la música, ideas como la retransmisión televisiva de la coronación de Isabel II, ayudan a dar al film el tono deseado algo crepuscular de final de una época. El reparto está muy bien escogido, las piezas encajan aunque el único actor que se mantiene del original es David Hayman, el padre del protagonista. A Callum Turner le toca llevar el peso del film, su peripecia es la del director, y lo hace bien. Otros actores con los que el espectador tal vez no esté familiarizado, como Pat Shortt y Caleb Landry Jones, dan el tipo de esa clase de soldado cobarde y divertido, o del insensato para unas cosas y timorato para otras.

7/10
In My Country

2004 | Country Of My Skull

Anna Malan es una mujer blanca, hija de ‘afrikaners’, cargada de buena voluntad, que desea cubrir para una emisora de radio las ‘comisiones de la verdad’ establecidas en Sudáfrica tras el final del ‘apatheid’. Lo cual le vale la incomprensión de su familia, que cree que está traicionando a su gente, y la de Langston Whitfield, un periodista blanco del Washington Post. A medida que escuchan testimonios de la gente que ha padecido tantos desmanes, se comprende lo difícil que es lograr la necesaria reconciliación nacional. En este film del británico John Boorman, lo mejor son los dramáticos relatos de tanta atrocidad ante los tribunales, en la que se conculcan los derechos humanos más elementales. Algunos te ponen el corazón en un puño, sobre todo cuando los que permitieron tales horrores se escudan en la obediencia debida. En cambio es más tópica la relación entre los dos periodistas, ella ingenua, él un tipo duro, y el previsible romance. Lo cual es una lástima, pues los encarnan dos actores de probada solvencia, Juliette Binoche y Samuel L. Jackson.

4/10
El sastre de Panamá

2001 | The Tailor of Panama

Adaptación de la novela de John Le Carré, en cuyo guión él mismo ha participado. Narra la llegada al Panamá de la era “postrecuperación-del-canal” de Andy, espía que trabaja en su propio provecho y sólo, como posible efecto secundario no deseado, en el de su país, el Reino Unido. En el país centroamericano contacta con un sastre que puede ser una buena fuente de información. Y empieza a exprimirle sin que le importe demasiado si lo que le cuenta es verdad o no. Vuelta de tuerca a la idea imaginada por Graham Greene en Nuestro hombre en La Habana de espía que inventa una información increíble. Sólo que el film entregado por Le Carré y John Boorman tiene menos sentido del humor y una visión bastante más cínica del ser humano. Así, el personaje de Pierce Brosnan, Andy, cae antipático: su obsesión por el dinero y el placer (sexo que remacha lo animal que es Andy) no ayudan a hacerlo amable. Más cercano resulta el personaje del sastre, encarnado por Geoffrey Rush: las dudas acerca de la mentira sobre la que ha edificado su vida familiar tienen su interés.

5/10
The General

1998 | The General

Film basado en un personaje real, conocido como "The General". Se trata de Martin Cahill, un criminal irlandés de baja extracción social, que realizó numerosos robos en Dublín. Se hizo popular en los 80, por la audacia de sus golpes, su enfrentamiento con el IRA y su agitada vida sentimental. El personaje ridiculizó una y otra vez a la policía, que no conseguía probar sus delitos; hasta el punto de que se ganó una relativa popularidad. John Boorman (director, guionista y productor) sabe dibujar la simpatía del personaje, pero sin obviar sus rasgos más crueles, o su curiosa bigamia. El director afirma que él mismo fue una de las víctimas de un robo de "The General", una de las razones que le condujo a investigar al personaje. Para intensificar el realismo Boorman rodó originalmente el film en un intenso blanco y negro. Destaca especialmente Jon Voight, el inspector de policía y Brendan Gleeson, que interpreta al protagonista, un tipo egocéntrico y carente de valores, que como decía la frase promocional del film “robaba a los ricos, para dárselo a sí mismo”. La película fue recompensada con el premio al mejor director en Cannes, y ha merecido las alabanzas del mismísimo Francis Ford Coppola.

7/10
Lumière y compañía

1995 | Lumière et compagnie

Un grupo muy numeroso de directores, entre los que destacan Theo Angelopoulos, Vicente Aranda, Spike Lee o Liv Ullmann, se reúnen para rodar una película cada uno, con una características muy definidas: utilizando cámaras de la época de los hermanos Lumiere, con una duración de 52 segundos como máximo, empleando la luz natural y sin usar más de tres tomas. Esta peculiar iniciativa se llevó a cabo en 1995, como homenaje a los 100 años que cumplía el cine. El resultado es un insólito y desigual experimento.

4/10
Más allá de Rangún

1995 | Beyond Rangoon

Tras perder a su marido e hijo, Laura, una joven mujer, viaja con su hermana Andy a Birmania. En ese momento, el país está pasando por un cruento conflicto político que vivirá en sus propias carnes. Drama protagonizado por Patricia Arquette (Medium), que se pone en la piel de una mujer que huye de su propio dolor para involucrarse de lleno en un dolor mayor. Dura crítica a la despreocupación humana ante los problemas mundiales. Le acompaña en el reparto Frances McDormand. La épica banda sonora de Hans Zimmer es excelente.

6/10
Donde está el corazón

1990 | Where the Heart Is

Stewart es un empresario inmobiliario dedicado a la construcción de viviendas. Su próximo proyecto está centrado en un edificio viejo y destartalado, pero unos cuantos miembros de su empresa protestan ante el inminente derribo. La noticia llega hasta los medios de comunicación, donde Stewart no sale bien parado, pero el empresario buscará un modo de solucionar su situación. Enviará a vivir a sus comodones hijos a este edificio, para que aprendan a salir adelante por sí mismos y dejen de vivir del cuento. Comedia de John Boorman que pasó desapercibida en su momento pero que está llena de geniales momentos. Cuenta entre el reparto con una joven Uma Thurman, que empezaba a dar sus primeros pasitos tras Las aventuras del barón Munchausen y Las amistades peligrosas (1988). Le acompañan Joanna Cassidy y Crispin Glover.

4/10
Esperanza y gloria

1987 | Hope and Glory

Bill es un niño inglés que vive en un suburbio en la época de la Segunda Guerra Mundial. Su padre se ha marchado a luchar, pero el conflicto para él tiene un sentido muy diferente al de los mayores. Ante la mirada infantil del muchacho, la guerra no es más que una aventura de héroes y los edificios en ruinas se convierten en fabulosos campos de juego. Pero un día, su vida da un giro radical, y, a pesar de su juventud, entenderá lo importante que son los lazos que unen las familias. John Boorman (Excalibur, El sastre de Panamá) dirige esta sentida película que obtuvo cinco nominaciones a los Oscar en 1988, para película, director, guión original, fotografía y dirección artística.

7/10
La selva esmeralda

1985 | The Emerald Forest

John Boorman (Excalibur) basa este bello film en un caso real. El hijo pequeño de un ingeniero es secuestrado por indígenas de la Selva del Amazonas. Años después padre e hijo se reencontrarán, pero sus mundos ya no tienen nada que ver. Interesante reivindicación de la naturaleza y preciosas localizaciones.

6/10
Excalibur

1981 | Excalibur

Con Merlín como guía, esta historia nos cuenta cómo Arturo nace de Igrayne, que fue violada por Uther Pendragon, que antes asesinó al marido de ésta, el duque de Cornualles. El mago Merlín conduce a Arturo a los secretos del dragón, que le aconsejará sobre su forma de actuar. Tras el sufrimiento de su duro aprendizaje, Arturo une la tierra bajo su dominio, desde Camelot, en torno a la Tabla redonda. Pero las complicaciones surgen cuando su esposa, Ginebra se enamora de su mejor caballero, Lancelot, y se destruye la unión de Camelot. Se trata de una síntesis de los mitos artúricos basada en la obra de sir Thomas Malory. El rey Arturo fue un caudillo bretón que puso en jaque a los invasores sajones en el siglo V, antes de ser expulsados a Bretaña. En 'La morte d'Arthur', sir Thomas Malory, en el siglo XV, enfatizó la acción de esta gesta, rescatando otros mitos bretones y convirtiéndola en una de las leyendas occidentales más famosas. La película está permanentemente envuelta en un logrado tono onírico, como de mágica somnolencia, que transporta al espectador a la época artúrica. Es una de las más reconocidas películas del inquietante John Boorman. Trevor Jones es el responsable de la música, con fragmentos de Wagner y del Carmina Burana, de Carl Orff.

6/10
Exorcista II: El hereje

1977 | Exorcist II: The Heretic

Secuela de una de las películas más célebres de la historia del cine: El exorcista, dirigida por William Friedkin en 1973. Ahora, de nuevo la joven Regan (curada de su posesión) volvía a tener problemas con el demonio mediante sueños. El padre Lamont, un sacerdote con problemas de fe (Richard Burton, bastante incómodo en el papel) intentaba controlar dichas pesadillas para que el pasado no volviese a enturbiar su vida. Sin vomitonas verdes, ni babas, ni insultos, ni cabezas giratorias, esta segunda parte fue un absoluto fracaso en taquilla al optar más por la parte psicológica que por el lado bestia de la primera entrega. Incluso se intentaron dos montajes de la misma, con resultados igualmente confusos. Lo mejor era la lírica banda sonora de Ennio Morricone, aunque no pegaba nada con las imágenes. Después se rodarían dos entregas más: El exorcista III (1990) y El exorcista IV: El comienzo (2004).

3/10
Zardoz

1974 | Zardoz

Año 2293. Los humanos se dividen en dos razas, unos inmortales y poderosos, y otros miserables y débiles. Sean Connery da vida a Zardoz, el único hombre capaz de devolver la dignidad a los desfavorecidos. John Boorman ofrece un impresionante despliegue de imaginación y efectos especiales en esta fábula cinematográfica.

5/10
Defensa

1972 | Deliverance

Ed, Bobby, Lewis y Drew son cuatro amigos que se dispone a disfrutar el descenso de un río. Pero lo que promete ser ocasión de descanso, se convierte en algo bastante parecido al infierno cuando unos tipos les atacan. James Dickey guioniza su propia novela, que describe un mundo masculino y varonil, en el que las adversidades que propicia la naturaleza desata las tensiones entre el grupo. El film da un giro monumental en la trama. Unos hombres maduros, con sus familias y sus vidas, dejan el ajetreo de la ciudad para disfrutar de la paz del bosque, pero es en la propia naturaleza donde pueden hallar la mismísima muerte, y la lucha por vivir se convierte en una carrera a contrarreloj donde hasta los instintos más bajos y violentos del hombre florecen. Alabada interpretación de los protagonistas destacando a Burt Reynolds, el eterno galán caradura, que sorprende con una interpretación alejada de sus papeles habituales. Le acompaña Jon Voight, también notable, Ned Beatty (Superman) y Ronny Cox (Taps (Más allá del honor)). El director plantea una idea que está presente en toda la película. El instinto de supervivencia pone a prueba a unas personas que se consideran civilizadas. Puede llegar a convertirles en salvajes en un entorno determinado, con tal de conservar la vida. John Boorman (Excalibur, Más allá de Rangún) sabe crear una atmósfera crispada, donde el río parece un personaje más. El ritmo es trepidante, y destacan las composiciones de Jon Voight y Burt Reynolds, que trabajaron sin dobles.

6/10
Leo el último

1970 | Leo the Last

Decadencia y caída. Al heredero de una monarquía europea depuesta le toca vivir en un barrio pobre de París de población inmigrante, donde mata el tiempo con su catalejo, mediante el cual observa a sus vecinos. Una propuesta inesperada para el británico John Boorman, que antes había rodado A quemarropa. Su mirada algo delirante y surrealista a las clases altas tiene algo de buñuelesco, mientras que el "voyeurismo" del protagonista y su parálisis –aquí psicológica– a la hora de actuar cuando observa algo injusto, puede remitir a Alfred Hitchcock y La ventana indiscreta. Protagoniza el gran Marcello Mastroianni.

4/10
Infierno en el Pacífico

1968 | Hell in the Pacific

Durante la 2ª Guerra Mundial, un soldado estadounidense y un oficial japonés han sobrevivido a sus compañeros y se encuentran solos y juntos en una isla del Pacífico. Situación nada idílica si se suma la dificultad de comunicación entre ambos y la hostilidad mútua dado los tiempos que corren. Los dos tendrán que sobrevivir unidos a pesar de sus declaradas diferencias. El gran John Boorman dirige con maestría la cinta, en la que no cuenta más que con dos personajes; suficientes, para realizar una gran historia. Lee Marvin y Toshiro Mifune están espléndidos, cada uno en su rol, y regalan grandiosas escenas donde los personajes se fastidian a drede entre ellos. Film entretenido y con enseñanza de fondo que nadie debería perderse.

6/10
A quemarropa

1967 | Point Blank

Walker es traicionado por su mejor amigo, Reese, después de dar un golpe de muchos miles de dólares perpetrado mientras se lleva a cabo una transacción mafiosa en la deshabitada isla de Alcatraz. Además, después de ser dado por muerto, el traidor se va con Lynne, la esposa de Walker. Pero éste no ha muerto y con decidida furia buscará vengarse de su agresor para recuperar los 93.000 dólares que le debe. Contará con la ayuda de su bella cuñada, Chris (Angie Dickinson). Sin embargo, tras el dinero birlado opera una importante organización... Magnífico thriller con buen ritmo que mantiene la atención del espectador desde el principio. Dirige John Boorman (Excalibur, Más allá de Rangún) y está protagonizado por Lee Marvin (Los profesionales, Doce del patíbulo) en uno de sus mejores papeles.

6/10
Entre la razón y la locura

2019 | The Professor and the Madman

Notable debut en la dirección del cineasta nacido en Irán Farhad Safinia, que escribió para Mel Gibson el guion de Apocalypto. Adapta el libro de Simon Winchester, que documenta con magnífica recreación de la época y acertadísimo reparto, hechos reales acerca de la confección del Diccionario de Inglés de Oxford, una titánica tarea que llevó más de 50 años, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se centra sobre todo en cómo se cruzan los caminos de dos personajes que parecen completamente dispares: James Munray, editor del diccionario, sabio en lenguas a pesar de no tener titulación universitaria, feliz padre de familia numerosa y hombre de fe; y el doctor W.C. Minor, recluido en el manicomio de Crowthorne en Berkshire, enajenado mental que en un momento de manía persecutoria asesinó a un hombre. Cuando Munray pide la ayuda de miles de voluntarios desinteresados, para que documenten con citas de textos históricos el posible origen y uso de las palabras del diccionario, uno de los más activos resulta ser Minor; la tarea parece incluso servirle de terapia, al mismo tiempo que desea reparar el daño causado a la viuda e hijos del asesinado traspasándoles la integridad de su pensión. Safinia sabe manejar bien el libreto firmado por John Boorman, Todd Komarnicki y él mismo, que sabe tocar palos diversos con gran sabiduría. Así, habla de razón y locura, pero también de fe y ciencia, y de la fuerza del amor, el perdón y la reparación, conceptos muy presentes a lo largo de la narración, y que nunca están metidos con calzador o con la intención de ofrecer moralina barata. Late la capacidad del hombre, por muchos horrores que pueda cometer, de alcanzar la redención, tocado por la gracia y por la caridad de los que se mueven a su alrededor. Y además se pinta bien las dificultades con la que toca moverse en el mundo académico, donde la exigencia de resultados a toda costa, y los celos y rivalidades, pueden poner en peligro las empresas más honrosas. Da gusto ver lo bien que están introducidas las citas literarias, en la medida justa, y que ilustran no solo el origen de una palabra, sino también las situaciones que afrontan en un momento dado los personajes. El reparto está sencillamente espléndido, con dos colosos como Mel Gibson y Sean Penn, el profesor y el loco doctor, en los momentos en que comparten escena saltan las chispas de la emoción. Están también muy bien el resto de personajes secundarios: la viuda interpretada por Natalie Dormer, la esposa de Murray a la que da vida Jennifer Ehle, Eddie Marsan como el vigilante del manicomio que descubre el valor de la misericordia, o los distintos actores que dan vida a profesores y académicos, donde destaca Steve Coogan.

7/10
Reina y patria

2014 | Queen and Country

Casi tres décadas después de rodar Esperanza y gloria (1987), el octogenario John Boorman vuelve a acometer una película de ribetes autobiográficos donde su alter ego se llama Bill (o William, como se empeña en llamarla su "Ophelia") Rohan. De nuevo con mirada nostálgica y agridulce seguimos al que entonces era un niño que sufría los bombardeos londinenses en compañía de su madre y su hermana mayor, mientras el padre hacía la Segunda Guerra Mundial. Ahora Bill es un joven de 19 años al que la patria le reclama para hacer el servicio militar, en los años en que se desarrolla otra guerra, la de Corea. Pero en vez de tocarle combatir se convierte en sargento instructor con su compañero Percy Hapgood. Son tiempos en que le apasiona el cine, surgen las primeras atracciones amorosas, y se cuestionan esas "vacaciones pagadas por el ejército", con un cumplimiento del reglamento al grito de ordeno y mando que a veces adquiere tintes surrealistas, lo que invita a la rebeldía o al escaqueo puro y duro. Existía el riesgo de que esta continuación se convirtiera en innecesaria y fallida revisitación de una época por quien fue su protagonista y que viviría anclado de algún modo en sus recuerdos del pasado; pero no, Reina y patria pasa a ser la otra tabla de un poderoso díptico que sabe pintar bien una época, la de la juventud donde todavía aletean esas esperanza y gloria a que aludían el título del otro film. El acierto es pintar seres humanos con virtudes y defectos, siempre anhelantes de amor y felicidad, aunque no siempre sepan cómo alcanzarlos, lo que produce una inevitable tensión que lleva al sufrimiento. Hay risas de buena ley, sin caer en el trazo grueso de la caricatura cuartelera, Boorman sortea los riesgos de lo grotesco: de modo que reímos, aunque algo haya de patético, en el perezoso profesional con hernia Redmond, o en el robo del reloj urdido por Hapgood; mientras que del sargento que sólo vive para el código militar, acabaremos teniendo datos para considerar que no deberíamos juzgarle precipitadamente, cada uno a su manera es víctima de los odios que conducen a las guerras. Y aunque hay amor en el seno de la familia Rohan, las heridas nunca acaban de cicatrizar del todo, y ahí aletean las experiencias de la madre durante la guerra, o de la hermana que se convirtió en madre siendo poco más que una adolescente. El guión que firma el propio Boorman sabe entralazar las historias de cuartel, con las de familia, y los romances, incluida la misteriosa Ophelia, que permite abordar los dramas de esas clases altas cuyo destino en los años 50 empieza a estar en entredicho. La paleta fotográfica de colores ocres, la música, ideas como la retransmisión televisiva de la coronación de Isabel II, ayudan a dar al film el tono deseado algo crepuscular de final de una época. El reparto está muy bien escogido, las piezas encajan aunque el único actor que se mantiene del original es David Hayman, el padre del protagonista. A Callum Turner le toca llevar el peso del film, su peripecia es la del director, y lo hace bien. Otros actores con los que el espectador tal vez no esté familiarizado, como Pat Shortt y Caleb Landry Jones, dan el tipo de esa clase de soldado cobarde y divertido, o del insensato para unas cosas y timorato para otras.

7/10
El sastre de Panamá

2001 | The Tailor of Panama

Adaptación de la novela de John Le Carré, en cuyo guión él mismo ha participado. Narra la llegada al Panamá de la era “postrecuperación-del-canal” de Andy, espía que trabaja en su propio provecho y sólo, como posible efecto secundario no deseado, en el de su país, el Reino Unido. En el país centroamericano contacta con un sastre que puede ser una buena fuente de información. Y empieza a exprimirle sin que le importe demasiado si lo que le cuenta es verdad o no. Vuelta de tuerca a la idea imaginada por Graham Greene en Nuestro hombre en La Habana de espía que inventa una información increíble. Sólo que el film entregado por Le Carré y John Boorman tiene menos sentido del humor y una visión bastante más cínica del ser humano. Así, el personaje de Pierce Brosnan, Andy, cae antipático: su obsesión por el dinero y el placer (sexo que remacha lo animal que es Andy) no ayudan a hacerlo amable. Más cercano resulta el personaje del sastre, encarnado por Geoffrey Rush: las dudas acerca de la mentira sobre la que ha edificado su vida familiar tienen su interés.

5/10
The General

1998 | The General

Film basado en un personaje real, conocido como "The General". Se trata de Martin Cahill, un criminal irlandés de baja extracción social, que realizó numerosos robos en Dublín. Se hizo popular en los 80, por la audacia de sus golpes, su enfrentamiento con el IRA y su agitada vida sentimental. El personaje ridiculizó una y otra vez a la policía, que no conseguía probar sus delitos; hasta el punto de que se ganó una relativa popularidad. John Boorman (director, guionista y productor) sabe dibujar la simpatía del personaje, pero sin obviar sus rasgos más crueles, o su curiosa bigamia. El director afirma que él mismo fue una de las víctimas de un robo de "The General", una de las razones que le condujo a investigar al personaje. Para intensificar el realismo Boorman rodó originalmente el film en un intenso blanco y negro. Destaca especialmente Jon Voight, el inspector de policía y Brendan Gleeson, que interpreta al protagonista, un tipo egocéntrico y carente de valores, que como decía la frase promocional del film “robaba a los ricos, para dárselo a sí mismo”. La película fue recompensada con el premio al mejor director en Cannes, y ha merecido las alabanzas del mismísimo Francis Ford Coppola.

7/10
Donde está el corazón

1990 | Where the Heart Is

Stewart es un empresario inmobiliario dedicado a la construcción de viviendas. Su próximo proyecto está centrado en un edificio viejo y destartalado, pero unos cuantos miembros de su empresa protestan ante el inminente derribo. La noticia llega hasta los medios de comunicación, donde Stewart no sale bien parado, pero el empresario buscará un modo de solucionar su situación. Enviará a vivir a sus comodones hijos a este edificio, para que aprendan a salir adelante por sí mismos y dejen de vivir del cuento. Comedia de John Boorman que pasó desapercibida en su momento pero que está llena de geniales momentos. Cuenta entre el reparto con una joven Uma Thurman, que empezaba a dar sus primeros pasitos tras Las aventuras del barón Munchausen y Las amistades peligrosas (1988). Le acompañan Joanna Cassidy y Crispin Glover.

4/10
Esperanza y gloria

1987 | Hope and Glory

Bill es un niño inglés que vive en un suburbio en la época de la Segunda Guerra Mundial. Su padre se ha marchado a luchar, pero el conflicto para él tiene un sentido muy diferente al de los mayores. Ante la mirada infantil del muchacho, la guerra no es más que una aventura de héroes y los edificios en ruinas se convierten en fabulosos campos de juego. Pero un día, su vida da un giro radical, y, a pesar de su juventud, entenderá lo importante que son los lazos que unen las familias. John Boorman (Excalibur, El sastre de Panamá) dirige esta sentida película que obtuvo cinco nominaciones a los Oscar en 1988, para película, director, guión original, fotografía y dirección artística.

7/10
Excalibur

1981 | Excalibur

Con Merlín como guía, esta historia nos cuenta cómo Arturo nace de Igrayne, que fue violada por Uther Pendragon, que antes asesinó al marido de ésta, el duque de Cornualles. El mago Merlín conduce a Arturo a los secretos del dragón, que le aconsejará sobre su forma de actuar. Tras el sufrimiento de su duro aprendizaje, Arturo une la tierra bajo su dominio, desde Camelot, en torno a la Tabla redonda. Pero las complicaciones surgen cuando su esposa, Ginebra se enamora de su mejor caballero, Lancelot, y se destruye la unión de Camelot. Se trata de una síntesis de los mitos artúricos basada en la obra de sir Thomas Malory. El rey Arturo fue un caudillo bretón que puso en jaque a los invasores sajones en el siglo V, antes de ser expulsados a Bretaña. En 'La morte d'Arthur', sir Thomas Malory, en el siglo XV, enfatizó la acción de esta gesta, rescatando otros mitos bretones y convirtiéndola en una de las leyendas occidentales más famosas. La película está permanentemente envuelta en un logrado tono onírico, como de mágica somnolencia, que transporta al espectador a la época artúrica. Es una de las más reconocidas películas del inquietante John Boorman. Trevor Jones es el responsable de la música, con fragmentos de Wagner y del Carmina Burana, de Carl Orff.

6/10
Zardoz

1974 | Zardoz

Año 2293. Los humanos se dividen en dos razas, unos inmortales y poderosos, y otros miserables y débiles. Sean Connery da vida a Zardoz, el único hombre capaz de devolver la dignidad a los desfavorecidos. John Boorman ofrece un impresionante despliegue de imaginación y efectos especiales en esta fábula cinematográfica.

5/10
Leo el último

1970 | Leo the Last

Decadencia y caída. Al heredero de una monarquía europea depuesta le toca vivir en un barrio pobre de París de población inmigrante, donde mata el tiempo con su catalejo, mediante el cual observa a sus vecinos. Una propuesta inesperada para el británico John Boorman, que antes había rodado A quemarropa. Su mirada algo delirante y surrealista a las clases altas tiene algo de buñuelesco, mientras que el "voyeurismo" del protagonista y su parálisis –aquí psicológica– a la hora de actuar cuando observa algo injusto, puede remitir a Alfred Hitchcock y La ventana indiscreta. Protagoniza el gran Marcello Mastroianni.

4/10

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