Termina el mes de julio, y ninguno de los títulos que se asoma a la taquilla tiene pinta de poder acallar los poderosos rugidos de “El rey león” en el primer puesto del podio. Lo intentará poniendo la temperatura bajo cero en este caluroso verano el vengador Liam Neeson.
Violencia paródica y humor negro en un paisaje nevado con reserva india incluida conforman Venganza bajo cero, donde el noruego Hans Petter Moland acomete el remake en inglés de una de sus películas, con protagonista de postín, Liam Neeson, como ciudadano ejemplar devenido en justiciero por su cuenta –su hijo ha muerto por culpa de unos mafiosos– un rol que viene revisitando con bastante frecuencia en sus últimos filmes.
Se han puesto de moda las películas estacionales, y más concretamente las que abordan el período veraniego. Esta semana tenemos varias muestras al respecto, en géneros diversos. Por ejemplo Midsommar lo hace en clave de terror pasado de rosca, con mucho sexo y violencia, en el que se envuelto un matrimonio con problemas, que piensa que podría tratar de superarlos participando en una fiesta de verano en un lugar remoto de Suecia, pero aquello se convierte en una pesadilla. Dirige Ari Aster, que está menos inspirado que en su anterior film Hereditary. Mientras que en la comedia Primeras vacaciones también tenemos a una pareja, sí, de vacaciones, aquí toca Bulgaria. Ambos se han conocido por una aplicación del móvil, y ha habido flechazo, aunque resulte disparatado que de la noche a la mañana decidan pasar unos días de asueto juntos. En cualquier caso la película de director y actores desconocidas, no resulta demasiado divertida, ésa es la verdad. Quizá la mejor de los tres títulos vacacionales sea 303, que alude a una autocaravana donde viajan dos jóvenes que se acaban de conocer, ella está embarazada y va a ver a su novio a Portugal, y él se ha lanzado a la carretera a conocer a su padre biológico. Hans Weingartner ya dio muestras de su capacidad de hacer una radiografía de la juventud en Los edukadores, y en esta road-movie, aunque no invente la pólvora, hace un dibujo atinado del esfuerzo por centrarse vitalmente en un mundo desorientado.
Hay quien la ha saludado como una fresca comedia de instituto, pero Súper empollonas es la típica película “graciosa” a base de bromas soeces con estudiantes frikis tipo Supersalidos, aquí la novedad es que tenemos a dos amigas –en vez de varones–, una de ellas lesbiana, que en vez de divertirse se han dedicado a empollar, con el resultado de que sus oportunidades universitarias son las mismas a las que optan los más lerdos de la clase; por lo que deciden recuperar el tiempo perdido en una noche de juerga. Tras la cámara está Olivia Wilde, más conocida por su faceta de actriz. También transcurre en la escuela, pero con personajes más jóvenes, y chicos, Jesús, una singular y tristona cinta japonesa que ganó el premio de Nuevos Realizadores en el Festival de San Sebastián. Seguimos a un chaval recién llegado a su nueva escuela cristiana tras la muerte del abuelo. El no sabe nada de la religión y de Jesús, pero se verá atraído por los rezos y la liturgia, a la vez que hace un amigo y descubre los sinsabores de la vida. Lo menos que se puede decir del sencillo film es que resulta muy desconcertante y que da la impresión de que su director y guionista, Hiroshi Okuyama, no entiende demasiado el cristianismo.
Volvemos al cine francés con una cinta de aventuras bastante entretenida, El emperador de París, inspirada por el legendario personaje François Vidocq, aquí interpretado por Vincent Cassel. Vidocq, conocido como criminal y fugitivo de cárceles, se oculta en París bajo una falsa identidad, pero descubierto, debe colaborar con la policía en la resolución de un caso. En cambio resulta decepcionante la comedieta dramática gala Quien me quiera que me siga, con tipo madurito y malhumorado, Daniel Auteuil, abandonado por su esposa, Catherine Frot, que le engaña con su mejor amigo, y que espabilará un poco cuando le toque cuidar a su nieto mestizo.
Profundizar en la vida y obra de maestros del cine siempre merece la pena, y el británico Mark Cousins aporta su granito de arena con La mirada de Orson Welles, donde no sólo están presentes sus filmes, sino que hay una mirada integral al personaje, incluida su faceta de pintor y dibujante.
No es previsible que los niños dejen de ir a ver Toy Story 4 para apuntarse a Juguetes guardianes, pero en cualquier caso esta cinta con directores chinos abunda en la idea de que los juguetes deben velar por la infancia feliz de sus dueños, ahora compitiendo con videojuegos y tabletas.
Finalmente tenemos la película española de la semana, con protagonista argentino, Óscar Martínez, que en Yo, mi mujer y mi mujer muerta debe llevar las cenizas de su esposa a la costa del Sol, para espacirlas ahí, y en el camino descubrirá que su relación con ella no era exactamente tan buena como pensaba.
