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Biografía

Vincent Cassel

Vincent Cassel

53 años

Vincent Cassel

Nació el 23 de Noviembre de 1966 en París, Francia

El lado oscuro

12 Mayo 2011

Es un actor que llena la pantalla. Corpulento, capaz de mostrar un tremendo lado oscuro. Se apunta a un cine extremo, pero tiene claro que el cine debe verlo el público, por lo que no rechaza, antes al contrario, títulos muy comerciales.

Vincent Crochon nació el 23 de noviembre de 1966 en París, Francia. Su padre era un conocido actor, Jean-Pierre Cassel, y su madre periodista. Adoptaría el apellido artístico paterno, que quizá fue cambiado por su sonoridad parecida a “cochon”, en francés “cerdo”. Le tocaría padecer el divorcio de sus padres siendo un adolescente, pues la ruptura se produjo en 1980. Con 17 años se apuntaría a la Escuela de Circo de Anne Fratelli, y su formación actoral incluye diversas escuelas dramáticas parisinas y el neoyorquino Actor’s Institute.

Aunque debutó en tele con la serie La belle anglaise (1988), y fue acumulando experiencia con papeles pequeños en varios filmes, no fue hasta 1995, con la mirada a vidas juveniles marginales en El odio de Matthieu Kassovitz, que la carrera de Cassel pegó el deseado estirón, incluida una nominación al César. Ese mismo año el actor tuvo presencia en un film de James Ivory rodado en Francia, Jefferon en París, y en Flash-back, donde conoció a su esposa y madre de sus dos hijos, Monica Bellucci. Con ella rodaría Dobermann (1997), y sobre todo la polémica Irreversible (2002), que desconcertó a todo el mundo por su insoportable secuencia de una violación que duraba un cuarto de hora.

Es un actor poderoso, pero Cassel no hace ascos al cine comercial, y de hecho ha estado presente en algunos de los mayores éxitos en taquilla del cine galo, como la mirada a la doncella de Orléans –Milla Jovovich– de Luc Besson Juana de Arco (1999), el thriller Los ríos de color púrpura (2000), junto a Jean Reno y de nuevo con Kassovitz, y el folletín de acción de época El pacto de los lobos (2001).

Fue el duque de Anjou en Elizabeth (1998) y es que algo tiene este actor que se le dan bien los personajes del pasado. También en inglés rodó El misterio de Wells (2003). No resultó muy estimulante su composición de un célebre personaje de cómic en Blueberry (Jan Kounen, 2004), su composición del teniente tomaba los peores elementos esotéricos a los que es tan aficionado el gran dibujante Jean Giraud alias Moebius; aunque, curiosamente, Cassel se siente muy orgulloso del film.

Entre sus títulos más comerciales están los rodados con Steven Soderbergh Ocean’s Twelve (2004) y Ocean’s Thirteen (2007), robos sofisticados con reparto coral de lujo. Puso los pelos de punta con su mafioso ruso de Promesas del Este (David Cronenberg, 2007). Y también siguió con la vena gansgteril en el díptico sobre el criminal Jacques Mesrine en Mesrine, parte 1: Instinto de muerte –papel por el que ganó un César– y Mesrine, parte 2: Enemigo público nº1, ambas de 2008. El punto canalla debió servir para que le ficharan para Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010), donde es un director de ballet que trata de modo inhumano a las bailarinas. Cronenberg quedó tan contento con su trabajo en Promesas del Este que ha vuelta a acudir a él y a Viggo Mortensen para A Dangerous Method.

Filmografía
Underwater

2020 | Underwater

Un equipo de investigadores deberá luchar para sobrevivir después de que un terremoto destruya su laboratorio submarino.

Westworld (3ª temporada)

2020 | Westworld | Serie TV

Especiales

2019 | Hors normes

El día a día de dos asociaciones solidarias francesas no oficiales, La voz de los Justos y La escala, y de sus máximos responsables, el judío Bruno y el musulmán Malik respectivamente, que se dedican a educar y cuidar de jóvenes con autismo, casos severos que rechazan todas las instituciones, y a dar una oportunidad a jóvenes de barrios desfavorecidos. Bruno lucha además contra las estrecheces económicas pero sigue acogiendo todos los casos desesperados, aunque eso aumente sus dificultades; Malik, musulmán, forma también a futuros cuidadores, jóvenes sin orientación que pueden encontrar un sentido a su vida. El cine de los franceses Olivier Nakache y Éric Toledano es un soplo de aire fresco entre el panorama cinematográfico europeo. Desde su mayor éxito, Intocable, su filmografía ha seguido el mismo itinerario, historias optimistas y con un toque de comedia que no deja de lado completamente el realismo, como se comprueba con Samba o C'est la vie! Ahora con Especiales –Premio del Público en el Festival de San Sebastián– vuelven a entregar una película ejemplar. Por un lado se mantienen fieles a su visión positiva de la vida y por otro se inspiran en hechos reales para ofrecer un relato que resulta inspirador y que desde luego invita al espectador a ser mejor persona. Esta vez los directores franceses adoptan una puesta en escena hiperrealista, de manera que en algunos tramos parecemos asistir a un documental, una especie de crónica periodística de las aventuras solidarias de los protagonistas. En este sentido hay secuencias muy genuinas, como la desesperada búsqueda nocturna de Valentin, en verdad magnífica. Y en una historia coral y deliberadamente abierta como ésta, llevada a buen ritmo, la trama se centra especialmente en las vivencias de cuatro personajes –los jefes de las dos organizaciones (Bruno y Malik), el autista Joseph y el novato cuidador Dylan–, alrededor de los cuales pululan algunos otros secundarios bien trabajados, como la madre de Joseph (sus apariciones son conmovedoras), la joven logopeda del centro o el alegre camarero del bar… Y se vertebra bien una subtrama intrigante sobre la inspección que realiza el Ministerio de Asuntos Sociales acerca de la legalidad de las dos asociaciones. Por encima de otras consideraciones, Especiales es un canto a la solidaridad y a la vida de cada ser humano. Hay mucha virtud y nada de queja, ningún hastío o egoísmo en los trabajadores de esas dos organizaciones, personas corrientes que con enorme paciencia y generosidad dedican su vida a los demás y son capaces hacer milagros con los casos más desesperados. Una labor oscura, difícil y nada glamourosa, que realizan sin alarde alguno, por motivos de pura y compasiva solidaridad, quizá también religiosos. En realidad la película es una gran lección de humanidad y un severo golpetazo al individualismo de las sociedades occidentales. Los actores Vincent Cassel y Reda Kateb están estupendos.

7/10
El gran circo místico

2018 | O grande circo mistico

Desde la inauguración del gran circo místico en 1910 hasta nuestros días, el espectador será guiado por Celavi, el maestro de ceremonias, a través de las aventuras y los amores de la familia Kieps, desde su apogeo hasta su decadencia, y hasta el sorprendente final. Una película en la que realidad y fantasía se unen en un universo místico.

Default

2018 | Gukgabudo-ui Nal

Fleuve noir

2018 | Fleuve noir

El emperador de París

2018 | L'Empereur de Paris

París, siglo XIX. Tras una intensa vida de criminal y fugitivo de numerosas cárceles, gracias a la cual su nombre se ha hecho célebre en toda Francia, Vidocq ha recalado en París, en donde se gana la vida como comerciante bajo una identidad falsa. Pero será descubierto y para alcanzar el indulto comenzará a trabajar para el jefe de policía con el objetivo de dar caza a los delincuentes más peligrosos de la ciudad. Su eficacia pronto será probada. Eugène-François Vidocq (1775-1857) es una personalidad histórica que mantiene intacta su aura legendaria en la cultura francesa. Desde luego su vida es para hacer una y mil películas y sin duda ha inspirado más de un relato gótico al estilo de los de Edgar Allan Poe y su detective Dupin. Su vida fue narrada en Escándalo en París y es conocida asimismo la película Vidocq, filmada por Pitof y donde Gérard Depardieu encarnaba al protagonista. Retoma al personaje en El emperador de París el director Jean-François Richet, un cineasta que ha mostrado su talento en películas de acción como Asalto al distrito 13 o Blood Father y que aquí deja su impronta en un producto digno y entretenido, de alta factura visual. Lejos de otras visiones barrocas como la película de Pitof antes mencionada, Richet muestra un retrato realista de París y de los personajes. Se aleja de tramas fantasiosas o fantasmagóricas, tan dadas en este tipo de películas, y traza un itinerario de la aventura bastante razonable, alejado de atmósferas turbias y con cierto clasicismo, con su prólogo y su epílogo correspondientes, que enmarcan una trama policiaca, en donde más allá de deducciones o investigaciones, importan los hechos: peleas, amores, camaradería, acción policial y un poco de intriga y tanteo… Algunas escenas destacan especialmente, como el acoso a Annette en la calle o el clímax en la iglesia. Se imprime el ritmo adecuado, el guión de Éric Besnard y del propio Richet se centra en lo importante, aunque sabe cuándo ofrecer diálogos con chispa o con tensión, y la puesta en escena realista está meticulosamente cuidada, con una reconstrucción de calles y casas muy convincente. La música de Marco Beltrami, violines al viento, es notable. El Vidocq aquí mostrado es visto indudablemente con simpatía, aunque sea un tipo serio, mal encarado a menudo. Su personalidad ejerce cierto magnetismo y su estilo ético guarda parecidos razonables con los caracteres de los detectives de la novela negra del siglo XX. Vincent Cassel hace un trabajo intenso y eficiente, aunque quizá sin demasiadas aristas que lo hagan original. El resto de personajes está trabajado, desde la espabilada y dulce Annette (Freya Mavor) hasta el oponente encarnado por August Diehl. Cojea sin embargo el personaje de Madame Giverny, que parece que va a tener influencia decisiva en la trama y acaba siendo prescindible (una pena porque Olga Kurylenko pone todo su encanto para intentar remediarlo). Por el contrario, resultan a su modo fascinantes las breves apariciones de Fouché, ese político astuto y sibilino que ha pasado a la historia por saber mantener su poder quedándose siempre en segundo plano. Pocos actores podrían haberlo encarnado mejor que Fabrice Luchini.

6/10
Gauguin: Viaje a Tahití

2017 | Gauguin: Voyage de Tahiti

Acercamiento a la figura del pintor francés Paul Gauguin (1848-1903), recoge especialmente su primera estancia en Tahití en la Polinesia, cuando conoce y comparte su vida con su musa Tehura, una nativa que inspira muchos de sus cuadros posimpresionistas tan personales por su exotismo, colorido y aspecto naïf. El film juega al contraste entre la situación inicial en París, en que su esposa Mette presiona para que Paul abandone la idea de irse a vivir con ella y sus niños a tan lejanas tierras, y el afincamiento ya en Tahití solo, donde se resiente su salud y vive casi en la miseria, pero donde descubre un estilo de vida sencillo, despreocupado y hospitalario, del que es representativo también Tehura. Aunque en esa existencia primitiva y aparentemente inocente hay también un elemento salvaje, no hay un edén idílico en este mundo, pese a la tendencia a idealizar determinados lugares y escenarios. De modo que, paradojas de la vida, para tratar de conservar a Tehura, Gauguin –Koké para los nativos– renuncia temporalmente al arte, o sea, aparecen nuevas presiones del entorno. El desconocido Edouard Deluc, director y coguionista, entrega una película correcta aunque un tanto tediosa, donde Vincent Cassel entrega una esforzada interpretación del artista. Responde al paradigma de quien se encuentra en su elemento y es feliz pintando, desarrollando su arte, aunque al precio de que las relaciones con sus seres queridos sufran altibajos, con la aparición de los celos y la infidelidad, junto a la impotencia personal para tratar de cambiar las cosas.

5/10
O filme da minha vida

2017 | O filme da minha vida

Jason Bourne

2016 | Jason Bourne

Quinta entrega de la saga Bourne, la cuarta con Matt Damon de protagonista, la tercera dirigida y escrita por Paul Greengrass. Repite gran parte del equipo habitual, o sea Christopher Rouse –montador y coguionista– y John Powell –compositor–, más la actriz Julia Stiles, además de sumarse el director de fotografía habitual de Greengrass, Barry Ackroyd. De nuevo, aunque la base literaria son los personajes de las novelas de Robert Ludlum, y más concretamente su agente de un programa secreto de la CIA Jason Bourne, asesino sin memoria, la guerra fría sigue sustituida por cuestiones de geopolítica de fondo más actuales –la crisis financiera y el estallido social en Grecia, la privacidad en internet y la responsabilidad de las compañías tecnológicas y las agencias de seguridad–, aunque siempre dando preponderancia a la intriga y las persecuciones espectaculares y adrenalíticas. Aquí todo arranca con una Nicky Parsons, antigua compañera de Jason Bourne, que colabora con hackers estilo Julian Assange que publican documentos comprometidos de la CIA que ponen al descubierto prácticas poco ortodoxas. En una de sus incursiones en los servidores de los servicios secretos encuentra información relacionada con Bourne, de modo que contacta con él, que lleva una vida retirada lejos del alcance de quienes le manipularon en el pasado. Su cita en Grecia no termina como debiera, y se pone en marcha una persecución implacable supervisada por el director de la CIA Robert Dewey, quien delega gran parte del operativo en su ambiciosa discípula Heather Lee, aunque guardándose un as en la manga, la intervención clandestina del asesino profesional Asset, quien tiene viejas cuentas personales pendientes con Bourne. Todo coincide con las presiones de Dewey para que el joven y brillante empresario tecnológico Aaron Kalloor le dé acceso a los datos de sus clientes, para llevar a cabo un ciberespionaje que considera imprescindible en los difíciles tiempos que corren. Greengrass y Rouse manejan un guión donde conviven una coherencia narrativa básica con los trazos sencillos de los personajes, una intriga desasosegante y un ritmo trepidante. El director de títulos como Domingo sangriento, United 93 y Capitán Phillips sigue fiel a sus principios de entregar escenas realistas, deudoras de su pasado en el documental, pero, rizando el rizo, o sea, con una espectacularidad completamente hollywoodiense, lo que se nota muy especialmente en los brillantes pasajes griegos y de Las Vegas. Así que el resultado es un film muy entretenido y palomitero, donde todos se toman muy en serio su papel, incluidos los actores recién llegados a la saga, o sea, Alicia Vikander, Tommy Lee Jones, Riz Ahmed y Vincent Cassel.

7/10
Solo el fin del mundo

2016 | Juste la fin du monde

Adaptación de la obra de teatro homónima de Jean-Luc Lagarce (1957-1995), muerto prematuramente de sida. Sin duda que aborda una temática profundamente personal y medianamente autobiográfica, que el canadiense Xavier Dolan ha encontrado también próxima, aunque reconoce que su primer acercamiento al texto escénico de Hasta el fin del mundo no le produjo especial emoción, tuvo que pasar el tiempo antes de que se produjera cierta conexión. El film describe el regreso a casa de Louie, tras doce años de ausencia. Escritor afamado y homosexual, se está muriendo de una enfermedad innombrada que su familia –la madre, el hermano mayor casado Antoine y su esposa Catherine, la hermana pequeña Suzanne, a la que apenas conoce– ignora por completo. Ellos están asombrados de su repentino e inesperado interés por propiciar una reunión familiar, pero lejos de convertirse aquello en la ocasión idónea para limar asperezas y conseguir algo parecido a la reconciliación, enseguida saltan chispas de resquemores e incomprensiones, que dificultan mucho expresar lo que verdaderamente sienten unos y otros, sincerarse. Dolan tiene el mérito de, sin ocultar el origen teatral de su propuesta, concederle una puesta en escena –fotografía, juegos de luces, breves flash-backs, inserciones musicales...– que convierte la experiencia en cinematográfica. No obstante las reacciones de los personajes a veces parecen exageradas, y como la idea es mantener al espectador en la oscuridad de qué ha envenenado las relaciones, y sólo sugerir que algo terrible sucedió, el conjunto a veces se antoja un tanto impostado, a pesar del buen hacer actoral de todo el reparto, donde sobresalen el contenido protagonista Gaspard Ulliel, o la torpeza del apocado y sensible personaje de Marion Cotillard.

6/10
El niño 44

2015 | Child 44

Año 1953. El agente secreto de la policía soviética Leo Demidov investiga la muerte de su ahijado, arrojado a las vías del tren. Todo apunta a que el culpable está también relacionado con los asesinatos de otros niños, pero en su departamento nadie quiere que continúe indagando, la idea es cerrar pronto el caso buscando una explicación peregrina. Además, Demidov tendrá que defender a su esposa, Raisa, acusada de traidora, lo que provoca que ambos sean exiliados a provincias, sin posibilidad de volver a Moscú. Juntos no cejarán en su empeño por capturar al psicópata. El sueco Daniel Espinosa triunfó a nivel internacional con Dinero fácil, lo que le dio la oportunidad de demostrar ampliamente su talento para rodar en inglés con El invitado. El británico Ridley Scott le produce El niño 44, adaptación de la primera novela de Tom Rob Smith, que alcanzó el éxito internacional cuando se publicó en 2008. A su vez, se basaba libremente en la historia real del asesino en serie ruso Andréi Chikatilo, que entre los 70 y los 90 asesinó a 52 personas, la mayoría niños. Aquí la acción ha sido trasladada dos décadas atrás, para hablar del estalinismo más duro. Sus horribles crímenes dieron lugar al notable film Citizen X, con Stephen Rea, Donald Sutherland y Max von Sydow. Cuenta como guionista con Richard Price, autor de títulos como El color del dinero, y varios de los mejores episodios de The Wire (Bajo escucha), que desarrolla con corrección la historia, mientras que el citado Espinosa logra una ambientación tan oscura e inquietante como efectiva. El niño 44 recuerda en cierto sentido a La noche de los generales, que también trataba sobre la búsqueda de justicia en medio del horror totalitarista. Pero pone los pelos de punta al pisar su propio terreno, pues aborda una realidad poco tratada por el cine: en la 'utopía' comunista no podía haber asesinos en serie. Se suponía que eran un producto del decadente sistema capitalista, por lo que cuando ocurrían de verdad se ocultaban. El niño 44 cuenta también el desencanto histórico ante el comunismo. El británico Tom Hardy aporta su habitual brillantez interpretativa a su personaje, un héroe de la Segunda Guerra Mundial que sufrirá en sus carnes la verdadera naturaleza del régimen. Le acompaña una correcta Noomi Rapace, que sin estar a su mejor nivel, resulta convincente, y secundarios de probada eficacia, como Gary Oldman, en la piel de un oficial, Vincent Cassell, un oscuro superior del protagonista, y Joel Kinnaman, su principal rival, que representa lo peor de la idiosincrasia bolchevique.

6/10
Una semana en Córcega

2015 | Un moment d'égarement

Antoine y Laurent son dos grandes amigos de toda la vida, ambos ahora cuarentones y divorciados, que deciden pasar unos días de vacaciones en Córcega con sus respectivas hijas, Louna y Marie. Todo va bien hasta que Louna, a falta de poco para la mayoría de edad, se enamora de Laurent y usa todos sus encantos para seducirle. Tras explorar el drama en De l’amour, el thriller en Asalto al distrito 13 y el cine de gangsters en las dos entregas de Mesrine, Jean-François Richet y hasta la tragicomedia en su debut, État des lieux, se adentra por primera vez en el terreno de la comedia pura, con esta revisión del film escrito y dirigido en 1977 por Claude Berri con el que comparte el título original, Un moment d'égarement. Él mismo se ha ocupado del guión adaptado con Lisa Azuelos (LOL (Laughing Out Loud) ®). El cineasta cuenta a su favor con privilegiadas localizaciones corsas, y una buena pareja de protagonistas,François Cluzet y Vincent Cassel, con química, y bien acompañados por las atractivas jovencitas Lola Le Lann y Alice Isaaz. Pero al realizador le falta chispa para el género, no acaba de dar con el tono, y desde luego no tiene el talento del autor de El manantial de las colinas. Con algo más de elegancia al estilo de La tentación vive arriba quizás podría haber funcionado, pero claro la sutilidad ya está pasada de moda. El desenlace puede calificarse como "muy francés".

4/10
Mi amor

2015 | Mon roi

La actriz Maïwenn en su faceta como guionista y directora no resulta nada acomodaticia. Lo probó en Polisse, donde describía la rutina diaria de la brigada policial de menores, y vuelve a hacerlo aquí con una singular historia de amor, que descoloca inicialmente en sus modos narrativos, hasta que el espectador entiende que la trama discurre en dos tiempos. Por un lado tenemos a Tony, una mujer que ha sufrido una importante lesión de rodilla mientras esquiaba, da la sensación de que hasta cierto punto autoprovocada; y la seguimos en sus esfuerzos de rehabilitación, mientras permanece ingresada en un centro. Mientras que el otro hilo narrativo nos retrotrae al pasado, cuando ella, abogada, acompañando a su hermano y a su novia en una fiesta, conoce al irresistible Georgio, dueño de un restaurante y de arrolladora personalidad, con el que enseguida inicia una relación que la lleva al matrimonio, pero que dista mucho de ser sencilla. La película de Maïwenn está atravesada de una enorme vitalidad, extrema incluso, su pareja protagonista –bien Vincent Cassel, pero aún mejor Emmanuelle Bercot– parece deseosa de vivir eufóricamente su relación, y de tener un hijo. Pero, leit-motif de la película, lo que les acerca es lo que les aleja, pues en los excesos se odian hasta distanciarse el uno de la otra, momento en que, desde cierta lejanía, vuelven a sentirse atraídos, acción-reacción donde se hace presente un amor inmaduro, que no se sabe adónde les puede conducir. La directora procura mantener ella misma una distancia, sin duda que tiene simpatía por los dos personajes principales, pero no oculta sus defectos, de algún modo subraya unos anhelos de felicidad inefables, que asoma en momentos sencillos como en las salidas de Tony con sus compañeros de rehabilitación, y en cambio puede cobrar formas groseras dictadas por cierta superficialidad y el consumo de sustancias que acaban pasando factura.

6/10
El cuento de los cuentos

2015 | Il racconto dei racconti

Los reyes de Longtrellis desean tener descendencia, por lo que siguen los consejos de una especie de mago que recomienda la captura de una bestia marina, y que la reina se coma su corazón, cocinado por una virgen. El rey de Strongcliff, mujeriego sin escrúpulos, conoce el amor cuando queda deslumbrado por el canto de quien él cree que es una bella dama. Y el monarca de Highhills organiza una competición para conceder la mano de su hija a quien adivine de qué animal es una extraña piel, que en realidad pertenece a su querida mascota, recién fallecida, una extraña pulga gigante. Matteo Garrone, director de las crudas Gomorra y Reality, se evade de la 'reality' con este film, en que da un giro de 180 grados con respecto a su trayectoria anterior, también porque rueda por primera vez en inglés. Adapta libremente tres relatos cortos del siglo XVII del napolitano Giambattista Basile, entrecruzando las historias, sin conexión aparente entre ellas, salvo porque parece que ocurren en reinos vecinos. El realizador, que hasta ahora trabajaba con actores no profesionales, recurre por primera vez a figuras conocidas, como Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones y John C. Reilly, que sacan mucho partido a sus personajes. Partiendo de elementos de los cuentos clásicos, el realizador desarrolla historias un tanto sórdidas y sombrías, quizás con algunos puntos excesivamente grotescos. Que nadie piense que estamos ante un film para el público infantil, ni mucho menos, pues aquí nadie come perdices. Aparecen ogros y princesas, pero no existe una línea clara que separe a los héroes de los villanos, como en la vida misma. Todo resulta increíblemente real, pues Matteo Garrone dirige con su habitual estilo cercano al neorrealismo. Aún así se trata de un film de enorme potencia visual, por su cuidado diseño de producción, lleno de secuencias de altura, y que desarrolla cuestiones que ya estaban en el texto original, y que nunca se quedarán obsoletas, como sus críticas a la obsesión por la belleza eterna y el sexo.

6/10
Partisan

2015 | Partisan

La Bella y la Bestia

2014 | La belle et la bête

Continúa la tendencia a versionar cuentos en cine y televisión, piénsese en las casi coetáneas adaptaciones de “Blancanieves”, “Hansel y Gretel”, “Caperucita Roja”... o en la serie que aúna un montón de cuentos Érase una vez. Ahora le toca el turno al relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711–1780), que sedujo previamente al surrealismo de Jean Cocteau en 1946, y a los animados estudios Disney en 1991. Christophe Gans, cineasta muy visual pero excesivo –piénsese en El pacto de los lobos–, se autocontrola con una historia de sugestiva imaginería, que subraya bien el sacrificio de Bella para salvar a su familia, y la evolución en el trato con su captor Bestia. Sin que se invente la pólvora, funcionan la estructura de cuento narrada por una mamá a sus niños al estilo La princesa prometida y los flash-backs en la mansión, con elegantes transiciones del presente al pasado. El director demuestra inteligencia creando algo de intriga acerca de cuál será el aspecto de Bestia, y los villanos capitaneados por el español Eduardo Noriega tienen su gracia. Aunque los reyes de la función actoral son Léa Seydoux (La vida de Adèle) y el siempre inquietante y ambiguo Vincent Cassel (Promesas del Este).  

5/10
Trance

2013 | Trance

Simon trabaja en una casa de subastas de valiosas obras de arte en Londres. Se pone de acuerdo con una banda de ladrones para birlar un valioso cuadro de Goya, en plena subasta. Pero sus cómplices descubren que les ha dado el cambiazo a la hora de fingir ser la víctima que les entrega el Goya; y él, en la refriega del espectacular robo, recibe un golpe que le hace perder la memoria. Le obligarán a acudir a Elizabeth, una terapeuta, que mediante hipnosis trata de hacerle superar la amnesia. El guionista John Hodge vuelve a trabajar con Danny Boyle en una de esas historias de robos, dinero, maldito dinero, que les ayudaron a labrar su prestigio. Ambos colaboraron al inicio de sus carreras en Tumba abierta, Trainspotting y Una historia diferente, pero a partir de La playa, del año 2000, sus caminos se separaron. Ahora se reúnen en Trance, un film de arranque brillante y vertiginoso, con buen uso de la voz en off del protagonista narrador,y que transmite en sus primeros pasos un aire de elegancia sofisticada típico de ciertas películas de robos audaces. La idea de la hipnotista compinchada, que debe hacer que el protagonista recupere la memoria, también engancha. Pero luego la película se empantana en la fase “hacer recordar”, que se prolonga demasiado, hasta llegar a la parte de las “sorpresas”, un castillo de fuegos artificiales muy aparatoso y que cuesta aceptar. No obstante Trance tiene a su favor el planteamiento de sembrar en el espectador un “gusanillo”, el de querer reconstruir todo desde el principio una vez vista la película, para analizar la coherencia. Y aunque hay algunas “casualidades”, la coherencia existe. Antes hemos hablado de película “sofisticada”. Esto no es del todo cierto, pues Boyle se deja llevar por cierto hiperrealismo desagradable e insistente en las escenas de violencia y sexo, que no ayuda a la deseable brillantez del film, que definitivamente sólo la presenta de modo parcial. Los actores no tienen oportunidad para grandes composiciones, aparte del exhibicionismo se limitan a cierta pose cínica (James McAvoy y Rosario Dawson, sobre todo) o brutal (Vincent Cassel, en su típico papel de malo malote que hizo mejor, por ejemplo, en Mesrine, parte 1: Instinto de muerte y su secuela Mesrine, parte 2: Enemigo público nº 1).

5/10
Un método peligroso

2011 | A Dangerous Method

1904. El psiquiatra Carl Jung, inspirado por las enseñanzas del vienés Sigmund Freud, aplica el psicoanálisis en Zurich a su muy trastornada paciente rusa Sabina Spielrein. Logrará avances para su curación, sacando a la luz sus oscuros traumas sexuales, pero al precio de implicarse en una relación íntima con Sabina, con el agravante de que él es un hombre casado y padre de familia. Además su deseo de humanizar y espiritualizar el psicoanálisis chocará frontalmente con Freud, dando pie a un creciente distanciamiento. Las razones ocultas y malsanas que a veces explican el comportamiento humano configuran sin duda el grueso de la filmografía de David Cronenberg. Por ello no extraña que el cineasta canadiense se haya visto atraído por la obra de teatro "The Talking Cure" de Christopher Hampton, quien, interesado por el nacimiento y evolución del psicoanálisis se documentó profusamente sobre la relación entre Sigmund Freud –el padre de esta metodología clínica–, Carl Jung –el discípulo que finalmente decide transitar sendas que no agradan al maestro–, y Sabine Spielrein –paciente estudiante de medicina, que también acabará siendo una erudita psiaconalista–. Hampton adapta su propia obra, y trenza bien temas, caracterización de personajes y los lazos que les unen. Al trío de caracteres ya mentado conviene añadir, aunque su peso es menor, el de Otto Gross, un psiquiatra internado que empuja a Jung metafóricamente al abismo, y el de Emma, la esposa de Jung. Aunque la película resulta un tanto desoladora al mostrar al desnudo –metafóricamente de nuevo, aunque no falten escenas escabrosas– a los personajes, hay que reconocer un esfuerzo de objetividad del que el título es muy expresivo. Sumergirse en la intimidad sexual de las personas, aunque sea para ayudar como médico o para hacer avanzar la ciencia como investigador, puede producir trastornos en los "curadores", resulta difícil en tal tesitura mantener el equilibrio mental y la necesaria distancia. Resultan muy interesantes planteamientos como el del maestro encerrado en su torre de marfil, que no se deja aleccionar por nadie, sólo desea seguidores sumisos que vayan por donde él indica; o el del médico al que un planteamiento puramente materialista no le basta, las personas no son simples objetos de estudio científico, existe en todo hombre un anhelo de trascendencia. Los actores hacen bien su trabajo, aunque a ratos pueden parecer algo monolíticos –Viggo Mortensen como Freud– o cansar con sus tics nerviosos –Keira Knightley como Sabina–; en cualquier caso logran expresar los dramas internos, sus desgarramientos intensificados por el esfuerzo que hacen para racionalizarlos.

6/10
El monje

2011 | Le moine

La España de finales del siglo XVI. Siendo un bebé, Ambrosio fue abandonado a las puertas de un convento de capuchinos. Criado con ellos se hará monje, hasta el punto de convertirse en una celebridad local como predicador infatigable y riguroso director de almas. Sus certezas espirituales se verán puestas a prueba cuando ingresa como novicio el hermano Valerio, joven que oculta su rostro desfigurado tras una máscara. Adaptación de la novela gótica de Matthew Gregory Lewis (1775-1818), escrita cuando el autor contaba sólo 20 años, y admirada por sus coetáneos lord Byron y el marqués de Sade. Está tras la cámara Dominik Moll, que sirvió en 2000 la inquietante Harry, un amigo que os quiere. Se trata de un film altamente desconcertante, a modo de cuento moral para los que se creen superiores a los demás hombres, y que sin embargo albergan en su interior las mismas flaquezas sino peores. Llama la atención el retrato del diablo como un ente real, capaz de seducir a los hombres, aunque subrayando que éstos, por su arte, no harán nada que ellos mismos no quisieran hacer libremente. El cineasta francés se las compone para crear una atmósfera desasosegante en su descripción de cómo el virtuoso se precipita hacia el abismo. De todos modos no evita cierto aire de folletín en el fatalismo de ciertas revelaciones finales, y desconcierta con algunas líneas del relato -la monja pecadora castigada de modo nada cristiano por su abadesa, el amor limpio de dos jóvenes que se han conocido con motivo de un sermón de Ambrosio-, cuya imbricación en la trama principal no queda suficientemente clara. Aunque se juega la baza de recordar a títulos populares como El nombre de la rosa, no parece que haya intención de dar una visión negativa de la religión. Lo que no quita para que en la reduccionista visión de Moll brille por su ausencia el amor de Cristo encarnado, todo se limita al estoicismo de un conjunto de reglas que pueden llegar a ser muy opresivas e incluso carentes de sentido.

5/10
Cisne negro

2010 | Black Swan

Nina, una joven bailarina, aspira a ser escogida como protagonista de “El lago de los cisnes”, con el reto adicional de que se trata de un doble papel, no sólo debe representar al puro cisne blanco de Odette, sino también al cisne negro Odile que trata de arrebatarle su amor. Para ello trabaja muy duramente, impelida por su posesiva madre Erica y por Thomas, el exigente director de la producción. Intensa película sobre el mundo de la danza, aunque muchas de sus ideas pueden aplicarse a cualquiera de las bellas artes. El guión de Mark Heyman, John J. McLaughlin y Andres Heinz a partir de una idea de este último, incide en el cariz obsesivo que pueden cobrar unas legítimas aspiraciones profesionales de llegar a lo más alto. Obsesión que gana en intensidad con la sombra de una madre frustrada, que quiere realizarse en su “niña”, y con los métodos de trabajo de Thomas. En efecto, frente a la vieja idea de algunos actores que dicen no llevarse sus personajes a casa, aquí prevalece, por la presión de Thomas, el planteamiento de que para componer el cisne negro es necesario rebuscar en la parte más oscura de uno mismo, “explorando” en la propia sexualidad y “dejándose llevar”. Esta doble influencia, más su propia sensibilidad y ambición, que le hacen ver en la recién llegada Lily una rival, conforman en Nina un cóctel verdaderamente explosivo. En lo último, y en una diva venida a menos, se detecta la huella imborrable de un clásico sobre el teatro, Eva al desnudo, aunque la película que nos ocupa tiene su propia originalidad. El crudo film, a modo de arriesgada fábula, habla de la fragilidad del artista y los excesos enfermizos por alcanzar su sueño, tomando pie de la propia trama de “El lago de los cisnes”. Lo hace con dureza a veces desagradable, por la exigencia física –esos sarpullidos, el modo en que se trabajan los pies–, o por el camino de desenfreno que Nina emprende en una noche loca y alucinada, donde resulta difícil distinguir la realidad de lo que es una proyección de una mente que empieza a enloquecer, a no pisar suelo firme. Darren Aronofsky dirige con inusitado vigor, una energía que se palpa en las elaboradas escenas del propio ballet, así como en el dinámico montaje de imágenes y sonido, también musical, que muestra el descenso a los infiernos de Nina, su dolorosísima y fatal transformación en cisne negro. Natalie Portman entrega una interpretación valiosísima, verdaderamente muestra una gran variedad de registros en su atormentado personaje. En general hay un gran acierto con todo el reparto, buenos trabajos de Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder y Mila Kunis.

7/10
Mesrine, parte 2: Enemigo público nº 1

2008 | L'ennemi public n°1

Segunda y última entrega de la vida del criminal Jacques Mesrine. Después de dos décadas de actos delictivos tanto en suelo francés como en distintos países como Canadá, el gobierno galo optó por darle la categoría de "enemigo público nº 1". El gángster Mesrine trajo de cabeza a las autoridades francesas durante los años setenta. Vincent Cassel está estupendo como Mesrine y su trabajo en las dos películas le sirvió para ganar el Cesar a la mejor interpretación. De nuevo domina el tono inmoral, especialmente repulsivo en la secuencia en que secuestra a un periodista al que golpea brutalmente para finalmente rematarlo de un tiro. Están especialmente logrados los momentos carcelarios, y la emboscada con que arrancaba la primera parte, aquí contada desde el punto de vista de la policía. Momentos como el encuentro de Mesrine con su hija y su padre sirven para que afloren los escasos restos de humanidad que alberga un gángster matón, que gozó de una inmerecida popularidad. Ese intento de buscar sentido o justificación a lo que hace los liga Jean-François Richet al coqueteo del gángster con grupos violentos izquierdistas, que precisamente le reprochan que no es el "Robin Hood" que pretende ser, roba a los ricos, sí, pero para seguir alimentando el sistema con su superficial vida de lujo.

6/10
Mesrine, parte 1: Instinto de muerte

2008 | L'instinct de mort

Película dividida en dos partes que cuenta las andanzas de Jacques Mesrine, un famoso y violento gángster francés, envuelto en espectaculares asaltos a bancos, y protagonista de sonadas fugas carcelarias. Esta primera parte se centra en los inicios del delincuente. Recién llegado de combatir en Argelia, Jacques no encuentra su sitio en la vida que había dejado en Francia. Poco a poco comienza a delinquir y a realizar "trabajos" ilegales de poca monta. Jean-François Richet –César como director– entrega sobre todo un vistoso ejercicio de estilo, repleto de dinamismo, donde la estructura episódica no resulta problemática, ayuda el arranque en Argelia, y la emboscada donde pierde la vida. Eso sí, los personajes son completamente inmorales, y parece clara la influencia de muchos títulos gangsteriles, aunque su falta de referentes morales y cierto sentido del humor la emparentan quizá con Bonnie and Clyde. Vincent Cassel logró el César por su cuidada interpretación del protagonista. Llama la atención la presencia de la española Elena Anaya como Sofía, la mujer del criminal francés que protagoniza la historia. Aunque se aborda esta parte "familiar", no consigue humanizar al personaje, tal vez porque la brutalidad es su característica más destacable, es incapaz de desarrollar relaciones estables movidas por el amor.

6/10
Su majestad Minor

2007 | Sa majesté Minor

Muchos, muchos siglos, antes de Cristo. Una isla del mar Egeo, con una población helénica algo primitiva y pastoril, con sus mitos y costumbres ancestrales. Allí vive Minor, que más que un hombre parece un animal, pues anda siempre en compañía de una cerda, y sólo emite gruñidos. A Minor le gusta la bella y provocativa Clytia, que está prometida con el poeta Karkos. Inesperadamente, un golpe en la cabeza que conduce a la gente a pensar que Minor está muerto, le devuelve en cambio el habla. En 2006 falleció el guionista Gérard Brach, con quien Jean-Jacques Annaud había colaborado en El nombre de la rosa, En busca del fuego, El oso y El amante. Desgraciadamente quien fuera también colaborador de Roman Polanski y Claude Berri no estaba en la mejor de las formas, y su libreto, plasmado en imágenes por Annaud al año siguiente, es un conjunto de viñetas pretendidamente divertidas, pero más bien insufribles. Lo que el director francés escribió a Brach –“no se parece a nada, excepto a ti, mucho. Tiene una originalidad demencial, está desfasado, está al lado”–, ya da idea de una visión alocada y mediterránea de personajes y amoríos, disparatada celebración de un paganismo festivo, con interpretaciones pasadas de rosca, que quieren convocar para los nuevos tiempos los enredos mágicos de obras como “El sueño de una noche de verano” de Shakespeare. Pero ni Brach ni Annaud obtienen las mismas bendiciones de las musas que el Bardo, y su film resulta tosco, tiene poca gracia.

2/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
Promesas del Este

2007 | Eastern Promises

Una constante del cine del canadiense David Cronenberg es la violencia morbosa, que busca conscientemente herir al espectador. Esta película de mafiosos rusos en Londres reincide en la cuestión, con dos cuellos rebanados y una terrible pelea de Viggo Mortensen desnudo en unos baños públicos. El film cuenta cómo una adolescente embarazada, Tatiana, llega sangrando al hospital donde Anna, de origen ruso, trabaja como comadrona. Allí se salva al bebé, una niña, pero la madre muere. Eso sí, deja un diario que revela su triste historia como prostituta. Una sórdida violación llevada a cabo por el jefe de una de las mafias rusas, y el trabajo de “conductor” de Nikolai, un tipo ambiguo que parece querer prosperar en la mafia, son algunos de los hilos que configuran la trama firmada por Steven Knight, un cuadro sobre las ilusiones truncadas, la trata de blancas jovencitas y la violencia salvaje del crimen organizado. Sólo la inocencia de la recién nacida puede traer algo de luz a cuadro tan oscuro, tenebroso, sórdido... Pero de ahí a producirse una deseable redención hay mucho camino que recorrer, lo que Cronenberg no hace. Hay un gran reparto de nombres conocidos, Viggo Mortensen, Naomi Watts, Armin Mueller-Stahl, Vincent Cassel, y una buena factura visual. Pero no es una película genial. Interesan algunos elementos, como esa especie de triángulo mafioso que conforman el jefe de la familia (Mueller-Stahl), su hijo (Cassel) y el “conductor” (Mortensen), que puede retrotraer a la saga de El padrino –el hijo que decepciona, el “hijo” (no lo es en realidad), que sí responde a las expectativas, pero que no es exactamente lo que parece ser, no pertenece del todo a ese mundo mafioso–, o a títulos como Camino a la perdición, ya de hecho Una historia de violencia bebía de cierta influencia de cómic. El diario es una buena excusa argumental para plantear los conflictos, y Naomi Watts, con el ambiente de su casa familiar, pone la nota humana por su preocupación por el bebé, con una interpretación muy matizada.

6/10
Sheitan

2006 | Sheitan

Alocada comedia de terror coproducida y coprotagonizada por Vincent Cassel, incluso su mujer, Monica Bellucci, se deja ver fugazmente en el reparto. El film transcurre en Nochebuena, con personajes variopintos que, tras un encontronazo en un garito nocturno, son convocados en una casa de campo a modo de reparación. El film, filmado con estilo modernillo cara a atraer a un público joven, contiene la violencia gore y el sexo demasiado típicos en el género cuando faltan las ideas. Y juega con algún tema algo irreverente.

4/10
Sin control (2005)

2005 | Derailed

Charles Schine, ejecutivo de publicidad casado, toma todos los días el tren por la mañana para ir al trabajo. Un día, una desconocida, Lucinda Harris, le presta el dinero que necesita para el billete. Ella es una atractiva ejecutiva, y aunque también está casada, se citan regularmente para comer. Finalmente, alquilan una habitación en un hotelucho, para dar rienda suelta a sus impulsos, pero antes de pasar al sexo, ocurre un suceso inesperado. LaRoche, un violento criminal, irrumpe en la habitación a punta de pistola, para robarles. Esto será sólo el principio, pues poco después LaRoche llama a Charles para chantajearle. Si no le entrega una cantidad, contará a su mujer su ‘aventura’ truncada. El sueco Mikael Hafström, autor de la mediocre Drowning Ghost (El fantasma del lago), llamó la atención de los ejecutivos de Hollywood, que le han hecho debutar con este típico thriller. Adapta un best-seller de James Siegel, que en cierta medida, recuerda a Atracción fatal, donde otro marido se mete en un lío por ‘echar una cana al aire’. Ligero y predecible, también es cierto que Hafström imprime cierto dinamismo, que permite pasar por alto los puntos poco claros del guión. Clive Owen logra que el espectador empatice con su bienintencionado pero torpe personaje, mientras que la televisiva Jennifer Aniston, archifamosa actriz de Friends, cambia por completo de registro.

4/10
Agentes secretos

2004 | Agents Secrets

Thriller a la francesa, protagonizada por el matrimonio en la vida real de los actores Vincent Cassel y Monica Bellucci. Sigue una operación del servicio secreto francés, en la que los agentes descubren la traición de sus propios jefes. El film tiene cierto interés, aunque su ritmo se acerca peligrosamente en algunos momentos a lo plúmbeo. Asegura el director que su modelo han sido las pelis de espías americanas de los 70, del estilo de Los tres días del cóndor y Marathon Man, pero se queda lejos de la altura de esos títulos.

4/10
Blueberry

2004 | Blueberry

En el lejano Oeste, Mike Blueberry procura que cicatricen sus heridas afectivas, tras la muerte de su novia. Sheriff en el pueblo de Palomito, encierra en prisión a un excéntrico personaje, que asegura ser un barón alemán, y que a punto está de ser linchado por la gente, cuando descubren en su poder un arma de un paisano que fue misteriosamente asesinado. Prosit logra embaucar a Jimmy McClure, el mejor amigo de Blueberry, para que le deje en libertad, con la promesa de que le guiará hasta un tesoro escondido. Ambiciosa adaptación al cine del célebre cómic francés, inventado por Jean-Michel Charlier (guionista), y Jean Giraud (ilustraciones) en 1964. El despliegue de medios es sencillamente apabullante. Aunque quizá los amantes de la viñeta no acaben de reconocer en la película del holandés Jan Kounen (Dobermann) al amado héroe del viejo oeste. Pues el cineasta utiliza como excusa los libros 'La mina del alemán perdido' y 'El espectro de las balas de oro' para dar vueltas al misticismo, un tema que le ocupa desde hace años, y que aborda en el film desde la óptica de los chamanes indios. Lo que asegura Kounen –“Nunca se me habría ocurrido un film parecido, he tenido que olvidarme de todo y dejarme poseer por él”– da idea de que para él lo más importante es el aspecto extrasensorial, el intentar comunicar lo que considera una experiencia mística. De hecho admite que el cómic le atrajo por la personalidad del dibujante, Giraud, del que le interesan sobre todo los dibujos sidodélicos que firma con el seudónimo de Moebius.

4/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
El misterio de Wells

2003 | The Reckoning

Inglaterra, siglo XIV. Nicholas es un joven sacerdote que, sorprendido en adulterio, decide huir de su pueblo para salvar la vida. Convertido casi en vagabundo, encuentra por casualidad a un grupo de cómicos que se dedican a actuar de pueblo en pueblo. Tras unirse a ellos llegan a una aldea donde se celebra el juicio de una mujer acusada de la violación y el asesinato de un chico llamado Thomas Wells. La mujer es condenada a muerte, pero Nicholas y el resto de los cómicos pronto sospecharán que es inocente. Gris recreación de la vida medieval, con prevalencia de tonos oscuros y sórdidos. El director habla de las torpes miserias de muchos nobles de aquel tiempo, para luego esmerarse en tratar con piedad la debilidad del sacerdote, hombre caído en desgracia que anhela encontrar una posibilidad de redimirse y obtener el perdón de Dios. Paul Bettany y Willem Dafoe cumplen eficazmente con unos papeles poco agradecidos.

4/10
Irreversible

2002 | Irréversible

Lo que cuenta este film con fama de escándalo es mínimo, aunque con consideraciones tipo “el tiempo lo destruye todo”: un tipo asesina a otro; descubrimos que el muerto violó brutalmente a la novia del asesino; el asesino birló la novia a su amigo. La historia empieza por el final y termina por el principio. Un poco a lo Memento, pero con alarde de falso plano único. Rodada en formato digital, con cámara nerviosa y sonido agobiante. Audacias formales de Gaspar Noé aparte, tenemos un film de difícil digestión, con  tratamiento enfermizo del sexo y la violencia, violación de cuarto de hora y escena de sesos desparramados incluidas.

2/10
Oscura seducción

2001 | Birthday Girl

Nadie duda que internet es una útil herramienta de trabajo y entretenimiento. Pero quizá John (Ben Chaplin) exagera, pues ha decidido buscar novia navegando por la red. Y en una página donde hay muchas chicas rusas, “listas” para conocer novios en occidente, y que aseguran saber inglés, le llama la atención (¡y a quién no!) el bellezón de Nadia-Nicole Kidman. Cuando la chica llega, surge un problemilla: ¡sólo habla ruso! John está dispuesta a “devolverla” a casa, pero tras una noche de sexo salvaje, se lo piensa mejor. Pero quizá ha metido la pata, pues se presentan poco después dos viejos amigos rusos de Nadia, y se descubre el pastel de que lo único que quieren es sacarle las “perras”. Que Nicole Kidman hace todo tipo de películas, ya lo demostró la actriz cuando aceptó rodar Los otros con un director español de nombre (¿les suena?) Alejandro Amenábar. Aquí el afortunado de contar con la última ganadora del Oscar a la mejor actriz es un desconocido director británico que se llama Jez Butterworth, y que hasta ahora sólo había dirigido el film Mojo.

4/10
Lee mis labios

2001 | Sur mes lèvres

Carla tiene una pequeña sordera, pero eso no le impide realizar su trabajo de secretaria de una manera eficiente y responsable, ya que tiene gran habilidad para leer los labios. Su aspecto desaliñado, añadido a su deficiencia es la razón por la que sus compañeros la discriminan. Pero un día, Paul aparece en busca de trabajo. Es un joven que acaba de salir de prisión, por lo que tampoco gusta demasiado a los que están a su alrededor, pero entre él y Carla surgirá una relación especial. Tres premios César acaparó este peculiar thriller de Jacques Audiard, donde la actriz Emmanuelle Devos se llevó uno de ellos, mientras que el protagonista, Vincent Cassel, se tuvo que conformar con la nominación. La historia de dos marginados que deciden vengarse de aquellos que les ofendieron es el núcleo de la historia, en la que destaca una ácida crítica al machismo oficinil y a las manipulaciones empresariales.

4/10
El pacto de los lobos

2001 | Le pacte des loups

¿Se practicaba el kung-fu en la corte del Rey Luis XIV? Hasta los espectadores más documentados llegarán a creer que sí con esta cinta. Pues sus puntos fuertes son la cuidadosa ambientación de la Francia del siglo XVIII y unas espectaculares secuencias de acción estilo Matrix. Cóctel explosivo filmado al estilo videoclip, que toma como punto de partida una leyenda tradicional francesa. 25 años antes de la revolución francesa se cometieron unos brutales crímenes en la región de Gévaudan, que la mitología popular atribuye a una diabólica criatura que tenía miedo de los hombres, pero que asesinaba a mujeres y niños sin piedad. El argumento nos sitúa en 1766, cuando un biólogo llamado Grégoire de Fonsac, recién llegado de América, es enviado por el monarca a la zona para investigar el caso. Le acompaña su hermano de sangre Mani, un indio americano. Las investigaciones revelan que se trata de una bestia salvaje similar a un lobo. Tras enamorarse de la hija del señor local, está a punto de averiguar la verdad, pero el rey le aparta de la investigación; además, ha de enfrentarse a una misteriosa sociedad secreta. Influido por directores tan variopintos como Michael Powell, Sergio Leone y las cintas de acción de Hong-Kong, a lo que se añaden elementos del cómic japonés y los videojuegos, Christophe Gans ha creado un estilo propio que califica de “multicultural”. “Me encanta mezclar los géneros”, explica. Desde que comenzó el guión a medias con Stéphane Cabel, Gans tenía claro qué actores formarían un reparto ideal. No se imaginaba que iba a conseguir a casi todos. El protagonista es Samuel Le Bihan, a quien vimos en Venus, salón de belleza. Gracias a sus ambiguos rasgos faciales, el experto en artes marciales Mark Dacascos “da el pego” como indio tras haber dado vida a un japonés en Crying Freeman, anterior trabajo del realizador. La lista se completa con el todoterreno Vincent Cassel (Los ríos de color púrpura) y su novia en la vida real, Monica Bellucci (Bajo sospecha). Las sorprendentes imágenes de la cinta han sido posibles gracias a un presupuesto inusual en el país vecino, que superó los dos mil millones de pesetas y todas las previsiones iniciales. Aunque el rodaje se retrasó considerablemente sobre el plan inicial, el director decidió que no podía prescindir de ninguna de las 140 escenas previstas por un guión meticulosamente planificado.

4/10
Los ríos de color púrpura

2000 | Les rivières pourpres

Dos investigaciones, aparentemente inconexas, han sido asignadas a dos sabuesos policías. Por un lado tenemos al veterano Pierre, perro viejo en las lides detectivescas, que investiga un violento asesinato ocurrido en una elitista universidad situada en plenos Alpes. Luego tenemos al joven Max, ladrón de coches reciclado en poli intuitivo y amante de las situaciones de riesgo. La profanación de un cementerio, y en concreto de la tumba de un niño desaparecido hace veinte años, es el caso que le ocupa. Las pesquisas de ambos en lugares distantes más de 300 kilómetros les van a encaminar en la misma dirección. ¿Quién dijo que el cine francés es sinónimo de intimismo y largas parrafadas? Los ríos de color púrpura del nuevo cachorro del cine francés Mathieu Kassovitz (El odio) se enmarca de lleno en el thriller de acción, siguiendo la estela de directores galos imaginativos como Jean-Pierre Jeunet o Luc Besson. El film, adaptación de una novela de Jean-Christophe Grangé, reflexiona acerca de la teoría del superhombre de Nietzsche, seguida por los dirigentes de una universidad muy exclusiva a imagen y semejanza de los nazis.

6/10
Sin reglas (Unruly)

1999 | Méditerranées

Pitou ha pasado una temporada entre rejas. Cuando sale a la calle, descubre cosas muy feas, como que su ex novia se ha casado con su hermano, y que su mejor amigo se ha convertido en un mafioso. Por si fuera poco, se ve involucrado en un asesinato, por lo que debe esconderse en un barrio de inmigrantes en Marsella. Protagonizan Vincent Cassel y Monica Bellucci, que han coincidido en varios filmes como El pacto de los lobos e Irreversible.

4/10
Juana de Arco (1999)

1999 | Joan of Arc

Elevada a los altares en 1920, Juana de Arco es una figura histórica compleja. Que una campesina analfabeta de 17 años, en plena Guerra de los Cien Años, lidere al ejército francés a instancias de una revelación divina y logre la coronación de su rey no es pequeña aventura. Es lógico que su peripecia haya sido adaptada al cine por "vacas sagradas" como Robert Bresson, Carl Theodor Dreyer, Roberto Rossellini o Victor Fleming. Y, recientemente, Christian Duguay ha hecho una notable versión televisiva, con una maravillosa interpretación de Leelee Sobieski. Ahora, el francés Luc Besson da un quiebro a su filmografía -Nikita (1990), El quinto elemento, El profesional (León)- al abordar la figura de Juana. En líneas generales, sigue los hechos históricos y demuestra admiración por el personaje. Las variaciones estriban en imaginar que una hermana fue violada por soldados de Borgoña cuando Juana era niña, y en permitir una doble lectura en cuanto a su misión: se puede pensar que, en efecto, recibió un encargo divino, o bien –mensaje para incrédulos– que fueron imaginaciones suyas. Para mantener este juego, se introduce el personaje de la conciencia (Dustin Hoffman), que atormenta a Juana. Pues este es el rasgo que se destaca: enviada de Dios, o autoengañada, Juana actuó en conciencia. Besson logra varias secuencias impresionantes: hay una perfecta reconstrucción de la época y te mete en las acciones bélicas, donde casi salpica la sangre. El principal error está en Juana: fuerte de voluntad, histérica, ignorante campesina, temerosa, iluminada... cambia de escena en escena sin ton ni son. Da la impresión de que a Milla Jovovich le falta una mano firme que la dirija y aúne ese manojo de rasgos contradictorios.

4/10
Elizabeth

1998 | Elizabeth

El film del director indio Shekhar Kapur especula con la vida sentimental de Elizabeth, dándole un "toque oriental". Fue conocida como "la reina virgen" y, desde luego, nunca se casó. Pero antes de tomar tal decisión, para dedicarse a gobernar, ¿tuvo alguna aventura sentimental? Lapur y su guionista, Michael Hirst, piensan que sí; y además, bastante tórrida. La historia, en este punto, parece darles la razón. La reconstrucción ambiental de la película es de primera clase. Pero, en la precisión histórica, el film se toma algunas libertades. No sólo en la vida amorosa de la reina, sino en las diversas intrigas políticas, y en las diferencias entre anglicanos y católicos. Para imprimir un aire de conspiración al film, Kapur ha convertido a la cámara en el "principal conspirador": "se mueve como una serpiente, siempre lista para atacar". El éxito del film en Estados Unidos ha sorprendido a sus productores británicos. No sólo ha valido un Globo de Oro a su actriz principal, Cate Blanchett, sino que la película ha obtenido 7 candidaturas a los Oscar, incluida la de mejor película.

6/10
Dobermann

1997 | Dobermann

El Dobermann es un peligroso y sanguinario delicuente que trae en jaque a la policía francesa. Sus métodos son contundentes y espectaculares. Le ayuda una banda de psicópatas depravados, con el único fin de divertirse, aunque haya que acribillar a todo el que se ponga por delante. Ahora planean varios golpes consecutivos en distintos bancos de París, que pondrán la ciudad patas arriba. Como la policía no puede detenerle con métodos comunes, el comisario Christini, más perturbado y violento aún que los delincuentes a los que tiene que eliminar, se encarga de este salvaje grupo. No dudará en cometer las mayores barbaridades. Una salvaje película que tiene en la violencia desmesurada su principal sostén. El elogio de la violencia se trata de equilibrar con la extraña historia de amor entre Dobermann y su atractiva novia sordomuda, interpretada por Mónica Bellucci. En algunas escenas no hay ningún reparo en mostrar con crudeza los instintos más brutales del ser humano. De fondo, una curiosa estética de cómic.

5/10
Flash-back

1995 | L'Appartement

Antes de casarse, Max busca a Lisa, una antigua novia que recuerda como el gran amor de su vida. Este thriller es uno de los éxitos del cine francés de la década de los 90. Tanto que inspiró Obsesión, el remake americano protagonizado por Josh Hartnett.

4/10
Jefferson en París

1995 | Jefferson in Paris

El siempre exquisito James Ivory recrea la vida de Jefferson antes de ser presidente de EE.UU.: su estancia en París en los años de la revolución, la relación que mantuvo con una esclava...

5/10
El odio

1995 | La haine

El mejor trabajo como director del también actor Mathieu Kassovitz. Filmada en blanco y negro, sigue los pasos de Hubert, Saïd y Vinz, tres jóvenes marginales de un suburbio de París, donde se desarrollan unas violentas protestas.

6/10

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