Estrenos findecine 24-26 de enero: Las películas que hay que ver
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Estrenos findecine 24-26 de enero: Las películas que hay que ver

¿Te quieres sumergir en aguas oscuras? ¿Estar con los niños en el mar? ¿O lo tuyo es un lago de gansos salvajes? El cine te invita a mojarte hasta el infinito, e incluso a hablar con animales. Así que, como te queremos, imbécil, vente a la sala, oscura, este fin de semana, a ver alguno de estos estrenos.

Dos películas destacan en el panorama de este fin de semana. Una más accesible y popular, la otra más autoral. Empezando por lo fácil, tiene muchísimo interés Aguas oscuras, que logra hacer apasionante un caso legal que se prolonga durante año, motivado por un compuesto químico que pone en peligro la salud pública, lo que no impide una irresponsabilidad corporativa que asusta. Mark Ruffalo está espléndido como abogado que no se detiene ante viento y marea. Por otra parte, puede desconcertar a gran parte del público, pero Sobre lo infinito, que apenas dura hora y cuarto, es una tragicómica reflexión sobre la condición humana apabullante, la sirve con maestría el cineasta sueco Roy Andersson.

Vamos a transitar primero por los estrenos más comerciales. Y decepciona un poquito Las aventuras del Doctor Dolittle, con Robert Downey Jr. tomando el relevo de hombre capaz de comunicarse con los animales, un papel en el que no parece sentirse del todo cómodo, a pesar de que es un actor que ha demostrado dotes para la comedia. También cabía esperar más del anime japonés Los niños del mar, con premisa que podía dar juego –niña aburrida en verano, que conoce criaturas fantásticas en un acuario–, pero que acaba siendo un pastiche con mucho elemento cósmico-trascendente-confuso.

La comedieta española de la semana es Te quiero, imbécil, con Quim Gutiérrez traumada después de que su novia de toda la vida le haya dejado, y que asesorado por uno que se dice su amigo, y con su trabajo de “community manager”, piensa que va a ligar cantidad. Cinta ligera y frívola, Laura Mañá no logra hacer reír, que era de lo que se trataba.

Hacer llorar, o algo así, y que temblemos de emoción por los amores de la pareja protagonista, es lo que pretende la película alemana Cerca del horizonte. Se trata de un “pastelón”, nos aseguran que basado en hechos reales contados por su protagonista, pero donde cuestiones importantes como la enfermedad, la muerte, el sentido de la vida, nos abordadas con excesiva ligereza.

Y ahora toca dar cuenta del cine de autor, que presenta un rango variado. Empezamos por el más fácil de ver, me refiero a la estilizada película china El lago del ganso salvaje, trama criminal en que un hombre acosado por la policía, que quiere que su esposa, a la que abandonó, cobre la recompensa que se ofrece por su entrega. Resulta pretenciosa y artificial Ema, del chileno Pablo Larraín, sobre un matrimonio roto debido a su pirómano hijito, con marido y mujer relacionados con el mundo de la danza, y la peculiar recomposición familiar servida a ritmo de regatón. Mientras que Dios es mujer y se llama Petrunya es una exótica y triste cinta macedonia que denuncia el inmovilismo social y religioso del que es víctima una mujer.

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