Con Isabelle Huppert como Presidente del Jurado era normal esperar un Palmarés uniera la calidad con el deseo de llamar la atención. Ello hace que en la lista de premios figuren las obras esperadas y más citadas por la prensa y la opinión general, como eran las de Jacques Audiard y Michael Haneke. Quedaba por saber en qué orden serían distinguidos Un Prophète y El lazo blanco. Finalmente es este último el que se lleva la Palma de Oro, mientras que Audiard debe conformarse con el Gran Premio del Festival, que es la segunda recompensa del certamen. Más bien se esperaba una combinación diferente, pero ello por una razón más de oportunidad que artística. Michael Haneke había dirigido a Isabelle Huppert en La pianista , presente en Cannes en 2001.
Los dos premios son merecidos y esperados, independientemente del orden y eran los favoritos de la crítica y el público. Un Prophète cuenta una historia de mafias carcelarias. Cómo un joven árabe va a pasar de ser protegido por la mafia de prisioneros corsos a crear su propio grupo entre los presos de origen árabe. Se trata de un análisis frío, sin pretensiones reivindicativas, a pesar del mal estado de las cárceles en Francia, que se interesa sobre todo a la evolución psicológica de los personajes.
El lazo blanco constituye una crítica del puritanismo protestante alemán al comienzo del siglo XX. El tema es duro pero esta vez Haneke ha renunciado a todo exceso en las imágenes. Se cuenta, en el marco de una película coral, la historia de una serie de sucesos extraños de los que se concluye que son responsables los niños del pueblo. Acciones más o menos criminales parecen a fin de cuentas ser el resultado de los vicios de los adultos que son difíciles a descubrir detrás de un muro de hipocresía. Quizá el merito esencial de la película es el de la recreación de una época y la obtención de una atmosfera de angustia y de misterio que sólo será superada, sin tampoco dar resultados evidentes, en las ultimas imágenes de la película. Cosido a preguntas Haneke declaraba en la rueda de prensa: “en cada película un director hace preguntas, corresponde a los espectadores dar las respuestas”
La primera gran salva de aplausos de la noche ha sido para el actor alemán Christoph Walz, que interpreta al coronel nazi en la película americana de Quentin Tarantino Malditos bastardos. Su nombre era dado como ganador desde hace varios días, pues se había comprobado que eclipsaba en la película de Tarantino a todos los actores americanos, en particular a Brad Pitt.
Otro premio que no llama la atención es el otorgado a Alain Resnais, que tiene el enunciado más largo de la historia de Cannes: “Premio excepcional por el conjunto de su carrera y por su contribución a la historia del cine”. Ello deja en la sombra la presentación de su película en competición, Les herbes folle, que si bien había encantado en la primera mitad por su gracia y por su ligereza, había decepcionado profundamente por un final fallido.
Hasta aquí los premios esperados y que de una forma o de otra no ofrecen discusión. Todo el resto sólo parece destinado a mostrar que los gustos de un jurado que se respeta no son los mismos que los del público y que cuando una película es rechazada por éste, debe ser distinguida por los que se consideran investidos de una misión especial. Un poco inexplicable es el premio del Jurado “ex aequo” a Fish Tank, de Andrea Arnold, drama social típicamente británico (sin duda, obra de calidad), compartido con una película desconcertante por su forma y su fondo como Thirst, del coreano Park Chan-wook.
Pero donde la voluntad de ir contra corriente se manifiesta es al distinguir obras que habían sido claramente rechazadas. Como el premio del guión a Mei Feng por Spring Fever, del chino Lou Ye, un drama sobre la homosexualidad claramente provocador en las imágenes. Y puesto que se habla de provocación será preciso citar otros dos premios: el de Charlotte Gainsbourg por Anticristo, de Lars von Traer, y el de la dirección al filipino Brillante Mendoza por Kinatay. En las dos películas la violencia y el sexo son los elementos fundamentales. Lars von Trier confesaba que su película era el resultado de una depresión nerviosa. Por su parte Brillante Mendoza mostraba el espectáculo repugnante de cómo un grupo de policías corrompidos violaba y descuartizaba a una prostituta a causa de una sombría cuestión de droga.
Queda mencionar el caso de Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar, que volverá de Cannes una vez más sin la Palma de Oro, pero esta vez incluso sin el menor premio de consolación.
Lista de premios:
Principales categorías
- Palma de Oro: El lazo blanco, de Michael Haneke.
- Gran Premio del Jurado: A Prophète, de Jacques Audiard.
- Premio del jurado Ex aequo: Fish Tank, de Andrea Arnold, y Thrist, de Park Chan-wook.
- Premio Especial del Jurado: Alain Resnais.
- Mejor director: Brillante Mendoza, por Kinatay.
- Mejor actor: Christoph Waltz, por Malditos Bastardos.
- Mejor actriz: Charlotte Gainsbourg, por Anticristo.
- Mejor guión: Mei Feng, por Spring Fever.
- Premio a la mejor contribución técnica: Aitor Berenguer, editor de sonido de Mapa de los Sonidos de Tokio.
- Cámara de Oro a la mejor dirección novel: Samson et Delilah, de Warwick Thornton.
- Mención especial: Ajami, de Sacandar Copti.
- Palma de Oro al mejor cortometraje: Arena, de Joäo Salaviza.
- Mención especial: The Six Dollar Fifty Man, de Mak Albiston y Louis Sutherland.
