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Crónicas vampíricas

Se ha desatado la locura. Ayer Madrid estaba tomada por los fans de la saga cinematográfica 'Crepúsculo'. ¿La razón? Los protas visitaron España para promocionar el segundo film Luna Nueva.

Crónicas vampíricas

Desde que me dedico a asistir a pases de prensa y entrevistas con las estrellas de cine más variadas nunca había visto cosa igual. El fenómeno ‘Crepúsculo’ escapa a mi entendimiento. Primero fue Crepúsculo, ahora Luna nueva y próximamente el éxtasis colectivo llegará con Eclipse, la tercera entrega de la saga, ya rodada. Y por el momento todavía queda otro libro, el cuarto, titulado 'Amanecer'.

Ayer acudí a trabajar a un conocido hotel de Madrid, ubicado en el Paseo de la Castellana. No estaba preparado para lo que vi. Tenía concertadas dos entrevistas con los protagonistas de Luna nueva y allá me fui a la hora acordada, las dos de la tarde. Cuando llegué al hotel apenas me puede deslizar entre el gentío de adolescentes (chicas la mayoría) que rodeaban los lugares de acceso al edificio. Eso no lo había visto yo ni con Tom Cruise… Se ve que los tiempos cambian, que ya no atraen actores con vitola de carrozas. Ahora las estrellas que mueven a las masas tienen 23, 19 y 17 añitos. La locura de los fans desencadenada por el fenómeno de estos tres chavales no tiene parangón con el interés suscitado por estrellas consagradas del cine, desde Russell Crowe a Jessica Alba, desde Hugh Jackman a Cameron Díaz, desde Eric Bana a Natalie Portman, desde Clive Owen a Anne Hathaway... Lo digo por experiencia. Los fans estuvieron ahí, en la calle, durante horas, esperando, foto en mano, que sus ídolos Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner les prestaran apenas unos segundos para firmar un trozo de papel...

Y eso fue en el hotel por la mañana. No fui por la noche al Palacio de Vistalegre, donde cientos de fans esperaban al equipo de la película desde hace semanas, acampados en las inmediaciones del recinto. Increíble.

Pero ¿qué tendrá esta apasionada historia de amor entre la humana Bella y el vampiro Edward para acaparar los corazones y los suspiros de tantos y tantos jóvenes en el mundo entero? Es un misterio cuyas consecuencias son todavía difíciles de desentrañar. Aunque hay algunas pistas... Después de darle algunas vueltas creo que una de las claves está en que la historia transmite sin fisuras las idea eterna sobre el verdadero amor: puro, fiel, eterno. Una idea que es captada por los jóvenes con mucha mayor intensidad que los adultos, tantas veces de vuelta y presas del cinismo provocado quizá por el fracaso. Pero los jóvenes ven el amor de otra manera. Creen en él. Y eso lo ven plasmado en la Saga Crepúsculo: los personajes que aman lo hacen de verdad, sin guardarse nada, un ‘por si acaso’, ni ‘un más tarde’, ni un ‘soy libre para hacer lo que quiera’. No. El amor entre ellos es puro, en el más literal significado de esta palabra. Nada se interpone. Ya lo dijo Kierkegaard: “la pureza del corazón es amar una sola cosa”. Es más, ni la propia naturaleza se interpone entre ellos, porque el amor entre Bella y Edward tiene además algo que lo hace sumamente atractivo: es un amor imposible, como el de Romeo y Julieta (de referencia expresa en la película), lo cual, lejos de disminuirlo, empuja todavía más a los enamorados a no cejar en el empeño.

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