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Biografía

Clive Owen

Clive Owen

55 años

Clive Owen

Nació el 03 de Octubre de 1964 en Keresley, Coventry, Warwickshire, Inglaterra, Reino Unido

Un actor muy serio

12 Enero 2004

A sus cuarenta años, el protagonista de El Rey Arturo era hasta hace poco tiempo un verdadero desconocido en la corte de Hollywood. Y es que sus papeles no eran precisamente atractivos.

Tiene una pinta de chulo que tira de espaldas. Pero, precisamente, ésa es su mejor arma. Su cara de pocos amigos, de estar seriamente contrariado o cabreado con el mundo, le ha hecho merecedor de papeles de pocas palabras y mucho mundo interior, escondido y nada pacífico. Quien hay visto sus películas sabe que a Clive Owen se le dan bien los tipos oscuros, inestables y poco enrollados, como el Jack de Crupier, el film que le dio a conocer en el mundo del cine. Desde entonces su querencia por fijar la mirada amenazante ante quien ose siquiera pedirle un cigarrillo, esa pose perpetua de mosqueo, se ha convertido en su seña de identidad.

Clive Owen nació el 3 de octubre de 1964, en un pequeña localidad cercana a Coventry (Inglaterra). No tuvo una infancia agradable, ya que su padre abandonó a la familia cuando él tenía tres años. Creció con su madre y su padrastro, y tiene cuatro hermanos. Mientras asistía al colegio, el mundo de la actuación ya le encandilaba, y a los 13 años participó en la obra teatral “Oliver”. A los veinte años consiguió ser aceptado en la Real Academia de Arte Dramático. Se formó durante tres años, mientras participaba en obra como “The Lady From the Sea”. Más tarde, en 1988, entró en la Young Vic Theater Company. Y allí, mientras interpretaba a Romeo en la inmortal obra de Shakespeare se enamoró de Julieta y no precisamente del personaje. La actriz era Sarah Jane Fenton y en 1995 se convirtió en su esposa. Actualmente tienen dos hijas, Hannah y Eve. Como se ve, Clive Owen era un hombre eminentemente teatral y el cine le llegó un poco tarde.

Su debut tuvo lugar en Vroom (1998), sin demasiado eco. Pero él ya tuvo claro cuál era su camino: “El teatro es como hacer ejercicio. Siento que es algo saludable, pero no lo amo tanto como a las películas. Una mala experiencia en el teatro puede ser depresiva”. Así pues, siguió interviniendo en películas, la mayoría pasara la televisión y algunos de sus papeles recibieron buenas críticas, como el de Stephen Crane de la serie “Chancer”. Entre serie y serie, intercalaba algún trabajo para el cine, aunque sus primeras películas eran bastante oscuras, por no decir desagradables: en Con mis ojos cerrados (1991) tenía una relación incestuosa y en Bent (1997) era un homosexual. Esos perfiles tan deprimentes le regalaron sin embargo el papel de su vida. Crupier (1998) le dio a conocer al mundo y cosechó un éxito notable en Estados Unidos: “Nunca he estado interesado en interpretar a tipos buenos. Me atraen los caracteres peligrosos. Generalmente son papeles mucho más interesantes y no tengo miedo a hacerlos. En Crupier mi personaje no se sabe de dónde viene. No sabes si es un tipo bueno o malo. Pero así es la gente en general, ¿no?”.

En su siguiente trabajo, Clive Owen cambió de registro, aunque siempre manteniendo su mismo aspecto envarado, para interpretar la agradable comedia Flower Power (2000), junto a la gran Helen Miren. Un años después fue el elegido para protagonizar Hire, una serie fascinante de ocho cortos comerciales de la firma BMW producidos por David Fincher. Son piezas originales donde las haya, thrillers de acción dirigidos por tipos de la talla de Wong Kar Wai, Tony Scott, Joe Carnahan, Guy Rirchie, Ang Lee, John Frankenheimer, Alejandro González Iñárritu y John Woo. Ahí queda eso. Entretanto le dio tiempo para volver a inquietar en la notable Gosford Park (2001), de Robert Altman, y para darle algún que otro sustillo a Matt Damon en El caso Bourne (2002).

Luego ya siendo conocido por el público cinéfilo, volvió a trabajar con Mike Hodges (director de Crupier) en I’ll Sep When I’m Dead, no estrenada en España, y se enamoró de Angelina Jolie en Amar peligrosamente, ambas del 2003. Lo último que hemos visto de él es El Rey Arturo, donde encarna a un rey bastante distinto del mito que conocemos. Y hay que decir que el seco papel le lleva a la perfección. Tiene por estrenar el esperado drama de Mike Nichols Closer (del que ya formó parte en una versión teatral), junto a Julia Roberts, Jude Law y Natalie Portman. Y entre sus proyectos se encuentra el thriller Sin City, que encuentra con más de una docena de célebres actores, entre ellos Rosario Dawson, Benicio del Toro o Brittany Murphy.

Filmografía
Three Seconds

2019 | The Informer

La canción de los nombres olvidados

2019 | The Song of Names

Desde que era un niño prodigio, Dovidl Rappoport se ha preparado para su gran momento de debutar tocando el violín en un prestigioso escenario londinense. Pero esa gran noche de 1951 no aparece, desaparece sin dejar rastro dejando colgada a la familia que le acogió, y al que era su gran amigo, Martin Simmonds. Con un juego narrativo de flash-backs y flash-forwards, se nos cuenta la infancia de Dovidl, cuando su padre judío residente en Varsovia lo dejó a cargo de los Simmonds, que prometen respetar sus creencias religiosas. El chico tiene un gran talento, pero es de carácter difícil, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el incierto destino de su familia le hacen mella. El canadiense François Girard vuelve a abordar una trama donde tiene importancia primordial la música, como lo hiciera anteriormente en El violín rojo y El coro. En esta caso adapta una novela de Norman Lebrecht, que convierte en guión Jeffrey Caine, responsable de los libretos de El jardinero fiel –otra adaptación– o Exodus: Dioses y reyes, trama judía por excelencia, la bíblica historia de Moisés y el éxodo del pueblo de Israel. Girard acierta al crear intriga, y funciona la estructura narrativa de indagación sobre el paradero de Dovidl por parte de un Martin adulto, que le lleva a viajar a lugares diversos como Varsovia y Nueva York, y los recuerdos del pasado y de cómo se forjó la amistad de los dos protagonistas. Aunque hay algún momento más forzado, o del que se habría agradecido un mejor desarrollo –las mujeres en las vidas de ambos, apenas esbozadas, el otro músico polaco que perdió la cordura–, capta la atención del espectador, y se acepta el momento-revelación que tiene lugar la noche del concierto perdido, hay que decir que a partir de ese momento la película se eleva, con grandes momentos musicales. Y dejando espacio para las ideas de rechazo y aceptación de la voluntad de Dios ante las desgracias y el sufrimiento, siempre entretejidas en la historia del holocausto, el destino terrible de tantísimos judíos en los campos de exterminio como el de Treblinka. Los actores están muy bien, tanto en la versión adulta de sus personajes –Tim Roth y Clive Owen–, como en los que interpretan su infancia y adolescencia, estos absolutos desconocidos.

6/10
Géminis

2019 | Gemini Man

Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.

5/10
Ophelia

2018 | Ophelia

Anon

2018 | Anon

En el futuro la policía puede acceder en directo –recibe la información en su retina– a todas las biografías de los ciudadanos, así como investigar en los archivos personales de cada individuo, en lo que se llama aquí la conciencia ocular (todo lo que ve). Cuando se producen una serie de asesinatos, sin que la mirada de la víctima hayan podido captar al asesino, el inspector Sal Frieland empieza a sospechar de una intrigante mujer anónima de la que se desconocen sus datos. Las películas de Andrew Niccol siempre cuentan con planteamientos muy sugerentes, la mayoría de las veces referentes al inquietante futuro que nos espera. En este caso hace hincapié a la falta de intimidad, cuando toda la vida de las personas permanece custodiada en archivos a los que pueden acceder la autoridades –aquí, los policías–, cual si fueran el gran hermano de Orwell. Nada de lo que los ciudadanos hacen queda oculto. De ese modo los culpables de los crímenes quedan fácilmente expuestos, pero, por contra, el derecho a la intimidad desaparece. Con una puesta en escena bastante minimalista, Niccol centra la historia de Anon en la persecución de la chica sin nombre por parte del inspector Frieland. Interesa la investigación policial, intriga la sospechosa, pero el resultado general adolece también de falta de ritmo y quizá se echa de menos algo más de sofisticacion en el desarrollo de los hechos, se pasa superficialmente sobre ellos al igual que sobre los personajes. Ya sólo el modo en que se topa con la chica el detective resulta bastante burda. También desdice un poco de la imaginación del cineasta la llamativa insistencia en imágenes sexuales, algo poco usual en él. Los actores cumplen con sus papeles, aunque Clive Owen tampoco es un dechado de matices. Lo mejor es sin duda el planteamiento de fondo futurista, que invita a una profunda reflexión.

5/10
Valerian y la ciudad de los mil planetas

2017 | Valérian and the City of a Thousand Planets

Siglo XXVIII. La Humanidad vive en paz con el resto de razas de otros planetas. Valerian, agente del servicio espacio-temporal encargado de velar por el orden en el universo, trata de que su compañera, Laureline, acepte su proposición de matrimonio. Su superior, el comandante Arün Filitt, les envía a recuperar un sofisticado conversor en Alpha, una gigantesca estación espacial donde a lo largo de los años han convivido todas las especies conocidas. Pero se han instalado en su interior unos seres de un planeta extinto que provocan extraños incidentes. Luc Besson, director de El quinto elemento y Lucy, reincide en la ciencia ficción con una adaptación de “Valérian, agent spatio-temporel”, una de las cumbres del cómic franco-belga. La serie apareció en 1967 cuando apenas existían otras del género, que en cine estaba relegado a la serie B. Creada por el guionista Pierre Christin y el dibujante Jean-Claude Mézières para la revista “Pilote”, entre otras cosas está considerada una de las fuentes de inspiración para La guerra de las galaxias. Al cineasta galo parecen importarle sobre todo los efectos visuales, con  una lujosa recreación de mundos galácticos que justifica que se haya rodado en 3D. En este sentido, parece que la producción mira hacia Avatar, aunque quiere ser tan novedosa a nivel estético que a veces resulta estrafalaria, en la línea de las olvidables Flash Gordon y Barbarella. Por contra, Besson no ha mimado tanto su guión, escrito en solitario, que apenas esboza conflictos de entidad, que puedan interesar al público, y por momentos resulta confuso. Para terminar de arruinar la función, sus torpes intentos de comedia no acaban de funcionar. Los protagonistas decepcionarán a los seguidores de las viñetas, pues Dane Dehaan, adolescente castaño, recuerda tanto a Valerian como la modelo modosita de pelo rubio Cara Delevingne a la pelirroja con personalidad Laureline. Pese a todo, sus diálogos tipo Han-Leia, algo tópicos, son los únicos que funcionan en toda la película, pues se desperdician progresivamente los talentos de Clive Owen, Ethan Hawke o Rutger Hauer, en apariciones breves o con personajes insulsos. Se salva, a pesar de que apenas tiene cancha, la cantante Rihanna, en un divertido número musical que eleva por momentos el interés del film.

4/10
La confirmación

2016 | The Confirmation

El pequeño Anthony se dispone a pasar el fin de semana con su padre Walt, un buen hombre con poca fortuna, pues tiene problemas con el alcohol, podría quedarse sin casa, y su trabajo de carpintero es precario. Dentro de una semana Anthony hará la primera comunión y recibirá la confirmación, motivo quizá por el que su madre y su nuevo marido hacen un retiro espiritual. Lo que debía ser un tiempo tranquilo y más o menos anodino, se convierte en toda una aventura, pues a Walt le roban la caja de herramientas con la que se gana la vida, y harán todo lo posible por recuperarla. Aunque el título y el punto de partida podrían hacer pensar que el film va a abordar las convicciones religiosas con cierta hondura, en realidad la cuestión de la confirmación se toca de modo ligero, apuntando a que esos temas hay que abordarlos en serio cuando uno se hace mayor, con la mente abierta. De modo que se convierte en poco más que la excusa para un par de bromas tontas, y sobre todo en símbolo de lo que va a suponer un fin de semana de maduración para padre e hijo, que aprenderán a conocerse mejor y a afianzar su relación. Un tema querido para el guionista y director de La confirmación, Bob Nelson, que firmó antes el libreto de Nebraska, que también abordaba una relación paternofilial, aunque en este caso entre un anciano con comienzo de demencia senil y su hijo adulto. En cualquier caso Nelson, que debuta como director, apunta maneras tras la cámara, lleva la historia con cierta soltura, con un telón de fondo de perdedores, gente vapuleada por la vida, con cierta buena intención, que lo hacen mejor o peor, de todo hay en la viña del Señor, podríamos decir. Hay buena química entre padre e hijo, intepretados por Clive Owen y Jaeden Lieberher; curiosamente este chaval estuvo en otra película, St. Vincent, también con elementos católicos, aunque allí con mayor entidad. Todo el reparto está bien muy bien escogido, incluidos la madre, el padrastro, algunos amigos del padre, los prestamistas, un colgado que les ayuda a buscar al ladrón...

5/10
Los últimos caballeros

2015 | Last Knights

Al no tener hijos varones, el maestro Bartok nombra a su caballero Raiden como su único heredero. Sin embargo, la alegría de éste dura poco, pues es obligado por el malvado Mott, ministro del emperador, a decapitar a su maestro. Además toda la familia de Bartok y sus caballeros son expulsados de la corte. Ambientada en una época legendaria, oscura, la película es un correcto drama de aventuras, aunque el guión no resulte demasiado original. Sí funciona el último tercio del film, con las escenas del ataque al castillo, y cierto tono solemne, en donde el honor lo es todo para los personajes. Se trata de todas maneras de una producción modesta y el director japonés Kazuaki Kiriya abusa de algunos efectismos. Mejora el resultado el reparto, en donde destacan Clive Owen y Aksel Hennie.

5/10
The Knick

2014 | The Knick | Serie TV

Principios del siglo XX en la populosa y a veces insalubre Nueva York. El hospital Knickerbocker, conocido popularmente como el Knick, reúne un equipo médico de primera línea que trata de hacer avanzar su ciencia en un momento en que muchas de las prácticas hoy comúnmente aceptadas están todavía por definirse e implantarse. Tras el suicidio del principal cirujano, le toca sucederle al doctor John Tackery, gran profesional pero muy egocéntrico y adicto a la cocaína y al opio, que usa para encajar la alta tasa de mortandad entre los pacientes con los que, al fin y al cabo, están experimentando. Por imposición de los filántropos que financian el establecimiento, Tackery debe aceptar como ayudante a un médico negro, el doctor Algernon, que a pesar de su alta cualificación adquirida en Europa es humillado por él y sus colegas por motivos puramente racistas. En un momento en que la civilización dista todavía de presentar sus mejores rasgos, el gestor del hospital admite métodos algo heterodoxos para conseguir pacientes y cadáveres con los que investigar, a la vez que ha admitido algún chanchullo a la hora de implantar la energía eléctrica. El prolífico Steven Soderbergh acomete aquí su proyecto más ambiciosa para televisión, una serie de la que se ha responsabilizado de la dirección de todos sus episodios. Con las ideas desarrolladas por Jack Amiel y Michael Begler, da una vuelta a los populares seriales televisivos médicos al tratarse de una historia de época, con algunos métodos algo primitivos, lo que concede al conjunto un particular encanto, al estilo de El médico, la versión fílmica de la novela de Noah Gordon. Producción ambiciosa, ofrece un paisaje sucio, donde cuesta que asome la humanidad, dominan demasiado la ambición y el deseo de que la ciencia avance sin tener encuenta que la medicina trata con personas, y cada una es un mundo que debe abordarse con delicadeza. De todos modos, en lo que a esto respecta, el personaje de Algemon ofrece un contrapunto frente al frío Tackery, aunque como puede imaginarse, ambos personajes van evolucionando a lo largo de los diferentes episodios. Resulta desagradable el hiperrealismo de las operaciones, las incisiones en el cuerpo humano se muestran con todo lujos de detalles, y las imágenes no son aptas para todos los paladares. El reparto está compuesto en su mayoría por rostros desconocidos, el más popular es sin duda Clive Owen, que encarna bien al antipático cirujano jefe.

6/10
Lecciones de amor

2013 | Words and Pictures

Jack Marcus imparte clases en una escuela de élite de Nueva Inglaterra, donde trata de transmitir su entusiasmo por la gramática a sus alumnos. Un día comienza a trabajar en la institución Dina Delsanto, prestigiosa pintora con problemas de salud que ante el pasmo de Marcus reivindica el mayor poder de comunicación de la imagen sobre la palabra. Se trata exactamente de la tesis contraria a la que divulga él en sus clases, lo que provoca el inicio de una guerra. Todo conduce a ver Lecciones de amor sin excesiva motivación, por su estreno tardío y sin demasiada notoriedad en España, por la irregular carrera del realizador Fred Schepisi (Seis grados de separación, La casa Rusia) y sobre todo por la insulsa traducción al español del título original, Words and Pictures, más adecuado a la realidad del film y sobre todo más sugerente. El guión no inventa la pólvora y tiene algún altibajo, por ejemplo los problemas con el alcohol del personaje masculino apenas aportan nada. Por su parte, el realizador no es capaz de lucirse demasiado, con una puesta en escena demasiado academicista. Pero el film tiene algunos hallazgos, se desarrolla con inteligencia y realiza una apología de la cultura, y de todas las artes, que elevan por sí solas el espíritu o se pueden complementar. En cualquier caso, aumentan notablemente la calidad de Lecciones de amor los protagonistas, que le sacan jugo a personajes con encanto, una Juliette Binoche inspirada, que demuestra su brillantez para el género cómico, y un Clive Owen que demuestra que ha sido injustamente olvidado en los últimos años.

5/10
Lazos de sangre

2013 | Blood Ties

Años 70. Chris Pierzynski ha cumplido condena por participar en un ajuste de cuentas. Al salir de prisión, su hermano pequeño, Frank, le ayuda a regenerarse, alojándole y buscándole un trabajo, pues a pesar de que tuvieron sus más y sus menos años atrás, cree que los lazos de sangre les unen. Pero el pasado de Chris llamará pronto de nuevo a su puerta... Hasta ahora el actor Guillaume Canet había desarrollado una intachable carrera como director, pues tras la tragicomedia criminal Mon idole, rodó el impecable thriller No se lo digas a nadie, seguido del excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia. Pero el francés pincha en cierta medida con su cuarto trabajo, remake en inglés del film de Jacques Maillot Liens de sang, que él mismo protagonizó en 2008, y que a su vez llevaba al cine la novela "Deux freres, un flic, un truand", de Bruno y Michel Papet. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Canet ha contado para su film con un reparto de secundarios impecables en el que destaca sobre todo su esposa, Marion Cotillard, como ex mujer del recluso, pero también Mila Kunis, Zoe Saldana, Matthias Schoenaerts, Noah Emmerich, Griffin Dune y James Caan, padre de los personajes centrales. En cuanto a los protagonistas, Clive Owen realiza un buen trabajo como el hermano descarriado, y Billy Crudup resulta un tanto insulso pese a que parece haber realizado un notable esfuerzo de autosuperación. Bien ambientada, con ayuda de canciones de la época, Lazos de sangre cuenta con alguna notable secuencia de acción como un asalto a un furgón. Por otro lado, su tratamiento de las relaciones fraternales tiene su interés. Pero a la cinta le falta garra, y el espectador se queda con la sensación de que se le podría haber sacado más jugo a todos sus elementos.

5/10
Cities

2012 | Cities

Tres historias relacionadas con el mundo financiero. En la primera encontramos a un gestor de fondos de alto riesgo de Nueva York que, a pesar de tener todo lo que podía desear en la vida -dinero, sexo y poder-, aún quiere más. La segunda se centra en una joven pareja a la que le gustaría comprar una casa, un sueño que dadas las circunstancias parece difícil de alcanzar. En la última, un policía de Bombay lucha contra la corrupción y la connivencia que existe entre unos especuladores inmobiliarios y varios de sus colegas del cuerpo.

Hemingway & Gellhorn

2012 | Hemingway & Gellhorn

Una tv-movie de HBO centrada en los amores de la corresponsal de guerra Martha Gellhorn con el escritor Ernest Hemingway. Con la columna vertebral de una entrevista a una envejecida Gellhorn, se nos describe el romance de la pareja desde que se conocen en Cuba, en el Sloppy Joes de Cabo Hueso, pasando por la cobertura de los dos de la guerra civil española en Madrid, donde ayudan en el rodaje de un documental, o su viaje a China donde se entrevistan con Chiang Kai-shek, pero también con los líderes comunistas. Por supuesto se muestra la apasionada relación y los desencuentros. Philip Kaufman sigue demostrando que es un director bluff, parecía “elegido para la gloria”, pero luego su carrera se ha deshinchado con títulos de escaso interés. Ya ni logra “epatar” con sus excesos eróticos –aquí también los incluye–, que dieron pie a La insoportable levedad del ser y Henry & June. Hemingway & Gellhorn adolece de varios problemas. Está la sensación de que se nos ofrecen viñetas infantiloides, no un relato bien vertebrado, al guión le falta solidez de Jerry Stahl y Barbara Turner. Sobre la guerra civil, no hay un esfuerzo serio por describirla, sólo frases tipo “vamos a ir por esos hijos de puta fascistas”; además la decisión de incluir metraje documental en sepia e insertar a los protagonistas o rodar planos ad hoc, es muy artificiosa, te saca de la película. Falta genuina emoción y sobran tópicos y sentimentalismo barato, véase a Gellhorn-Nicole Kidman sufriendo por los niños de la guerra, o a Hemingway-Clive Owen jugando a la ruleta rusa con un general ruso, un Robert Duvall no acreditado bastante patético. En general resulta difícil creerse a los personajes, Owen con mostacho recuerda más a Groucho Marx que al escritor al que se supone que interpreta. Podía haberse logrado más complejidad al pintar la relación amorosa, o cómo Hemingway termina pegándose un tiro. Pero nada de eso. Dos mujeres de Hemingway, Pauline Pfeiffer y Mary Welsh, son pura caricatura, la primera una especie de histérica beatorra católica, la otra poco más que una enfermera. Quedaría Gellhorn, que evidentemente es la mejor dibujada y sale medianamente bien parada, aunque frases como “no quiero ser una nota a pie de página en la biografía de un escritor” tampoco es que ayuden.

3/10
Agente doble

2012 | Shadow Dancer

Coproducción angloirlandesa que evoca la guerra entre facciones católicas y protestantes en Irlanda del Norte. James Mars, su director, que se ha destacado sobre todo en el documental, se sirve del guión de Tom Bradby, que adapta su propia novela. Se trata esta vez de una producción importante que transcurre en los medios de la guerra de servicios secretos. Collette (Andrea Riseborough), una viuda joven republicana que vive con su familia y su hijo, todos activistas del IRA, es detenida tras un atentado fallido en el corazón de Londres. Mac (Clive Owen) agente secreto de los servicios británicos, ofrece a Colette una alternativa: 25 años de cárcel o la liberación si acepta informar a los servicios secretos de las acciones futuras del IRA. La joven viuda acepta colaborar, el comienzo de un largo proceso que tiene todas las características de una película de suspense, llena de falsas pistas y de apariencias engañosas. Una vez más pasamos de la realidad a la ficción, incluso si el recuerdo de la realidad no desaparece nunca. Agente doble es una película lograda, llena de sorpresas hasta el final, en la que cada espectador es invitado a rehacer el orden de los acontecimientos, lo que puede alimentar las discusiones sobre la película. Y no faltará el debate moral que este tipo de acciones suscita, puesto que se pone en juego la libertad de seres humanos.

7/10
Intruders

2011 | Intruders

En su casa en Madrid, un niño de 7 años, Juan, dice ser atacado por un personaje sin cara, para horror de su madre, que creyendo que el chaval puede estar endemoniado, pide ayuda a un joven sacerdote. En otro escenario, Londres, una chica de 12 años, Mia, encuentra en el hueco de un árbol un diario con la historia de Carahueca. Entretanto, su padre, que trabaja en la construcción, quedará muy afectado por el accidente laboral de un compañero. Juan Carlos Fresnadillo presenta una historia de género rodada en inglés, en la línea de sus anteriores trabajos Intacto y 28 días después. Aquí el director canario maneja guión ajeno, de Nicolás Casariego y Jaime Marqués, ha preferido centrarse en crear una atmósfera inquietante, y en intentar no dejar la sensación de que las sorpresas argumentales resultan algo caprichosas. Lo primero lo consigue, lo segundo no tanto. Se embarulla Fresnadillo al racionalizar miedos y temores, a lo Goya con su afirmación de que “el sueño de la razón produce monstruos”. Aquí hay trampas demasiado evidentes para mantener en pie el entramado, e incluso algún momento risible, pero se trata de un aceptable producto comercial, que sigue el camino del fantástico cada vez más transitado por directores españoles, véanse El orfanato y Los ojos de Julia. No hay trabajos memorables de los actores, pero sus personajes tampoco dan más de sí.

4/10
Asesinos de élite

2011 | The Killer Elite

1980. Danny es un mercenario que quiere retirarse, y llevar una vida tranquila junto a Anne, una ranchera de la que se ha enamorado. Pero un adinerado jeque de Omán secuestra a su mentor, Hunter, que recientemente le había salvado la vida. A cambio de liberarle y de una enorme cantidad de dinero, el jeque le exige a Danny que lleve a cabo uno de sus 'trabajitos'. Se trata de asesinar a los asesinos de tres de sus cuatro hijos. El problema es que los respectivos responsables de cada muerte son hombres del SAS, el Servicio Aéreo Especial de Gran Bretaña, que tiene los hombres mejor entrenados y con menos escrúpulos del mundo. Subproducto de acción, basado en el libro "The Feather Men", de sir Ranulph Fiennes, ex miembro del SAS, que a su vez recrea hechos reales, y que provocó cierta polémica cuando se publicó por sus datos sobre los tejemanejes británicos y asesinatos encubiertos en Omán. Dirige el debutante en el largometraje Gary McKendry, hasta ahora autor del cortometraje "Everything in This Country Must". McKendry rueda muy bien las persecuciones y secuencias de acción, pero es incapaz de remontar un guión excesivamente tópico. Además, toma como modelo filmes de acción de los ochenta, y a veces parece que los está caricaturizando con diálogos 'macarras' forzados. Desaprovecha en cierta medida al reparto. Jason Statham pone la misma cara de duro habitual, y la única diferencia entre su personaje de esta cinta y el de Transporter y similares es que aquí no se ha rapado el pelo del todo. Robert De Niro aún conserva su enorme carisma, pero no se esfuerza excesivamente por interpretar. El único que destaca mínimamente en el reparto es Clive Owen, siempre eficaz, que encarna a un soldado retirado del SAS, con un ojo de cristal, capaz de las acciones más sucias para proteger a antiguos compañeros.

5/10
Sólo ellos

2009 | The Boys Are Back

Joe dejó a su mujer y a su hijo Harry en Inglaterra cuando se enamoró de Katy, una joven deportista australiana. Marchó con ella a su tierra y allí se establecieron. Y tuvieron un hijo, Artie, que ahora tiene seis años. La vida de Joe allí es todo lo que pudiera desear, con una pequeña familia muy unida, una casa encantadora y un importante y reconocido trabajo como redactor de deportes de un importante periódico. Lo único malo es que ha de ausentarse muchas veces de su hogar, debido a los eventos deportivos que debe cubrir. Pero su vida va a dar un vuelco cuando en muy pocos días un cáncer acabe con la vida de su esposa. Joe se queda sólo al cuidado del pequeño Artie. El director Scott Hicks, que ya trató el tema de la figura paterna en Corazones en Atlántida, adopta un estilo sencillo y una realización clásica para narra esta historia de una familia rota, no solo por la tragedia, y presumiblemente inspirada en hechos reales. Hay sensibilidad a la hora de contar el vacío en el corazón del viudo y las dificultades que tiene para acertar con la educación, sin eludir los peligros de la desidia, el conformismo o la irresponsabilidad. Y también ofrece una seria reflexión acerca del cometido de ser padre, ocupación mucho más importante que las “obligadas” por las exigencias laborales modernas. Sin embargo, sí parece metida con calzador la incipiente relación que se establece entre el protagonista y Laura, madre de un compañero de escuela de Artie. De todas maneras, dentro de una gran previsibilidad, se evitan con alivio las soluciones fáciles en este aspecto, así como la relación de Joe con la madre de su difunta esposa. Y, desde luego, se agradece la contención en los momentos más propicios para la lágrima fácil y el sentimentalismo. Clive Owen hace un trabajo convincente.

5/10
The International (Dinero en la sombra)

2009 | The International

Una investigación llevada a cabo por el agente de la Interpol Louis Salinger y la ayudante del fiscal del distrito en Manhattan Eleanor Whitman está a punto destapar un escándalo mayúsculo de venta de armas en países del tercer mundo a través de un banco tapadera con sede en Luxemburgo. Pero la persona que servía de contacto con el banco es asesinada con una limpieza escalofriante, y a partir de ese momento se ponen en marcha resortes muy poderosos para no dejar resquicios que permitan denunciar el caso. Lo que supone el empleo de asesinos profesionales, que ponen en su punto de mira a personas muy importantes, como Calvini, uno de los políticos favoritos para ocupar el puesto de primer ministro en Italia. Apasionante intriga política escrita por el primerizo Eric Singer, y dirigida por el alemán Tom Tykwer, que tan buen sabor de boca dejó en los cinéfilos hace ya más de diez años con la dinámica Corre, Lola, corre. Con un esquema de enfrentamiento sin equilibrio de fuerzas, a lo David contra Goliat, el cineasta filma con buen pulso, y sabe crear la perfecta atmósfera de conspiración que exige la trama –es modélico el pasaje en Milán en torno a un francotirador–, donde en todo momento tiene uno la sensación de que puede surgir un personaje de la sombra, dispuesto a enmarañar aún más la historia. Además incluye formidables escenas de acción, bien rodadas, como la que acontece en el museo Gugghenheim neoyorquino, verdaderamente espectacular. La película denuncia a un sistema financiero y político internacional capaz de permitir, aunque sea por omisión, los más increíbles y corruptos negocios, a costa de la tragedia de personas y aun naciones enteras. En tal sentido estamos ante una narración pesimista, donde no cabe confiar en la justicia, sólo en las personas concretas; y aquellos que procuran hacer lo correcto se ven obligados a vender, en parte, su alma al diablo. El film combina actores estrella o de solvencia probada –los siempre resultones Clive Owen y Naomi Watts, el brillante veterano Armin Mueller-Stahl– con otros menos conocidos pero perfectamente escogidos, como Ulrich Thomsen o Brían F. O'Byrne, dos de los villanos de la función.

7/10
Duplicity

2009 | Duplicity

Dos grandes multinacionales del mundo de la cosmética, Equikrom y Burkett & Randle, se encuentran en guerra. El mercado lo es todo y sus dirigentes saben que el primero que saque a la calle el producto estrella hundirá a la competencia. Ray y Claire son espías profesionales. Inesperadamente se encuentran cuando ella ha de entregar una importante información a la empresa Equikrom y el contacto de esa empresa resulta ser Ray. Ambos se conocieron años atrás, cuando trabajaban para sus respectivos gobiernos -él en el M-16 y ella en la CIA-, pero pronto se pasaron al sector privado y ahora los dos trabajan para la misma empresa. La única diferencia es que él lo hace normalmente y ella infiltrada en la compañía de la competencia, Burkett & Randle, con el objetivo de birlar cualquier información empresarial. Y ahora esa ‘bomba informativa’ es el anuncio de un nuevo producto que revolucionará el mundo de la estética... Uno puede ser un excelente chef, pero si los ingredientes que utiliza son de baja calidad el plato que resulte siempre será decepcionante, por mucho condimento, aroma o presentación artística que le quiera dar. Y eso es lo que le ha sucedido a Tony Gilroy. Estamos ante un consumado guionista, cuyos trabajos para la fantástica 'Trilogía de Bourne' y más tarde para Michael Clayton, son ejemplos excelentes de su maestría para entrecruzar hilos narrativos y pergeñar intrincadas conspiraciones internacionales de la más moderna actualidad. También son filmes que revelan su preferencia por el mundo clásico de los espías, con una carga importante de nostalgia. Hay en Duplicity claras reminiscencias de los tiempos de la Guerra Fría, con sus agentes, topos, señuelos, falsas identidades, escuchas secretas, engaños y microfilms (ahora sustituidos por fórmulas químicas). Y, como en la película protagonizada por George Clooney, aquí las grandes potencias son reemplazadas por las multinacionales que hoy en día mueven el mundo. También explota el film el viejo tema del amor entre espías o agentes de ambos bandos, algo que hemos visto en numerosas películas de éxito, desde Con la muerte en los talones hasta Sr. y Sra. Smith. Sin embargo, aunque Gilroy intenta dar una forma dinámica a la trama, jugando con todos esos elementos, con una inspirada música de James Newton Howard y con un montaje muy ágil, visual y temporal, la verdad es que al final hay mucha parafernalia y poca ‘chicha’. Mucha alta cocina y mínimas calorías, para seguir con el símil. La historia apenas avanza durante la primera hora y media de película. Y eso es mucho. Demasiado. El film juega juega continuamente la baza del engaño propio de las películas del subgénero del espionaje. El problema no es entonces la enmarañada red de contactos, diálogos, ambigüedades y planes de acción, diseñada para atrapar al espectador, invitándole al principio a preguntarse quién engaña a quién, y quién dice la verdad, algo a lo que acaba claudicando por puro aburrimiento. No, el problema es más bien que Gilroy no ofrece más que un vacío divertimento, una gran parodia de todo ese idealizado mundo de los espías antes mencionado. Y eso es llevar la broma demasiado lejos. Al final queda poco más que una improbable historia de amor, y un suspense que se podría llamar ‘anecdótico’. El atractivo de la película estriba entonces casi únicamente en el reparto. Y hay que reconocer que Julia Roberts y Clive Owen –que ya trabajaron juntos en la infame Closer- forman una buena pareja en pantalla, con un toque humorístico natural. Su reiterado juego de diálogos funciona y hay química entre ellos.

4/10
Elizabeth: La edad de oro

2007 | The Golden Age

En 1998 el director indio Shekhar Kapur rodó Elizabeth, reconstrucción de los primeros años del reinado de Isabel I, personaje que ha dado lugar a múltiples series televisivas y películas de calidad. A pesar de su vistosa reconstrucción de la época, el film se recuerda únicamente porque dio a conocer a nivel internacional a la australiana Cate Blanchett, que fue nominada al Oscar, y que hoy en día se ha convertido en una de las grandes estrellas del siglo XXI. Nadie esperaba ansiosamente que nueve años después se hiciera una secuela, aunque quedaba mucha vida de la monarca por retratar. Cate Blanchett vuelve a ponerse en la piel de la protagonista, que se siente atraída por Walter Raleigh, un corsario dedicado a desvalijar barcos españoles con la aprobación de la reina. Como su relación con un plebeyo sería mal vista, no le confiesa su amor, pero con el fin de enterarse de sus andanzas y mantenerle cerca, le envía a Bess, su dama de confianza, para que se gane su amistad. La reina no ha previsto que entre ambos surgirá la pasión. Mientras, sir Francis Walsingham, máximo asesor de la corte, descubre que María Estuardo ha puesto en marcha una conspiración para asesinar a Isabel I. Pero el principal obstáculo al que tiene que enfrentarse la corte británica es Felipe II, el rey de España, a punto de enviar a la Armada Invencible. Shekhar Kapur reincide en la ampulosa planificación de la primera parte, llegando a resultar excesivo en momentos como aquel en el que la cámara rodea la figura de la reina inmóvil, más propio de un anuncio ‘marciano’ de perfumes. Ha contado con medios suficientes para poner en marcha una convincente ambientación, decorados y vestuarios lujosos y secuencias navales impresionantes. Además, ha logrado que repita la citada Blanchett, y el siempre excelente Geoffrey Rush, que encarna de nuevo a sir Francis Walsingham. Algunos de los recién llegados están a la altura, como la casi desconocida australiana Abbie Cornish (Bess), Clive Owen (Raleigh), que cada vez está más en forma, y Samantha Morton (María Estuardo) que es una actriz nada desdeñable, aunque andaba un poco dispersa desde En América, de 2002. No está al mismo nivel el español Jordi Mollà. Su composición caricaturesca de Felipe II, y su acento extrañísimo, da al traste con cualquier pretensión de verosimilitud de la película, y acentúa los principales defectos del film, que se ha dejado llevar por los tópicos de la leyenda negra que proviene del siglo XVI. Mientras que la reina de Inglaterra es una mujer moderna, astuta, culta, tolerante en materia religiosa a pesar de su fervor anglicano y que aconseja que se trate bien a los nativos americanos, Felipe II es un individuo siniestro, católico ofuscado, intolerante y cruel. Es todo tan maniqueo, que resulta difícil creerse nada. Se entienden perfectamente las reacciones negativas que ha suscitado el film en Estados Unidos. Allí, los críticos le han dado tantos palos que han desbaratado por completo las supuestas opciones de nominaciones al Oscar de las que se había hablado antes del estreno. Especialmente duro fue Desson Thompson, en ‘The Washington Post’, que dijo que la relación entre Elizabeth I y Walter Raleigh es tan ‘simple’ y ‘postmoderna’, que parece que han acudido al show de Oprah Winfrey.

4/10
Shoot 'Em Up

2007 | Shoot 'Em Up

Nunca una zanahoria dio tanto de sí. Sano alimento para la vista, puede ser mortal en las manos de un experto pistolero interpretado por Clive Owen. El actor inglés se mete en la piel de Smith, un antihéroe solitario y huraño que, sin comerlo ni beberlo, acaba siendo responsable de un recién nacido al que una banda de sicarios quiere matar. A pesar de su constante estado de enfado con el mundo, el grado de compromiso de Smith con el bebé le lleva a no parar ni un momento –literalmente– hasta ponerlo a salvo. En su ardua tarea cuenta con la ayuda de DQ, una prostituta a la que da vida Monica Bellucci. Y es que los improvisados padres del bebé tendrán que unir fuerzas contra Hertz, el inteligente malvado de la cinta al que encarna Paul Giamatti. Si hubiera que elegir una palabra para describir la película, ésta sería acción. El espectacular arranque de la cinta da una idea de lo que el espectador va a ver, un derroche de tiros coreografiados de manera muy visual y original, que deja a otras películas a la altura del betún. Con las licencias propias del género, la cinta resulta exagerada en algunas ocasiones, pues el héroe lucha contra cientos de enemigos con una eficacia que para sí quisieran los ejércitos mundiales. Aún así, las exageraciones quedan perdonadas por la fluidez narrativa y visual, que está perfectamente aderezada con notas de humor. Superadas las citadas licencias, la secuencia inicial deja con la boca abierta. Muestra un elevado nivel que se mantiene durante todas las secuencias de acción. Y es que el título no engaña: Shoot 'em Up ("Cárgatelos"). Se reparten tiros a diestro y siniestro en sitios tan dispares como un parque o el cielo durante un salto en paracaídas, dos de las secuencias más originales e impactantes de la película. Dado este contenido, es inevitable hablar de violencia, que resulta muy explícita en algunas escenas. Junto a la acción ocupa un lugar muy especial el sentido del humor, perfectamente encajado. Este toque garantiza unas buenas risas, a la vez que pone de manifiesto una preocupación en el guión que en otras películas de este género queda relegado ante la espectacularidad visual. También es cierto que actores de la talla de Owen, Bellucci y Giamatti merecen algo más que un puñado de buenas frases, así que se agradece que estén bien construidos los personajes, a lo que ellos responden con unas buenas interpretaciones. No sólo de humor y acción vive el hombre, así que queda un hueco para la crítica. La película habla sobre temas tan candentes como la posesión de armas. También ironiza sobre otros asuntos menos trascendentes, pero que no por ello dejan de resultar fastidiosos, como el modo de conducir de los habitantes de las grandes urbes, que hace que el sombrío Smith se luzca en una secuencia muy divertida. Por todo esto y por mucho más, la película está lejos de ser la típica cinta de acción, por lo que gustará y sorprenderá a los aficionados al género y despertará simpatías entre los que no lo son tanto.

5/10
Hijos de los hombres

2006 | Children of Men

El director mexicano Alfonso Cuarón aceptó adaptar libremente la novela de P.D. James Hijos de los hombres, atraído por su premisa: un futuro próximo, el año 2027, con una humanidad en peligro de extinción, por la infertilidad de las mujeres. Con tan sugestiva idea traza una parábola de un porvenir nada halagüeño, que presenta inquietantes similitudes con el panorama actual, de flujos migratorios y cierres de fronteras, manifestaciones de radicales y movimientos antisistema, con la deshumanización del hombre como quid de la cuestión. El film arranca con un personaje gris y tristón, requerido por su ex esposa, activista de uno de esos grupos no gubernamentales que busca, de algún modo, un mundo mejor. A regañadientes se convertirá en escolta de una mujer que, de modo inesperado, ha quedado encinta. Y ese cometido no deseado le devolverá paulatinamente la esperanza perdida. Justamente puede definirse a Cuarón como contador de cuentos: La princesita, Grandes esperanzas, Harry Potter y el prisionero de Azkaban… Hasta el sobrevalorado relato iniciático Y tu mamá también encaja en el formato ‘cuento’. Hijos de los hombres es una historia sencilla con telón de fondo apocalíptico, de hombres cansados y sin referencias que les permitan seguir con ilusión el día a día. Las lágrimas silenciosas al inicio, por la muerte violenta del hombre más joven del planeta, es un perfecto resumen de la situación, de falta de amor y aprecio por la vida. A lo que sigue el vacío vital del protagonista, lacónico y eficaz Clive Owen, y esa mirada nostálgica al mundo hippy del personaje de Michael Caine, cultivador de marihuana que se lamenta por el mundo, aunque poco haga por transformarlo. Puede tacharse el film en algún momento de reiterativo, por las numerosas escenas de persecución o de caos, pero el poderío visual del director y su operador habitual Emmanuel Lubezki es tal, que la elemental trama se sostiene. Especial mención merecen la escena en que la visión de una criatura conmueve a quienes instantes antes estaban combatiendo, aunque se trate de un sentimiento efímero; o la de la barca en la niebla.

6/10
Plan oculto

2006 | Inside Man

Parece que con el tiempo, Spike Lee ha calmado un poco su virulencia racial y va dejando paulatinamente el “combate” a flor de piel, la agresiva reivindicación de la identidad de sus hermanos de raza negra. Y es que el poder visual de las creaciones del director de Atlanta ha hecho mucho por el “Black Power”, con filmes tan notables como Haz lo que debas (1989), Fiebre salvaje (1991), Malcolm X (1992) o La marcha del millón de hombres (1996), por citar algunos de sus trabajos más significativos. Pues bien, después de su extraordinaria La última noche (2002), Lee vuelve a rodar una historia cuya trama se desarrolla al margen de la pigmentación de la piel. Keith Frazier, un policía de Nueva York que está siendo investigado por la desaparición de un importante capital de dinero, ha de enfrentarse como negociador con un peligroso atraco con rehenes en el banco Manhattan Trust. Para lograr el éxito, Frazier tendrá que enfrentarse con tres personas de muy distinta procedencia: el jefe de la unidad de respuesta rápida de la policía, una experta negociadora enviada por un millonario que tiene algo que salvaguardar en el banco, y, por último, con el líder de los atracadores, un inteligente, frío y  hábil estratega que responde al nombre de Dalton Russell. En apariencia, el film arranca como si de un thriller convencional se tratará, pero Lee no es nada simple y pronto deja ver que tras el móvil de los ladrones se esconde algo más complejo de lo que parece. El sólido guión escrito por el casi debutante Russell Gewirtz tiene el suficiente cinismo como para no caer en el típico duelo de buenos y malos, hay sorpresas y algún desconcierto, y sólo parece perder algo de pie con la subtrama protagonizada por Jodie Foster, no del todo justificada. Lee parece disfrutar con unos personajes nada simples, cuyas aristas también hacen referencia a las corruptelas políticas y los límites éticos, y con una llamativa soltura adopta un tono tan ambiguo que casi acaba escapando del thriller para convertirse en un drama de personajes que ilustra con humor el oportunismo que ha reinado y aún reina en la sociedad.

6/10
Sin control (2005)

2005 | Derailed

Charles Schine, ejecutivo de publicidad casado, toma todos los días el tren por la mañana para ir al trabajo. Un día, una desconocida, Lucinda Harris, le presta el dinero que necesita para el billete. Ella es una atractiva ejecutiva, y aunque también está casada, se citan regularmente para comer. Finalmente, alquilan una habitación en un hotelucho, para dar rienda suelta a sus impulsos, pero antes de pasar al sexo, ocurre un suceso inesperado. LaRoche, un violento criminal, irrumpe en la habitación a punta de pistola, para robarles. Esto será sólo el principio, pues poco después LaRoche llama a Charles para chantajearle. Si no le entrega una cantidad, contará a su mujer su ‘aventura’ truncada. El sueco Mikael Hafström, autor de la mediocre Drowning Ghost (El fantasma del lago), llamó la atención de los ejecutivos de Hollywood, que le han hecho debutar con este típico thriller. Adapta un best-seller de James Siegel, que en cierta medida, recuerda a Atracción fatal, donde otro marido se mete en un lío por ‘echar una cana al aire’. Ligero y predecible, también es cierto que Hafström imprime cierto dinamismo, que permite pasar por alto los puntos poco claros del guión. Clive Owen logra que el espectador empatice con su bienintencionado pero torpe personaje, mientras que la televisiva Jennifer Aniston, archifamosa actriz de Friends, cambia por completo de registro.

4/10
Sin City (Ciudad del pecado)

2005 | Sin City

Tres historias independientes que transcurren en la ciudad a la que alude el título, con pequeñas conexiones entre ellas. Marv, un monstruoso gigantón, olvida sus penas a base de alcohol en un sórdido local. Un día conoce a una prostituta con la que pasa la noche. Al despertar, la chica ha sido asesinada y Marv decide consagrar su vida a la venganza. Mientras tanto, Dwight, un asesino que se ha cambiado la cara, trata de impedir los manejos de Jackie Boy por los bajos fondos. Por último, el detective Hartigan cumple 60 años y está a punto de retirarse de la policía. Cuando le queda una hora de servicio, intenta salvar a la pequeña Nancy de un depravado violador y asesino. Pero su enemigo acaba llevándose a la niña, por lo que Hartigan decide encontrarla como sea. Robert Rodriguez deja de lado sus últimas películas familiares, como Spy Kids y la reciente Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl, y vuelve al tono violento de otros de sus trabajos, como Abierto hasta el amanecer, en esta adaptación de la serie de comics homónima de Frank Miller. Algunos de los directores de las numerosas adaptaciones de cómics a la pantalla que se filman últimamente han declarado a los cuatro vientos su pasión por la obra original. Es lo que ocurre con Sam Raimi, responsable de Spider-Man, que por lo visto es seguidor del personaje desde niño. En el caso del mexicano Robert Rodriguez, su devoción por el original es tan grande, que ha trasladado al cine casi todas las viñetas, traduciendo milimétricamente el original, en blanco y negro, con algunos detalles en color. Para ello, ha filmado a los actores en formato digital, para después retocarles con sofisticados programas de ordenador y hacerles idénticos a los personajes del cómic. También ha utilizado gráficos computerizados para todos los decorados, con iluminaciones que recuerdan al expresionismo alemán y a los clásicos del cine negro. Se trata de una técnica similar a la que se utilizó en la sorprendente Sky Captain y el mundo del mañana. Desde luego, el aspecto del film es apasionante, pues Rodríguez se luce con vistosas imágenes que reproducen la estética propia del cine negro. El resultado, una reinvención absoluta de la realidad, ha sido recibido como un adelanto del cine del futuro. Este nivel artístico permite pasar por alto que las historias, típicamente de cómic, sean absolutamente irreales, increíbles y en ocasiones paródicas, y que sus diálogos sean sencillos. Otro elemento bastante discutible es su utilización hasta la extenuación de la omnipresente voz en off, sacada directamente de los recuadros del cómic original. Evocadora de los relatos de los grandes del género negro, como Raymond Chandler o Dassiell Hammett, se trata de una cinta oscura y tendente al exceso, no apta para menores, con un tono violento y secuencias de sexo bastante explícitas. Evidentemente, todo esto a la creación del mundo de la película, un lugar tenebroso donde la corrupción alcanza a todos los habitantes, y en que la moral brilla por su ausencia. Además, se entresaca de ellos una visión fatalista y escéptica de la vida. Así las cosas, sólo queda sitio para algunos individuos relativamente heroicos, capaces de redimirse y sacrificar sus vidas en pro de una buena causa. Además de un dinámico montaje, del propio Rodríguez, cabe mencionar el sólido elenco que ha logrado reunir. Destaca, sin duda, el veterano Mickey Rourke, últimamente muy alejado de las pantallas, en una gran interpretación del horripilante Marv, gigantón cuya recreación le ha obligado a ponerse grandes dosis de maquillaje. A Bruce Willis también le va que ni pintado su personaje de poli duro. Otros actores se lucen en breves papeles, a veces bastante transformados, como Elijah Wood, el perverso asesino Kevin.

7/10
Closer

2004 | Closer

El veterano Mike Nichols lleva a la pantalla la obra de teatro de Patrick Marber, quien también se ha encargado de escribir el guión cinematográfico. Su película es un monumento –a su modo también una crítica implacable– a la vaciedad afectiva que reina en la sociedad moderna, a través de la historia de dos parejas, dos chicos y dos chicas. A vive con B, pero quiere acostarse con C, quien vive con D, quien a su vez se liará con B. ¿Comedia romántica de toda la vida? Nada de eso. Estamos ante un drama exageradamente sórdido, muy duro y pesimista, sobre la incapacidad de amar de verdad, de entregarse. Los personajes viven exclusivamente para complacer su impulso sexual, irracional y violento. Ese planteamiento, excesivamente esquemático, da lugar a situaciones increíblemente groseras, cuya obscenidad se transmite por medio de diálogos tan procaces que a veces resultan inverosímiles, y que, por supuesto, pueden molestar incluso al espectador más preparado. Nichols, director de la célebre El graduado, incide en el móvil erótico como fuente de envidias, odios y sobre todo de tristeza. El ser humano es mostrado así semejante a un pelele dominado por tres amos que se alimentan mutuamente: el egoísmo, el sexo y la mentira. Ni una pizca de alegría. Closer no escapa a su origen teatral, ya que la trama avanza a base de los innumerables diálogos y los encuadres se limitan, salvo en pocas excepciones, a recoger primeros planos. De este modo, para que la cosa funcione es necesario un reparto de altura, cosa que desde luego no falta en esta película. Los cuatro están estupendos. Natalie Portman y Clive Owen recibieron 2 Globos de Oro y sendas nominaciones al Oscar, pero Jude Law no desmerece para nada y el trabajo de Julia Roberts es absolutamente soberbio. Nadie llora como ella en pantalla.

4/10
El rey Arturo

2004 | King Arthur

Los hechos del rey Arturo, la ciudad de Camelot; la espada Excalibur; los poderes hechiceros de Merlín y Morgana; su matrimonio con Ginebra; su amistad con Lancelot y los amores de éste con la reina… han sido trasladados a la literatura y al cine numerosas veces. ¿Pero de dónde nace la figura legendaria de Arturo? El productor Jerry Bruckheimer parte de esta pregunta para elaborar otra de sus superproducciones, esta vez con la arriesgada idea de contar el origen del mito, la historia real del hombre detrás de la leyenda. En el siglo V, el imperio romano aún aguanta las embestidas de los bárbaros. Pero para dominar lugares tan hostiles y lejanos como las islas británicas cuentan con los servicios de los sármatas, famosos jinetes obligados a servir a Roma como pueblo conquistado. Su jefe, Lucius Artorius Castus, salvaguarda junto a sus caballeros el territorio romano de la isla, cuyos límites están marcados por la muralla de Adriano. Durante años han cumplido su cometido de mantener a raya a la tribu nativa de los woads, capitaneada por Merlín, y ya sólo les resta obtener la libertad por los servicios prestados. Pero Roma les pide una última misión, la de rescatar a un importante romano antes de que lleguen las hordas bárbaras del cruel sajón Cerdic. Artorius así lo hace, pero además libera a los presos, entre los que se encuentra una bella guerrera woad llamada Ginebra. Como una declaración de intenciones, la película –que en su versión en DVD se presenta con metraje extendido– se aleja del tono épico y fantástico para narrar los hechos con cierto aire oscuro, sin ápice de magia. Esa atmósfera la traslada a la pantalla con eficacia Antoine Fuqua (Día de entrenamiento), quien ofrece además algunas escenas espectaculares muy bien filmadas, como la del encuentro sobre el hielo o los prolegómenos de la batalla de Badon Hill. Hay matices interesantes, como el deseo de paz de los caballeros, su unidad, la historia del niño o las dudas interiores del protagonista. Y, en pro de la verosimilitud histórica, los personajes están desprovistos de su aura legendaria y, en especial, Clive Owen, en el papel de Arturo, se muestra seco y menos atractivo de lo que su personaje nos tiene acostumbrados. Destaca la vibrante banda sonora de Hans Zimmer.

6/10
Amar peligrosamente

2003 | Beyond Borders

Años 80. Sarah es una ingenua mujer estadounidense que reside despreocupadamente en Londres con su marido, un hombre adinerado. Un día asiste a un acto benéfico, en el que queda deslumbrada con la intervención de Nick Callahan, un médico involucrado en proyectos humanitarios, que protesta por la escasa atención dedicada a los niños del continente africano. Concienciada del problema, Sarah decide abandonar sus comodidades, y acompañar a Nick a Etiopía, donde descubre las duras condiciones en las que éste tiene que trabajar. A lo largo de los años, Sarah acompañará a Nick en variopintas misiones humanitarias, en Camboya y Chechenia, pero su intensa dedicación da al traste con su matrimonio. El neozelandés Martin Campbell, especialista en películas de acción como El zorro o Límite Vertical, se adentra en el cine de denuncia social. Las imágenes llaman la atención sobre los graves problemas de desnutrición de los habitantes del tercer mundo. Algunas situaciones parecen bastante reales, porque se reclutaron figurantes procedentes de tribus desfavorecidas de Namibia. Los productores afirman que se preocuparon por darles comida y atención sanitaria durante el rodaje. En una apasionada interpretación, Angelina Jolie insuflar vida a un personaje que en manos de otra actriz resultaría increíble. Aunque su visión de los cooperantes es algo artificiosa, se muestran algunos de los retos más importantes a los que han tenido que enfrentarse a lo largo de los 80 y 90. Todo esto compensa sobradamente que la mayoría de personajes sean un poco tópicos, que el guaperas Clive Owen no cuele como médico comprometido y entregado, y que algunas partes de la trama resulten sensibleras, o endebles, como la subtrama conyugal de la protagonista, su increíble y forzado romance con el médico, o que Sarah encuentre un piano con el que poder tocar a Schumann en un poblado etíope sin agua corriente.

4/10
Fuera de control (2003)

2003 | I'll Sleep When I'm Dead

Will es un tipo duro, taciturno, con un pasado oscuro, que hace tres años desapareció de Londres, donde supuestamente era una figura importante de los bajos fondos. Pero tras el suicidio de su hermano, tras sufrir una brutal violación, decide regresar para descubrir al culpable. Fallido e inconsistente thriller del director de Réquiem por los que van a morir y Crupier, con un guión verdaderamente malo y simple, que parece una colección de cabos sueltos, y una planificación y desarrollo realmente insuficientes. Clive Owen se pasea durante toda la película con su cara de palo, marca de la casa, y Malcolm McDowell es, cómo no, el malo de la película. Lo que resulta incomprensible es que una actriz de la talla y la excelencia de Charlotte Rampling se preste a ser una comparsa en este completo desbarajuste.

2/10
El caso Bourne

2002 | The Bourne Identity

En alta mar, un barco pesquero rescata a un joven que va en un bote a la deriva: no recuerda nada de su pasado y ha sido herido de bala; y en la muñeca lleva tatuada una cifra que podría ser de una cuenta bancaria. Confundido, comienza a investigar quién puede ser, y el número le lleva a una caja de seguridad en Zurich, que contiene un arma, varios pasaportes, mucho dinero y una dirección en París. Su nombre parece ser Jason Bourne, pero eso no le dice nada. De repente, es atacado por unos individuos especialmente entrenados para el combate, y espontáneamente descubre que él también es experto en artes marciales. En su huida se mete en el coche de una chica alemana, con la que llega a un acuerdo económico para que le lleve a París. Adaptación de la obra del novelista Robert Ludlum. A diferencia de otras películas de espías, más centradas en la acción, el cineasta Doug Liman tenía muy claro que para él lo más importante era la descripción de personajes. Hijo de un alto funcionario del gobierno que trabajaba en asuntos de Irán y Nicaragua, Liman había conocido muchos espías durante su infancia y pensaba que no se parecían a los de las películas, por lo que quería retratarlos de forma realista. Por esta razón funcionan tan bien las persecuciones y peleas, porque el espectador se implica más en lo que les sucede a los protagonistas. De hecho, son tan complejas que el director necesitaba un protagonista que además de saber interpretar estuviera en buena forma: así que pensó desde el primer momento en Matt Damon.

7/10
Flower Power (Como una regadera)

2002 | Flower Power

Se puede recuperar la esperanza incluso en situaciones desesperadas. Es lo que descubrirá Colin Briggs (Clive Owen), recluido en una prisión de mediana seguridad, cuando un compañero veterano le regala un paquete de semillas, de las que brotarán flores en los mismísimos jardines de la cárcel. Comedia dramático de fondo optimista en donde destaca la presencia de Helen Mirren (Gosford Park, Secuestrando a la señorita Tingle), todo un seguro de vida en una película tan poco convencional como ésta.

6/10
Gosford Park

2001 | Gosford Park

Méritos no le faltan al veterano director Robert Altman, aunque sólo sea por su habilidad para componer este enorme puzzle costumbrista de tan numerosas piezas. Estamos en 1932, en algún lugar de la campiña inglesa, donde se emplaza la enorme finca de Gosford Park, con la suntuosa mansión –un palacio en toda regla– de Sir William McCordle. Allí tiene lugar una concurrida reunión de caza de amigos y parientes –algo que recuerda a La regla del juego, del maestro Jean Renoir–, los cuales, acompañados cada uno de sus sirvientes, conforman la flor y nata del dandismo. Pero entre los invitados no reina precisamente la amistad; más bien se llevan otros vicios “elegantes” como la envidia, el rencor o la hipocresía. En fin, que da igual que se trate de un apolillado conde adinerado o de la última cocinera de la lista: todos arrastran su personal baúl de miserias secretas. Pero la encantadora reunión de sociedad se pondrá patas arriba cuando un asesinato llene de estupor a todos los invitados. La película tiene su punto fuerte en la cuidada ambientación y en la esmerada planificación para mostrar la alteridad de entre siervos y señores. Gracias a un montaje vivo y preciso se hace imposible relajarse. La expectación ante el inmenso reparto de personajes –un verdadero laberinto de nombres– acaba diluyéndose en el enorme tapiz de formalismo presente en Gosford Park, hasta dar lugar a una obra coral de sutiles reacciones psicológicas, gestos y miradas. A todo eso contribuye eficazmente el envidiable reparto: un elenco de actores y actrices que encarnan perfectamente la gélida flema británica que el experimentado Altman traslada con virtuosismo a la pantalla. La película ganó el premio al mejor guión en la última ceremonia de los Oscar.

5/10
El eco

1998 | The Echo

Michael es un periodista que comienza a investigar la muerte de un vagabundo en un garaje. La investigación le llevará por unos derroteros inesperados conectados con una guapa y misteriosa mujer. Producción televisiva en la que un Clive Owen todavía desconocido a nivel internacional, interpreta al periodista.

5/10
Croupier

1998 | Croupier

Jack desea ser escritor, pero la cosa, de momento, no le da para vivir. Acepta entonces trabajar como crupier en un casino. Enseguida se sumerge en un mundo de azar y mentiras en el que no es fácil sobrevivir. El director asegura que el casino es “una metáfora de la vida, donde Jack es como un científico que observa la conducta humana muy de cerca”.

4/10
Bent

1997 | Bent

En pleno persecución nazi a los judíos, Max y Rudy son dos jóvenes homosexuales que viven una desenfrenada vida orgiástica en Berlín, en la que participan los propios jerifaltes del partido. Hasta que la Gestapo decide hacer limpia entre los gays, por lo que arresta a ambos amigos y los envía al campo de concentración de Dachau. En el camino, ambos son salvajemente maltratados por su condición y a Rudy le pegan una paliza que acaba con su vida. Cuando Max llega a Dachau hará amistad con Horst, un homosexual, orgulloso de serlo, por el cual empezará a sentir un gran afecto. Sean Mathias se basa en la obra teatral de Martin Sherman y rueda su particular visión del exterminio nazi centrando la historia en la tragedia que sufrió el colectivo homosexual. El resultado es una película marginal y durísima, con alta carga de violencia y sexo, protagonizada por un correcto Clive Owen y el canadiense Lothaire Bluteau. En breves apariciones aparecen Ian McKellen, Jude Law y Rachel Weisz, incluso el cantante Mick Jagger tiene un papel, interpretando a un transformista. El director Sean Mathias obtuvo en Cannes el Premio de la Juventud, entre otros galardones.

3/10
El puño de Dios

1994 | Doomsday Gun

Durante los años 80, Irán se convirtió en un país con un ejército muy poderoso. Debido a su afán expansionista, comenzó una guerra con sus vecinos del sur, los irakíes. Aún quedaban unos años para que Irak invadiese Kuwait, y Estados Unidos era un aliado de Sadam Hussein, que ya dirigía los designios de Irak. Gerald Bull (Frank Langella) es un prestigioso experto en armamento, al que se le encarga el diseño de una poderosa arma. El destinatario es Sadam Hussein, que le da toda su confianza. De esta forma, Bull viaja a Irak para comenzar la construcción de un poderoso cañón, capaz de sentenciar el signo de la guerra. Una película sin más pretensiones que la acción bélica, con la excusa de la construcción del arma más poderosa del mundo. Realizada tres años después de la primera Guerra del Golfo, cuenta con el morbo del personaje de Hussein, el prototipo de malo para los estadounidenses en los últimos tiempos. La acción es continua y la tensión se mantiene a base de disparos y bombardeos.

4/10
Century

1993 | Century

Finales del XIX. Paul Reisner, un joven y prometedor médico judío, empieza a trabajar en una prestigiosa institución médica. Al principio parece un lugar idílico, pero pronto descubre que es una tapadera para intereses oscuros. Clive Owen protagoniza esta versión de época de La tapadera, estrenada el mismo año. El film hace hincapié en la importancia de la evolución científica de la época.

5/10

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