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Ante el estreno de su nueva propuesta palomitera

Matthew Vaugh, director de "Argylle": "Me encanta equilibrar historia genial y escapismo"

Matthew Vaughn no es ajeno al mundo de los espías, como demuestra la saga Kingsman. Pero ha sido capaz de darle una vuelta de tuerca en la vertiginosa “Argylle”. El director nos lo explica.

Matthew Vaugh, director de "Argylle": "Me encanta equilibrar historia genial y escapismo"

¿Cuál fue la génesis de Argylle?

Estábamos en pleno confinamiento con mi mujer Claudia [Schiffer] y mis dos hijas [entonces de 10 y 15 años], era una oportunidad única para que vieran películas que sería imposible en otro momento. Les enseñé la comedia adolescente Todo en un día, rodada por John Hughes, la comedia de aventuras Tras el corazón verde, de Robert Zemeckis, con Michael Douglas y Kathleen Turner, que fue un auténtico éxito y la clásica Con la muerte en los talones, de Alfred Hitchcock, en la que un hombre corriente (aunque con un tremendo parecido a Cary Grant) se ve envuelto en una extraordinaria aventura de espionaje. Entonces se me ocurrió que quería hacer una película así para mis hijas.

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El director Matthew Vaughn, con su esposa y productora ejecutiva Claudia Schiffer (Foto: Kate Green, Universal)

Y llegó a sus manos la novela de Elly Conway.

He ayudado a orquestar lo que se espera de un thriller de espías, y me pareció que había llegado el momento de poner a prueba algunos de los clichés que tanto he defendido. Las películas de los ochenta que enseñé a mis hijas siempre equilibran a la perfección una historia genial con el más puro escapismo. Pensé que el mundo posCovid necesitaba algo que nos hiciera sonreír y que ofreciera una montaña rusa de emociones.

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En una pausa del rodaje, Henry Cavill, Dua Lipa y John Cena, con Matthew Vaughn con mascarilla

Ha convertido a Elly en un personaje más de la película, y combina realidad y ficción con el guión de Jason Fuchs.

Básicamente, la División es una organización secreta, pero sus operaciones van mucho más allá de lo que se puede esperar de una agencia habitual como la CIA, por ejemplo. La División se especializa en operaciones oscuras, llevando a cabo misiones ignoradas por el público y que, si llegan a descubrirse, cualquier gobierno negará rotundamente. Funcionan de forma totalmente inesperada, una clave para la intriga de la historia. Cuando la última novela de Elly expone unos métodos pocos convencionales, la organización se siente amenazada, desencadenando una serie de acontecimientos que sirven de motor a la trama y que llevarán a la CIA a descubrir su existencia.

Mi primera motivación es escribir una historia que cautive. No intento reinventar el género, sino ofrecer una perspectiva nueva. Dirijo como si fuera un espectador, pensando en lo que me gustaría ver o en los elementos nuevos que puedo incorporar a la historia para que mantenga la novedad. Sinceramente, prefiero las películas que me ofrecen la posibilidad de escapar, las que mezclan glamour y dureza. Eso sí, la belleza es esencial. Cuando de niño veía las películas de Bond, siempre me parecía vivir una aventura – iba a sitios desconocidos, veía a gente desconocida. Era una sensación asombrosa, y en esta película intento recrear una sensación semejante.

¿Cómo elige a Bryce Dallas Howard para el papel de la escritora?

Quería escoger a actores inesperados para su papel. Es una forma de refrescar el género. Cuando los espectadores descubrieron a Colin Firth machacando a gente en un pub en Kingsman: Servicio secreto estaban encantados. Llevo unos cuantos años retratando un mundo fantástico de espías. Pero aquí lo divertido es que se trata del mundo real, Elly y Aidan son gente normal, accesible.

Bryce fue la primera actriz a la que hice una prueba para Stardust. Hizo una prueba maravillosa, pero le ofrecieron un papel en Spider-Man 3. Ya sabía que podía ser Elly. Era perfectamente capaz de ser tierna, encantadora y estar asustada. Además, su madre es escritora, lo que da un halo de veracidad a su papel. Era Elly Conway.

Desde luego, también resulta inesperado ver a Sam Rockwell como espía y hombre de acción.

Elly y Aidan se conocen en un tren, donde él no encaja con los pasajeros de primera clase. Elly está sentada delante de Aidan, disfrazado para la ocasión, con pelo largo y una impresionante barba que, de hecho, consiguió no afeitándose durante dos años. El contraste entre Aidan y el Argylle de Henry Cavill es más que obvio. Aidan da la impresión de no haberse cambiado de ropa o de no mirarse al espejo en mucho tiempo. Pero Elly, a pesar de todo, accede unirse a una persona a la que normalmente no acompañaría.

En principio, Sam Rockwell no da la imagen de espía, y eso es exactamente la esencia de un espía, no parecerlo. En las películas de Kingsman o Bond, los espías llevan trajes impecables, pero en esta película, el personaje de Sam rompe la norma deliberadamente. Es el tipo de espía que debe pasar desapercibido, al que nadie nota. Ian Fleming jamás le habría dado el papel de espía a Sam Rockwell, pero es muy probable que sí lo hiciera John le Carré.

Lo hacen muy bien actores veteranos como Bryan Cranston y Catherine O'Hara, el reparto está muy bien escogido.

Soy un tremendo fan de Cranston desde que le vi en Seinfeld y Malcolm. Y luego se estrenó Breaking Bad y no podía creer que fuera el mismo actor. Bryan es muy talentoso, se enfrenta al drama o a la comedia sin parpadear. No hay género ni papel que pueda con él.

Me enamoré de Catherine en Solo en casa, y como soy un chico de los años ochenta, pensé que si estaba en la película sería un guiño a todos los títulos que nos han influido. No solo es muy divertida, también es una actriz espléndida. Para una película como esta, necesitaba actores que pasaran de la comicidad al dramatismo sin esfuerzo, en la misma toma. Y no hay tantos que puedan lograr múltiples cambios en una misma escena. Catherine es excepcional en este aspecto. Además, el proceso le gustaba, era la intérprete perfecta para el papel.

 

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Matthew Vaughn conferenciando con Henry Cavill y Claudia Schiffer en el set

Y luego están los actores que responden al arquetipo de las cintas de espías glamourosos...

Estaba convencido de que Henry [Cavill] podía ofrecernos al espía más clásico. Sabe guiñar un ojo, sabe hacer todo lo que le pido a un espía. La imagen del agente Argylle nos devuelve de inmediato a los icónicos años ochenta. Reconozco que estoy obsesionado con los estilos de esa época; por ejemplo, Dolph Lundgren como Ivan Drago en Rocky IV, y los típicos cortes de pelo a lo ‘marine’. Decidimos que Argylle se peinaría así. La interpretación de Henry es genial. Necesitaba a alguien que rezumara la esencia de James Bond, pero con otro toque. Por eso se me ocurrió el pelo corto y la chaqueta al estilo Nehru. No es nada fácil conseguir esa imagen. También sería un James Bond fabuloso, por eso escogimos a Henry.

Y está el baile con Dua Lipa.

Quería arrancar con una secuencia de baile memorable que regresara más tarde en la historia. Carezco de conocimientos coreográficos, pero me sumergí en las películas disco de los setenta y descubrí ese baile. Entonces no se llamaba ‘Whirly Bird’, o ‘Helicóptero’ ese nombre se lo pusimos después. La idea me entusiasmó aún más porque casi todo el mundo intentó disuadirme. Este tipo de reacción suele hacerme comprender que estoy a punto de incluir algo único y sin precedentes. En una película convencional, los personajes habrían participado en un baile lento, que se habría olvidado. Pero me gusta saltarme las normas. El ‘Helicóptero’ da un toque inesperado a la película. Está incluido para ser recordado.

Necesitaba a alguien que estuviera a la altura de Henry Cavill y que encarnara la imagen de la espía femenina clásica. Debía ser una persona muy conocida y glamourosa. Mis hijas me hicieron escuchar a Dua Lipa y luego la vi en un programa de entrevistas vestida con un espléndido traje de Valentino nada fácil de llevar. En la persona equivocada, habría sido una decoración navideña, pero Dua era glamour puro, exactamente lo que buscábamos para el papel. Demostró ser una auténtica profesional, siempre puntual, totalmente entregada, fue un placer trabajar con ella y estuvo fantástica.

¿Es cierto que John Cena se presentó “voluntario”?

John me llamó un día para decirme que estaría interesado en interpretar un papel que encajara con él en una película mía. Son cosas que se dicen mucho en Hollywood, pero John era sincero. Le ofrecí un papel pequeño, dos semanas de rodaje, y su respuesta fue entusiasta. Es una persona maravillosa y uno de los hombres más impresionantes que he conocido. Su concentración, gracias a su historial de deportista, es notable. Solo quiere superarse a sí mismo y es la amabilidad personificada con todo el mundo. Fue genial que estuviera en la película.

Nos quedemos con más ganas de Samuel L. Jackson.

Siempre le digo a Sam que es indirigible – tiene tanto talento que no necesita que se le dirija. Nuestra relación profesional es fantástica y me lo pasé en grande cuando trabajamos en la primera entrega de Kingsman, por eso quería volver a colaborar con él como fuera. En mi opinión, su papel en esta película no es bastante largo, pero siempre encabezará mi lista de actores cuando se trate de un papel que encaje con él.

Es obligado hablar del gato Alfie, un personaje memorable.

En la primera versión del guion, el gato Alfie salía una vez. Cuando Elly se sumía en su aventura, Alfie se quedaba en casa. Pero me di cuenta de que necesitábamos que Alfie se uniera a ella para aumentar el conflicto y la tensión.

Mis hijas me dieron la idea cuando me enseñaron un documental de Taylor Swift con varios gatos y ella llevando una mochila felina. Pensé que debía usarlo en un futuro. Cuál no fue mi sorpresa cuando mi mujer trajo varios gatitos a casa, y uno de ellos se llamaba Chip. No soy un gran amante de los gatos y tardé algún tiempo en acostumbrarme. El primer día de rodaje de Argylle, el gato profesional que habíamos contratado a un precio muy elevado se negó a cooperar. Me fui a casa, recogí a Chip y anuncié que estaría conmigo durante los tres próximos meses de rodaje. Conducir cada día al plató con Chip fue toda una experiencia, y se acomodó en mi tráiler durante el rodaje. No tardó en conquistarme y su trabajo en la película es excelente. Se convirtió en la perfecta fuente de discusión entre los dos personajes principales, y se comportó como un gato encantador, gracioso y dispuesto a hacerse con todas las escenas.

De las secuencias de acción no pudo ocuparse Bradley James Allan, fallecido en agosto de 2021.

Brad era mi compinche. Acabábamos de nombrarle socio de mi productora, Marv. Necesitábamos formar a más gente joven como directores de la segunda unidad y le había pedido que se uniera a la empresa. La idea era dar más secuencias a directores jóvenes mientras los supervisábamos. Quise conservar las escenas en que habíamos trabajado antes del rodaje. Eran las últimas escenas de acción que Brad Allan había coreografiado y debíamos conseguir que se enorgulleciera. Brad nunca se rendía. Le apasionaban nuestras secuencias de acción. Era un genio, le echo de menos.

La primera secuencia que rodamos fue la del tren y, la verdad, creo que tan poco espacio nos facilitó la tarea porque no había mucho donde elegir. Para mí, la acción gira en torno a la trama, a la historia, a los personajes; no se limita a unas cuantas personas golpeándose. Las peleas sin más me aburren. Si no se presenta la acción de forma innovadora, no entiendo de qué va, no me interesa.

Por ejemplo, le dije a Brad Allan que quería un baile romántico con humo, y el humo se convierte en corazones, y Brad me contestó: ‘Que sí, lo he entendido’. Se fue, y al cabo de unos días volvió con la escena. Éramos el yin y el yang perfecto. Se me ocurrían locuras para las escenas de acción y nunca se inmutaba.

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El equipo de "Argylle" en la premiere mundial londinense en Odeon Luxe Leicester Square (Foto: Eamonn M. McCormac, Universal)

¿Qué nos puede decir de la música de la película?

Para capturar una sensación de optimismo, decidí utilizar la música más optimista que me venía a la mente. Y para mí, desde luego, es la música disco. Esa música que nos hace sonreír y marcar el ritmo en cuanto la oímos. Hemos incluido una gama de temas disco en la banda sonora, auténticos clásicos, e incluso una pieza original que capta realmente la esencia de la época.

En el fondo, contamos una historia de amor, una historia de amor poco corriente, pero una historia de amor. Necesitábamos una canción de amor que se oyera tres veces y siempre con un sentido diferente.

¿Y cómo llega la incorporación del recuperado tema inédito de The Beatles “Now and Then”?

Cuando me lo propuso Giles [Martin] me eché a reír y le dije, a) no tenemos tanto dinero, b) no tenemos tanto dinero y, c) no tenemos tanto dinero. Fue entonces cuando Giles dijo: ‘Se te ha pasado la d), hay un tema que nunca se publicó que podría funcionar’.

Lo probamos con las imágenes, y no fue necesario alterar el montaje, encajaba a la perfección. Como si Lennon hubiera visto la película y hubiera compuesto para nosotros. La letra describe la relación central de la historia. Pedí a Lorne Balfe, el compositor, que la incorporara a la partitura. Suena de maravilla tocada por una orquesta. Ver a Paul McCartney en persona me deslumbró. Cuando estábamos con las mezclas de sonido, en la escena en que Aidan y Elly bailan, pedí que se quitara la orquesta y que solo fueran Lennon y McCartney. En ese momento pensé: ‘Estoy jugando con dos de los mejores músicos de todos los tiempos’. Era un verdadero honor. Oímos “Now and Then” un total de 14 minutos en toda la película, eso demuestra lo genial que es el tema. Trabajar con The Beatles en su última canción me habría parecido el sueño de un loco, pero ahora se ha convertido en un momento surrealista de mi carrera como cineasta.

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