Ha muerto Charlton Heston. Y con él mueren otra vez Moisés, el Cid Campeador, Miguel Ángel, por citar sólo algunos de los personajes históricos que encarnó con formidable convicción… El actor atlético, de rostro rocoso y potente timbre de voz, héroe de la pantalla en historias de corte épico, ha fallecido en su casa de Beverly Hills en Los Ángeles a los 84 años. Padecía desde 2002 el mal de alzheimer que también había afectado al amigo que fuera actor y presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, por lo que se había retirado completamente de la escena pública.
Chuck le llamaban los amigos. Nacido un 4 de octubre de 1924 en Everston, Illinois, Charlton Heston llegó a ser un tipo de altura, literalmente (más de metro noventa) y en su profesión de actor. De firmes convicciones y personalidad apasionada, decidido y resolutivo, Heston era un hombre muy enamorado de su mujer, la actriz Lydia Clark, con la que se casó en 1944 y que le sobrevive: le dio dos hijos, uno de ellos, Fraser Clarke Heston, director de cine. Heston no sólo era un gran actor, sino alguien con visión de futuro. Llevaba un diario donde anotaba sus pensamientos y andanzas cinematográficas, lo que dio pie a unas de las memorias más completas de un actor que este cronista recuerda.
Heston tenía una sólida formación teatral, no en vano una de sus primeras películas fue una versión cinematográfica del “Julio César” de William Shakespeare. Le encantaba actuar en los escenarios aunque, para el aficionado corriente, hablar de Heston es hablar sobre todo de la historia del cine. Porque actuó en títulos míticos, junto a los más grandes directores y los más grandes actores. Hacer aquí un repaso de urgencia de su densa, envidiable filmografía, se me antoja misión imposible. Desde luego hay escenas de sus películas que son icónicas: Moisés descendiendo del Sinaí con las tablas de la ley en Los diez mandamientos (1956), de Cecil B. DeMille; Juda Ben-Hur en la carrera de cuádrigas de Ben-Hur (1959), de William Wyler; Miguel Ángel pintando
El cine del actor se asocia a la aventura y la épica. Ahí están para demostrarlo La selva blanca (1952), El triunfo de Buffalo Bill (1953), Cuando ruge la marabunta (1954), el gran western Horizontes de grandeza (1958), Los bucaneros (1958), El Cid (1961), 55 días en Pekín (1963)… Pero también quedará indeleble en la historia del cine su espaldarazo a Orson Welles para que realizara ese magnífico clásico del cine negro llamado Sed de mal (1958), donde Heston daba vida con increíble verismo a un personaje que se diría improbable en él, el de un honrado policía mexicano. También haría un gran trabajo para Sam Peckinpah en Mayor Dundee (1965).
En el género de ciencia ficción, aparte de la citada El planeta de los simios (1967) y su secuela, y el posterior remake de Tim Burton donde hizo un cameo, tuvo protagonismo en El último hombre... vivo (1971) y Cuando el destino nos alcance (1973).
Charlton Heston sería bendecido con el Oscar por su papel de Ben-Hur, donde rodó la mayor parte de las escenas peligrosas de la famosa carrera de cuádrigas, en el que entonces fue el título más oscarizado de la historia, sólo igualado años después por Titanic y El Señor de los Anillos: El retorno del rey, muchos años después. Hizo varias películas a las órdenes de su hijo Fraser, entre ellas una versión de La isla del tesoro (1990). Su último film, de 2001, fue curiosamente junto a un presunto héroe de acción, Jean-Claude Van Damme, en el típico ejemplo que hace cierto aquello de que las comparaciones son odiosas.
Era Heston hombre de familia, y cristiano ferviente. Era bien conocido por su férrea oposición al aborto, que consideraba un crimen. Y de su valía política, donde basculó de sus primeras posiciones demócratas a posicionarse con los republicanos, da idea su participación en la Marcha por los Derechos Civiles de Martin Luther King, y el hecho de que fue presidente del Sindicato de Actores. Aunque en el imaginario popular ha quedado sobre todo, en lo que se refiere a su actividad pública, su liderazgo en
