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Jude Law se queja de que la última película de Woody Allen siga sin estrenarse

La época del #MeToo ha traído consigo grandes avances, pues tras la caída del turbio productor Harvey Weinstein parece que las tentativas de acoso sexual van a estar más vigiladas.

Pero también alguna injusticia, sobre todo que Woody Allen en 2018 no haya escrito y rodado película, como llevaba haciendo desde hacía cuatro décadas, y que la que preparó en 2017, A Rainy Day in New York, aún no se haya estrenado. La productora, Amazon, la ha desterrado al limbo porque Dylan Farrow, hija adoptiva de su ex pareja, Mia Farrow, ha resucitado las acusaciones de acoso sexual que datan de 1992, durante el conflictivo divorcio de ambos.

Al parecer tienen más peso las opiniones de Natalie Portman, Reese Witherspoon y otros defenestradores de Woody Allen, ofendidísimos, que los informes forenses del Child Sexual Abuse Clinic del Hospital de Yale, los servicios sociales del Estado de Nueva York, y otros reputados expertos en casos similares que no encontraron pruebas concluyentes, por lo que el juez desestimó el caso en el ya lejano 1993. Se sumaron al carro de moda varios intérpretes del film, sobre todo Rebecca Hall y Timothée Chalamet, que decidieron donar lo que habían cobrado a la caridad.

Por eso tiene su mérito que pese a que las aguas anden revueltas, otro de los actores del film, Jude Law, se haya atrevido a decir en voz alta que “es una vergüenza”. Así lo ha dejado claro durante una entrevista para The New York Times, para promocionar su más reciente estrello Animales fantásticos: Los crímenes de Gindelwald, donde interpreta Dumbledore, mago del universo de Harry Potter, en su juventud.

“La gente ha trabajado muy duro y se volcó mucho con el film”, declara el británico, que deja claro que no se mete en el escándalo. “No quería implicarme en la polémica, para ser sincero. No creo que tenga derecho a opinar y la situación es muy delicada. Ya se ha dicho bastante y es un asunto privado”. Eso sí, cuando le preguntan si volvería a trabajar con él responde: “Tendría que pensármelo mucho”.

Hasta ahora sólo Javier Bardem, Alec Baldwin, Diane Keaton y Miley Cyrus habían defendido al denostado realizador.