Reportajes
"In English, please", 20 películas españolas rodadas en inglés
Han pasado pocas décadas desde que José Luis Garci recogiera el Oscar por "Begin the Beguine", dejando claro que el inglés era una asignatura pendiente para él. Pero las nuevas generaciones se han puesto las pilas, al darse cuenta de que la lengua de William Shakespeare les abre la puerta del mercado internacional.
Este viernes llegan a las carteleras Una noche en el viejo México, de Emilio Aragón y Amor en su punto, de Teresa de Pelegrí y Dominic Harari. Ambas tienen en común que están rodadas en inglés y tienen a un director o directora españoles al frente.
Ya había antecedentes históricos, pues algunos spaghetti-westerns de directores como Joaquín Romero-Marchent se rodaban originalmente en versión española, y en inglés, aunque para ello algunos actores patrios se veían obligados a hablar en su lengua materna para que después les doblaran.
El gran visionario de que el éxito pasaba por acudir a la escuela de idiomas fue el especialista en terror Paul Naschy, que rodó en sólo cuatro semanas (y también en doble versión idiomática) El aullido del diablo, de 1987, donde él mismo interpretaba a varios personajes, su Waldemar Daninski, El Fantasma de la Ópera, Mr. Hyde, Quasimodo, Rasputín y hasta al mismísimo Demonio.
A continuación, el barcelonés Bigas Luna rodó íntegramente en inglés Angustia, con actores estadounidenses, la historia de un oftalmólogo dominado por su madre que colecciona ojos humanos.
Tras ganar el Oscar a la mejor película de habla no inglesa con Belle Epoque, Fernando Trueba empezó a pensar en el mercado extranjero con Two Much, donde Antonio Banderas conoció a Melanie Griffith, además de compartir la pantalla también con Danny Aiello, Joan Cusack y Eli Wallach. Homenaje a la comedia clásica americana en general, y a su 'Dios' Billy Wilder en particular, sigue los pasos de un caradura comprometido con dos hermanas a la vez, lo que le obliga a inventarse que tiene un hermano gemelo.
Pero el film no obtuvo los resultados previstos. Y es que no usar su propia lengua puede llegar a ser un lastre para un realizador. Que se lo digan a Jaume Balaguero, pues ni Darkness ni Frágiles –ejemplos del cine de la Fantastic Factory creada por Julio Fernández– están entre las mejores películas del autor de la muy superior [Rec], ésta sí rodada en español. Su codirector, Paco Plaza, también había pinchado con El segundo nombre.
Otros que no llegaron ni de lejos a lo que pretendían fueron los hermanos Esteban y José Miguel Ibarretxe, que fracasaron estrepitosamente con Sabotage!, comedia en torno al enfrentamiento de Napoleón Bonaparte con el Duque de Wellington en Waterloo.
Una de las grandes pioneras en este terreno ha sido la realizadora barcelonesa Isabel Coixet, que ya llamó la atención en inglés con su segundo trabajo, la coproducción hispano-estadounidense Cosas que nunca te dije. Posteriormente, la autora ha estado al frente de producciones nacionales en ese mismo idioma, como Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras y Mapa de los sonidos de Tokio.
La vida secreta de las palabras
El que acabó de poner una pica en Hollywood por completo fue Alejandro Amenábar, que hizo temblar al respetable con el relato de terror Los otros, protagonizada por Nicole Kidman, y producida por Tom Cruise cuando el cineasta desechó ponerse al frente del remake de su película Abre los ojos. Amenábar reincidió con Ágora, recreación de la vida de Hipatia de Alejandría, y volverá por tercera vez con Regression, su film actualmente en preproducción.
Quien mejor ha sabido seguirle los pasos e incluso le superó en cuanto a resultados en taquilla se refiere fue Juan Antonio Bayona, con Lo imposible, en torno a una familia inmersa en la tragedia del tsunami que asoló el sudeste asiático, que hasta hace poco era la película española más taquillera de todos los tiempos.
Por su parte, Rodrigo Cortés sorprendió con la abrumadora Buried (Enterrado), sobre un conductor durante la Guerra de Irak, que se despierta en un ataúd bajo tierra, pero no acabó de convencer con Luces rojas, en torno a una parapsicóloga y su ayudante, que tratan de desacreditar a un vidente, a pesar de la presencia de Robert De Niro, Cillian Murphy y Sigourney Weaver.
Suele irle mejor en español a Álex de la Iglesia, pues la coproducción Perdita Durango fue un fracaso, mientras que Los crímenes de Oxford tampoco obtuvo la repercusión que se pretendía.
Pero el mayor fracaso en este sentido se llama Desafinado, de Manuel Gómez Pereira, en torno a tres cantantes de ópera. El realizador tuvo la brillante idea de reclutar a tres grandes secundarios de Hollywood, Joe Mantegna, Danny Aiello y George Hamilton, que tienen un elevado caché por su solvencia a prueba de fuego, pero que no llevan público al cine. Fue el principal motivo de que la productora, Lolafilms, por aquel entonces una de las más sólidas del cine español, tuviera que echar el cierre.
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