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Benviguts a las mejores películas rodadas en Barcelona

Barcelona tiene poder, según cantaba Peret. Por eso es una de las ciudades españolas que más han aparecido en el celuloide. Repasamos las principales cintas rodadas en la Ciudad Condal, donde han aparecido monumentos tan impresionantes como la Sagrada Familia, el Parque Güell o el Palau de la Música. Benviguts.

Benviguts a las mejores películas rodadas en Barcelona

Con el nacimiento del cine, Fructuoso Gelabert filma Salida del público de la iglesia de Santa María de Sants, y posteriormente Riña en un café, considerada la primera película española con argumento, si bien éste se circunscribe a lo que adelanta el título.

Diversos clásicos del cine español se han ambientado en Barcelona, como los policíacos que se producían y se ambientaban allí a partir de los años 50, entre los que destaca Apartado de correos 1001, aunque existen otros muchos títulos como Sin la sonrisa de Dios, Distrito quinto y Los atracadores. Daban una visión de los ambientes marginales de esta localización que también pudo verse en Los Tarantos, versión barcelonesa de "Romeo y Julieta".

Uno de los mejores retratos lo realizó un manchego que triunfó en la época de la Movida Madrileña, Pedro Almodóvar, que en Todo sobre mi madre se recreaba sobre todo en el Modernismo. Por su parte, Ventura Pons sitúa allí casi todas sus películas, entre las que destacan Ocaña, retrato intermitente, documental sobre un destacado artista local. La Moños, de Mireia Ross, retrataba a un personaje muy popular de Cataluña, una mujer que paseaba habitualmente por la Rambla.

El docudrama El taxista ful mostraba la triste realidad de los desempleados barceloneses, a través de la historia de un tipo obligado a 'tomar prestados' taxis ajenos para trabajar durante la noche cogiendo clientes. Los jóvenes modernos que pueblan sus calles quedaron retratados en En la ciudad, de Cesc Gay.

Historia de Barcelona

Barcelona en el cineLa evolución histórica de esta localización catalana se ha podido contemplar en el cine en películas como las adaptaciones de novelas del barcelonés Eduardo Mendoza La ciudad de los prodigios (que se desarrolla entre las exposiciones universales de 1888 y 1929), y La verdad sobre el caso Savolta (que transcurre a principios del siglo XX).

El cine ha mostrado también la Barcelona de la Guerra Civil, en Tierra y libertad o La plaza del diamante. La postguerra aparece en títulos como Si te dicen que caí o El embrujo de Shanghai, los años 60 en El gran Vázquez, y el período tardofranquista se ha visto en Salvador (Puig Antich).

El cine ha recogido también la transformación actual de la ciudad en En construcción, impresionante documento audiovisual en el que José Luis Guerín recogía la remodelación del conflictivo barrio del Raval.

La mirada de realizadores extranjeros

Barcelona en el cineLa turística urbe también ha atraído la mirada de cineastas extranjeros. Destaca por su título el caso de Barcelona, de Whit Stillman, comedia que retrata la ciudad con mucho humor a través de las dificultades de un matrimonio yanqui para adaptarse a Cataluña, aunque no acaba de colar que Mira Sorvino interprete a una joven barcelonesa. También Susan Seidelman mostró la vida de sus compatriotas en el lugar, en Tardes de Gaudí, donde una traductora estadounidense ayudaba a resolver una desaparición.

El maestro Michelangelo Antonioni sitúa en esta localización un cuarto de hora de su película El reportero. Por supuesto, el productor de Hollywood que más tajada le ha sacado a España, Samuel Bronston, no se resistió a los encantos de la capital catalana, así que el inicio de El fabuloso mundo del circo muestra un buque hundiéndose que lleva al puerto del lugar el mayor espectáculo del mundo. En el caso de El viaje de los malditos, de Stuart Rosenberg, las partes rodadas en la urbe sirvieron para recrear Cuba, con nuestro Fernando Rey encarnando al presidente del país latinoamericano.

Más recientemente, Manuale d'amore 2, de Giovanni Veronesi, dejaba claro que los italianos tienen una imagen de España como paraíso ‘progre’, pues en uno de los cuatro capítulos una pareja iba a Barcelona para celebrar un enlace gay, y en otro para someterse a la fecundación ‘in vitro’.

Reconocidas producciones internacionales

Barcelona en el cineEl caso más conocido es el de Vicky Cristina Barcelona, donde Woody Allen logró encuadres de primera de reconocidos rincones de la metrópoli, pero demostró poca capacidad para componer habitantes del lugar creíbles, que no cojan el avión para ir a Oviedo.

Hasta Jackie Chan ha dejado Hong Kong para pasearse por Barcelona, en Los supercamorristas. El mexicano Alejandro González Iñárritu también viajó a Cataluña para su dramón Biutiful. En Una casa de locos (el responsable de esta curiosa traducción para L’aubergue espagnole temía perder al público “Catalonia is not Spain”), un grupo de estudiantes erasmus se desesperaba porque nadie les había avisado de que iban a recibir clases universitarias en catalán.

Dio mucho juego la Ciudad Condal en El perfume, donde sirvió para reconstruir el siglo XVIII del asesino Grenouille, supuestamente parisino, pero que nace y muere en la Plaça de la Merçé, entra por primera vez en una tienda de perfumes en la Plaça Reial, o sigue a una vendedora de ciruelas por los alrededores de la inigualable catedral.

La Barcelona fantástica y de cine de género

También se ha podido contemplar la ciudad en el cine fantástico, en clave futurista en Fata Morgana, o post-apocalíptica, en Los últimos días.

Incluso se ha visto una Barcelona que pone los pelos de punta en el cine de terror, en títulos como Faust: la venganza está en la sangre y Los sin nombre. Los amantes del género nunca olvidarán el siniestro inmueble de [Rec].

Por último, señalar que Barcelona puede presumir de ser de las pocas ciudades que han dado lugar al nacimiento de un género cinematográfico: el cine quinqui. Por sus calles se paseaban El Torete, El Vaquilla y demás jóvenes delincuentes de la tetralogía formada por Perros Callejeros, Perros Callejeros II. Busca y captura –que incluía un motín en la cárcel Modelo­­–, Perros Callejeros III: Los últimos golpes del Torete, y Yo, el Vaquilla, todas ellas dirigidas por el padre del género, el barcelonés José Antonio de La Loma, y plagadas de persecuciones automovilísticas con modelos setenteros como el viejo Seat Ritmo. En otro film representativo de este tipo de cine, Barcelona Sur, de Jordi Cadena, una joven recién salida de la cárcel busca a su novio.

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