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Exceso de "Rojo" en el reparto de premios

El documental de creación de Isaki Lacuesta “Entre dos aguas” se hizo con el premio gordo de la 66 edición del Festival de San Sebastián. Ganadora razonable, en un deslucido reparto del resto de premios, donde llaman la atención algunas notables ausencias.

 

entredosaguasNunca llueve a gusto de todos. Y si bien la Concha de Oro vino a traer algo de sentido común al reparto de premios, sobre el resto se podría hablar y mucho. Pero en primer lugar destaquemos el triunfo de Isaki Lacuesta, que ya había ganado el premio en 2011 con Los pasos dobles. Su documental de creación Entre dos aguas, que sigue las vicisitudes de dos hermanos que tratan de sacar adelante a sus familias, uno con el estigma de que acaba de salir de la cárcel, es muy humano y tiene el sello de la autenticidad. Premioso a ratos, el director asume el riesgo de seguir a dos personajes adultos, que aparecían en su anterior trabajo La leyenda del tiempo cuando eran niños, y reflexionar sobre los vaivenes de la vida que empujan a nadar entre dos aguas, la que corresponde a una vida normal, y la del dinero fácil a que invita la delincuencia.

Que una película como Rojo acapare tres premios resulta a todas luces excesivo. Porque es una obra digna, pero en absoluto memorable. Premiar a Darío Grandinetti, por su composición de un personaje que comulga con aguas de molino en la Argentina de finales de los 70, cuando el clima político está enrarecido y las libertades comprometidas, puede ser razonable. O la fotografía. Pero premiar ambas cosas, y sumar a ello la dirección de Benjamín Naishtat, supone dejar a otros filmes sin reconocimiento. El hecho de haber optado por conceder el premio al mejor guión ex aequo parece un recurso barato para poder entregar un galardón adicional. Lo que se ha aprovechado para salomónicamente recompensar a Paul Laverty, por Yuli, con un libreto previsible más allá de la estructura de preparación de un musical que vertebra el biopic sobre el bailarín Carlos Acosta, lo más “diferente”, por así decir; y al dueto Louis Garrel-Jean-Claude Carrière, por Un hombre fiel, una mirada a los altibajos de las relaciones de pareja que tiene innegable ingenio.

Resulta completamente lógico que Ángulo ciego figure entre las premiadas. Pero una película de puesta en escena tan subyugante, debía haber sido mencionada en los apartados de fotografía o dirección. Por supuesto que el trabajo de Pia Tjelta como madre sufriente es destacable, pero responde a un paradigma ya conocido y visto en muchas ocasiones, tiene más mérito la interpretación de Eva Llorach por Quién te cantará, diferente y lleno de matices, toda una sorpresa. Pero la película de Carlos Vermut se ha ido de vacío, lo mismo que le ha ocurrido a El reino, de Rodrigo Sorogoyen.

Que Alexander Payne haya querido anunciar y entregar personalmente el Premio Especial del Jurado a Alpha. The Right To Kill del filipino Brillante Mendoza significa sin duda algo, que se trata de la película por la que él apostaba. Aunque ardua de ver, está claro que tiene fuerza su puesta en escena, y el modo de pintar la difícil situación social y política de Filipinas, que se refleja en la criminalidad y en las fuerzas policiales que la combante.

Con todo lo discutible que pueda resultar el modo en que se han repartido los premios, al menos han tenido el buen gusto de descartar títulos fallidos pero que algunos corean como poco menos que geniales, me refiero a las olvidables In Fabric y High Life. Tampoco han caído en el juego políticamente correcto de los equilibrios paritarios, e incluso han pensado que la doble Juliette Binoche no era la mejor Binoche.

La gala de entrega de los premios fue... plúmbea e hipersosa. Y los discursos estuvieron marcados por las reivindicaciones políticas, lo que incluye a Laverty clamando contra el embargo de Cuba, más otras reivindicaciones contra matones peligrosos, la petición de liberación del ex presidente de Brasil Lula da Silva, actualmente en prisión, o insinuaciones de derivas fascistas en los actuales gobernantes de Argentina. Menos mal que la protagonista de Ángulo ciego dijo cosas medianamente inteligentes, en relación al tema de las enfermedades psíquicas y el suicidio juvenil que aborda el film.

 

Premios de la sección oficial

Concha de Oro a la mejor película

Entre dos aguas (Isaki Lacuesta, España)

Concha de Plata a la mejor dirección

Benjamín Naishtat, por Rojo (Argentina-Brasil)

Concha de Plata a la mejor actriz

Pia Tjelta, por Ángulo ciego (Tuva Novotny, Noruega)

Concha de Plata al mejor actor

Darío Grandinetti, por Rojo (Argentina)

Premio del Jurado a la mejor fotografía

Pedro Sotero, por Rojo (Argentina)

Premio del Jurado al mejor guión

Ex aequo para Paul Laverty, por Yuli (, España-Reino Unido) y Louis Garrel y Jean-Claude Carrière, por Un hombre fiel (Louis Garrel, Francia)

Premio Especial del Jurado

Alpha. The Right To Kill (Brillante Mendoza, Filipinas)

Otros premios

jesusPremio Nuevos Directores

Jesús (Hiroshi Okuyama, Japón), con una mención especial para Viaje al cuarto de una madre (Celia Rico Clavellino, España-Francia)

Premio Zabaltegi

Song for the Jungle (Jean-Gabriel Périot, Francia), con una mención especial para Los que desean (Elena López Riera, Suiza-España)

Premio Horizontes Latinos

Familia sumergida (Maria Alché, Argentina-Brasil-Alemania-Noruega), con mención especial para El Motoarrebatador (Agustín Toscano, Argentina-Uruguay-Francia)

Premio del Público

Un día más con vida (Raúl de la Fuente y Damian Nenow, España-Polonia-Bélgica-Alemania)

Premio de la Juventud

Viaje al cuarto de una madre (Celia Rico Clavellino, España-Francia)

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