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Biografía

Rodrigo Sorogoyen

Rodrigo Sorogoyen

39 años

Rodrigo Sorogoyen

Nació el 16 de Septiembre de 1981 en Madrid, España

Premios: 2 Goya (más 1 premios y 3 nominaciones)

Goya
2020

Nominado a 1 premio

Goya
2019

Ganador de 2 premios

Goya
2017

Nominado a 2 premios

Ganador de 1 premio

Filmografía
En casa

2020 | En casa | Serie TV

Antología compuesta por cinco relatos que otros tantos realizadores españoles han filmado durante la cuarentena del coronavirus de la primavera de 2020, respetando las reglas del estado de alarma. Esto implica que han sido rodados con cámaras de móviles de última generación, sin muchos medios, en las propias casas donde los actores han pasado el confinamiento. Para tratarse de un proyecto improvisado, puesto en marcha con poco margen para estrenarse antes de la vuelta a la vida cotidiana, tiene cierto interés, y supera con creces a la comedia Diarios de la cuarentena, emitida por TVE. Resulta inevitable, en este tipo de trabajos corales, que algunos segmentos (de entre veinte y cuarenta minutos de duración) tengan más interés que otros, pero aquí las diferencias de nivel son notables. Destaca Una situación extraordinaria, primera de las piezas, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que coquetea con el género fantástico. Un día, Sara baja a la compra, pero cuando regresa, Carlos, su marido, empieza a sospechar que puede no ser ella, pues se comporta de forma extraña. El director de Stockholm crea cierta tensión, y cuenta con un buen trabajo de Marta Nieto, protagonista de Madre, pero por desgracia se ha visto obligado a darle la réplica él, y se nota que no es actor profesional. Elena Martín, con un único largometraje en su filmografía, Júlia ist, compone el más prescindible, Mira este vídeo de gatitos, donde un grupo de veinteañeros se encierra en una nave industrial con varios mininos. Intenta tener un tono lírico, pero resulta más bien desconcertante. Leticia Dolera dirige, escribe y protagoniza Mi jaula, sobre una mujer encerrada en solitario, que recibe llamadas de su novio, pero éste resulta ser más controlador de lo que esperaba. La realizadora de Requisitos para ser una persona normal capta el interés, y se luce con algunos planos oníricos, pero pronto queda claro que, fiel a su vocación de gurú feminista, ha querido dar un mensaje sobre el peligro de la violencia machista, que parece promovido por el Ministerio de Igualdad del gobierno. En Viaje alrededor de mi piso, Carlos Marques-Marcet adapta libremente la novela “Viaje alrededor de mi cuarto”, de Xavier de Maistre, con una mujer que recorre diferentes rincones de su piso, revisando los objetos que encuentra en ellos. Supone la apuesta más reflexiva, y está bien fotografiada y montada, por lo que absorbe al espectador, aunque tiene trampa, pues incluye secuencias que el cineasta había grabado previamente. Por último, en Así de fácil, Paula Ortiz desarrolla en blanco y negro la historia de Marta, que se dispone a pasar la pandemia con su perro, pero que en el último momento se ve obligada a acoger a Nuria, cuya pareja ha decidido romper la relación. La autora de La novia imprime un tono fresco, y saca tajada a dos buenas actrices, Celia Freijeiro y Julia Castro, pero no tiene la gracia que pretende lograr, el guion es un tanto arbitrario y resulta frívola su visión de las relaciones sentimentales, con personajes obsesionados por la sexualidad.

5/10
Antidisturbios

2020 | Antidisturbios | Serie TV

Seis antidisturbios ejecutan un desahucio en el centro de Madrid que se complica y un hombre acaba muriendo. Un equipo de Asuntos Internos será el encargado de investigar los hechos y los seis antidisturbios se enfrentan a una acusación de homicidio imprudente. El grupo de agentes busca una salida por su cuenta que acaba separándolos y, finalmente, complicando aún más la situación. Laia, una de las agentes de Asuntos Internos, se obsesiona con el caso y acaba descubriendo que, tras ese desahucio malogrado, hay mucho más.

Madre

2019 | Madre

En 2007 Rodrigo Sorogoyen rodó un corto tremendamente eficaz e impactante, titulado igual que este film, Madre, que entre otros logros fue nominado al Oscar. Transcurría casi en su totalidad en el interior de un apartamento, donde Elena, una angustiada madre, separada, mantenía contacto telefónico con su hijo pequeño Iván, el padre le había dejado solo en una playa desierta, donde se adivinaba que corría peligro, por la aparición de un extraño, tal vez un pervertido. Ahora Madre debería titularse “Madre 2”, porque viene a ser la secuela de ese corto. Lo que ocurre es que esta nueva Madre puede permitirse el lujo de engullir el corto, que se convierte en prólogo o detonante de la nueva trama, vuelto a rodar, eso sí, con la misma actriz, la murciana Marta Nieto. La idea es dar respuesta a la pregunta de qué fue de esta madre, tras la tragedia de la desaparición de su hijo, sobre todo en lo relativo a restañar sus hondas heridas afectivas. Para ello nos trasladamos diez años después del suceso a la pequeña población playera donde el pequeño fue visto por última vez, allí, en el País Vasco francés, Elena se ha afincado, trabajando como encargada de un pequeño restaurante, con la secreta esperanza de volver a ver un día a su pequeño. Ahora que ha conocido a Joseba, ese nuevo amor podría permitirle pasar página. Pero la llegada con su familia de un veraneante francés, Jean, un adolescente con la edad que ahora tendría su hijo, produce una conmoción y maraña de complejos sentimientos en Elena. Quizá la pega del nuevo film escrito por Sorogoyen con su habitual coguionista Isabel Peña es haber hecho un largo muy largo, donde las complicaciones amorosas pueden ser algo retorcidas, mientras se juega la carta de la ambigüedad, no siendo muy explícitos acerca de lo que bulle en la cabeza de los personajes, toca al espectador imaginarlo. ¿Ve Elena en Jean un sustituto de su hijo, o aquello es algo más… “complicado”? ¿A Jean le da pena “la loca de la playa” –así han conocido a Elena durante años los lugareños–, o se ha despertado un amor adolescente por una hermosa mujer madura, que en efecto, podría ser su madre? Las dudas planean en la narración, pero entretanto no acaba de convencer la actitud de Joseba como convidado de piedra, o la de la familia de Jean, pintados como burgueses timoratos que no expresan a las claras lo que piensan, hasta que llegue el momento de explotar. El director sigue demostrando que es muy potente visualmente, su cámara sabe aprovechar el gris paisaje playero, que contagia al espectador el “mood” triste de la protagonista, que se está iluminando por un nuevo “sol” levemente. Y dirige bien a los actores, que resultan convincentes, tanto Nieto –tremenda la escena con su ex marido, donde destila toda su amargura–, como el recién llegado Jules Porier, o el veterano todoterreno Álex Brendemühl.

6/10
El reino

2018 | El reino

Manuel López Vidal se dedica a la política. Vicesecretario de su innombrado partido a nivel autonómico, aspira a suceder un día, quizá, al presidente de la comunidad. Entretanto concibe su actividad no como servicio a los ciudadanos, sino al propio bolsillo y al de sus compañeros. Casado y con una hija adolescente, acostumbrado a hacer y deshacer, y a la buena vida, el escándalo estalla de la noche a la mañana, cuando la guardia civil registra la casa de un amigo y miembro prominente del partido. Los dedos acusatorios y las pruebas acaban señalando a Manuel, convertido en conveniente chivo expiatorio. Pero él no está dispuesto a caer solo, sabe demasiado, y tratará de mover las fichas del complicado tablero de la podredumbre política para salvar el pellejo, o al menos llevarse a todo el que pueda por delante. Acostumbrados a los escándalos de corrupción en la esfera política que no cesan, la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) corría el peligro de sucumbir al hartazgo de la opinión pública, por entregar simplemente “más de lo mismo”. No es así, afortunadamente. Se evitan felizmente los tópicos o los partidismos –la crítica se eleva a unos y otros, a toda la cúpula del poder, que como mínimo ha tolerado el deslizamiento por la pendiente de la corrupción y la inmoralidad–, el alto nivel alcanzado por una trama ficticia inspirada en la realidad, recuerda a los logros de El hombre de las mil caras, ésta sí basada directamente en hechos auténticos. Sorogoyen y su coguionista habitual Isabel Peña componen una trama intrigante y adrenalítica, que no deja al espectador un momento de respiro, y donde brilla la composición de los personajes –Antonio de la Torre está inmenso como protagonista, pero también los secundarios, que componen una amplia y variada tipología humana de personas que han hecho de la política un “modus vivendi” lamentable– y sus afilados diálogos, las situaciones y escenas donde todos tienen mucho que ocultar. Hay muchas acusaciones y reproches, pero también destaca lo que no se dice, las miradas son más que elocuentes, por ejemplo la de la esposa de Manuel, cuando salen a relucir los gastos de la tarjeta de crédito en un club de alterne. Tampoco es complaciente el film con las nuevas generaciones, acostumbradas a una vida y cómoda y aletargada, véase a la hija de Manuel, o a la de otro de los socios con su fiesta clandestina en Andorra. Resulta modélico el final, que interpela al espectador y le obliga a reflexionar sobre la corrupción y la complicidad mayor o menor de la opinión pública con esta lacra, la distinción entre lo que está bien y lo que está mal.

7/10
Madre

2017 | Madre

Multipremiado corto escrito y dirigido por Rodrigo Sorogoyen, se llevó el Goya y ha logrado la nominación al Oscar. Está construido alrededor de la angustiosa llamada que recibe Marta, una mujer divorciada, que está en casa con su madre. Se trata de su hijo pequeño Iván, que dice estar solo en una playa desconocida, su padre hace un rato que se ha ido a la autocaravana a buscar algo, y tarda demasiado en regresar. Alrededor de este sencillo planteamiento, el cineasta logra crear una atmósfera de angustia creciente con las conversaciones telefónicas o presenciales –la madre, el niño, la abuela, la policía–, que recuerda al film danés The Guilty. La película tiene ritmo, y sabe jugar con largos planos, enmarcados por los de apertura y clausura de la playa. Están muy bien las actrices Marta Nieto y Blanca Apilánez.

7/10
Que Dios nos perdone

2016 | Que Dios nos perdone

Las historias policíacas de corte existencialista y deprimente han creado escuela, la sombra de Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga con True Detective es alargada, y alcanza a España. Lo prueba el film con el expresivo título Que Dios nos perdone, que bien podría ir acompañado del colorario “que buena falta nos hace”. La historia que nos cuenta Rodrigo Sorogoyen, respaldado en el guión premiado en San Sebastián por Isabel Peña, como ya ocurriera en Stockholm, es terrible desde el minuto uno. En el centro de Madrid está operando un violador y asesino de ancianas, y los detectives Velarde y Alfaro se ocupan de investigar un caso al que no se desea dar mucha publicidad, de hecho los medios lo ignoran. Como telón de fondo de crímenes tan retorcidos, estamos en el verano de 2011, se encuentra la visita de Benedicto XVI a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, subtexto que quiere marcar con fuerte contraste el horror que está teniendo lugar. La degradación relativa al “serial killer” nos es la única que recoge el pesimista y deprimente film de Sorogoyen, Velarde y Alfaro también arrastran sus personales problemas. El primero es solitario y tartamudo, con dificultades para tratar a las mujeres, por algún trauma del pasado. El otro ha estado suspendido por agredir a un compañero, su temperamento violento salta con frecuencia, y no cuida a su familia demasiado. Ambos, no obstante, son buenos en su trabajo, frente a la chapucería o el politiqueo reinantes de otros colegas. La película tiene buen ritmo, hay algunos diálogos muy naturales, y un humor negro algo castizo que despeja de vez en cuando la asfixiante atmósfera. Pero también hay defectos, el más llamativo lo exagerados que están los rasgos de los personajes, esa forense pasada de rosca es un caso extremo, a ratos parecen verdaderos deshechos humanos, la bondad apenas aflora, y las fronteras del bien y el mal se diluyen, cualquiera sería carne de cañón para el perfil psicológico de un criminal psicópata. Y esa parte algo de manual de las motivaciones de un asesino se antoja algo simplista; en cambio se desaprovecha la idea de esos peregrinos que han venido motivados por algo a Madrid, ni siquiera, por ejemplo, se plantea la idea de que la hija de Velarde pudiera tener algún interés en acudir al encuentro del Papa: son como fantasmas que viven en otro mundo. La pareja protagonista, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, están muy bien.

6/10
Stockholm

2013 | Stockholm

En una discoteca un chico se fija en una joven de cara triste, y sobre la marcha queda prendado de ella. A la salida él la espera y comienza entonces un continuo tira y afloja, una lucha por ligar con ella. La chica se niega a dar coba a ese extraño caradura, un ligón con alucinante desparpajo, pero el tipo no se dará por vencido. A primera vista, no se puede decir que la propuesta de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña sea lo que se dice original, pues responde a la premisa más vieja del mundo: chico conoce chica una noche, parlotean, ligan, se acuestan... y por la mañana el hechizo se ha esfumado. Sin embargo, la apuesta se convierte en arriesgada cuando consideramos los mínimos elementos con los que han contado. En primer lugar se trata de una película de dos únicos personajes, interpretados excelentemente por Javier Pereira (Heroína, No tengas miedo) y Aura Garrido (Planes para mañana, El cuerpo), dos actores que en un "tête à tête" continuo demuestran un gran dominio del oficio, un aguante magnífico de la cámara; la puesta en escena es de sencillez apabullante, realista, cotidiana; y la estructura responde a lo que pudiera ser una obra en cuatro actos –o escenas– separadas por sendos fundidos en negro. Que algo así no aburra sino que interese tiene mucho que ver con la frescura y naturalidad que emanan de los diálogos y las miradas, el juego del cortejo, con silencios, risas, etc., que suenan verosímiles, aunque algunas situaciones resulten forzadas. El caso es que el espectador no sabe nada de los personajes y poco a poco sus mundos, sus intenciones, interesan. De fondo Stockholm nos interpela duramente por el mal y el bien que hacemos jugando frívolamente con el corazón y los sentimientos de las personas. La gente no es de usar y tirar. Al fin y al cabo el amor no es un juego y equivocarse puede causar daños permanentes.

5/10
En casa

2020 | En casa | Serie TV

Antología compuesta por cinco relatos que otros tantos realizadores españoles han filmado durante la cuarentena del coronavirus de la primavera de 2020, respetando las reglas del estado de alarma. Esto implica que han sido rodados con cámaras de móviles de última generación, sin muchos medios, en las propias casas donde los actores han pasado el confinamiento. Para tratarse de un proyecto improvisado, puesto en marcha con poco margen para estrenarse antes de la vuelta a la vida cotidiana, tiene cierto interés, y supera con creces a la comedia Diarios de la cuarentena, emitida por TVE. Resulta inevitable, en este tipo de trabajos corales, que algunos segmentos (de entre veinte y cuarenta minutos de duración) tengan más interés que otros, pero aquí las diferencias de nivel son notables. Destaca Una situación extraordinaria, primera de las piezas, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que coquetea con el género fantástico. Un día, Sara baja a la compra, pero cuando regresa, Carlos, su marido, empieza a sospechar que puede no ser ella, pues se comporta de forma extraña. El director de Stockholm crea cierta tensión, y cuenta con un buen trabajo de Marta Nieto, protagonista de Madre, pero por desgracia se ha visto obligado a darle la réplica él, y se nota que no es actor profesional. Elena Martín, con un único largometraje en su filmografía, Júlia ist, compone el más prescindible, Mira este vídeo de gatitos, donde un grupo de veinteañeros se encierra en una nave industrial con varios mininos. Intenta tener un tono lírico, pero resulta más bien desconcertante. Leticia Dolera dirige, escribe y protagoniza Mi jaula, sobre una mujer encerrada en solitario, que recibe llamadas de su novio, pero éste resulta ser más controlador de lo que esperaba. La realizadora de Requisitos para ser una persona normal capta el interés, y se luce con algunos planos oníricos, pero pronto queda claro que, fiel a su vocación de gurú feminista, ha querido dar un mensaje sobre el peligro de la violencia machista, que parece promovido por el Ministerio de Igualdad del gobierno. En Viaje alrededor de mi piso, Carlos Marques-Marcet adapta libremente la novela “Viaje alrededor de mi cuarto”, de Xavier de Maistre, con una mujer que recorre diferentes rincones de su piso, revisando los objetos que encuentra en ellos. Supone la apuesta más reflexiva, y está bien fotografiada y montada, por lo que absorbe al espectador, aunque tiene trampa, pues incluye secuencias que el cineasta había grabado previamente. Por último, en Así de fácil, Paula Ortiz desarrolla en blanco y negro la historia de Marta, que se dispone a pasar la pandemia con su perro, pero que en el último momento se ve obligada a acoger a Nuria, cuya pareja ha decidido romper la relación. La autora de La novia imprime un tono fresco, y saca tajada a dos buenas actrices, Celia Freijeiro y Julia Castro, pero no tiene la gracia que pretende lograr, el guion es un tanto arbitrario y resulta frívola su visión de las relaciones sentimentales, con personajes obsesionados por la sexualidad.

5/10
Antidisturbios

2020 | Antidisturbios | Serie TV

Seis antidisturbios ejecutan un desahucio en el centro de Madrid que se complica y un hombre acaba muriendo. Un equipo de Asuntos Internos será el encargado de investigar los hechos y los seis antidisturbios se enfrentan a una acusación de homicidio imprudente. El grupo de agentes busca una salida por su cuenta que acaba separándolos y, finalmente, complicando aún más la situación. Laia, una de las agentes de Asuntos Internos, se obsesiona con el caso y acaba descubriendo que, tras ese desahucio malogrado, hay mucho más.

Madre

2019 | Madre

En 2007 Rodrigo Sorogoyen rodó un corto tremendamente eficaz e impactante, titulado igual que este film, Madre, que entre otros logros fue nominado al Oscar. Transcurría casi en su totalidad en el interior de un apartamento, donde Elena, una angustiada madre, separada, mantenía contacto telefónico con su hijo pequeño Iván, el padre le había dejado solo en una playa desierta, donde se adivinaba que corría peligro, por la aparición de un extraño, tal vez un pervertido. Ahora Madre debería titularse “Madre 2”, porque viene a ser la secuela de ese corto. Lo que ocurre es que esta nueva Madre puede permitirse el lujo de engullir el corto, que se convierte en prólogo o detonante de la nueva trama, vuelto a rodar, eso sí, con la misma actriz, la murciana Marta Nieto. La idea es dar respuesta a la pregunta de qué fue de esta madre, tras la tragedia de la desaparición de su hijo, sobre todo en lo relativo a restañar sus hondas heridas afectivas. Para ello nos trasladamos diez años después del suceso a la pequeña población playera donde el pequeño fue visto por última vez, allí, en el País Vasco francés, Elena se ha afincado, trabajando como encargada de un pequeño restaurante, con la secreta esperanza de volver a ver un día a su pequeño. Ahora que ha conocido a Joseba, ese nuevo amor podría permitirle pasar página. Pero la llegada con su familia de un veraneante francés, Jean, un adolescente con la edad que ahora tendría su hijo, produce una conmoción y maraña de complejos sentimientos en Elena. Quizá la pega del nuevo film escrito por Sorogoyen con su habitual coguionista Isabel Peña es haber hecho un largo muy largo, donde las complicaciones amorosas pueden ser algo retorcidas, mientras se juega la carta de la ambigüedad, no siendo muy explícitos acerca de lo que bulle en la cabeza de los personajes, toca al espectador imaginarlo. ¿Ve Elena en Jean un sustituto de su hijo, o aquello es algo más… “complicado”? ¿A Jean le da pena “la loca de la playa” –así han conocido a Elena durante años los lugareños–, o se ha despertado un amor adolescente por una hermosa mujer madura, que en efecto, podría ser su madre? Las dudas planean en la narración, pero entretanto no acaba de convencer la actitud de Joseba como convidado de piedra, o la de la familia de Jean, pintados como burgueses timoratos que no expresan a las claras lo que piensan, hasta que llegue el momento de explotar. El director sigue demostrando que es muy potente visualmente, su cámara sabe aprovechar el gris paisaje playero, que contagia al espectador el “mood” triste de la protagonista, que se está iluminando por un nuevo “sol” levemente. Y dirige bien a los actores, que resultan convincentes, tanto Nieto –tremenda la escena con su ex marido, donde destila toda su amargura–, como el recién llegado Jules Porier, o el veterano todoterreno Álex Brendemühl.

6/10
El reino

2018 | El reino

Manuel López Vidal se dedica a la política. Vicesecretario de su innombrado partido a nivel autonómico, aspira a suceder un día, quizá, al presidente de la comunidad. Entretanto concibe su actividad no como servicio a los ciudadanos, sino al propio bolsillo y al de sus compañeros. Casado y con una hija adolescente, acostumbrado a hacer y deshacer, y a la buena vida, el escándalo estalla de la noche a la mañana, cuando la guardia civil registra la casa de un amigo y miembro prominente del partido. Los dedos acusatorios y las pruebas acaban señalando a Manuel, convertido en conveniente chivo expiatorio. Pero él no está dispuesto a caer solo, sabe demasiado, y tratará de mover las fichas del complicado tablero de la podredumbre política para salvar el pellejo, o al menos llevarse a todo el que pueda por delante. Acostumbrados a los escándalos de corrupción en la esfera política que no cesan, la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) corría el peligro de sucumbir al hartazgo de la opinión pública, por entregar simplemente “más de lo mismo”. No es así, afortunadamente. Se evitan felizmente los tópicos o los partidismos –la crítica se eleva a unos y otros, a toda la cúpula del poder, que como mínimo ha tolerado el deslizamiento por la pendiente de la corrupción y la inmoralidad–, el alto nivel alcanzado por una trama ficticia inspirada en la realidad, recuerda a los logros de El hombre de las mil caras, ésta sí basada directamente en hechos auténticos. Sorogoyen y su coguionista habitual Isabel Peña componen una trama intrigante y adrenalítica, que no deja al espectador un momento de respiro, y donde brilla la composición de los personajes –Antonio de la Torre está inmenso como protagonista, pero también los secundarios, que componen una amplia y variada tipología humana de personas que han hecho de la política un “modus vivendi” lamentable– y sus afilados diálogos, las situaciones y escenas donde todos tienen mucho que ocultar. Hay muchas acusaciones y reproches, pero también destaca lo que no se dice, las miradas son más que elocuentes, por ejemplo la de la esposa de Manuel, cuando salen a relucir los gastos de la tarjeta de crédito en un club de alterne. Tampoco es complaciente el film con las nuevas generaciones, acostumbradas a una vida y cómoda y aletargada, véase a la hija de Manuel, o a la de otro de los socios con su fiesta clandestina en Andorra. Resulta modélico el final, que interpela al espectador y le obliga a reflexionar sobre la corrupción y la complicidad mayor o menor de la opinión pública con esta lacra, la distinción entre lo que está bien y lo que está mal.

7/10
Madre

2017 | Madre

Multipremiado corto escrito y dirigido por Rodrigo Sorogoyen, se llevó el Goya y ha logrado la nominación al Oscar. Está construido alrededor de la angustiosa llamada que recibe Marta, una mujer divorciada, que está en casa con su madre. Se trata de su hijo pequeño Iván, que dice estar solo en una playa desconocida, su padre hace un rato que se ha ido a la autocaravana a buscar algo, y tarda demasiado en regresar. Alrededor de este sencillo planteamiento, el cineasta logra crear una atmósfera de angustia creciente con las conversaciones telefónicas o presenciales –la madre, el niño, la abuela, la policía–, que recuerda al film danés The Guilty. La película tiene ritmo, y sabe jugar con largos planos, enmarcados por los de apertura y clausura de la playa. Están muy bien las actrices Marta Nieto y Blanca Apilánez.

7/10
Que Dios nos perdone

2016 | Que Dios nos perdone

Las historias policíacas de corte existencialista y deprimente han creado escuela, la sombra de Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga con True Detective es alargada, y alcanza a España. Lo prueba el film con el expresivo título Que Dios nos perdone, que bien podría ir acompañado del colorario “que buena falta nos hace”. La historia que nos cuenta Rodrigo Sorogoyen, respaldado en el guión premiado en San Sebastián por Isabel Peña, como ya ocurriera en Stockholm, es terrible desde el minuto uno. En el centro de Madrid está operando un violador y asesino de ancianas, y los detectives Velarde y Alfaro se ocupan de investigar un caso al que no se desea dar mucha publicidad, de hecho los medios lo ignoran. Como telón de fondo de crímenes tan retorcidos, estamos en el verano de 2011, se encuentra la visita de Benedicto XVI a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, subtexto que quiere marcar con fuerte contraste el horror que está teniendo lugar. La degradación relativa al “serial killer” nos es la única que recoge el pesimista y deprimente film de Sorogoyen, Velarde y Alfaro también arrastran sus personales problemas. El primero es solitario y tartamudo, con dificultades para tratar a las mujeres, por algún trauma del pasado. El otro ha estado suspendido por agredir a un compañero, su temperamento violento salta con frecuencia, y no cuida a su familia demasiado. Ambos, no obstante, son buenos en su trabajo, frente a la chapucería o el politiqueo reinantes de otros colegas. La película tiene buen ritmo, hay algunos diálogos muy naturales, y un humor negro algo castizo que despeja de vez en cuando la asfixiante atmósfera. Pero también hay defectos, el más llamativo lo exagerados que están los rasgos de los personajes, esa forense pasada de rosca es un caso extremo, a ratos parecen verdaderos deshechos humanos, la bondad apenas aflora, y las fronteras del bien y el mal se diluyen, cualquiera sería carne de cañón para el perfil psicológico de un criminal psicópata. Y esa parte algo de manual de las motivaciones de un asesino se antoja algo simplista; en cambio se desaprovecha la idea de esos peregrinos que han venido motivados por algo a Madrid, ni siquiera, por ejemplo, se plantea la idea de que la hija de Velarde pudiera tener algún interés en acudir al encuentro del Papa: son como fantasmas que viven en otro mundo. La pareja protagonista, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, están muy bien.

6/10
Stockholm

2013 | Stockholm

En una discoteca un chico se fija en una joven de cara triste, y sobre la marcha queda prendado de ella. A la salida él la espera y comienza entonces un continuo tira y afloja, una lucha por ligar con ella. La chica se niega a dar coba a ese extraño caradura, un ligón con alucinante desparpajo, pero el tipo no se dará por vencido. A primera vista, no se puede decir que la propuesta de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña sea lo que se dice original, pues responde a la premisa más vieja del mundo: chico conoce chica una noche, parlotean, ligan, se acuestan... y por la mañana el hechizo se ha esfumado. Sin embargo, la apuesta se convierte en arriesgada cuando consideramos los mínimos elementos con los que han contado. En primer lugar se trata de una película de dos únicos personajes, interpretados excelentemente por Javier Pereira (Heroína, No tengas miedo) y Aura Garrido (Planes para mañana, El cuerpo), dos actores que en un "tête à tête" continuo demuestran un gran dominio del oficio, un aguante magnífico de la cámara; la puesta en escena es de sencillez apabullante, realista, cotidiana; y la estructura responde a lo que pudiera ser una obra en cuatro actos –o escenas– separadas por sendos fundidos en negro. Que algo así no aburra sino que interese tiene mucho que ver con la frescura y naturalidad que emanan de los diálogos y las miradas, el juego del cortejo, con silencios, risas, etc., que suenan verosímiles, aunque algunas situaciones resulten forzadas. El caso es que el espectador no sabe nada de los personajes y poco a poco sus mundos, sus intenciones, interesan. De fondo Stockholm nos interpela duramente por el mal y el bien que hacemos jugando frívolamente con el corazón y los sentimientos de las personas. La gente no es de usar y tirar. Al fin y al cabo el amor no es un juego y equivocarse puede causar daños permanentes.

5/10
En casa

2020 | En casa | Serie TV

Antología compuesta por cinco relatos que otros tantos realizadores españoles han filmado durante la cuarentena del coronavirus de la primavera de 2020, respetando las reglas del estado de alarma. Esto implica que han sido rodados con cámaras de móviles de última generación, sin muchos medios, en las propias casas donde los actores han pasado el confinamiento. Para tratarse de un proyecto improvisado, puesto en marcha con poco margen para estrenarse antes de la vuelta a la vida cotidiana, tiene cierto interés, y supera con creces a la comedia Diarios de la cuarentena, emitida por TVE. Resulta inevitable, en este tipo de trabajos corales, que algunos segmentos (de entre veinte y cuarenta minutos de duración) tengan más interés que otros, pero aquí las diferencias de nivel son notables. Destaca Una situación extraordinaria, primera de las piezas, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que coquetea con el género fantástico. Un día, Sara baja a la compra, pero cuando regresa, Carlos, su marido, empieza a sospechar que puede no ser ella, pues se comporta de forma extraña. El director de Stockholm crea cierta tensión, y cuenta con un buen trabajo de Marta Nieto, protagonista de Madre, pero por desgracia se ha visto obligado a darle la réplica él, y se nota que no es actor profesional. Elena Martín, con un único largometraje en su filmografía, Júlia ist, compone el más prescindible, Mira este vídeo de gatitos, donde un grupo de veinteañeros se encierra en una nave industrial con varios mininos. Intenta tener un tono lírico, pero resulta más bien desconcertante. Leticia Dolera dirige, escribe y protagoniza Mi jaula, sobre una mujer encerrada en solitario, que recibe llamadas de su novio, pero éste resulta ser más controlador de lo que esperaba. La realizadora de Requisitos para ser una persona normal capta el interés, y se luce con algunos planos oníricos, pero pronto queda claro que, fiel a su vocación de gurú feminista, ha querido dar un mensaje sobre el peligro de la violencia machista, que parece promovido por el Ministerio de Igualdad del gobierno. En Viaje alrededor de mi piso, Carlos Marques-Marcet adapta libremente la novela “Viaje alrededor de mi cuarto”, de Xavier de Maistre, con una mujer que recorre diferentes rincones de su piso, revisando los objetos que encuentra en ellos. Supone la apuesta más reflexiva, y está bien fotografiada y montada, por lo que absorbe al espectador, aunque tiene trampa, pues incluye secuencias que el cineasta había grabado previamente. Por último, en Así de fácil, Paula Ortiz desarrolla en blanco y negro la historia de Marta, que se dispone a pasar la pandemia con su perro, pero que en el último momento se ve obligada a acoger a Nuria, cuya pareja ha decidido romper la relación. La autora de La novia imprime un tono fresco, y saca tajada a dos buenas actrices, Celia Freijeiro y Julia Castro, pero no tiene la gracia que pretende lograr, el guion es un tanto arbitrario y resulta frívola su visión de las relaciones sentimentales, con personajes obsesionados por la sexualidad.

5/10
Antidisturbios

2020 | Antidisturbios | Serie TV

Seis antidisturbios ejecutan un desahucio en el centro de Madrid que se complica y un hombre acaba muriendo. Un equipo de Asuntos Internos será el encargado de investigar los hechos y los seis antidisturbios se enfrentan a una acusación de homicidio imprudente. El grupo de agentes busca una salida por su cuenta que acaba separándolos y, finalmente, complicando aún más la situación. Laia, una de las agentes de Asuntos Internos, se obsesiona con el caso y acaba descubriendo que, tras ese desahucio malogrado, hay mucho más.

Madre

2019 | Madre

En 2007 Rodrigo Sorogoyen rodó un corto tremendamente eficaz e impactante, titulado igual que este film, Madre, que entre otros logros fue nominado al Oscar. Transcurría casi en su totalidad en el interior de un apartamento, donde Elena, una angustiada madre, separada, mantenía contacto telefónico con su hijo pequeño Iván, el padre le había dejado solo en una playa desierta, donde se adivinaba que corría peligro, por la aparición de un extraño, tal vez un pervertido. Ahora Madre debería titularse “Madre 2”, porque viene a ser la secuela de ese corto. Lo que ocurre es que esta nueva Madre puede permitirse el lujo de engullir el corto, que se convierte en prólogo o detonante de la nueva trama, vuelto a rodar, eso sí, con la misma actriz, la murciana Marta Nieto. La idea es dar respuesta a la pregunta de qué fue de esta madre, tras la tragedia de la desaparición de su hijo, sobre todo en lo relativo a restañar sus hondas heridas afectivas. Para ello nos trasladamos diez años después del suceso a la pequeña población playera donde el pequeño fue visto por última vez, allí, en el País Vasco francés, Elena se ha afincado, trabajando como encargada de un pequeño restaurante, con la secreta esperanza de volver a ver un día a su pequeño. Ahora que ha conocido a Joseba, ese nuevo amor podría permitirle pasar página. Pero la llegada con su familia de un veraneante francés, Jean, un adolescente con la edad que ahora tendría su hijo, produce una conmoción y maraña de complejos sentimientos en Elena. Quizá la pega del nuevo film escrito por Sorogoyen con su habitual coguionista Isabel Peña es haber hecho un largo muy largo, donde las complicaciones amorosas pueden ser algo retorcidas, mientras se juega la carta de la ambigüedad, no siendo muy explícitos acerca de lo que bulle en la cabeza de los personajes, toca al espectador imaginarlo. ¿Ve Elena en Jean un sustituto de su hijo, o aquello es algo más… “complicado”? ¿A Jean le da pena “la loca de la playa” –así han conocido a Elena durante años los lugareños–, o se ha despertado un amor adolescente por una hermosa mujer madura, que en efecto, podría ser su madre? Las dudas planean en la narración, pero entretanto no acaba de convencer la actitud de Joseba como convidado de piedra, o la de la familia de Jean, pintados como burgueses timoratos que no expresan a las claras lo que piensan, hasta que llegue el momento de explotar. El director sigue demostrando que es muy potente visualmente, su cámara sabe aprovechar el gris paisaje playero, que contagia al espectador el “mood” triste de la protagonista, que se está iluminando por un nuevo “sol” levemente. Y dirige bien a los actores, que resultan convincentes, tanto Nieto –tremenda la escena con su ex marido, donde destila toda su amargura–, como el recién llegado Jules Porier, o el veterano todoterreno Álex Brendemühl.

6/10

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