Empiezan las vacaciones en serio, pero el buen cine se resiste a tomarse días de asueto. Se estrenan en el entrante fin de semana interesantes películas, y te invitamos a tomar una fruta de “El peral salvaje”, aunque si no te atreves con el cine de autor –deberías–, tienes otras opciones.
Lo primero es lo primero. Son tres horas, sí, y es cine turco, con actores que la mayoría del público desconoce. Pero es una joya con mayúsculas, poética y conmovedora. Se buscan espectadores atrevidos y con deseos de cultivar el buen busto para ver la imprescindible El peral salvaje, de Nuri Bilge Ceylan, sobre un joven prepotente y aspirante a escritor, que en su retorno al hogar, emprende el camino de la maduración.
Y en fin, no quiero dejar de recomendar un documental maravilloso, El gran Buster, me encantaría que gente joven lo viera y le entraran ganas de descubrir por primera vez el cine de Buster Keaton, tronchante de verdad. El cinéfilo y cineasta Peter Bogdanovich nos acerca maravillosamente al genial comediante.
Pero en fin, si vamos al cine supertaquillero que se disputará la primera plaza de la recaudación, intentado destronar a El rey león, tenemos la comedia familiar de Santiago Segura Padre no hay más que uno, simpática aunque no memorable; en cualquier caso, tiene su encanto ver al actor y director encarnando a un padre de familia numerosa, que debe afrontar unos días la ausencia de la madre. Por su parte Hobbs & Shaw: Fast & Furious, spin-off de la adrenalítica saga, da lo esperable, espectaculares escenas de acción, de peleas y sobre ruedas, y algún apunte humorístico, aunque el largo metraje acaba cansando, pero los fans de Dwayne Johnson y Jason Statham la disfrutarán, se supone.
Debuta en la dirección el actor Max Minghella y lo hace con un agradable drama musical adolescente con aspirante a triunfar en el mundo de la música, Elle Fanning. Alcanzando tu sueño quizá sea previsible, pero se deja ver.
Es cine español, pero rodado en inglés, Remember Me, sobre un tipo que finge tener Alzheimer para ingresar en la clínica donde está ingresada un antiguo amor de juventud y conocida actriz; podía ser divertida y entrañable, pero es el clásico ejemplo de cinta fallida, la cosa no funciona.
Más vale la pena acordarse de Rojo, película argentina multipremiada en San Sebastián, donde Benjamín Naishtat ofrece una especie de parábola sobre los males de su país, ambientando la trama en unos años 70 muy bien recreados. En cambio la cinta de Costa Rica El despertar de las hormigas, con feminismo demasiado obvio, no apasiona demasiado.
