La televisión puede usarse para manipular a la opinión pública, como en Cortina de humo donde, durante unas elecciones presidenciales, usan imágenes
La televisión puede usarse para manipular a la opinión pública, como en Cortina de humo donde, durante unas elecciones presidenciales, usan imágenes creadas por ordenador para inventar una ficticia guerra contra Albania. Tampoco tiene muchos escrúpulos Russ (John Travolta), hombre del tiempo de una cadena que manipula la lotería en Combinación ganadora. A veces se pueden rodar falsos noticieros con buenas intenciones, como en Good Bye, Lenin!.Capricornio Uno y el falso documental El otro lado de la luna plantean una inquietante hipótesis: ¿y si el hombre no ha llegado a la Luna y todo es un montaje? Por cierto, que la llegada del hombre a este astro no se habría podido retransmitir si no hubiera sido por la gigantesca antena australiana de La luna en directo.
También gira en torno a la manipulación Quiz Show, la historia de un concurso amañado, narrada por Robert Redford en su faceta de director. Igualmente se basaba en una historia real El dilema, sobre un ejecutivo tabaquero que denuncia en televisión prácticas abusivas de la industria del humo, y la reciente Buenas noches y buena suerte, que narra el enfrentamiento entre el periodista Murrow y el senador McCarthy. También ocurrió lo que narra Man on the Moon, aunque la vida del estrafalario cómico Andy Kaufman, inteprretado por Jim Carrey, resulta difícil de creer.
No es el único cómico de la tele retratado en pantalla. Tanto La pareja chiflada como la española Muertos de risa, giran en torno a parejas de humoristas. En El rey de la comedia, cinta injustamente olvidada de Scorsese, Robert De Niro secuestra a un famoso comediante, interpretado por el mítico Jerry Lewis, para poder salir en un programa.
El cine también se ha anticipado a esos reality shows que hacen furor. Jim Carrey protagonizaba la profética El show de Truman, antes de que los concursantes de la primera edición de El gran hermano hicieran el primo por televisión e incluso invadieran los cines con El gran marciano. Y en España tuvimos un curioso precedente, con el inigualable José Luis López Vázquez, que sin saberlo es el protagonista de un curioso programa, en El elegido. Las cámaras seguían durante las 24 horas del día a Matthew McConaughey, en EdTv, y a Robert De Niro y Eddie Murphy, dos policías en Showtime. Varios concursantes se encerraban en una casa con psicópata incluido, en Halloween Resurrection –si bien el concurso se transmitía por internet–. Y Jordi Mollà trató el mundillo de los programas más escandalosos en No somos nadie, su fallido debut como director de largometraje.
