Entrevista con Leigh Whannell, director y guionista de “El hombre invisible"
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“He empezado tarde como director, pero estoy recuperando el tiempo perdido”

Entrevista con Leigh Whannell, director y guionista de “El hombre invisible"

Los apasionados del terror le tienen en mente, no sólo porque como guionista fue uno de los creadores de "Saw" e "Insidious", sino porque en esta última ejercía como actor interpretando a un parapsicólogo friki. Leigh Whannell ofrece una lección de cómo crear suspense en "El hombre invisible". Resulta ser un tipo bastante afable y dicharachero, con el que da gusto hablar de cine.

 

¿Por qué ha cambiado el punto de vista y ahora la protagonista es la víctima?

La idea fue surgiendo conforme iba reflexionando sobre el personaje. Quería que el film diera mucho miedo. Para ello era mejor si contábamos la historia desde la perspectiva de la víctima. Ser perseguida por un hombre invisible es una situación aterradora, porque no se sabe dónde está. Luego surgió la idea de que la protagonista fuese una mujer que trataba de escapar de una situación tóxica, y ello me llevó a hablar de violencia doméstica. Sentía que me faltaba algo, pero completó el trabajo la actriz, Elisabeth Moss, que aportó la visión femenina. Cada vez que íbamos a rodar una escena hablaba mucho con ella, y pudimos mejorar el libreto.

Leigh Whannell Elisabeth Moss¿Por qué la eligió como protagonista? ¿Qué más le ha aportado?

Por su talento. Algunos actores son conocidos por su capacidad de interpretación, como Meryl Streep, Dustin Hoffman o Javier Bardem, otros por su físico, otros porque consiguen hacer reír, o por su carisma. En el caso de Elizabeth Moss, destaca porque puede sacar adelante cualquier tipo de papel. Sin ella, habría sido un film más comercial, gracias a ella he logrado una mayor profundidad. Hace tan especial la película como si Meryl Streep hubiera rodado un film de terror.

¿Ha tomado como referencia el cine clásico?

Me gustaba sobre todo la idea de seguir la estela de Alfred Hitchcock, referencia habitual en todos los thrillers actuales. Éste no iba a ser una excepción, así que antes de rodar revisité algunas de sus películas para encontrar su ausencia. Pero también Luz de gas, de George Cukor, y La mujer pantera, de Jacques Tourneur, porque es el modelo de película en la que aterra más lo que no se ve. En la fotografía, El hombre invisible tiene influencias más modernas.

Ha contado con un presupuesto ajustado. ¿Ha tenido que renunciar a algún elemento por falta de dinero?

En mi anterior trabajo, Upgrade, que era de ciencia ficción, tuve que renunciar a muchas ideas. De tener más dinero, habría metido más efectos visuales, y más explosiones. Pero en este caso, partía de un guión más contenido, y con lo que tenía me ha sido suficiente para todo lo que tenía que rodar. No tengo ninguna queja.

¿Ha revisado las anteriores versiones de El hombre invisible antes de rodar?

Volví a ver El hombre invisible, de 1933. Pero no quise repetir el visionado de El hombre sin sombra, para que no me influyera, ni de otras versiones, casi he fingido que no existían. Cuando vi en su día el film de Paul Verhoeven pensé que tenía revolucionarios efectos visuales.

Yo quería darle un enfoque distinto a mi película, sin tantos efectos y acción. Buscaba un tono más clásico.

Resultan llamativos los decorados. El film transcurre en su mayor parte en dos casas, una es una fortaleza, la otra más acogedora. ¿Pensó que serían así en el guión o ha sido todo labor de la dirección artística?

Estaba perfectamente definido todo eso en el libreto. La residencia de Adrian Griffin, el villano, tenía que ser muy fría, como una cárcel. La otra tenía que ser cálida. No es una película en la que el diseño de producción haya sido muy importante, como en Star Wars o Juego de tronos, pero cada escenario tenía que tener personalidad propia, así que el equipo dedicó mucho tiempo a perfilar los detalles. No encontramos la casa hospitalaria que queríamos para James, el personaje que acoge a la protagonista, así que tuvimos que construirla.

El film logra asustar. ¿Tiene usted miedo alguna vez en la vida real y por eso sabe cómo provocarlo?

Soy muy asustadizo. Como creador, siempre pienso en lo que dice Stephen King: “Si no te puedes asustar tú, ¿cómo vas a asustar a tus lectores?”

¿Le gusta más rodar sus propios guiones que obras ajenas?

Prefiero redactar yo mismo el guión, por varios motivos. Me resulta muy divertido el proceso de elaboración, más que interpretar el guión de otra persona, porque disfruto de la creación. En mi opinión, escribir el guión y dirigir son partes del mismo trabajo. Por eso toda película que ruede partirá de un libreto escrito por mí mismo.

¿Cuál ha sido su reacción al enterarse de que Chris Rock iba a retomar la saga de Saw?

No he tenido ocasión de ver el film, Spiral Saw, todavía. Pero tengo bastante curiosidad sobre qué habrá hecho Chris Rock, que al parecer no sólo es el protagonista, sino también guionista y productor ejecutivo. Le conocí hace unos años durante una fiesta en Los Ángeles, y me dijo que era un gran fan de la saga. Yo pensaba que era una broma. Nunca imaginé que iba a llegar tan lejos como para resucitar la franquicia.

Resulta curioso que una película pueda tomar vida propia, y que otros autores se ocupen de continuaciones. Me siento agradecido a la saga de Saw, porque gracias a ella arrancó mi carrera, y también la del realizador James Wan. La filmamos pensando que iba a terminar directamente en las estanterías del videoclub, pero fue un gran éxito. Es increíble que se haya convertido en la Pesadilla en Elm Street, de los ‘millennials’. Pero yo ahora siento la necesidad de rodar cosas distintas.

El hombre invisible 1Lleva veinte años en el ‘show business’, pero hace sólo cinco años que dirige. ¿Por qué ha tardado tanto tiempo en dar el salto?

Cuando ingresé en la escuela de cine pensaba convertirme en realizador. Pero tras conocer allí a James Wan llegué a la conclusión de que iba a funcionar muy bien que yo escribiera y él dirigiese. Es una industria muy complicada, así que pensamos que íbamos a abrirnos camino mejor formando tándem. Así fue, por lo que yo estaba muy satisfecho con mi puesto de guionista.

Hasta que él dio un giro a su carrera y anunció que iba a dirigir una entrega de Fast & Furious, la siete, la ocho… ¡o la nueve! Desde entonces tomamos rumbos diferentes. Casi sufrí una crisis de identidad, porque me preguntaba que quién era yo sin James. Después me ofrecieron debutar como realizador con Insidious: Capítulo 3. Gracias a esa experiencia descubrí que me encantaba dirigir. Aunque he empezado tarde en esta faceta, quiero pensar que estoy recuperando el tiempo perdido. Pienso que tengo mi propio estilo y personalidad como director.

Se le ha comparado a usted con John Carpenter, porque ha aprovechado el cine de terror para hablar de temas serios, en concreto el acoso sexual. ¿Qué le parece este realizador?

John Carpenter es uno de mis directores favoritos. Algunos de sus trabajos han aguantado muy bien el paso del tiempo, como La noche de Halloween y La cosa. No son producto de su tiempo, son grandes clásicos. Me gustaría que mis películas siguieran siendo actuales dentro de veinte o treinta años.

Está a punto de dirigir el remake del film de este autor 1997, rescate en Nueva York. ¿Es cierto que va a fichar a Wyatt Russell, hijo del protagonista original, Kurt Russell, para encabezar el reparto?

Quizás se ha publicado en prensa muy prematuramente esa noticia, porque todavía no hemos cerrado el contrato. Aún estamos en conversaciones. Para rodar esta película quiero ir con mucho cuidado. Es un caso diferente al de El hombre invisible, que tiene una larga historia, pues el personaje procede de una novela del XIX, y después ha habido varias versiones y filmes similares. Esto me ha dado mucha libertad para llevarla a mi terreno y estirar la historia a mi antojo.

En cuanto a 1997, rescate en Nueva York, es un film más reciente; para muchos fans forma parte de su infancia, y también de su subconsciente. Si lo hago mal, la gente puede atacarme fácilmente. De hecho, podrían ponerse a la defensiva. Tengo que rodar algo muy especial, para que no sea como Desafío total (Total Recall), Noche de miedo (Fright Night) y otros remakes insulsos recientes.

Puedes leer aquí la entrevista con Elisabeth Moss, protagonista del film.

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