El actor ganador del Goya por “Tarde para la ira” Manolo Solo ha muerto a causa de un cáncer a la edad de 62 años. La noticia me deja particularmente impactado porque hace apenas poco más de un año nos visitó en las oficinas de Decine21 para grabar la primera entrega de nuestro videopodcast “¿Hablas conmigo... DECINE?”, no podíamos arrancar con mejor pie.
Fue una conversación entrañable, en la que Manolo Solo enseguida se estableció un clima de confianza, el encuentro estaba motivado por el estreno de uno de sus mejores filmes, Una quinta portuguesa, de 2023, donde era protagonista absoluto, daba vida a un profesor de geografía que queda desubicado y en crisis por el inesperado abandono de su mujer.
Manuel Jesús Fernández Serrano, su auténtico nombre, nació en Algeciras en 1964 y escogió el apellido artístico “Solo” como una forma de distinguirse ya que sus apellidos era bastante comunes. Sus padres, maestros, le animaron a estudiar pedagogía, para tener algo seguro con lo que ganarse la vida, aunque a él lo lo que gustaba era la interpretación. Pero realmente no llegó a ejercer la docencia, su profesor de película es pura ficción. Estudió en el Instituto del Teatro de Sevilla y empezó sus primeros pasos profesionales actuando en el escenario, al principio la idea de estar en el cine “era pura quimera”, no creía que fuera a lograrlo. También volcó su creatividad en la música, y fue voz y guitarra de varias bandas de rock e indie en la escena sevillana.
Su hoja de ruta fue ir poco a poco, haciendo personajes secundarios, con títulos como El traje (2002) y 7 vírgenes (2005), a las órdenes del también andaluz Alberto Rodríguez, que entonces empezaba también, más adelante también le reclamaría para La isla mínima (2014) y las series La peste (2017) y Anatomía de un instante (2025), donde dio vida al teniente general Gutiérrez Mellado. Fue escalando hacia directores importantes, como el debutante Manuel Martín Cuenca –La flaqueza del bolchevique (2003), que luego haría con él Caníbal (2013)– Guillermo del Toro –El laberinto del fauno (2006)–, Daniel Monzón –Celda 211 (2009)–, Fernando León de Aranoa –Amador (2010), más tarde le requirió para El buen patrón (2021)–, y estuvo en superproducciones ambiciosas como las adaptaciones de las novelas de Dolores Redondo, El guardián invisible (2017), Legado en los huesos y El silencio de la ciudad blanca (2019), donde demostraba su buen hacer, aunque era roles secundarios.
No dudaba en señalar Tarde para la ira (2016), debut en la dirección de Raúl Arévalo, como la película que puso un foco sobre él, el merecido Goya que obtuvo hizo que se fijaran en él. Me comentaba Solo que a él le pasa algo parecido, que ve películas donde le llama la atención una interpretación y enseguida trata de identificar de quién se trata, y qué otras películas tiene, “porque los había visto en otras películas y no había caído en quienes eran”. Él se benefició de ese efecto y aseguraba: “estoy contento con esta nueva etapa en que me están llegando al fin papeles protagonistas, espero que dure”. A medida que surgen posibilidades para elegir “he afilado el morro” y “he procurado ser selectivo”, “siento que tengo una responsabilidad en el camino por donde ahora voy”. No han faltado el dolor y la decepción cuando algo asomaba en el horizonte y luego no se materializaba, pero con humildad y profesionalidad ve lo mejor, “creo que todo eso me ha fortalecido”. De su papel en Una quinta portuguesa, explicaba que él no es como su personaje, “creo que soy una persona mucho más expresiva, a nivel gestual y verbal. En mi carrera he tenido que dosificar mi energía.” Su otro grandísimo film Cerrar los ojos, es también una película de búsqueda de uno mismo, y le permitió trabajar con el maestro Víctor Erice. Describía su personaje de director de cine investigador como “un demiurgo, que lo intenta traer [al personaje de José Coronado] de la ausencia a la presencia.”
Verdaderamente, tanto en series como en cine, Solo estuvo en producciones muy, muy interesantes. Por destacar algunos títulos, señalemos los de 30 monedas (2020), La Fortuna (2021) y Celeste (2024).
