Su filmografía abarcó desde el terror sobrenatural hasta la comedia negra y el drama criminal, aunque se le recuerda sobre todo por "Al final de la escalera", protagonizada por George C. Scott. El director de cine húngaro-británico Péter Medák ha fallecido el 27 de octubre en Los Ángeles a los 88 años, según ha confirmado su familia a medios estadounidenses. A lo largo de seis décadas de trayectoria, dirigió 27 largometrajes y trabajó también extensamente en televisión, donde se puso detrás de las cámaras en series como "The Wire", "Breaking Bad", "House" y "Hannibal".
Nacido el 23 de diciembre de 1937 en Budapest, Hungría, en el seno de una familia judía, la infancia de Péter Medák estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial, durante la que tuvo que esconderse con los suyos para escapar de la persecución. Tras la guerra, la llegada del régimen comunista volvió a complicar la situación familiar: su padre, Gyula Medák, fabricante textil, fue encarcelado por su condición de empresario y su hermano murió. Desde muy pequeño sintió fascinación por el cine. Según recordó en una entrevista, una tía le regaló a los ocho años un proyector de 35 milímetros accionado a mano y una tira de película. Aquella experiencia fue el comienzo de una pasión que terminaría convirtiéndose en profesión. "Me convertí en un observador, mirando a través de aquella increíble cerradura de nuestro apartamento", explicó al evocar su infancia y las horas que pasaba viendo películas una y otra vez.
En 1956, con 18 años, huyó de Hungría durante la revolución contra el régimen comunista y se instaló en Inglaterra. Apenas hablaba inglés y tuvo que empezar desde abajo en la industria cinematográfica. Gracias a los contactos de su tía Lotte Medák, cantante de ópera, consiguió entrar como aprendiz en Associated British-Pathé. Allí se familiarizó con distintas tareas técnicas y, posteriormente, trabajó en estudios como Elstree, Pinewood y Shepperton. Fue ayudante de dirección en películas como El gran robo (1961) y El fantasma de la ópera (1962), y colaboró con cineastas como Fred Zinnemann y David Lean. También tuvo ocasión de observar trabajar a Alfred Hitchcock durante el rodaje de Marnie, la ladrona. Años después, Péter Medák recordaba la precisión del maestro británico: dibujaba previamente cada plano y apenas necesitaba dar indicaciones a los intérpretes.
En 1963, Péter Medák firmó un contrato con MCA Universal Pictures para dirigir películas y producciones televisivas. Cuatro años después, Paramount Pictures le ofreció la oportunidad de dar el salto al largometraje. Su debut, Negatives (1968), fue un drama protagonizado por Glenda Jackson. En 1972 dirigió dos adaptaciones de obras teatrales que consolidaron su reputación: A Day in the Death of Joe Egg, con Alan Bates, y La clase dirigente, sátira protagonizada por Peter O'Toole que compitió en el Festival de Cannes y proporcionó al actor una nominación al Oscar. Péter Medák recordó posteriormente que sus tres primeras películas habían sido "la perfección absoluta" para él como joven director.
Su carrera sufrió un importante contratiempo con Un fantasma al sol de mediodía (1974), una comedia de piratas protagonizada por Peter Sellers y Spike Milligan. El rodaje en Chipre estuvo plagado de problemas, desde el hundimiento del barco construido para la película hasta los conflictos con Peter Sellers, cuyo comportamiento dificultó el trabajo del equipo. La producción se disparó de presupuesto y la película no llegó a estrenarse comercialmente en salas en su momento. Péter Medák la describió años después como "el mayor desastre de mi vida". En 2018 regresó a aquella experiencia con el documental The Ghost of Peter Sellers, en el que reconstruyó los avatares de un rodaje que marcó su trayectoria profesional.
En 1980 recuperó el reconocimiento con Al final de la escalera, película de terror sobrenatural protagonizada por George C. Scott, que interpretaba a un compositor instalado en una casa encantada. El filme, distinguido con ocho premios Genie, incluido el de mejor película, se convirtió en una obra de culto. Martin Scorsese la ha incluido entre sus películas de terror favoritas. Péter Medák explicó que su regreso al cine con esta historia de fantasmas fue especialmente importante para él. "Mi verdadero regreso comenzó con Al final de la escalera", afirmó en una entrevista concedida en 2020.
Durante los años siguientes alternó el cine con la televisión y abordó géneros muy diferentes. Dirigió la comedia Zorro, el zorro gay (1981), episodios de Cuentos de las estrellas y de la nueva versión de La dimensión desconocida, además de películas para televisión. En 1990 estrenó Los Kray, retrato de los hermanos gemelos Ronald y Reginald Kray, dos conocidos gánsteres del Londres de los años cincuenta y sesenta, interpretados por Gary Kemp y Martin Kemp, integrantes del grupo Spandau Ballet. La película le valió el premio al mejor director de los Evening Standard. Al año siguiente realizó Let Him Have It, drama basado en el caso real de Derek Bentley, un joven ejecutado en 1953 por el asesinato de un policía pese a que no había sido él quien disparó.
En 1993 dirigió Doble juego, thriller protagonizado por Gary Oldman, Lena Olin y Annabella Sciorra, y posteriormente se puso al frente de películas como Pontiac Moon (1994), El jorobado de Notre Dame (1997), con Mandy Patinkin, y Species II (1998). También adaptó David Copperfield para televisión en 2000. Su trabajo en la pequeña pantalla fue especialmente abundante: dirigió episodios de Homicide: Life on the Street, The Wire (Bajo escucha), House, Breaking Bad y Hannibal, entre otras series. Sobre su experiencia en Homicide, destacó la influencia que tuvo en su manera de trabajar, al sustituir los movimientos de cámara meticulosamente planificados por una puesta en escena más espontánea. Consideraba que aquella producción había cambiado sus métodos como director.
Su última película acreditada fue precisamente The Ghost of Peter Sellers, el documental de 2018 en el que revisó uno de los episodios más difíciles de su carrera. Péter Medák estuvo casado con Katherine La Kermance, fallecida en 1972; con la actriz británica Carolyn Seymour, de quien se divorció en 1984; y con la cantante de ópera Julia Migenes, con quien estuvo casado entre 1988 y 2003. Tuvo cuatro hijos y cinco nietos. Hasta el final de su vida mantuvo su vínculo con el cine y la televisión, una profesión a la que dedicó más de seis décadas. En una de sus reflexiones sobre el oficio, resumió así su relación con la dirección: "Si llevas la dirección en la sangre, nunca dejas de dirigir".
