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Wim Wenders inaugura el Festival de Cine con Alicia Vikander y James McAvoy

San Sebastián 2017, día 22: inmersión total

Y llegó el gran día. Hoy arranca la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián, que se prolongará hasta el próximo 30 de septiembre. 18 películas se disputan la codiciada Concha de Oro, que otorgará un jurado presidido por el actor John Malkovich.

San Sebastián 2017, día 22: inmersión total

¿Cuándo empieza un festival? La inauguración oficial tendrá lugar esta noche, con gala presentada por Anne Igarteburu y Leticia Dolera, que responderá al lema “El cine invade la ciudad”, pero ya desde las diez de la mañana las proyecciones han comenzado a sucederse. Cerca de dos centenares de películas agrupadas en las distintas secciones, donde se presta atención primordial, por supuesto a la sección oficial competitiva, con las películas que aspiran al galardón más conocido, la Concha de Oro.

Pero también congregan a mucho, mucho público las Perlas de otros festivales, la selección de películas iberoamericanas de Horizontes Latinos, la sección de Nuevos Directores, la zona abierta Zabaltegi. Siguen con fuerza las secciones temáticas de Cine Culinario y Savage Cinema, y la retrospectiva a un director clásico, este año el autor de obras maestras como El mensajero Joseph Losey.

Y luego están por supuesto, los premios Donostia, que este año recaen en Ricardo Darín, Monica Bellucci y Agnès Varda.

Primeras películas a competición

Submergence 1Albert Einstein es un genio absoluto de la ciencia. Pero se considera en torno a 1915 su época más creativa, con sus experimentos visuales que le permitieron formular la naturaleza también material de la luz y la teoría de la relatividad general. Por supuesto siguió siendo grande, pero ya no fue lo mismo. Con los directores de cine ocurre lo mismo, o al menos eso podría decirse de Wim Wenders tras el visionado de su último trabajo, Inmersión, que inaugura el Festival. Esto no es París, Texas o El cielo sobre Berlín, de hace tres décadas, pero se nota que hay un buen cineasta detrás, con un enorme dominio de la cámara. Y que le interesa la historia que tiene entre manos.

El amor obliga con frecuencia a sumergirse en las profundidades, lugares oscuros, el hades. Es lo que les ocurre a James y Danielle, que se conocen y enamoran en un hotelito idílico en la costa normanda. Ella es biomatemática que investiga en las profundidades del océano los orígenes de la vida, y a la que aguarda la inmersión en un pequeño submarino, junto a otros dos colegas, al fondo del mar, con riesgo de su vida, hay que recabar datos en una zona donde si algo sale mal, no habrá rescate posible. Él también debe sumergirse en aguas oscuras, las del yihadismo. Espía del servicio secreto británico, con la tapadera de experto en potabilización del agua, será capturado por terroristas radicales que le someten a mil vejaciones para que confiese su identidad. En uno y otro caso, la fe y el amor, al otro, a la otra, al trabajo, al mundo, les sostiene.

Se trata de una película bien realizada, que advierte acerca de dos amenazas bien concretas ante las que el mundo no puede cerrar los ojos, el cambio climático y el cuidado del planeta, y el fanatismo del islam radical. Wenders alterna con acierto el tiempo compartido de los protagonistas, con los pasajes de la separación forzosa que luego viven, en que uno y otra sufren por no poder verse mientras se enfrentan a duras pruebas, aunque vivan una especie de singular comunión, la que permite el amor. Los actores, Alicia Vikander y James McAvoy, saben plasmar bien esas emociones.

alanisEn un registro muy distinto se mueve la cinta argentina Alanis, en que se deja fuera cualquier concesión al preciosismo, la opción es una estética lumpen para describir dos días en la vida de una joven prostituta, madre de un niño de año y medio. La intervención de la policía en el piso en el que desarrollaba su actividad con otra compañera, obliga a reajustarse: hay que dejar el niño con una amiga, buscar trabajos ocasionales hasta poder volver a lo que solía.

La película de Anahí Berneri resulta cansina en lo que se diría titánico empeño por explicarnos de dónde viene la expresión “pasarlas putas” para señalar que alguien atraviesa serias dificultades. El plano de casi cinco minutos de Sofía Gala Castiglione con un cliente resulta agotador. Sólo la presencia del niño invita a la esperanza de que tal vez todavía sea posible preservar en él algo parecido a la inocencia, aunque sea poco probable en el ambiente en que la protagonista se desenvuelve.

Travelling por todas las películas a concurso

Si tenemos que hacer un rápido travelling por las películas que componen la sección oficial competitiva, resulta claro que no hay muchísimos nombres de celebridades. Dentro del cine estadounidense, tenemos un esfuerzo de James Franco doble, como director y actor, en el que le acompaña su hermano Dave en el capítulo interpretativo, El artista desastre viene a contar cómo se hizo una de esas películas catalogadas como “la peor de la historia”, aunque en este apartado siempre hay competencia, las hay en verdad malas, muy malas. La otra muestra de cine del país presidido por Trump se titula Sollers Point, la dirige un tal Matt Porterfield, y sigue a un ex convicto que vuelve a su barrio en Baltimore.

Resulta abrumador el dominio del cine europeo. Entre estos títulos hay 3 españoles con opciones para llevarse premio. Destaca El autor, de Manuel Martín Cuenca, un cineasta que ya estuvo en San Sebastián con Caníbal, y que ahora adapta una novela de Javier Cercas, sobre el tema de la creación literaria. Tampoco son nuevos en el festival los responsables de Handia, que habla a modo de cuento sobre el hombre más alto del mundo, Aitor Arregi y Jon Garaño presentaron hace un par de años Loreak. Además está La vida y nada más, de Antonio Méndez Esparza, que ha rodado en Estados Unidos una historia intimista sobre la responsabilidad familiar de un afroamericano. También es coproducción española la película que inaugura el festival, Inmersión, pero detrás tiene al director Wim Wenders, además de dos protagonistas muy internacionales, James McAvoy y Alicia Vikander. Pero si se trata de señalar el cine hablado en español, también deberíamos contar con dos cintas argentinas, Una especie de familia, donde Diego Lerman nos habla de los llamados nuevos modelos de familia, y Alanis, las tribulaciones de una prostituta madre de una niña, que dirige Anahí Berneri.

Francia siempre está muy bien representado en San Sebastián. Llama la atención la presencia de los responsables de aquel fenómeno llamado Intocable, Olivier Nakache y Éric Toledano presentan a concurso Le sens de la fête, cuyo punto de partida, una boda desde el punto de vista de los profesionales de la celebración, resultan sugerente. Además está El dolor, de Emmanuel Finkel, que explora en la experiencia en la Francia ocupada por los nazis de la escritora Marguerite Duras, a la que da vida Mélanie Thierry. En el otro espectro de las emociones, nos aguarda la comedia satírica Ni jueza ni sumisa, que explora en la trastienda real del juzgado dirigido por una mujer. Y en fin, coproducida por Francia y con actores franceses, pero con director japonés, Nobuhiro Suwa, la única cinta oriental a concurso se titula El león ha muerto esta noche, que mira a la madurez y a la infancia, a través de un actor mayor, que vive en la casa que antaño ocupó su amada.

Y más cine europeo. Dos películas rumanas, una de dos horas y media, esperemos que merezca la pena seguir a la familia protagonista de Pororoca, cinta que dirige Constantin Popescu. Por su parte Soldados, relato de Ferentari, describe un romance homosexual. Y de Grecia, Love Me Not, de Alexandros Avranas, cuenta una historia de madre de alquiler que deviene en thriller.

Cine alemán de un director que últimamente sólo rodaba en Hollywood, Robert Schwentke aspira a la Concha de Oro por El capitán, una historia de impostor en la época nazi, cuando está a punto de terminar la Segunda Guerra Mundial. También es de época, pero anterior, la coproducción de Alemania y Austria Licht, de Barbara Albert, en que un curandero podría curar a una pianista ciega, pero a cambio de perder su talento musical. Y alemanes y polacos coproducen Más allá de las palabras, otra película con mujer tras la cámara, Urszula Antoniak, en que un joven quizá logre reconectar con su padre.

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