Es corriente que el protagonista de un film aparezca por un plató televisivo como Tom Hanks , en Forrest Gump , entrevistado con John Lennon , o el
Es corriente que el protagonista de un film aparezca por un plató televisivo como Tom Hanks, en Forrest Gump, entrevistado con John Lennon, o el sarcástico protagonista de American Splendor, que se convierte en colaborador de un `late night´. También visita un plató, pero en esta ocasión para asesinar al presentador, el siniestro terrorista enmascarado de V de Vendetta. Si el presentador es más popular que el mismísimo presidente de los Estados Unidos, únete a él, como hace Dennis Quaid, acudiendo al programa de Hugh Grant, en American Dreamz. Y es que en un plató pueden ocurrir todo tipo de vicisitudes, como prueba la entrañable Historias de la televisión, de Sáenz de Heredia.
También puede pasar cualquier cosa en el rodaje de una teleserie, como se comprueba en la hilarante Escándalo en el plató, y en Embrujada, donde la actriz que hace de bruja (Nicole Kidman), resulta serlo de verdad. A veces, los espectadores llegan a confundir a los personajes de una serie con la realidad, como en Persiguiendo a Betty y Héroes fuera de órbita, mientras que en Pleasantville, Tobey Maguire y Reese Whiterspoon se teletransportan mágicamente a una serie clásica. El caso contrario, los personajes de un show salen al mundo real, ocurre en El gran Alberto. Y por intervenir en una telecomedia, algunos son capaces hasta de travestirse, como Dustin Hoffman en la inolvidable Tootsie.
Tanta aceptación como las series tienen los concursos, en los que se puede ganar Una noche con Sabrina Love, un viaje con la chica de tus sueños, como en la española Di que sí, o `la multiprocesadora´, curioso electrodoméstico de Historias mínimas. Hemos tenido incluso un presentador de un concurso que en realidad era un asesino de la CIA, en la surrealistaConfesiones de una mente peligrosa.
Incluso ha habido concursos futuristas, como ocurría en Permanezca en sintonía, y enPerseguido, donde el premio consistía en seguir con vida. Quienes quieran saber cómo será la tele del futuro, que echen un vistazo a Fahrenheit 451 (donde los libros desaparecen por una narcotizante televisión), Robots o Rollerball, donde se retransmitía un violento deporte.
