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10 secundarios del cine que molan más que los protagonistas

Hace unos días disfruté de "Gambito de dama", de Netflix, que no está nada mal, con un memorable trabajo de Anya Taylor-Joy.

10 secundarios del cine que superan a los protagonistas

Pero lo que más me gustó de la serie fue el comentarista de ajedrez mexicano, que apenas aparece un par de minutos en dos de los capítulos. Me cautivó que pese a lo aburrido que me resulta contemplar cómo otros juegan al ajedrez (prefiero ver hasta una competición de pesca)… ¡el tipo le daba a la cosa una emoción increíble! ¡Hacía el juego apasionante! Sí, señor… ¡pedazo de profesional! Me ha recordado a aquellas ocasiones en las que viendo un largometraje en el cine me ha venido a la mente que un personaje secundario se merecía más su propio largometraje que los propios protagonistas. He seleccionado 10 ejemplos:

breve encuentro1. Stephen Lynn, encarnado por un tal Valentine Dyall (muy conocido en su casa), en el clásico Breve encuentro. Este amiguete del doctor Alec Harvey (Trevor Howard) tiene una intervención mínima en el film, donde le prestaba la llave de su casa para que éste pudiera llevar ahí a Laura Jesson (Celia Johnson), una mujer casada con la que tiene una aventura. El genial Billy Wilder al ver la peli se quedó pensando “¿qué pasó con ese pobre tipo que prestó su hogar para que dos amantes le calentaran la cama? ¿No habría que rodar una peli sobre un desgraciado que presta su piso para que otros hagan el amor en él”. De ahí surgió El apartamento, una de mis películas preferidas.

inigo montoya2. Íñigo Montoya. Cuando lo que más se recuerda de La princesa prometida es la frase “Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir”, es que Mandy Patinkin realizó un gran trabajo en el film. Resulta especialmente memorable su duelo final. La frase de marras se ha convertido en ejemplo de la eficiencia comunicativa: Saludo cortés (Hola) + Presentación (me llamo Íñigo Montoya) + Motivo de la interacción (tú mataste a mi padre) + Expectativas surgidas de la comunicación (Prepárate a morir). Ideal para recordar cuando se escribe un mail o se acude a una entrevista de trabajo.

whiplash3. El profesor Fletcher. No se sabe muy bien si sus métodos son eficaces o se pasa tres pueblos, pero se recuerda Whiplash por el personaje de J.K. Simmons, tan admirable como odioso. No resulta extraño que ganara el Oscar al mejor actor de reparto y una treintena de premios más. Al parecer, le ayudó mucho con su papel que su padre trabajara como profesor en una escuela de música.

rizzo4. Rizzo. Confieso que en Grease, Sandy siempre me cayó mal… ¡menuda mojigata! Se merecía que Danny Zucko la hubiera dejado tirada, y que ni siquiera la mirase de nuevo a la cara tras el reencuentro en el instituto. No sé vosotros, pero yo siempre empaticé más con la líder de las Pink Ladies, interpretada por Stockard Channing, que se reía de ella: “¿Era tu amor verdadero y ni siquiera te metió mano?”. Muy fan de la canción que canta, “Look at Me, I’m Sandra Dee”, donde pone a caldo al personaje de Olivia Newton-John. Pese a parecer una tía dura, luego resulta ser bastante sensible, cuando está convencida de que puede haberse quedado embarazada. Me encanta su historia de amor con Kennickie, que acaba bien pese a que ella le tira un batido de fresa a la cara.

darth maul5. Darth Maul. En La amenaza fantasma todos los personajes son jedis perfectos, sin mácula, que hablan como seres sobrehumanos, por lo que resulta imposible empatizar con ellos, o el niño odioso y repipi Anakin Skywalker, que se supone que se convertirá en el Mesías de la galaxia. Así las cosas, roba la función con facilidad Darth Maul, que se ganó el corazón de los fans con su sable láser de dos filos. Para un acierto que tiene George Lucas en su segunda trilogía de Star Wars… ¡y el muy cafre le mata enseguida, dejando la sensación de que se le podía haber sacado más tajada!

carretera perdida6. El Hombre misterioso (Robert Blake), de Carretera perdida. Un tipo que da muy mal rollo, de extraña forma de hablar y sonrisa inquietante. Durante una fiesta se encuentra con Bill Pullman, al que pide que llame a su propia casa. “Yo estaré ahí y te contestaré”. Lo más terrorífico de esta surrealista cinta dirigida por David Lynch reside en que Pullman efectivamente llama… ¡y el tipo le contesta! Más de un espectador no durmió esa noche.


mejor actriz

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Hans Landa7. Hans Landa, en Malditos bastardos. “Lo que hace de mí un cazador de judíos tan eficaz es que, al contrario de la mayoría de los soldados alemanes, sé pensar como un judío, mientras que ellos sólo saben pensar como alemanes o, más exactamente, como soldados alemanes”, decía uno de los mayores hijos de Satanás que ha pasado por la gran pantalla. De mente privilegiada, el personaje que hizo popular al austriaco Christoph Waltz parecía decepcionado de no tener rivales a su altura, pero pese a su maldad, nunca perdía una sonrisa encantadora. “Si tuviera que decidir qué atributo comparte el pueblo alemán con un animal, diría que el instinto depredador de un halcón, pero si me preguntan diría que los judíos comparten los atributos de la rata”.

aliens vasquez 8. La soldado Vásquez se ganó mi corazón porque en Aliens, el regreso, un film lleno de frases memorables, tiene la mejor, cuando un marine con ganas de hacerse el duro le pregunta “¿alguna vez te han confundido con un hombre?” y ella responde “no, ¿y a ti?”. Paradójicamente, ahora se considera el film políticamente incorrecto porque está interpretado por Jenette Goldstein, una actriz no latina, y eso se ve con muy malos ojos. De hecho yo mismo seré cancelado por citarla.

el lobo de wall street9. Mark Hanna en El lobo de Wall Street. En 2013 tuvo lugar uno de los mayores milagros de los que hayamos sido testigos los cinéfilos. Tras años viviendo del cuento, en actuaciones de tres al cuarto, a Matthew McConaughey se le metió en la cabeza que podía interpretar de verdad, y además de un trabajo genial en True Detective, robaba la función en el film de Martin Scorsese, pese a que apenas aparecía en pantalla unos minutos en una única escena. Dudoso modelo de Jordan Belford (Leonardo DiCaprio), el tipo se golpea el pecho y tararea una canción mientras habla con él dejando al público boquiabierto.

sargento hartman10. El sargento Hartman, de La chaqueta metálica. Se notaba que el actor que le daba vida, R. Lee Ermey, había sido en la vida real instructor de marines. Mientras hacía la vida imposible al Recluta Patoso, y le ponía los pelos como escarpias a los espectadores, dejó frases memorables para el recuerdo: “¡Eres tan feo que podrías estar en un museo de arte moderno!”, “En Texas sólo hay vacas y maric*****. ¡Y tú no te pareces a una vaca!”, “Voy a hacer de ti un hombre aunque sea más difícil que encogérsela a los negros de El Congo”. ¡Mi ídolo!

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