Cuando acudo a la proyección para prensa del film de ciencia ficción "The Creator", un compañero me pregunta si se trata de una película de "Star Wars".
Al salir, algunos debaten qué conexión tiene la cinta con el universo creado por George Lucas, y con Luke Skywalker. De repente caigo en que el poster destaca que The Creator está dirigida por Gareth Edwards, responsable tambioén de Rogue One, una historia de STAR WARS. Y que tal y como lo pone esto último puede llamar a engaño. Se ha destacado mucho lo de STAR WARS. Nótese también los parecidos razonables entre las aeronaves que aparecen y los X-Wing de la famosa saga galáctica. Realmente no creo que los responsables de marketing quieran jugar a la engañifa, pero quién sabe. Eso sí, se han cuidado mucho de poner "del autor de Godzilla (2014)" porque... ¡menudo tostón! De la misma forma no publicitarán una de Steven Spielberg como "del responsable de Always y Amistad".
Además, estos días se representa en Madrid "Regreso a Howarts, el musical". No, no lo he escrito mal, pone Howarts, porque si hubieran puesto Hogwarts de inmediato serían denunciados por los propietarios de los derechos de Harry Potter. Esto se ha hecho toda la vida, no es la primera vez que se juega al engaño para vender una película. Abundan por ejemplo las comedias que en España incluyen la coletilla "como puedas" en el título, para remitir a Aterriza como puedas, pero que no tienen ni por asomo la misma gracia. Destacan por ejemplo Dispara como puedas, Espía como puedas, Esquía como puedas, Acampa como puedas, Asalta como puedas, Aprende como puedas y Mafia ¡Estafa como puedas!, donde parece que se hace referencia a traductores de títulos sin escrúpulos especialistas en la táctica "lleva espectadores al cine como puedas".
Se hacía por ejemplo en 1978 con Bruce Le contra los espíritus del saolin, donde los más perspicaces habrán captado que pone "Bruce Le", no "Bruce Lee", ya que se trata del nombre artístico de un tal King Lung Huang, a quien no conocía ni Tarzán, por lo que decidió aprovecharse de todo aquel que no 'lee' con demasiado atencion. La mujer murciélago (1968) presentaba en el cartel a la protagonista ataviada como la versión femenina de Batman. En España, un montaje recortado de la miniserie El misterio de Salem's Lot –la serie de vampiros dirigida por Tobe Hooper, que adapta la novela de Stephen King– se estrenó en cines como Phantasma 2, para que pareciera una secuela del film de Don Coscarelli, que lo había petado en las salas. Se nos vendió también en los videoclubs como Tiburón
3 el film L'ultimo squalo (1981) de Enzo G. Castellari.
Hace unas décadas, los italianos sacaban pingües beneficios con falsas continuaciones de exitazos de la pantalla, como Alien invade la Tierra y Terminator 2. La factoría Asylum sigue haciendo este tipo de jugadas, con filmes como Battle for Pandora y Transmorfers. Pienso que se llevan la palma las pelis japonesas que nos han querido colar con títulos engañosos, sobre todo Gorgo y Superman se citan en Tokio. Se trata de un delirante film nipón de monstruos gigantes que me desilusionó de niño, pues no salía Gorgo, sino que el film británico titulado así había tenido tanto éxito que aquí rebautizaron así a Godzilla, por la pantalla tampoco aparecía Superman, sino un robot cutre que por lo visto habían denominado así. Y para colmo de males… ¡ni siquiera llegaban a ir a Tokio!
¿Y qué decir de La dama de hierro? Tras el estreno en 2008 de Iron Man, estoy seguro de que más de uno pagó la entrada de este film pensando que se trataba de la versión femenina, como quien acude a ver Supergirl tras el éxito de Superman. Pero no salían superhéroes, sino Meryl Streep interpretando a… ¡Margaret Thatcher!
Otras tácticas publicitarias dudosas incluyen destacar en el cartel a grandes estrellas que sólo aparecen en un cameo. En el de Decisión crítica aparecía la imagen de Steven Seagal como si fuera el protagonista con Kurt Russell, aunque moría a los diez minutos (gracias a Dios). El poster de Hamlet, de Kenneth Branagh, anunciaba la presencia de muchos actores conocidos, pero en algunos países no se estrenó la versión íntegra de cuatro horas, sino una de dos, donde ni siquiera salían Gérard Depardieu y Richard Attenborough, cuya presencia aparecía anunciada.
