En España no existe algo como el “star system” americano, un salvavidas para la taquilla cuando a la gente le apetece poco ir al
En España no existe algo como el “star system” americano, un salvavidas para la taquilla cuando a la gente le apetece poco ir al cine. Por supuesto, hay fenómenos que se aproximan, pero la admiración y entusiasmo que suscitan un George Clooney y una Sandra Bullock, un Al Pacino y una Meryl Streep, una Jennifer Lawrence y un Channing Tatum son de otro tipo.
Nuestros actores más internacionales suscitan reacciones contrapuestas. Javier Bardem no sabe ganarse las simpatías de muchos por la acritud con que expone sus ideas políticas, Penélope Cruz tiene algo que dificulta la empatía, no fácil de definir. Antonio Banderas cae bien, sin duda, pero no provoca entusiasmos, y su estrella va en declive. En cualquier caso tendemos a catalogarlos, con motivo, como actores que ya no trabajan en España, esto es un hecho.
Está claro que entre jovencitas la presencia de Mario Casas produce verdadero estremecimiento, fui testigo de ello en la última edición del Festival de San Sebastián. En la misma línea de reacciones de entusiasmo adolescente, figuran actores como Hugo Silva, Quim Gutiérrez o Miguel Ángel Silvestre. Sin quitarles mérito actoral, su atractivo físico tiene mucho que ver con lo dicho, y queda la duda de si el viento se llevará enseguida un revuelo que tendría mucho de efímero. Hay féminas que dieron que hablar, como Ana de Armas, que prometía tanto pero que cualquiera diría que se ha quedado encerrada en El internado.
Un caso aparte es Santiago Segura, ejemplo curioso de “star” muy, muy local, el fenómeno de masas “Torrente” no parece exportable al exterior, aunque el cineasta se encuentra cómodo con su popular imagen de “amiguete”.
Y entonces pienso en Belén Rueda, y no puedo menos de decirme: todas las películas en las que interviene tienen pegada. Dio el golpe en la pequeña pantalla con Los Serrano, pero luego en la grande, desde El orfanato, ha demostrado una gran puntería al escoger películas. El público la quiere. Y no es una jovencita, ya ha cumplido los 48 años, pero resulta creíble, y ahora mismo ha dado la campanada en Séptimo en compañía de Ricardo Darín, y no teme hacer ¡de abuela! en su último trabajo, Ismael, de inminente estreno. Los ojos de Julia, No tengas miedo, El cuerpo, han gozado del favor de los espectadores. Hasta el punto de que considero que decir que en una película cuentas con la presencia de Belén Rueda, es ya garantía de un cierto éxito de taquilla. A mi entender, un exponente magnífico del “star system” a la española, y llevado en la vida diaria sin alardes ni divismos. Se armó el belén en el cine español con Belén Rueda.
