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Biografía

Channing Tatum

Channing Tatum

40 años

Channing Tatum

Nació el 26 de Abril de 1980 en Cullman, Alabama, EE.UU.

Actor hercúleo

11 Mayo 2011

El poderío físico ha sido sin lugar a dudas una ayuda formidable a la hora de fabricarse una carrera de cine. Pero Channing Tatum ha demostrado ser un actor dotado de gran intuición, capaz de componer personajes medianamente complejos.

Channing Matthew Tatum nacio en Cullman, en sureño estado de Alabama, EE.UU., el 26 de abril de 1980. A los seis años se trasladó con su familia a Mississippi, de modo que se crió en el campo, vida sana y demás. El alto actor (1,85 metros levanta del suelo) al que sus amigos llaman Chan, fue desde su más tierna infancia un gran amante de los deportes y la vida al aire libre. Béisbol, fútbol y fútbol americano ocuparon gran parte de su tiempo libre, y gracias a ellos desarrolló su envidiable tipo atlético. Por si fuera poco, Tatum también ha tenido tiempo para aprender artes marciales. Con tales cualidades no es de extrañar que lograra una beca deportiva para ir a un college de West Virginia. Pero dejaría sus estudios para trabajar en empleos varios como obrero de la construcción y comercial.

Como el hombre tenía un poderoso físico, una buena forma de lograr ingresos extra era postularse como modelo. Y consiguió representar en anuncios a muchas marcas como Gap, Armani o Pepsi. También intervino en un videoclip musical con Ricky Martin. La buena pinta le daría la oportunidad de debutar como actor en televisión en 2004, en un episodio de CSI: Miami.

Su primera película, de un modo muy natural, le permitió exhibir su preparación deportiva. Fue en Coach Carter (2005), biopic sobre un entrenador de baloncesto interpretado por Samuel L. Jackson. Como es de imaginar, su rol era el de uno de los jugadores. El mismo año se le pudo ver fugazmente en Caos (Havoc), film sobre el problema de las drogas en la juventud.

2006 fue un año excelente para Tatum. Encadenó un título de prestigio, Memoria de Quens, con dos divertimentos para adolescentes, una popular peli de bailoteo Step Up (Bailando) y una revisión libre de “Noche de reyes” de William Shakespeare en Ella es el chico. Muy coral era la película Batalla en Seattle (2007) sobre ciertas revueltas sociales en Estados Unidos. Mientras que gracias a Enemigos públicos (2009), tuvo la suerte de ver unido su nombre al de un director de prestigio, Michael Mann, en una apasionante historia de gángsteres.

Fighting. Puños de asfalto y G.I. Joe, ambas de 2009, eran puro cine palomitero de acción, que no permitían demostrar sus posibilidades interpretativas. En cambio sí tuvo tal oportunidad en Querido John, romántica película basada en novela del prolífico Nicholas Spark, donde trabajó con otra guapetona Amanda Seyfried. Las escenas surferas permitían a Channing lucir tipazo. En el mismo año en que estrenabas estas dos películas, el actor contraía matrimonio con Jenna Dewan, con la que había trabajo en Step Up (Bailando).

Ha pasado un poco sin pena ni gloria en 2010 su intervención a las órdenes de Ron Howard en la comedia ¡Qué dilema!, donde su trabajo era claramente secundario. En cambio ha brillado como oficial romano con coraje y determinación en La legión del águila, quizá su mejor trabajo hasta la fecha.

La carrera de Tatum parece tener buena proyección, al menos si se analizan los trabajos que en breve llegarán a las pantallas. Con el “monstruo” Al Pacino y repitiendo con Dito Montiel, acaba de rodar The Son of No One. Con Steven Soderbergh y actores de la talla de Ewan McGregor, Michael Fassbender, Michael Douglas y Antonio Banderas ha terminado Haywire. Y en una intensa carrera hacia al estrellato tiene en postproducción títulos como The Vow, Ten Year, y, con Johnny Depp, 21 Jump Street.

Filmografía
La suerte de los Logan

2017 | Logan Lucky

En una pequeña localidad de West Virginia viven los Logan, una familia de hermanos sobre la que pesa una especie de gafe. Jimmy, ex promesa de fútbol, y su hermano Clyde, que perdió una mano en la Guerra de Irak, son unos perdedores de libro, y su guapa hermana, la peluquera Mellie, teme que le peguen el mal fario. Pero la noticia de que su ex mujer se va a llevar a su hijita Sadie del estado, lleva a Jimmy a pergeñar un plan para poder luchar por ella: se trata de robar el dinero recaudado en una célebre carrera de la NASCAR en Carolina del Norte. Se ve que el realizador Steven Soderbergh es hombre de costumbres, pues tras dirigir la trilogía iniciada con Ocean’s Eleven no ha podido olvidarse de ella y 10 años después de la última entrega ofrece ahora una especie de versión rural de las andanzas birladoras de Clooney y compañía. En este caso el cabecilla es un tipo totalmente opuesto, aparentemente simplón, a quien acompañan sus hermanos, no precisamente unos lumbreras, y otro grupo de hermanos capitaneados por un convicto. Lo mejor que se puede decir de La suerte de los Logan es que es un film entretenido que da lo que se espera, porque no aspira a más y eso lo consigue. Aún con sus simplezas, el guión de la debutante Rebecca Blunt está bien hilvanado, es dinámico y responde a la perfección al modelo de “plan de robo” en donde cada componente del grupo cumple su papel y todo está perfectamente diseñado (y oculto para el espectador), incluido el golpe de efecto final. Consigue interesar además la vertiente humana del protagonista, padrazo de la pequeña Sadie (una niñita, Farrah Mackenzie, con enorme presencia en pantalla), en conflicto siempre con su ex mujer (insulso papel para la casi desaparecida Katie Holmes). Se homenajea con nostálgico gusto a John Denver y además se incluyen algunos gags simpáticos, el mejor de los cuales es el de la referencia a Juego de tronos en el motín de la cárcel. En cambio, no se le saca todo el partido requerido a los personajes, algunos de los cuales están claramente desaprovechados, como los dos sosos hermanos de Joe Bang, el cuñado del protagonista e incluso el de su guapa hermana Mellie, interpretado con frescura por Riley Keough . El reparto reúne otros muchos rostros de sobra conocidos, con el protagonismo para un más que eficiente Channing Tatum, que no abandona su aire desganado durante todo el film. Le acompaña Adam Driver, que tras Paterson vuelve a interpretar un personaje que es un dechado de sosería y laconismo. Cambia de rol en cambio un oxigenado Daniel Craig en un papel de convicto algo disparatado. Y sorprende la presencia de las actrices Katherine Waterston y Hilary Swank en leves papeles.

5/10
Kingsman: El Círculo de Oro

2017 | Kingsman: The Golden Circle

Más grande, más espectacular, con efectos especiales aún más elaborados, no significa necesariamente mejor. En 2014 Matthew Vaughn aportó con Kingsman: Servicio secreto un poco de frescura al subgénero de las películas de espías estilo James Bond adaptando un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, con agencia secreta privada dedicada a salvar el mundo. La tapadera de la sastrería de trajes a medida Kingsman, una relación mentor-discípulo representada por un veterano agente y el recién llegado, hijo de un agente muerto en acto de servicio, y el tono iconoclasta y gamberro funcionaban razonablemente. Ahora se intenta repetir la jugada, y el resultado es, decididamente, menos brillante. La idea es jugar con Poopy (Julianne Moore), una maníaca lideresa de un cártel del narcotráfico, el Círculo de Oro, que tiene sus horteras cuarteles generales en la más recóndito de la selva camboyana, y ha ideado un maléfico plan para hacer legal su negocio, con un chantaje que podría acabar con la vida de millones de personas. El joven Eggsy (Taron Egerton), que sigue su noviazgo con la princesa sueca Tilde (Hanna Alström) y usa el alias Galahad de su antiguo mentor (Colin Firth), va a ser testigo de cómo su agencia es destruida casi al completo. Lo que le obliga a contactar, ayudado por Merlin (Mark Strong), con sus "primos" americanos de Kentucky, Statesman, otra agencia que usa como tapadera una destileria de whisky. Todos sumarán esfuerzos para afrontar la amenaza planteada por Poppy. El film arranca con una escena espectacular de persecución automovilística y pelea en el interior de un coche, que supone un verdadero alarde técnico. Pero éste es viene a ser el principal problema del film, la acumulación de escenas de acción brilantes, pero que acaban resultando cansinas, se trata de un barroquismo apabullante, que incluye perros-robots, látigos eléctricos, guantánamos de drogatas, brazos de cyborg... También hay un exceso de actores desaprovechados en roles de limitado interés, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges, por citar a tres. Aunque en este sentido se lleva la palma Elton John interpretándose a sí mismo: la broma de un cameo habría podido pasar, pero su reiterada presencia no resulta muy divertida. Por otro lado, como el humor negro o las situaciones picantes dejan de ser una sorpresa, la escena de la hamburguesa, o la "delicada" misión de implantar un micrófono a una chica despampanante, parecen concebidas para plegarse al guión, introducidas por tanto sin demasiada habilidad o gracia. Entiéndase bien, la película es entretenida, y da más o menos lo que promete, pero sabe un poco a decepción, falta capacidad de riesgo, y desde luego arremeter contra el presidente de Estados Unidos a estas alturas no parece precisamente un acto de coraje.

5/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
Magic Mike XXL

2015 | Magic Mike XXL

Al prolífico Steven Soderberg le dio por filmar números de strippers masculinos en Magic Mike, con un mínimo guión, pero donde le arropaban Matthew McConaughey y Channing Tatum. Por el morbo, la propuesta triunfó en las taquillas, al parecer sobre todo entre el público femenino, por lo que tres años más tarde el realizador ejerce como productor ejecutivo, director de fotografía (como Peter Andrews) y montador (como Mary Ann Bernard) de la secuela, para la que sin embargo cede el testigo de la realización a su asistente habitual Gregory Jacobs. Aquí el libreto, de nuevo de Reid Carolin, es más simplón que el original, si eso es posible. La figura del destape Magic Mike (Tatum) se había retirado de sus numeritos, pero su novia le ha dejado y no ha podido ganarse la vida con otra ocupación, así que se reúne con su equipo habitual, los Reyes de Tampa, para acudir a Myrtle Beach a una convención de su particular gremio que tiene lugar durante el patriótico fin de semana del 4 de julio. Paran de vez en cuando a poner a cien a diferentes mujeres que encuentran por el camino. Tan frívola e intrascendente como subproductos de tías buenorras ligeras de ropa con poca sustancia al estilo de El Bar Coyote, pero en versión masculina, en Magic Mike XXL queda bastante claro que Tatum y sus compañeros de reparto bailan muy bien, pues la peli se queda en una interminable y agotadora sucesión de bailes sensuales que enloquecen a mujeres gritonas que no paran de tirarles dinero. Aquí las feministas deberían protestar, pues la visión de las mujeres que se ofrece no pasa de ser la de unas locas histéricas. Pero tampoco son muy sólidos los personajes masculinos, unos hombres objeto, así que Magic Mike XXL sólo logra cierta tridimensionalidad con un mínimo pasaje donde uno de los maromos explica que echa de menos una vida “convencional”, con esposa e hijos. No existe ningún tipo de posicionamiento crítico de los autores del film hacia la vida vacía de sus personajes, si bien por su cuenta algún espectador se preguntará adónde nos va a llevar la obsesión por una estética determinada y el erotismo. Soderberg le ha pedido que interprete un papel a la protagonista de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, su primer largo, Andie McDowell, ya madura, que sin embargo decepciona porque le toca lidiar con un personaje cliché, en línea con el resto del film.

3/10
Los odiosos ocho

2015 | The Hateful Eight

Largo spaguetti-western, más de tres horas, a cargo de Quentin Tarantino, con su toque especial de largos y estudiados diálogos, y para el cual ha contado por fin con una banda sonora original de Ennio Morricone, que hizo la música para los filmes del género de Sergio Leone. Está estructurado en seis capítulos, dos en la diligencia, dos en la casa de postas de la "Mercería de Minnie" a la que arriban los viajeros de la diligencia, un quinto, flash-back, que explica ciertos acontecimientos mientras viajaba la diligencia, más uno último climático. Y aunque es un film dinámico y con formidables exteriores, bien podría concebirse como una obra de teatro, tan importantes son los intercambios dialécticos. Situada la narración en los años posteriores de la guerra de secesión, arranca con el encuentro de dos cazarrecompensas: John Kurz, que lleva consigo a una prisionera para la horca, Daisy Domergue, y el mayor negro Marquis Warren, que prefiere entregar cadáveres para evitarse problemas y combatió por el norte. En medio de una terrible ventisca en los nevados parajes de Wyoming, van camino de Red Rock y se topan con Chris Mannix, el futuro sheriff de la localidad, sureño. No desean otra cosa que poder refugiarse de las inclemencias del tiempo en la "Mercería de Minnie", pero en dicho lugar aguardan bastantes sorpresas. Con su octava película Tarantino confirma lo que todos sabemos: es un gran contador de historias y un gran director, que sabe imprimir ritmo a la narración, sin temor a agotar con las largas parrafadas que sueltan sus personajes, o con sus gamberradas violentas, de modo especial el último tramo del film, un festival casi gore, no faltan disparos a la cabeza y desparrame de sesos. El plano de apertura, que arranca en un crucificado de piedra para abrirse y mostrar cómo se acerca la diligencia, demuestra su maestría. Y sabe definir a sus personajes, concediendo a cada unos los rasgos precisos –la película es un regalo para los actores, por supuesto para el más protagonista Samuel L. Jackson, pero también para Kurt Russell, Walton Goggins, Tim Roth, Jennifer Jason Leigh, etc–, y contraataca de algún modo a los que le tachan de racista porque repita hasta la saciedad la palabra despectiva "nigger", de modo especial con el obsceno relato ligado al hijo de un general sudista, acudiendo a la ironía de ida y vuelta, una especie de curioso juego de ping-pong que le funciona. El antiguo empleado de videoclub supura cinefilia por todos los fotogramas de este film rodado en celuloide en 70 milímetros. Y se entrega a un ejercicio donde, el título lo deja claro, los personajes son odiosos: inmorales y con escasos escrúpulos, cada uno busca su propio beneficio, buscando para ello los necesarios aliados y manteniendo las lealtades mínimas que aconseja el instinto de supervivencia. Quizá el que al final sea todo un cínico juego de "niño travieso" es lo que pesa a un cineasta que con un poco más de peso específico en sus propuestas podría ser genial.

7/10
Foxcatcher

2014 | Foxcatcher

Desgarradora película basada en hechos reales, algo a lo que es muy aficionado su director, Bennett Miller, premiado en Cannes, como prueban sus anteriores trabajos Truman Capote y Moneyball. Curiosamente con esos títulos comparte la crónica de un suceso terrible como el que Capote contó en "A sangre fría", y el elemento deportivo. Se centra en el medallista de lucha libre Mark Schultz, hombre sencillo y apocado, huérfano desde los dos años, que ha vivido a la sombra de su hermano David, también luchador, y entrenador de esta disciplina, que ha sido como un padre para él. Un día Mark recibe una inesperada llamada de uno de los hombres más ricos de Estados Unidos: John du Pont, heredero de una fortuna y magnate de la industria química. Le invita a visitarle en su espectacular finca en Delaware, Pensilvania, y allí le propone actuar a modo de mecenas –nominalmente como entrenador– para que Estados Unidos triunfe en el mundial y en los juegos olímpicos en la lucha libre. La idea es que su hermano David también se sume, y reúnan a otros luchadores, pero el hermano, que tiene esposa y dos hijos, rehúsa. En su nuevo entorno Mark descubre en John du Pont una suerte de figura paterna, aunque no deja de detectar numerosas rarezas en el carácter de su patrón, además de extrañas normas en lo que se refiere al trato con la anciana madre de John. Miller maneja con inteligente sobriedad un guión de hierro armado por Dan Futterman y E. Max Frye, lo que se advierte por ejemplo en la atmósfera de tenso silencio de muchas de las escenas, que crean una sensación de creciente incomodidad en el espectador. La película puede verse a dos niveles, los dos interesantísimos. Están en primer lugar los dramas personales, perfectamente trazados, y que permiten un formidable trabajo de todos los actores, por supuesto los tres principales –Channing Tatum, Steve Carell, Mark Ruffalo–, pero también los secundarios, como Vanessa Redgrave y Sienna Miller. Tenemos a dos seres humanos vapuleados por la vida: Mark Schultz, que ha crecido envuelto en inseguridades que le hacen frágil, algo que sabe su más equilibrado hermano David, que quiere ayudarle y se empeña de veras, aunque sabe que tiene una prioridad, la familia que ha formado; y el imprevisible John du Pont, al que anula la presencia de una madre castradora que sólo tiene reproches para él, que ha desarrollado mil aficiones que le gustan pero no le llenan (los pájaros, la lucha libre, las armas, la vida social), y que acude a las drogas para mantener cierto tono vital; ambos podrían complementarse, pero la relación es decididamente ambigua y, se puede adivinar, con poco recorrido. Por otro lado, el film es de esos que invitan a descubrir la metáfora de América, el film transcurre en los años de Reagan, y Du Pont se diría un Charles Foster Kane de la época, pero que ni siquiera tiene un trineo infantil, Rosebud, que añorar, como ocurría en Ciudadano Kane. Mientras que lo que acontece a los hermanos Schultz invita a pensar que el sueño americano puede devenir fácilmente en pesadilla, que no es oro todo lo que reluce.

8/10
El destino de Júpiter

2014 | Jupiter Ascending

Jupiter Jones perdió a su padre, un hombre que miraba a las estrellas con su telescopio, antes de nacer, por culpa de unos asaltantes. Años después, su modesta familia, con ascendientes rusos, se gana la vida limpiando casas, ella se emplea a fondo con su escobilla de limpiar inodoros. Pero resulta que en realidad tiene sangre principesca, y es pieza clave "su majestad" de las luchas de poder que ocurren precisamente en el planeta Júpiter, donde una dinastía de tiranos capitaneados por Balem Abrasax aguardan su cosecha de humanos, cuyo material genético les procura el bien más precioso del universo, el tiempo, con lo que se acercan bastante a su deseo de vivir eternamente. Con la ayuda de Kaine Wise, una especie de hombre lobo que perdió sus alas o algo así, Jupiter se implica en una lucha inesperada por salvar no sólo a su familia, sino a la Tierra entera. Quedan lejanos, muy lejanos, los tiempos en que Andy y Lana (antes Larry) Wachowski hicieron historia con un, ya, clásico de la ciencia ficción Matrix. Las secuelas firmadas por los ahora autodenominados "The Wachowskis" aún se dejaban ver, pero el declive fue evidente con lo que vino después, Speed Racer y El atlas de las nubes, y se confirma con esta apabullante pero hueca y tediosa muestra de ciencia ficción. Con trama y emociones de nulo interés, e interpretaciones acartonadas de Mila Kunis, Channing Tatum y el resto del reparto, lo único a destacar es la imaginería visual, los diseños muy detallados de las naves, de exuberante barroquismo. Porque la acción pura y dura resulta bastante convencional, a veces uno tiene la sensación de estar inmerso en Los 4 fantásticos, Kaine deslizándose por el aire con unas botas brillantes muy "cool", y de que la música de Michael Giacchino, con sus coros, y el sonido a todo trapo, tratan de cumplir la misión imposible de que no se note demasiado el fiasco en que consiste esta película. El destino de El destino de Júpiter es muy probablemente el olvido, un golpe de amnesia de ésos con los que en algún momento nos obsequia la película, cortesía tomada prestada, tal vez, de otro film de ciencia ficción de corte muy distinto, Men in Black.

3/10
Infiltrados en la universidad

2014 | 22 Jump Street

Secuela de Infiltrados en clase, en donde los protagonistas, como puede colegirse del título, cambian las aulas del instituto por las de la universidad. La esperpéntica pareja de policías compuesta por el inseguro y gordito Schmidt y el fornido y chuleta Jenko, tendrán un cometido casi calcado al de la primera parte, pues su misión es infiltrarse entre los estudiantes de la universidad local y descubrir a los responsables de la circulación de una peligrosa droga de diseño llamada Whipy, por la que ha muerto una estudiante. Tras hacer un interesante paréntesis animado con La Lego película, los directores Phil Lord y Christopher Miller vuelven a ofrecer nuevas aventuras de una de las parejas de polis más estrafalarias que se pueda imaginar. El resultado es una patochada sin cuento, en donde las sucesión de chistes y gags de lo más tonto es inagotable, con tendencia, claro, por la gracieta grosera y el humor escatológico y verdulesco. Entre medias una mínima trama de acción y un conflicto de lo más ridículo entre los personajes protagonistas, que sufren su propia crisis de compañerismo y están a punto de perderse el uno al otro. Pero en realidad hay muy poco más que decir de Infiltrados en la universidad, como no sea que absolutamente todo es una excusa para hacer reír, cosa que sabe hacer bastante bien, la verdad sea dicha, el talentoso y patoso de Jonah Hill, mientras que Channing Tatum le sigue muy por detrás.

3/10
G.I. Joe: La venganza

2013 | G.I. Joe: Retaliation

Los G.I. Joe sufren una escabechina en una terrible emboscada, cuando andaban desarmando unas ojivas nucleares. La culpa es de un impostor que ha suplantado al presidente de los Estados Unidos, que se encuentra secuestrado. Los tres supervivientes conectarán con el esquivo Snake Eyes, y con un antiguo coronel retirado, para salvar al mundo mundial, que podría correr directo hacia su destrucción por culpa del archienemigo Cobra y secuaces como Zartan. Secuela de G.I. Joe, donde la trama es casi lo de menos, aunque ésta ofrece un momento desopilante y digno de mención, con todos los mandatarios mundiales jugando con los botoncitos de sus maletines nucleares. De modo que lo que ofrece G.I. Joe: La venganza consiste sobre todo en un puñado de momentos adrenalíticos, servidos por los musculosos protagonistas, hay que olvidar los diálogos, que no se acercan ni a graciosos. Dentro de los pasajes de acción, aparte de las coreografías de peleas de rigor, al más puro estilo oriental y bailarín –no en balde dirige la función John M. Chu, responsable de Street Dance y Step Up 3D–, destaca la escena en un inmenso paredón montañoso, muy vistosa aunque también muy de videojuego.

3/10
Asalto al poder

2013 | White House Down

John Cale desea fervientemente servir en la seguridad de la Casa Blanca, protegiendo al presidente. Veterano de Afganistán, separado y con una hijita, Emily, con estudios justitos, el chico se esfuerza, pero su solicitud va a ser rechazada, porque le entrevista una antigua novia. Lejos de deprimirse, trata de mantener el ánimo alto y aprovechar la ocasión para ver con Emily la Casa Blanca en la clásica visita turística. Con tan mala pata que la cosa coincide con el más terrible ataque terrorista que imaginarse pueda, donde el objetivo primero es el presidente, pieza de algo que podría suponer el principio del apocalipsis. Así que puede que no sea tan mala pata, pues Cale podría marcar la diferencia y dar una vuelta a la situación... con ayuda de su niña y del comandante en jefe, claro está. Después de su aventura shakespereana Anonymous, el director alemán más estadounidense, Roland Emmerich, vuelve adonde solía, hasta el punto de que bien podríamos subtitular este film “Independence Day 2”. En Asalto al poder ofrece un tebeo de grandes proporciones adrenalíticas, con abundantes explosiones, dosis de patriotismo, alabanzas a los presidentes pacifistas, y críticas a la industria armamentística, ellos serían los más interesados en alimentar las guerras para forrarse a su costa. A condición de no tomarse la cosa demasiado en serio, el espectador tiene en Asalto al poder una cinta entretenida, con el chico humilde que logra realizar su sueño (no creemos que sea un “spoiler” señalar que el mundo estará a salvo gracias al cachas Channing Tatum) y gana tantos ante una cría que había decidido no llamarle “papá” nunca más (no, no pensamos desvelar si cambia de idea, eso desde luego sería un “spoiler”). Emmerich maneja un guión de James Vanderbilt que, asumidos los pasajes más o menos sonrojantes, resulta medianamente coherente a la hora de introducir escenas asombrosas, como la persecución de limusinas presidenciales en los jardines de la Casa Blanca. El reparto de Asalto al poder es solvente, sobre todo James Woods, aunque el suyo y el resto de los personajes resultan bastante estereotipados, por ejemplo, con Jamie Foxx jugando a ser un clon de Obama, con gafas de pasta, para disimular un poco, o Maggie Gyllenhaal dando instrucciones con sus auriculares.

4/10
Todos los días de mi vida

2012 | The Vow

Leo y Page son un matrimonio felizmente enamorado, lo suyo fue un flechazo a primera vista. Pero un terrible accidente la deja a ella en estado de coma. Cuando despierta, Page no sólo ha olvidado a su marido, sino que su personalidad es muy diferente, y su estirada familia quiere ocuparse de ella, que vuelva a su antigua y convencional vida. Leo deberá esforzarse para recuperar al amor de su vida. Al parecer este edulcorado film de diseño se inspira en hechos reales, es de suponer que bastante modificados, en lo que se diría una variante romántica de A propósito de Henry. Si en aquella película de Mike Nichols al prepotente abogado encarnado por Harrison Ford se le concedía una oportunidad para enmendar su vida gracias a la amnesia, en Todos los días de mi vida lo que parecía un amor maravilloso puede irse al traste porque, para Page, Leo es tras el accidente un perfecto desconocido... o más bien habría que decir “imperfecto desconocido”, pues no le ama, no recuerda que le amara. De modo que la incógnita sobre la que se sustenta la trama es si ella será capaz de volver a enamorarse. El desconocido Michael Sucsy está detrás de este excesivo drama romanticón con pareja protagonista “guapita” –Rachel McAdams y Chaning Tatum–, al que le falta progresión, o al menos escenas interesantes e intensas; una vez planteada la situación de “esposa debe volver a enamorarse de su marido o pasar página”, todo son variaciones sobre el mismo tema sin demasiada enjundia o emoción. Acercamientos, aparentes avances que resultan ser retrocesos, lágrimas, iluminaciones de él con recuerdos entrañables... El entorno “peligroso” –la familia de Page, con la que se había producido un distanciamiento– debería dar más juego, pero a pesar de estar ahí nada menos que Jessica Lange y Sam Neill, sus rasgos son una colección de tópicos de familia pudiente y posesiva, escandalizados de la vida bohemia que había escogido su “niña”, que ahora podría volver a estudiar Derecho y tal vez dejar de votar a Obama.

3/10
Infiltrados en clase

2012 | 21 Jump Street

Schmidt y Jenko fueron rivales en el instituto. El primero era el típico pringado empollón, mientras que el otro, un guaperas, se llevaba a las chicas de calle. Contra pronóstico se hacen grandes amigos años más tarde cuando coinciden en la Academia de Policía. Convertidos en agentes, son asignados a un grupo especial con sede 21 Jump Street, especializados en infiltrarse en ambientes juveniles aprovechando su aspecto imberbe: y su primera misión es volver al instituto de antaño, para desarticular una red de tráfico de una nueva droga de diseño. Ambos descubrirán que las cosas han cambiado un tanto desde su época estudiantil. Adaptación con puesta al día de la serie televisiva de los 80, en la que estuvo un juvenil Johnny Depp. Firman el guión Michael Bacall, y uno de los protagonistas, el especialista en comedia Jonah Hill; tras la cámara tenemos al dúo director de la cinta animada Lluvia de albóndigas, o sea, Phil Lord y Chris Miller (II). La cinta está en línea con el clásico cine adolescente de instituto, donde los gags giran en torno al sexo, las drogas, las fiestas y el contraste entre distintos tipos de alumnos; a ello se suma la abundante acción del cine policial de las películas de pareja de colegas tipo Arma letal, donde se convierten en objeto de broma sus típicas persecuciones y explosiones, las situaciones que afrontan los agentes ocultos, los moteros macarras, etc. No podemos negarlo, la cinta contiene un puñado de momentos tronchantes, algunos en torno a las ideas actuales sobre lo políticamente correcto. Y funciona bien la “extraña pareja” compuesta por los supuestamente hermanos a los que encarnan Hill y Channing Tatum. Pero también es cierto que la trama acaba siendo reiterativa, se suceden las situaciones parecidas sin que avance la acción, y que el recurso facilón a lo zafio agota al espectador mejor dispuesto.

5/10
Efectos secundarios

2012 | Side Effects

El broker Martin, condenado por estafa, acaba de salir de prisión. Le aguarda su deprimida esposa Emily, que perdió al bebé que esperaba, y no acaba de levantar cabeza. Tras una tentativa de suicidio se cruza en su camino el doctor Banks, quien acaba prescribiéndole un fármaco experimental. Aunque empieza a sentirse mejor, unos inesperados efectos secundarios dan pie a una sangrienta tragedia. Steven Soderbergh es un director prolífico y que aborda todo tipo de historias, desde las historias de robos sofisticados –la trilogía de Ocean's Eleven– hasta la ciencia ficción sesuda de Solaris, pasando por el problema de las drogas en Traffic o el biopic del Che en dos entregas. Aquí entrega un thriller diferente, que aunque en sus últimos giros resulta algo rocambolesco, logra el objetivo de entretener generando desasosiego. Y perfectamente imbricada, incluye una reflexión sobre la responsabilidad de laboratorios y médicos al lanzar al mercado nuevas medicinas, y el modo en que se imparte justicia en algunos casos. Del atractivo reparto destacan Rooney Mara, la enferma, y Jude Law, el doctor cuya vida va a ser puesta patas arriba.

6/10
Magic Mike

2012 | Magic Mike

Adam se hace amigo de Mike porque ambos trabajan en la construcción. Viviendo la noche en una discoteca, Mike introduce a Adam en el mundo de los strippers masculinos, un dinero fácil por exhibirse delante de mujeres que satisfacen así sus instintos básicos. Y en efecto en su primera "actuación" el jefe, Dallas, constada que Adam, apodado como "El Niño", tiene madera. Brooke, la hermana de Adam, se preocupa de la nueva "profesión" de su hermano, pero Mike –cuyo apodo es "Magic"– promete cuidar de él. Y es que se supone que Mike tiene los pies en el suelo, en realidad está ahorrando para montar su propia empresa de muebles por encargo. Steven Soderbergh es un cineasta que igual sirve para un roto que para un descosido, tal variedad de géneros y temas ha abordado en su larga carrera. De modo que toma el guión que Reid Carolin ha escrito para Magic Mike y lo convierte en película que a pesar de su vulgaridad y lo previsible de su desarrollo, se beneficia de su pericia tras la cámara, sobradamente demostrada. Y así nos cuenta en Magic Mike una historia con su pequeña moraleja –no puede uno pretender entrar en el mundo de los strippers, con el consiguiente vértigo hedonista de mujeres hermosas, sustancias estimulantes, dinero y demás, y pretender que aquello no te afecta, que puedes racionalizar aquello y planificarlo para una breve temporada. Pero en el fondo todo es muy insustancial y repetitivo, un ejercicio de estilo donde Soderbergh prueba su genio fílmico, hasta para lo más tonto. Tanto numerito cansa, incluida esa especie de obligación de mostrar que todos los actores, incluido Matthew McConaughey, que se reserva para el final, pueden contonearse en el escenario hasta provocar el histérico delirio colectivo de las chicas del público.

4/10
¡Qué dilema!

2011 | The Dilemma

Ronny y Nick son grandes amigos, además de compañeros de trabajo en una empresa automovilística. Ronny, enamorado de su novia Beth, admira el matrimonio modélico de su amigo, hasta que por casualidad ve a Geneva, su esposa, besando a otro hombre. Entonces le surge el dilema de cómo comunicarle una probable infidelidad, de la que quiere cerciorarse. De tanto en cuando Ron Howard aborda géneros y temas con los que no se le suele asociar. Es el caso de esta historia que linda entre el drama y la comedia, que cuenta con un reparto atractivo, ellos y ellas, pero que no acaba de dar con el tono adecuado. A veces quiere discurrir con ritmo alocado, en otros momentos se pretende abordar cuestiones de gran calado, y en fin, no faltan las bromas gruesas, poco acertadas. Es verdad que en alguna ocasión Howard cambia de tercio con suavidad, lo que tiene mérito, pero la película adolece de una indefinición que le perjudica.

4/10
Ten Years

2011 | Ten Years

Indomable

2011 | Haywire

El prolífico Steven Soderbergh declaró que pensaba en retirarse, pero no deja de tramar excusas para poder estar donde más le gusta, detrás de una cámara, junto con su alter-ego como director de fotografía, Peter Andrews. Apenas acaba de salir de la sala de montaje de Contagio, cuando ya se ha puesto manos a la obra con un film de acción y artes marciales (se ve que lo echaba de menos en su currículum). Mallory Kane trabaja como agente encubierta para una organización que cumple encargos para el gobierno y otras entidades. Cuando acude a realizar un trabajo en Barcelona que consiste en rescatar a un rehén, no imagina que va a ser traicionada y que sus antiguos compañeros iniciarán una implacable persecución para acabar con ella. Soderbergh se pone al servicio de Gina Carano, estrella de las artes marciales mixtas, que ha rodado ella misma las secuencias de acción, sin necesidad de especialistas. Se nota que el realizador ha disfrutado filmando coreografías de puñetazos y patadas, a las que les da un aire fresco gracias a su dinámico estilo para la puesta en escena que combina travellings con planos estáticos, cámara en mano y en general todo lo que se le ocurre. Como siempre el autor de Ocean's Eleven logra sacar tajada a los extraordinarios actores que recluta, en esta ocasión tan renombrados como Ewan McGregor, Bill Paxton, Mathieu Kassovitz, Michael Fassbender, Channing Tatum, Antonio Banderas y Michael Douglas en su primer papel tras superar el cáncer. Por desgracia, el guión es una mera excusa para las persecuciones y peleas. Los personajes parecen de cómic de segunda fila, y todo acaba resultando más ligero que el aire. Está claro que se trata de un Soderbergh menor que apenas deja poso.

5/10
Policías de Queens

2011 | The Son of No One

La legión del águila

2011 | The Eagle

Britania. Año 140 dC. Licenciado del ejército con honores tras ser herido en combate, Marco Aquila se interna en el norte de Britania más allá del territorio del Imperio Romano. Intenta averiguar qué ha ocurrido con la Novena Legión, compuesta por 5.000 hombres bajo el mando de su padre, que desaparecieron veinte años atrás sin dejar rastro. Marco ha escuchado que se ha visto en un templo el águila de oro, emblema de la Novena Legión, y quiere recuperarlo. Le ayuda en su búsqueda Esca, un esclavo de origen bárbaro que odia a los romanos, pero ha jurado servir a Marco después de que éste le salvara la vida. El escocés Kevin MacDonald se esfuerza por rodar largometrajes bastante variados. Tras el documental Tocando el vacío, el drama El último rey de Escocia y el thriller La sombra del poder –todos ellos brillantes– el realizador compone ahora una de romanos, y además con un planteamiento de lo más clásico. Adapta una novela de Rosemary Sutcliff que MacDonald leyó a los 12 años y le dejó un grato recuerdo. MacDonald retoma sobre todo un asunto que parece estar presente en toda su filmografía, la amistad entre dos tipos de lo más variopinto (dos expertos escaladores diferentes, un joven médico y un sanguinario dictador o un reportero y un congresista). En esta ocasión desarrolla la cordial relación entre el amo y el esclavo, ambos enemigos naturales, que aprenden a confiar el uno en el otro. El realizador aprovecha que tiene a sus órdenes a algún secundario brillante, como el veterano Donald Sutherland (el tío del protagonista), Tahar Rahim, protagonista de Un profeta (casi irreconocible como guerrero bárbaro), y el especialista en malvados Mark Strong, esta vez como antiguo legionario. Sus protagonistas, Channing Tatum y Jamie Bell –Billy Elliot (Quiero bailar)– sorprenden, en papeles bastante trabajados. En las secuencias de acción –bien resueltas– MacDonald parece tomar como modelo El último mohicano, de Michael Mann, al que remite también la banda sonora y la cresta de mohicano de los villanos.

6/10
Querido John

2010 | Dear John

John es un soldado norteamericano, de permiso en su costera ciudad natal. Allí pasa las vacaciones Savannah, una jovencita de buena familia. Y rápidamente surge el amor, apasionado, son dos semanas muy intensas, en que además ella muestra una especial conexión con el padre viudo de él, un tipo cercano al autismo, obsesionado con su colección de monedas. Cuando llega la hora de partir, John y Savannah se prometen –y cumplen con ello– intercambiar cartas para mantener viva la llama del amor. Pero el inesperado ataque del 11-S lleva a John a plantearse la cuestión de reengancharse en el ejército, todo sea por servir a su país. Lo que no está claro es si Savannah podrá aguantar que la separación de ambos se prolongue con esta decisión. Nueva adaptación de una novela del popular contador de historias 'romanticonas' Nicholas Sparks. El sueco Lasse Hallström se pliega al material del autor de best-sellers que tiene entre manos, y da exactamente lo que cabe esperar: los altibajos amorosos de una pareja insoportablemente guapa, Channing Tatum con su atlético 'body' de surfero, la rubita Amanda Seyfried con sus ojos claros y aspecto angelical. Siguiendo el modelo 'culebrón' se ofrece un doble caso de autismo –el padre del protagonista, estupendo Richard Jenkins, y un niño criado por su padre–, una situación de guerra en Afganistán, el clásico jovenzuelo 'borde' que ve cómo John le pisa el terreno, las cartas 'conmovedoras', el trágico 'destino'... Hallström pone el 'piloto automático' de artesano, y entrega un film impecable, en el sentido de que está cortado por el mismo patrón que títulos que apasionan a los fans de Sparks, como Un paseo para recordar o El diario de Noa.

5/10
Fighting. Puños de asfalto

2009 | Fighting

Shawn es un joven que vive en Nueva York. Anda muy escaso de fondos, así que vende objetos varios en el “top manta”. Pero un buen día se cruza en su vida Harvey, un buscavidas que le ofrece la oportunidad de participar en combates de lucha clandestinos. El chico tiene aptitudes, y a pesar de tener un corazón que no le cabe en el pecho, acepta porque necesita el dinero. Película insulsa, simple y sin gracia, sobre las peleas clandestinas. Ni entusiasmará ni asqueará. La historia es muy típica, tanto, que no le falta ni el giro de guión final que sirve para colocar cada cosa en su sitio, faltaría más. Pero no es esta nula capacidad de sorpresa la que hace que la película sea un título que se ve, sin mayor trascendencia. Los personajes son demasiado arquetípicos. Shawn es el héroe por antonomasia, Harvey el caradura de buen corazón, Zulay es la chica maltratada por la vida que necesita ayuda, y luego están los malos supermalos. Dito Montiel, a pesar de que dirigió antes la prometedora Memorias de Queens, su debut tras las cámaras, no ha sabido dar a la historia de siempre un aire que sepa captar la atención del espectador. Los actores están correctos y da la sensación de que el director ha intentado por todos los medios convertir a la ciudad de Nueva York en un personaje más de la historia, tarea que consigue sólo a medias. En cuanto a las peleas, que son el gran centro de atención de la película, se puede decir que están bien. Montiel ha optado por no cargar las tintas en la violencia. Es decir, la película es inevitablemente violenta, pero no tanto como cabría esperar si se compara con las licencias que últimamente se toman muchos cineastas a los que les encanta rozar el “gore”.

4/10
G.I. Joe

2009 | G.I. Joe: The Rise of Cobra

Después de Transformers, Hasbro prosigue la aventura cinematográfica de llevar sus juguetes a la pantalla con G.I. Joe, basada en unos célebres muñecos de acción creados en 1964, y que eran como la versión masculina de la Barbie para las niñas. El trío compuesto por Stuart Beattie, David Elliot y Paul Lovett, dirigidos por Stephen Sommers, el responsable de La momia, han imaginado una trama situada en un futuro no muy lejano, donde las fuerzas de élite internacionales -aunque lideradas por Estados Unidos, faltaría más- de los G.I. Joe se enfrentan a los villanos complicados con todo tipo de armas sofisticadas. Y justamente McCullen es un supervillano, descendiente de un escocés que vendía armas en el siglo XVII a franceses y escoceses que luchaban entre sí; ha pasado el tiempo, y, 'de casta le viene al galgo', McCullen se dedica a la fabricación de armas. Y acaba de desarrollar para la OTAN un arma vírica que corroe el metal de modo alucinante. Pero tiene trazado un plan maquiavélico para que esta peligrosa arma provoque el caos mundial, de modo que nazca un nuevo orden político internacional que pueda controlar personalmente. Por supuesto los intrépidos G.I. Joe, unos marines de lujo total dirigidos por el general Hawk, van a tener que impedirlo. Sus mejores soldados -entre ellos Snake Eyes y Scarlett- pelearán de firme, respaldados por dos nuevos fichajes del grupo, Duke y Ripcord. Además, deben vérselas con dos secuaces de McCullen: Storm, el viejo enemigo de Snake Eyes, experto como él en artes marciales; y la Baronesa, una antigua novia de Duke. Stephen Sommers entrega lo que se le pide: acción a raudales, explosiones, persecuciones, peleas, armas sofisticadas, adrenalina pura y dura. Casi no hay un sólo plano que carezca de algún tipo de efecto especial. Práctica en este terreno tiene el chico, pues su currículum peliculero va en la línea del cine de acción y aventuras, y aunque se le agradecería un poquito más de fuerza visual, hay que reconocer que trepidación no falta al film, aunque a veces puede llegar a ser cansino. Cierto tipo de escenas las hemos visto mil veces, y aquí se entrega más de lo mismo; pero justo es señalar también que todo el tramo de la película que transcurre en París es tremendamente original, la imposible acción transcurre en pleno centro de la capital francesa, y junto a lugares emblemáticos, lo que da pie planos muy impactantes. En cuanto a la trama, hay cierto esfuerzo en componer algo coherente, con múltiples personajes, que hasta arrastran pequeños traumas del pasado; quizá sean algo estereotipados -nadie debe esperar actuaciones de Oscar-, pero al menos presentan algún elemental rasgo definitorio. Y cuestiones como la venganza y la rivalidad, justifican al menos ciertas acciones. El arranque, que se sitúa en el siglo XVII, se diría marca de fábrica de Sommers, piénsese en sus entregas de la La momia. Y se apuntan críticas a la industria armamentista -¿inspiración de Iron Man?- y a los peligros de la biotecnología, a lo que se suma una malévola broma final a cuento del presidente estadounidense.

5/10
Enemigos públicos

2009 | Public Enemies

Nueva incursión en el mundo de los forajidos al margen de la ley del veterano Michael Mann, que debutó en el cine con la notable Ladrón, y ha indagado sobre el tema en títulos como Hunter, Heat, Collateral y Corrupción en Miami (2006). Esta vez se basa en hechos reales, recogidos en el libro ‘Public Enemies: America’s Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34’, de Bryan Burrough. Recoge las peripecias de John Dillinger –personaje auténtico ya llevado al cine con desiguales resultados por John Milius (Dillinger), Lewis Teague (La dama de rojo) y Max Nosseck (Dillinger (1945))–. Fue el más afamado ladrón de bancos de todos los tiempos, a pesar de la competencia, pues vivió en una época prodiga en criminales míticos, como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd. El guión –que remite a cintas como Bonnie and Clyde y Los intocables de Eliot Ness– sigue los pasos de John Dillinger durante 14 meses, a partir de su salida de la cárcel, en julio de 1934. Inicia entonces una oleada de atracos que le convirtieron en una presencia habitual de los periódicos. En ese tiempo, se enamora de Billie Frechette, una humilde empleada de un guardarropa. Dillinger debe esquivar a los hombres del agente federal Melvin Purvis, un experto tirador encargado de atraparle. Michael Mann se luce con una esmerada reconstrucción de la época, y hace hincapié en la lucha de J. Edgar Hoover, porque el congreso le dote de los medios legales y financieros suficientes para perseguir a los delincuentes que cometieran robos en un lugar y después cambiaran de estado. Uno de los puntos de interés es la lucha de Hoover por transformar el Bureau of Investigation que dirigía por aquel entonces en el actual FBI: Por otro lado, el cineasta transmite muy bien la fascinación que sentían los ciudadanos medios, en plena época de la Gran Depresión, por los grandes gángsteres y ladrones de bancos, que por entonces tenían mucha presencia en los medios de comunicación. Dillinger se convirtió en una especie de ídolo, en una época donde ciudadanos incapaces de saltarse una señal de tráfico admiraban a aquellos que habían solucionado sus problemas desafiando la ley. Como los bancos eran extremadamente impopulares, el asaltante Dillinger era aclamado como una especie de Robin Hood. Mannn ha sabido reflejar todo esto en muchos detalles, como la sesión de preguntas de unos periodistas emocionados con Dillinger, tras ser detenido, o en la pasión que despertaba el actor especializado en mafiosos James Cagney –al que imita un compinche de Dillinger– y películas como El enemigo público nº 1, que cobra gran importancia en el desenlace de este film. Sorprendente es la interpretación de Johnny Depp, en un registro más realista de lo habitual, que sabe transmitir la elegancia de su personaje, a pesar de sus métodos violentos, y añade un toque romántico que recuerda a alguna película de gángsteres de Humphrey Bogart, como El bosque petrificado o El último refugio. Es un personaje con muchos matices, descritos con sutileza en el guión, pues tuvo una infancia desgraciada, y a pesar de vivir al margen de la ley, tiene una especie de código de honor y valora la amistad por encima de todo, como los viejos personajes de las películas de Sam Peckinpah. Le secunda con convicción el prolífico Christian Bale, como un policía obsesionado por su presa, pero en el fondo honrado. Cuenta también el film con ilustres secundarios en papeles a veces muy menores, como Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff y la casi olvidada Leelee Sobieski, que a pesar de su calidad, aquí casi no tiene papel. En su relato de ascensión y caída de un gángster, Michael Mann parte de viejos esquemas, que tan buenos resultados le dieron a Howard Hawks, en Scarface, el terror del hampa. Un planteamiento clásico filmado con el moderno estilo eminentemente visual del director de El dilema, un montaje trepidante y una sabia utilización de las cámaras digitales. Muchos son los momentos deslumbrantes, aunque cabe destacar el último atraco al banco, la huida de la posada y una surrealista y poco probable visita de Dillinger a la oficina desde donde se dirige su busca y captura. También se anota un tanto Michael Mann a la hora de integrar las canciones de la época en la trama.

8/10
Ausente

2008 | Stop-Loss

Las guerras siempre traen detractores y en esa faceta el cine es uno de los altavoces más potentes. Tanto que casi se puede hablar de un subgénero de películas denominadas "antibélicas". Si antes fueron la II Guerra Mundial (Johnny cogió su fusil) y Vietnam (Apocalypse Now), tras las Guerras del Golfo e Irak han sugido un buen puñado de películas norteamericanas que reiteran en sus historias el sinsentido de la guerra y las graves secuelas que provocan. En ese marco se puede incluir también este film, junto a Jarhead, En el valle de Elah o Harsh Times. Ausente (torpe traslación en español de "Stop-Loss") narra la historia de tres grandes amigos –Brandon, Steve y Tommy– que regresan a su pueblo tras prestar servicio en el ejército durante la Guerra de Irak. En la pequeña localidad tejana son recibidos y condecorados como héroes, pero al poco tiempo los daños anímicos ocasionados en la guerra comienzan a florecer: pesadillas, ataques de ira, borracheras, desconciertos afectivos, etc. El grueso del horror tiene que ver con una avanzadilla comandada por Brandon, que hicieron en las calles de Irak, y que resultó ser una emboscada en la que murieron varios hombres. De vuelta en Texas, Tommy da muestras de ser quien más ha acusado el golpe, pues su mejor amigo murió allí. Por su parte, Steve se ha vuelto violento y su novia está desconcertada. Brandon parece el más equilibrado de los tres, pero cuando recibe la notificación de que el gobierno le obliga a volver a la guerra haciendo uso del denominado programa "Stop-Loss" hará todo lo posible por evitarlo. Estamos ante una drama intenso, con momentos de acción bélica muy contados, centrado sobre todo en la idea de que la guerra no se acaba cuando uno regresa a casa. El horror, el miedo, los recuerdos y sentimiento de culpa pueden hacerse insoportables para los ex combatientes. Y eso sin contar el número de hombres mutilados y enfermos de por vida, que el film se recrea en mostrar en un claro alegato antibélico. La directora Kimberly Peirce ya sabe lo que es enfrentarse a un dramón tras su debut en Boys Don't Cry, y aquí demuestra un sólido oficio para dirigir a los actores, y además aporta un buen sentido del ritmo visual cuando la historia se lo permite. Porque, decididamente, lo que le falla al film es el guión: tras el planteamiento, que tarda en llegar, la trama avanza torpe e insuficientemente, con demasiada monotonía, hasta el esperado y sencillo desenlace. En este sentido, la película es poco más que mostrar el lamentable estado emocional de tres jóvenes ex militares. Destaca el trabajo de Ryan Phillippe, experto en interiorizar dilemas y sufrimientos morales, como ya hizo en filmes como Crash o Banderas de nuestros padres.

5/10
Batalla en Seattle

2007 | Battle in Seattle

El actor irlandés Stuart Townsend –despedido por Peter Jackson, que le había contratado para interpretar a Aragorn, en El señor de los anillos– debuta como director con esta cinta protagonizada por Charlize Theron, su novia. Protagonizada por personajes ficticios, tiene como fondo sucesos reales, las protestas que tuvieron lugar en Seattle en 1999, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (O.M.C.). A esta ciudad del estado de Washington acudieron a manifestarse entre 50.000 y 100.000 personas, entre sindicalistas, anarquistas, ecologistas y militantes de organizaciones variopintas. Aunque su objetivo era en un principio protestar de forma pacífica, la escalada de violencia se fue intensificando, hasta que se generalizaron los enfrentamientos entre antidisturbios y manifestantes, la ciudad se convirtió en un caos, y se declaró el estado de emergencia. Townsend, que también ha escrito el guión, se ha propuesto ofrecer el punto de vista de todas las partes implicadas, los manifestantes, los agentes de policía, los delegados que acuden a la reunión y los ciudadanos de Seattle. Salvando las distancias, su modelo sería Bloody Sunday (Domingo sangriento), excepcional cinta de Paul Greengrass. Se puede decir que el film de Townsend tiene a su favor que las secuencias dramáticas –que se alternan con imágenes de los auténticos sucesos– resultan bastante convincentes. En esto tiene mucho que ver que Stuart Townsend sabe dirigir muy bien a los actores. Algunos realizan estupendos trabajos, como Ray Liotta (el alcalde) o Woody Harrelson (un agente de policía traumado por la pérdida de su hijo). No puede evitar Townsend que su visión de los sucesos parezca excesivamente incompleta. Sus manifestantes están motivados por nobles ideales que despiertan la simpatía del público, pero no es capaz de explicar por qué la O.M.C. es un obstáculo para que se cumplan esos objetivos. Resulta especialmente brillante un diálogo entre dos manifestantes, que llegan a la conclusión de que antes de sus protestas nadie sabía lo que era el FMI. “Ahora, tampoco lo saben”, dice uno de ellos, y el otro replica: “Pero por lo menos saben que es algo malo”. El film disimula muy poco –menos que otros títulos similares– hacia dónde se dirigen las simpatías de su director. Éste explica mejor las posturas de los manifestantes que la del alcalde, por ejemplo, desbordado por los acontecimientos. De la misma forma, sólo da voz a los delegados que disienten de la política de los países ricos. Y muestra con una gran crudeza secuencias de brutalidad policial.

5/10
Memorias de Queens

2006 | A Guide to Recognizing Your Saints

Película basada en las memorias del director y guionista, Dito Montiel, que publicó en Estados Unidos en 2003 bajo el título “Una guía para reconocer a tus santos”. Aunque ese libro se componía de una sesentena de relatos basados en sus recuerdos de juventud, aquí se centra en un par de ellos, que no pretenden contar literalmente su vida, sino captar el ambiente en que se desenvolvieron sus años mozos en Astoria, un distrito del barrio neoyorquino de Queens, antes de marchar a Los Ángeles. El film entrecruza las escenas de un Dito Montiel ya adulto, que vuelve a su barrio ante el empeoramiento de la salud de su padre, con las de su juventud en un determinado verano, en que hizo amistad con un recién llegado al barrio, Mike, mientras deambulaba por las calles con sus amigos Antonio y Nerf, y departía con su ‘novieta’ Laurie. El esquema narrativo, que incluye el propio esfuerzo de Montiel por guionizar su historia y convertirlo en película, alimenta la intriga acerca de los motivos por los que dejó el barrio para irse a la costa Oeste cuando apenas tenía diecisieta años. Afloran así recuerdos traumáticos del pasado, que convierten el film en un ejercicio de exorcismo de los demonios que había querido olvidar, sin conseguirlo, tiempo atrás. Montiel logró que el laboratorio del Festival de Sundance respaldara su guión, lo que permitió la realización del film. Luego este mismo festival acabaría dando un premio a la película por el conjunto de su reparto. Aunque el cineasta ha hecho sus deberes, y el resultado desprende autenticidad, no deja de ser algo desequilibrado, con cierta tendencia a divagar. Hay mucho costumbrismo, escenas callejeras sobre peleas entre bandas y relaciones chico-chica que no conducen a ninguna parte. Resulta valioso el acercamiento a la figura de los padres, el señalar las dificultades de comunicación y entendimiento, a pesar del cariño innegable entre éstos y el hijo. Y el desenlace, sobrio, resulta acertado, muestra sin aspavientos como la huída de ciertas obligaciones no tenía excesivo sentido, es sintomático de cómo a veces magnificamos los problemas por no afrontarlos.

6/10
Step Up (Bailando)

2006 | Step Up

Agradable película de bailoteo, superación y romance bastante previsible, en la línea de las probablemente superiores Fama o Espera al último baile. Supone el debut tras la cámara de la coreógrafa Anne Fletcher, y cuenta cómo un danzarín es condenado por un delito menor a realizar 200 horas de servicio comunitario en una escuela de danza. Aunque comienza como limpiador, casi forzosamente deberá ser pareja de Nora, una estudiante de baile, pues su compañero se ha torcido inoportunamente el tobillo. Los dos son muy distintos, pero claro, el amor llamará a sus corazones. Los actores están correctos y lo mejor es sin duda el espectacular número de baile final.

4/10
Ella es el chico

2006 | She's The Man

No es nueva la idea argumental de chico hace de chica-chica hace de chico. En la gran pantalla tenemos ilustres ejemplos, como Tootsie o Sra. Doubtfire, con Dustin Hoffman y Robin Williams luciendo “encantos”, o en el caso de ellas Yentl o Boys Don’t Cry, con las oscarizadas Barbra Streisand y Hilary Swank bordando sus roles masculinos. En este caso la protagonista es Viola, una jovencita simpática y dicharachera a la que le han negado jugar al fútbol en su instituto. Pero resulta que el deporte rey es su gran pasión y ella no quiere colgar las botas, así que decide suplantar a su hermano en otro colegio para hacerse un hueco entre los futbolistas. Las cosas se complican cuando su nuevo compañero de habitación le hace tilín. Comedia amable y de buenos sentimientos para el consumo adolescente, que, si bien no es la octava maravilla del mundo, tampoco esconde su modesta intención de hacer pasar un buen rato. Fickman adapta muy libremente “Noche de reyes” de Shakespeare y añade unas cuantas ideas modernas a rebufo del éxito de Quiero ser como Beckham. En ocasiones puede parecer algo ñoña, pero ofrece gags divertidos y un buen trabajo de la veinteañera Amanda Bynes.

4/10
Caos (Havoc)

2005 | Havoc

La otrora chica Disney Anne Hathaway (Princesa por sorpresa) cambió por completo de registro como protagonista de esta película sórdida sobre la juventud adinerada de Los Ángeles, chicos y chicas desnortados que sienten que su vida es una falsedad postiza, e intentan rellenarla con sensaciones fuertes: sexo, drogas y búsqueda del riesgo en zonas marginales de la gran urbe angelina. El reparto incluye varias caras conocidas. Hathaway interpreta a Allison, quien empuja a su grupo de amigas a entrar en contacto con una banda hispana de tráfico de drogas. En realidad, Allison busca poder llenar la soledad que le invade, pues sus padres –con los que apenas habla– se han convertido para ella en unos completos desconocidos. Pero esa triste soledad puede conducirla a extremos peligrosos de degradación moral. La historia, concebida y escrita por Stephen Gaghan (Traffic), incide de modo gráfico en la falta de asideros éticos de la juventud californiana y los peligros que acechan.

4/10
Entrenador Carter

2005 | Coach Carter

Historia real de Ken Carter. Este hombre negro, dueño de una tienda de deportes, acepta el trabajo de entrenar al equipo de baloncesto de su antiguo instituto, sito en un barrio deprimido de Richmond. Como suele ocurrir en este tipo de relatos, al principio los chicos son un desastre, pero a base de tesón, disciplina y motivación, Carter logra magníficos resultados en la cancha. Lo que diferencia este film de otros de corte deportivo, es que Carter no se conforma con que sus pupilos sean buenos encestando. Él lo que quiere, por encima de todo, son resultados académicos, que los chicos estudien y se labren un futuro. Hasta el punto de interrumpir la larga cadena de éxitos de sus chicos: el entrenador les prohíbe jugar, mientras no superen sus exámenes. Se trata, como puede verse, de un film sembrado de buenas intenciones, que se sigue con interés por su dibujo de los dramas individuales de los muchachos. No en vano, Thomas Carter (Rebeldes del swing, Espera al último baile) es un especialista en historias de superación personal. Cuenta además, al frente del reparto, con Samuel L. Jackson, el inflexible entrenador.

6/10
Magic Mike XXL

2015 | Magic Mike XXL

Al prolífico Steven Soderberg le dio por filmar números de strippers masculinos en Magic Mike, con un mínimo guión, pero donde le arropaban Matthew McConaughey y Channing Tatum. Por el morbo, la propuesta triunfó en las taquillas, al parecer sobre todo entre el público femenino, por lo que tres años más tarde el realizador ejerce como productor ejecutivo, director de fotografía (como Peter Andrews) y montador (como Mary Ann Bernard) de la secuela, para la que sin embargo cede el testigo de la realización a su asistente habitual Gregory Jacobs. Aquí el libreto, de nuevo de Reid Carolin, es más simplón que el original, si eso es posible. La figura del destape Magic Mike (Tatum) se había retirado de sus numeritos, pero su novia le ha dejado y no ha podido ganarse la vida con otra ocupación, así que se reúne con su equipo habitual, los Reyes de Tampa, para acudir a Myrtle Beach a una convención de su particular gremio que tiene lugar durante el patriótico fin de semana del 4 de julio. Paran de vez en cuando a poner a cien a diferentes mujeres que encuentran por el camino. Tan frívola e intrascendente como subproductos de tías buenorras ligeras de ropa con poca sustancia al estilo de El Bar Coyote, pero en versión masculina, en Magic Mike XXL queda bastante claro que Tatum y sus compañeros de reparto bailan muy bien, pues la peli se queda en una interminable y agotadora sucesión de bailes sensuales que enloquecen a mujeres gritonas que no paran de tirarles dinero. Aquí las feministas deberían protestar, pues la visión de las mujeres que se ofrece no pasa de ser la de unas locas histéricas. Pero tampoco son muy sólidos los personajes masculinos, unos hombres objeto, así que Magic Mike XXL sólo logra cierta tridimensionalidad con un mínimo pasaje donde uno de los maromos explica que echa de menos una vida “convencional”, con esposa e hijos. No existe ningún tipo de posicionamiento crítico de los autores del film hacia la vida vacía de sus personajes, si bien por su cuenta algún espectador se preguntará adónde nos va a llevar la obsesión por una estética determinada y el erotismo. Soderberg le ha pedido que interprete un papel a la protagonista de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, su primer largo, Andie McDowell, ya madura, que sin embargo decepciona porque le toca lidiar con un personaje cliché, en línea con el resto del film.

3/10

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