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Series HBO

(2019) Serie TV | 590 min. | Comedia | Thriller | Drama
Marc Cherry, creador de Mujeres desesperadas, aplica de nuevo la misma fórmula, para otra mirada ácida en clave de comedia a la vida de los barrios residenciales de clase media, con toques de misterio. Como en aquélla recurre a varias amas de casa como protagonistas, con la diferencia de que son tres, en lugar de cuatro, y de que en esta ocasión no coinciden en el tiempo. Todas han habitado la misma casa de Pasadena, pero en tres momentos diferentes. 1963, Beth Anne, servicial ama de casa de Bob, descubre que éste le está siendo infiel con una camarera, por lo que pone en marcha un plan que consiste en hacerse amiga de ella, para dinamitar su idilio. 1984, Simone descubre que su tercer marido, Karl, ha estado usando el matrimonio para ocultar su homosexualidad, por lo que responde iniciando una relación con el jovencísimo hijo, menor de edad, de una amiga. Por último, en 2019, la abogada de éxito Taylor mantiene una relación abierta con su marido, Eli, guionista que tuvo éxito en el pasado, pero que está en horas bajas, por lo que ella le mantiene. Mientras, la letrada mantiene una relación lésbica con Jade, a la que llevará a vivir a casa para protegerla del acoso de su ex. Se advierte al principio que los tres relatos han acabado con un asesinato, pero los detalles se van dosificando a lo largo de los diez capítulos que dura la primera temporada. No ha evolucionado mucho Cherry en su asumida ligereza y superficialidad a la hora de analizar a las distintas familias, con su abuso de los estereotipos y su visión cínica de las relaciones tradicionales, donde no evita cargar sobre todo contra la esposa abnegada, Beth Anne, que sería la heredera de Bree en la serie que le dio a conocer. Aunque más humana y menos “doña perfecta”, está condenada a esforzarse todo el día en sus tareas domésticas para luego no recibir reconocimiento, y que su esposo mantenga una relación extraconyugal. Lo que ocurre es que las otras dos subtramas constatan que por mucho supuesto avance con los nuevos tiempos, esto no ha traído ni de lejos la felicidad: la empoderada Simone en el fondo busca en otro lado el amor que su marido gay no le está dando, lo que la lleva al desastre, y el matrimonio que transcurre en la actualidad, presume de liberal, ideas modernillas y tal, pero después surgen los inevitables celos, y todo tipo de problemas. Pese a todo, como sucedía en Mujeres desesperadas, se acumulan los enredos divertidos a buen ritmo, las secuencias hilarantes y los personajes estrambóticos, por lo que capta al espectador, con ayuda de las oportunas dosis de suspense. Ayudan a darle humanidad a los personajes centrales las cuidadas interpretaciones de Ginnifer Goodwin (Érase una vez), Lucy Liu (Elementary) y Kirby Howell-Baptiste (Barry), respectivamente como Beth Anne, Simone y Taylor.
6/10
(2017) Serie TV | 370 min. | Thriller | Drama
El socialista Francis Laugier se enfrenta, en la segunda vuelta de las elecciones, al presidente de la república de Francia, Jean-Marc Auzanet, de centro-derecha. Pero cuando se va a celebrar en televisión un debate decisivo, su delfín y alcalde de Dunkerque, Phillippe Rickwaert, recibe una llamada de un amigo policía, que le pide quedar con él cuanto antes. Una vez que se encuentran, el agente le advierte a Rickwaert de que le van a detener esa misma noche por financiación ilegal del partido. El político pide ayuda a sus colaboradores más próximos, para destruir pruebas contrarreloj, y reponer una enorme cantidad de dinero que falta en la caja. Y al tesorero, Joel, le ruega que asuma él la responsabilidad ante las autoridades y los medios de comunicación, para que el escándalo no afecte a la campaña... Eric Benzekri y Jean-Baptiste Delafon, que habían coincido en la comedia 16 ans ou presque, poco conocida fuera de Francia, están al frente de una serie que engancha con su dibujo hiperrealista de las cloacas de la política. Va en la línea del largometraje español El reino, que se estrenó después, pero la serie gala tiene la valentía de poner nombre a los partidos en los que militan los personajes. En cualquier caso, no parece que se ataque a una ideología determinada, sino más bien a los tipos sin escrúpulos que en su lucha por el poder anteponen sus intereses personales a la moral y a los ciudadanos a los que piden su confianza. Repasa las lacras de la política: corrupción, compra de votos, manipulación, chantajes. Hasta los espectadores más informados en las tácticas sucias que desvelan cada día los periódicos, recibirán 'lecciones' de jugadas ilegítimas que se pueden llevar a cabo, por ejemplo, cómo invalidar una mesa electoral provocando una pelea, como se ve en el segundo capítulo. Resulta especialmente escalofriante una subtrama sobre la aprobación de una ley educativa, donde parece que sólo importan los intereses personales. La ficción se enriquece con el increíble trabajo de Kad Merad, que ha quedado en el recuerdo con personajes entrañables, como el empleado de Correos de Bienvenidos al norte, o el profesor de educación física de Los chicos del coro. Pero aquí compone a un maquiavélico individuo, digno sucesor de Frank Underwood, de House of Cards. Sorprende menos Niels Arestrup, a un elevado nivel, pero su Laugier en el fondo recuerda a su capo mafioso de Un profeta. Se debe citar también el trabajo de la menos conocida Anna Mouglalis (Romance criminal), como Amélie Dorendeu, asesora de Laugier, que va cobrando importancia conforme avanza la serie
7/10
(2020) Serie TV | 360 min. | Aventuras | Thriller | Drama Tráiler
1866. En busca de un nuevo comienzo, Anna Wetherel viaja desde Londres a Nueva Zelanda, donde se ha desatado la fiebre del oro. Durante el viaje coincide en la cubierta de un vapor con Emery Staines, buscador de pepitas, con el que conecta de inmediato, por lo que hasta le apunta el nombre del hotel donde se alojará, por si necesita ayuda. Al desembarcar, a Anna le robará un ladrón el bolso, pero lo recupera Lydia, una adivina que se hará su amiga, pero que por algún motivo parece que no quiere que se reencuentre con Emery. Miniserie de seis capítulos que adapta la novela homónima de Eleanor Catton, que se ocupa del guión. Promete el punto de partida, pues se recrea con un presupuesto ajustado y enorme elegancia, una época histórica bastante desconocida, al menos para quienes no sean neozelandeses, o expertos en ese país. Además, crea cierta intriga desde el primer momento, se mezcla bien drama, thriller y algún pequeño elemento fantástico, y cumplen los actores, sobre todo la siempre acertada Eva Green, a quien le viene al pelo un personaje esotérico, la adivina Lydia, pero también en cierta medida Eve Hewson (enfermera de The Knick), en el papel principal, y Himesh Patel (Emery), que triunfó en Yesterday. Por desgracia, juega en su contra la abundancia de flash-backs sobre los personajes, que acaban desinteresando en cierta medida. También que algunos puntos del relato parecen demasiado confusos, y que resulta un tanto pretenciosa su utilización de elementos simbólicos de astrología.
5/10
(2020) Serie TV | 75 min. | Romántico | Fantástico | Comedia | Drama Tráiler
Antología compuesta por cinco relatos que otros tantos realizadores españoles han filmado durante la cuarentena del coronavirus de la primavera de 2020, respetando las reglas del estado de alarma. Esto implica que han sido rodados con cámaras de móviles de última generación, sin muchos medios, en las propias casas donde los actores han pasado el confinamiento. Para tratarse de un proyecto improvisado, puesto en marcha con poco margen para estrenarse antes de la vuelta a la vida cotidiana, tiene cierto interés, y supera con creces a la comedia Diarios de la cuarentena, emitida por TVE. Resulta inevitable, en este tipo de trabajos corales, que algunos segmentos (de entre veinte y cuarenta minutos de duración) tengan más interés que otros, pero aquí las diferencias de nivel son notables. Destaca Una situación extraordinaria, primera de las piezas, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que coquetea con el género fantástico. Un día, Sara baja a la compra, pero cuando regresa, Carlos, su marido, empieza a sospechar que puede no ser ella, pues se comporta de forma extraña. El director de Stockholm crea cierta tensión, y cuenta con un buen trabajo de Marta Nieto, protagonista de Madre, pero por desgracia se ha visto obligado a darle la réplica él, y se nota que no es actor profesional. Elena Martín, con un único largometraje en su filmografía, Júlia ist, compone el más prescindible, Mira este vídeo de gatitos, donde un grupo de veinteañeros se encierra en una nave industrial con varios mininos. Intenta tener un tono lírico, pero resulta más bien desconcertante. Leticia Dolera dirige, escribe y protagoniza Mi jaula, sobre una mujer encerrada en solitario, que recibe llamadas de su novio, pero éste resulta ser más controlador de lo que esperaba. La realizadora de Requisitos para ser una persona normal capta el interés, y se luce con algunos planos oníricos, pero pronto queda claro que, fiel a su vocación de gurú feminista, ha querido dar un mensaje sobre el peligro de la violencia machista, que parece promovido por el Ministerio de Igualdad del gobierno. En Viaje alrededor de mi piso, Carlos Marques-Marcet adapta libremente la novela “Viaje alrededor de mi cuarto”, de Xavier de Maistre, con una mujer que recorre diferentes rincones de su piso, revisando los objetos que encuentra en ellos. Supone la apuesta más reflexiva, y está bien fotografiada y montada, por lo que absorbe al espectador, aunque tiene trampa, pues incluye secuencias que el cineasta había grabado previamente. Por último, en Así de fácil, Paula Ortiz desarrolla en blanco y negro la historia de Marta, que se dispone a pasar la pandemia con su perro, pero que en el último momento se ve obligada a acoger a Nuria, cuya pareja ha decidido romper la relación. La autora de La novia imprime un tono fresco, y saca tajada a dos buenas actrices, Celia Freijeiro y Julia Castro, pero no tiene la gracia que pretende lograr, el guion es un tanto arbitrario y resulta frívola su visión de las relaciones sentimentales, con personajes obsesionados por la sexualidad.
5/10
(2020) Serie TV | 590 min. | Drama
La trama se desarrolla en Newark (Nueva Jersey) en una versión alternativa de 1940. El famoso aviador Charles Lindbergh se ha convertido en el favorito para derrotar a Roosevelt en las elecciones presidenciales porque predica que Estados Unidos no debe entrar en la II Guerra Mundial. El jovencísimo Philip Levin, de familia judía, se queda conmocionado cuando comprueba que todo está cambiando a su alrededor. A su padre, Herman, le hierve la sangre cuando comprueba que se extiende el antisemitismo y la violencia, así que rechaza un ascenso que le obligaría a vivir en un barrio donde los suyos no son bien recibidos. Su primo, Alvin, huye a Canadá, y su tía, Evelyn, inicia un idilio con Lionel Bengelsdorf, peculiar rabino colaboracionista con Lindbergh. No resulta nada sencillo captar la maestría del escritor Philip Roth a la hora de llevar sus obras a la pantalla. Han fracasado cineastas consagrados, como Robert Benton, con La mancha humana, Isabel Coixet con Elegy, y Barry Levinson, con La sombra del actor. Y Ewan McGregor escogió un reto muy difícil para debutar como realizador con Pastoral Americana.Quizás algunas de sus obras sean más adecuadas para una miniserie con la extensión adecuada, como viene a demostrar David Simon. El creador de The Wire está al frente de esta producción en este formato para HBO, donde contó con asesoramiento del propio autor, antes de su fallecimiento en 2018. Tiene la ventaja de que adapta uno de sus textos más narrativos, en el que ocurren más cosas que en otros suyos, de tono intimista. Al habitual especialista en ficción de denuncia Simon le interesa usar el libro para reflejar el clima actual de Estados Unidos, en el que detectaría un creciente odio racial. De esta forma, se pueden establecer paralelismos entre Lindbergh, que nunca se presentó a presidente, pero que en la vida real hundió su reputación como héroe que cruzó el Atlántico sin escalas por vez primera, y trágicamente golpeado por el secuestro y muerte de su bebé, por su admiración a Hitler, y Donald Trump, pese a que el libro vio la luz en 2004, mucho antes de que éste iniciara su carrera política. Simon quiere dejar claro que las señales negativas, pese a que en la actualidad aún no son peligrosas, pueden derivar poco a poco en males mayores. Pese a todo, se agradece que no machaque con ese mensaje, y cuide sobre todo a los personajes, para hablar de las relaciones familiares en tiempos difíciles. Simon no siempre se muestra fiel al libro, pero sus cambios no molestarán a los apasionados del mismo. Se apoya en una excelente labor del reparto, encabezado por el talentoso niño Azhy Robertson, que ya fue hijo de Adam Driver y Scarlett Johansson en Historia de un matrimonio. Están en plena forma Zoe Kazan, como su madre, Morgan Spector, el progenitor, y una Winona Ryder (la tía) más contenida que en títulos como Stranger Things. Roba por completo la función el genial John Turturro en la piel del rabino.
7/10
(2020) | 440 min. | Ciencia ficción
La acción tiene lugar en las inmediaciones de San Francisco. Lily trabaja como ingeniera informática, al igual que su pareja, Sergei, en Amaya, gigante tecnológico dirigido por Forest, un misterioso gurú. De la noche a la mañana, a él le asignan a Devs, un proyecto ultrasecreto, del que no podrá revelar ningún detalle, ni siquiera a la mujer con la que comparte su vida. Pero el primer día de trabajo, Sergei no regresa, y la compañía enseñará a Lily unas imágenes que muestran cómo se ha inmolado, rociándose de gasolina y prendiéndose fuego. Ella misma puede contemplar el escenario donde ocurrió la tragedia. Mientras trata de recomponerse, la programadora piensa que la están engañando, así que se propone descubrir la verdad. El novelista británico Alex Garland tuvo su primer contacto con el cine cuando adaptó su novela La playa el realizador Danny Boyle, a quien después le escribió el film de ciencia ficción Sunshine. Tras firmar el guión adaptado de uno de los mejores títulos del género en las últimas décadas, Nunca me abandones, a partir de la novela de Kazuo Ishiguro, debutó como realizador con la convincente Ex Machina. Ahora tiene su primer contacto con la televisión, al frente de una serie de ocho capítulos que firma como libretista y realizador. En principio, tiene una trama cerrada, así que no parece muy factible que vaya a tener más temporadas, a pesar de que ha arrasado. Técnicamente, Dev está bastante mimada, con una estética estilizada, y música de cariz cercano a lo experimental. Cuenta con actores sorprendentes, sobre todo la japonesa Sonoya Mizuno, actriz fetiche de Garland, y Nick Offerman (El fundador). Atrapa desde el principio, por su tono de thriller, incluso a quienes sus referencias a física cuántica y a las teorías del multiverso les resulten por completo incomprensibles, y aunque en su arranque pueda parecer demasiado fría, al final el motor de la trama son las emociones humanas. Como los mejores exponentes del género, da que pensar sobre diferentes cuestiones, aunque conviene que el espectador las descubra por sí mismo, cualquier detalle sería desvelar demasiado. Pero se puede adelantar que sobre todo plantea el viejo debate entre libre albedrío y determinismo, sobre el poder y el carácter pseudomesiánico de las figuras revolucionarias que triunfan al frente de grandes corporaciones, y especialmente en torno a la eterna aspiración del ser humano a usar la ciencia para superar de forma definitiva los límites de las leyes de la naturaleza.
6/10
(2018) Serie TV | 225 min. | Comedia | Drama
Barry es un antiguo marine, ex combatiente en Afganistán, que al volver a casa no ha encontrado mejor forma de reciclarse que convertirse en asesino profesional, tutelado por su tío Monroe, que es el que le consigue sus "trabajos". Uno de ellos le lleva a Los Ángeles, donde unos mafiosos chechenos esperan que liquide a un tipo. Pero mientras le vigila, es confundido y le toman por alumno de una escuela de actores, y allí descubre un mundo nuevo, el carismático profesor Cousineau le inspira, y también una aspirante a actriz, Sally, de la que se enamora. De pronto sueña con ser actor, pero no parece fácil conciliarlo con su actual ocupación, y pensar en dejarlo no es tan sencillo. Serie cocreada, coescrita, codirigida y protagonizada por el cómico Bill Hader, que como El método Kominsky, juega a ofrecer algo "diferente", y así aprovecha el género dramático en el mundo de la interpretación, para mezclar con otros géneros, en este caso las tramas gangsteriles de asesinos y la comedia negra. En algunos momentos recuerda a Balas sobre Broadway, aunque el tono es algo diferente. Tiene gracia y sorprenden algunos planteamientos, como la dificultad de Barry para relacionarse con su entorno, y el camino que encuentra en la gran familia de la interpretación; o los intentos del profesor Cousineau de ligarse a la inspectora de policía afroamericana que investiga el asesinato de uno de sus alumnos.
6/10
(2019) Serie TV | 0 min. | Cómic | Acción
Penosa subserie nacida al calor de Batman. Sigue a Kate Kane, prima de Bruce Wayne, que siempre culpó a Batman de la muerte de su madre y su hermana, no les salvó en una situación de peligro. La chica ha estado ausente largo tiempo de Gotham, pues su novia –sí, es lesbiana, una concesión a la asfixiante ideología de género– le dio calabazas para no ser expulsada de una academia militar. Ahora vuelve, justo cuando Batman está desaparecido desde hace tres años –se ha decidido apagar la señal luminosa con la que se le suele pedir ayuda–, y ante la aparición de una estrafalaria banda liderada por la locuela Alice. La sorpresa va a ser mayúscula cuando Kate se entera de que su primo es Batman, y de que su hermana está viva y es la locula que anda suelta. Estamos ante una creación rutinaria, respaldada por Greg Berlanti, quien ha puesto muchas menos ganas que en Supergirl. Se puede perdonar su aire de serie B, con actores de segunda división, el que más suena, y no es que sea un primer espada, es Dougray Scott. Pero cuando el guión es flojo, y trufado de clichés que se caracterizan por los tiempos que corren.... Domina un aire tontorrón, por el ejemplo en el jovencito afroamericano que supuestamente custodia los secretos de Batman en la mansión Wayne durante su ausencia. Como es de suponer Kate adivina que oculta algo en un santiamén, y su petición de que le arregle el supertraje de Batman para convertirse en Batwoman, suena a caprichín, más que a una decisión de alta responsabilidad. Por su parte, la agencia privada de seguridad que dirige el padre de Kate, y que debe cuidar de la ciudad desde que el caballero oscuro no está, tampoco impresiona demasaido.
3/10
(2019) Serie TV | 400 min. | Biográfico | Drama | Musical
Cuidada miniserie sobre la relación personal y profesional entre Bob Fosse y Gwen Verdon. Se inicia con el salto al cine de Fosse adaptando el musical "Sweet Charity", que en los teatros había sido representado por Gwen como protagonista, pero que en cine, por presión de los estudios, contaría con Shirley MacLaine. El film, titulado en España Noches en la ciudad, sería un rotundo fracaso, pero impulsó a Fosse a pelear por la dirección de Cabaret, cuya puesta en escena oscura y nada edulcorada, revolucionó el musical. Del primer episodio llama la atención el gran esfuerzo de producción, y la gran interpretación de los actores, con un Sam Rockwell apenas reconocible en su rol de Fosse, y una estupenda Michelle Williams dando vida a Gwen. Se pinta una relación de amor con puntos que ponen en peligro la relación, sobre todo por parte de él, que no sabe sobrellevar los momentos en que no están juntos. Para ser casi un recién llegado al mundo de la creación de series, Thomas Kail sorprende gratamente con su puesta en escena, recreando los momentos en que se conciben números musicales, o el modo en que se introduce recuerdos-flash-backs de Fosse en torno a su infancia y juventud. Los actores que interpretan a personajes más populares, como Liza Minnelli, a la que encarna Kelli Barrett, tienen la virtud de entregar trabajos sobrios que ayudan a la credibilidad.
7/10
(2019) Serie TV | 540 min. | Cómic | Acción | Thriller | Drama
Un 2019 alternativo donde… ¡Robert Redford ha sido elegido presidente vitalicio de Estados Unidos! En Tulsa, numerosos agentes de policía fueron aniquilados por el grupo supremacista Séptimo de Kaballería, así que se han visto obligados a actuar enmascarados, y a llevar una doble vida, pues nadie puede sospechar en qué trabajan. Angela Abar finge que está al frente de una pastelería, y que lleva una vida normal con su marido Carl y su hija Topher, pero en realidad patrulla las calles bajo la identidad de Sister Night. Su rutina se complica cuando reaparecen los componentes del Séptimo de Kaballería, que parecían desarticulados, pero que en realidad sólo estaban reorganizándose. Damon Lindelof, uno de los creadores de Perdidos, está al frente de esta serie que continúa la trama del revolucionario cómic homónimo, creado por el dibujante Dave Gibbons y el guionista Alan Moore, que como en la adaptación al cine de 2009 ha rechazado aparecer en los títulos de crédito. El excéntrico británico no sólo se opone a la traslación de sus obras al terreno audiovisual –en este caso no puede oponerse porque los derechos pertenecen a la editorial DC– sino que además declara con sarcasmo que muy mal deben andar las cosas si tienen que estar ahora resucitando sus obras del pasado. En realidad, Lindeloff se aparta bastante del original en lo referente a la trama, pues sus protagonistas son en su gran mayoría distintos, y si se quitan algunas referencias –la aparición del doctor Manhattan, el personaje (Adrian Veidt) de Jeremy Irons, o que el psicópata Rorschach sea la inspiración de los malvados– casi podría haberse titulado de forma distinta. Se parece más en espíritu, por tratarse de una historia de superhéroes poco convencional, tratada con realismo, y por su voluntad de tratar temas sociales, pues radiografía una sociedad donde impera la violencia, y las guerrillas de los antisistema, y denuncia el racismo, en línea con las modas del momento tiene como protagonista a una mujer afroamericana que reparte leña. Queda difusa la línea entre el bien y el mal, pues los protagonistas torturan o toman decisiones moralmente dudosas. Moore se esfuerza porque sus personajes tengan más complejidad de lo habitual en la mayoría de comics, por lo que aquí se ha realizado un esfuerzo en ese sentido. Para ello, resulta clave la labor del reparto, encabezado por Regina King, que demuestra que el Oscar por El blues de Beale Street no fue fruto de la casualidad. La actriz está bien arropada por Don Johnson, Tim Blake Nelson y Louis Gossett Jr. entre otros, si bien al veterano Jeremy Irons le han asignado un rol un tanto exagerado; se espera que esto tenga un propósito en los sucesivos capítulos.
6/10
(2018) Serie TV | 480 min. | Thriller
Camille Preaker es una joven periodista con problemas, no tiene pareja y abusa del alcohol. El director de su periódico piensa que sería una buena idea enviarla a su pueblo natal, donde desaparecieron dos niñas, y una fue encontrada muerta, un asesino anda suelto. Se trata de un caso que aún no ha despertado la atención mediática, y al que ella podría darle un sabor local de autenticidad. Pero no es el encargo de su vida precisamente, pues se trata de regresar al pueblo del que huyó, y que aparezcan ante sí los fantasmas del pasado: hechos traumáticos, y el reencuentro con una madre castradora, un padrastro con aire ausente, y una enigmática hermanastra de extraña personalidad. Tras el rotundo éxito de Perdida, basada en una novela de Gillian Flynn adaptada por la propia autora con dirección de David Fincher, llega esta miniserie basada en otra de sus obras, y repite cometido. Además cuenta con la dirección del canadiense Jean-Marc Vallée, que también para HBO ha descollado con otra historia de mujeres inquietante, Big Little Lies. El primer episodio, que pone las premisas de la historia, y crea intriga acerca de los hechos pretéritos que han marcado a la protagonista, resulta brillante. Además crea el adecuado “mood” que envuelve al personaje principal, y se adivina que su investigación periodística puede servirle de adecuada catarsis. Con el horror que acompaña a la idea de vidas inocentes trágicamente truncadas. Hay un ritmo perfecto, con flashes brevísimos que sirven para evocar el pasado, y el uso de la música y sonido ambiental. Y Amy Adams llega al espectador, con su composición de alma en pena en busca de seguridades, frente al terrible personaje de Patricia Clarkson, una madre nada maternal.
6/10
(2018) Serie TV | 360 min. | Aventuras | Fantástico | Drama Tráiler
Se avecina la batalla final. Decidido a plantar cara a los Caminantes Blancos, Jon Nieve regresa a Invernalia, junto al ejército y los dos dragones que le quedan a Daenerys Targaryen, a quien sin embargo la población recibe con frialdad, sobre todo Samsa Stark, que desconfía de la autoproclamada monarca de los Siete Reinos, y además no sabe si tendrán provisiones para tantos soldados, ni comida para las bestias aladas. Jon se reencuentra por fin con quien cree que es su medio hermano, Bran, que ha percibido que el muro ha caído, por lo que el enemigo se acerca. Poco después, el primero se enterará de la verdad sobre su origen, pues Sam le cuenta todos los detalles. Se supone que tiene que llegar la ayuda de Cersei Lannister, pero su hermano Tyrion no tiene muy claro que vaya a cumplir su palabra. El visionado del primer capítulo de la última temporada de Juego de tronos ya permite entrever algunas de sus claves. Ya en la séptima la emblemática serie de HBO cogió carrerilla para dirigirse al final, lo que le vino bastante bien, pues por fin todas las subtramas convergen y avanzan hacia alguna parte. La octava y última sigue en la misma línea, lo que se agradece, pues aunque aún aparece alguna escena de sexo gratuito, como la de Bronn (Jerome Flynn) con tres prostitutas en el arranque, estas imposiciones de los ejecutivos de la cadena por cable ya son menos abundantes que antes, no queda tiempo. Lo mismo ocurre con las muertes violentas, aunque se siguen incluyendo algunas que buscan impactar, como la de un niño zombie que muere entre llamas. No todas las decisiones de Daenerys, hasta ahora una heroína, siguen siendo moralmente intachables, ha tomado alguna decisión cuestionable. Y la relación amorosa que ésta mantiene con Jon se ha vuelto bastante turbia, pues él ha descubierto que tienen parentesco, sería sobrino de la rubia. Pese a estos puntos retorcidos, marca de fábrica, la narración se ha vuelto bastante clásica en su tramo final, los personajes más heroicos se han unido contra la amenaza del mal absoluto –sigue estando muy presente la sombra de J.R.R. Tolkien, el más grande a la hora de escribir sobre batallas épicas en mundos inventados–. Las conspiraciones de Cersei para hacerse con el poder pese a la amenaza que pende sobre la humanidad vienen a recordar que resulta muy difícil para el ser humano supeditar los intereses propios para trabajar por el bien común. Los actores se saben al dedillo cómo son sus personajes. En esta tanda no hay grandes novedades, en todo caso destacan Kit Harington (un Jon que sí sabe renunciar a sus ambiciones por el bien común), Maisie Williams (porque Arya ha pasado de niña a implacable guerrera), Sophie Turner (por la evolución de Sansa de hija de papá a mujer dura a lo Scarlett O’Hara), Emilia Clarke (que resulta más creíble como Daenerys que cuando interpreta otros papeles) y por supuesto Lena Headey como la resentida Cersei. Peter Dinklage (el astuto enano Tyrion) está por encima del resto del reparto, una pena que su personaje haya perdido peso desde las primeras temporadas.
6/10
(2018) Serie TV | 270 min. | Thriller
Irregular serie de intriga salida de la inquieta mente de Steven Soderbergh, que ha querido ligar su estreno con una app para hacer la experiencia más atractiva para los espectadores que no se resignan a un papel pasivo. Sea como fuere, no parece que este hecho tenga demasiada importancia al contar una historia de mujer madura, Olivia Lake –una Sharon Stone a la que teníamos perdida la pista, y que hace una interpretación correcta, además de demostrar que se cuida físicamente–, popular escritora de libros infantiles, que pasa una temporada en un resort de un nevado paraje montañoso. En plena crisis de sentirse muy mayor, ficha a un becario guapetón que considera que podría ser un buen ligue. A la vez, un timador que quiere aprovecharse de ella, acaba enamorado. La repentina desaparición de Olivia, que deja un rastro de sangre, hace temer lo peor, la policía investiga. Aunque no inventa la pólvora, la intriga despierta cierto interés, y el mérito de Soderbergh es haber rodado todo en apenas diez horas, con cámaras ligeras y aprovechando la luz disponible o sistemas de iluminación sencillos. De algún modo es un alarde que quiere señalar que los costes de producción de pueden reducir considerablemente cuando hay voluntad de trabajo y un buen equipo. En cualquier caso, y más allá de preguntarse "¿quién mató a Olivia?" –si es que la han matado realmente–, es una lástima que, en los temas de fondo –saber vivir a cualquier edad, el descubrimiento del amor, la vanidad fatua–, se renuncia a cualquier esfuerzo de hondura antropológica.
5/10
(2018) Serie TV | 420 min. | Cómic | Acción | Ciencia ficción | Fantástico
Una serie más ambientada en el universo Supermán, seguramente el personaje de DC que, creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1933, a más productos para la pequeña pantalla ha dado lugar. Aquí bucea en los ancestros del superhéroe, dirigiendo la mirada a su planeta natal, Krypton, donde gobierna La Voz, y el abuelo de Seg-El es sentenciado a muerte por supuesto alarmismo ante una amenaza alienígena, al tiempo que el clan es condenado al ostracismo. Ya un joven capaz, Seg-El recibe la visita de Adam Strange, un tipo misterioso que dice haber viajado en el tiempo desde el futuro, y le explica que su nieto es un superhéroe famoso en un planeta llamado Tierra. Sus padres no tendrán más remedio que explicarle algunas cosillas que hasta ese momento han guardado en secreto, al tiempo que visita una guarida conocida como la Fortaleza. Y su amor por la guerrera Lyta Zod corre peligro por dos razones: porque las uniones escogidas no existen en Krypton, sino que vienen impuestas, y porque la mamá de Lyta va a cometer una acción imperdonable. David S. Goyer es un guionista con dedicación casi exclusiva a los superhéroes, donde sus mayores logros los ha tenido de la mano de Christopher Nolan en la trilogía de El caballero oscuro. A Supermán lo ha visitado también en cine, en El hombre de acero y Batman v Superman: El amanecer de la justicia, de modo que resulta una elección natural para sacar adelante esta serie. La trama es entretenida, aunque está claro que la complicidad del fan es un punto, que reconocerá personajes y situaciones que a otros dejarán fríos. El neófito o simplemente poco conocedor seguramente no tenga fuerzas para apuntarse a seguir una serie de aventuras apañada, pero no memorable. Los desconocidos actores responden al canon de guapitos, pero resultan un tanto sosainas.
5/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Thriller | Drama
Una intrigante serie de producción checa para la rama de HBO Europa, que transcurre en 1989, el principio del fin del telón de acero. El matrimonio que conforman Marie y Viktor regresa a Praga tras años de exilio en Londres, ambos abandonaron el país para evitar la asfixia del opresor régimen comunista, ella no podía prosperar en su carrera musical por se hija de un disidente, y él, un intelectual, tampoco comulgaba con la ideología imperante. Ahora que las cosas se han suavizado vuelven, aunque los motivos de él no están nada claros, ya que lo que le ha impulsado es una carta, que ha ocultado a su esposa, de Alexandra, una antigua novia. Las cosas se complican cuando una noche Marie es atropellada. Se despierta de un coma dos días después, con la sorpresa de que nadie sabe nada del paradero de Viktor, e incluso la policía cuestiona su versión de los hechos. No es más que la punta del iceberg de una trama de espionaje en que están implicados británicos, checos y soviéticos. Atrapa desde su arranque esta serie dirigida por Ivan Zachariás y escrita por Ondrej Gabriel. La paleta fotográfica de colores apagados concede al entorno de Praga un aire tristón, muy acorde con la atmósfera de sospecha reinante, donde nadie confía en nadie, y en que las personas arrastran vidas desgraciadas, como el inspector que cuida de su esposa enferma y postrada en la cama. En tal sentido es revelador el encuentro de Marie con su hermana, donde se masca en el ambiente el eterno reproche, una se fue, la otra se quedó y le tocó apechugar con el ostracismo social. Las indagaciones de la policía, en que un agente de a pie detecta cosas raras que su superior prefiere ignorar, ayudado por su amante secretaria, o el desconcierto de Marie al descubrir cosas que ignoraba de su marido, como que estuvo a punto de casarse con la tal Alexandra, pican la curiosidad del espectador, y todos estos elementos están bien enhebrados, no aparecen caprichosamente en el relato. Sin duda que el principal "pero" que se puede poner a esta serie, que cuenta con un buen reparto de desconocidos actores, es el recurso a un erotismo cutre de desnudos gratuitos, que no vienen a cuento de nada, parece como si los responsables de la serie decidieran incluirlos porque pueden, cuestión de poderío tonto, la verdad sea dicha.
6/10
(2018) Serie TV | 480 min. | Drama
Miniserie basada en la popular novela homónima de Elena Ferrante, la primera de su saga "Dos amigas", es fruto de una alianza de HBO y la RAI, la primera sigue impulsando así sus producciones europeas. Arranca cuando una anciana, Elena Greco, tiene noticias de que Lila Cerullo, amiga con la que ha mantenido una estrecha relación desde la infancia, ha desaparecido. Es el momento en que pone en marcha su ordenador y comienza a escribir su historia. De modo que la narración en forma de flash-back viene enfatizada puntualmente por las reflexiones de de Elena, o Lenu, ya anciana, presentadas con voz en off y cierta forma literaria. Resulta innegable la ambición en valores de producción de la serie dirigida por Saverio Costanzo (La soledad de los números primos), con una buena recreación de una barriada de Nápoles de los años 50, en la que viven familias humildes, donde domina el analfabetismo, y las diferencias entre la gente se resuelven con frecuencia acudiendo a la violencia, con los caciques de turno convertidos en "nuevos ricos", también porque el viento sopló a su favor durante la pasada guerra. En este paisaje algo deprimente, la atención se fija en dos niñas que coinciden en clase, Elena y Lila, ambas de gran inteligencia, pero la segunda además muy creativa y resuelta, y que tienen toda la vida por delante. La maestra trata de inspirarlas para que sueñen con estudiar y salir del hoyo social en el que se encuentran semienterradas en vida. No es fácil, por la incomprensión familiar, y un modo de ver las cosas que flota en el ambiente del lugar. En tal tesitura llama la atención cómo Elena es más capaz de acomodarse a los caminos que se le abren, mientras que Lila es más de ir a su aire, lo que se suele describir como un espíritu libre, lo que tiene muchas caras. La narración trata de conjugar una amistad infantil, o la pasión por leer e inventar historias –la lectura de "Mujercitas" con el planteamiento de que las chicas se ven obligadas a crecer antes de tiempo, por la injusticia e incluso el crimen que acontecen en su entorno. Cuando las chicas son ya eso, unas "mujercitas", se confirma la sombra que Lila nunca deja de proyectar sobre Elena. En efecto, ésta se pliega más a las oportunidades que ofrece el sistema, y realiza estudios, mientras que la otra despliega su talento por su cuenta, también dando ideas para el taller de zapatero del padre, donde su hermano se esmera por destacar. Los esfuerzos por buscar un buen partido matrimonial para Lila, chocarán con la independencia de ella, aunque destaca además su imprevisible espíritu de contradicción. Muchas hebras componen la trama, incluido el descubrimiento del lado sucio de los adultos, cuando Elena vive un verano idílico hasta un brusco final que le abre los ojos algo traumáticamente.
6/10
(2019) Serie TV | 300 min. | Histórico | Drama
Impactante miniserie de HBO y Sky, que recrea con inusitado realismo el terrible accidente nuclear de Chernobyl, acontecido en la Unión Soviética en 1986. Es encuadrable en el género catastrofista, pero con el detalle no pequeño de que esta tragedia ocurrió de verdad. Se trata de una inesperada creación de Craig Mazin, conocido sobre todo por comedias secuelas de las sagas Resacón en Las Vegas y Scary Movie; dirige los cinco episodios Johan Renck, que ha intervenido en series como Breaking Bad y Vikingos. Destaca el enorme esfuerzo de producción, de modo que parece que nos teletransportemos a la época, y resulta muy creíble el paisaje apocalíptico que rodea a la central, con los daños físicos de los afectados debido a la elevada radioactividad. Con acierto se ha evitado que el espectador se distraiga reconociendo actores, hasta los que más pueden sonar, como Jared Harris, pueden pasar inadvertidos. Sin efectismos, ni buscando culpabilizar a toda costa a la anquilosada burocracia comunista, se nos ofrece una mirada poliédrica, donde vemos lo que ocurre dentro de la central, con la reacción de los ingenieros y la incredulidad generalizada, resulta imposible aceptar que el núcleo ha explosionado, con las devastadoras y previsibles consecuencias; las reuniones de los jerifaltes, que confían en seguir protocolos poco ágiles, y en secretismos que nada favorecen a la hora de afrontar el grave problema; la acción de los bomberos y el previsible desbordamiento de los hospitales; la reacción de la gente de a pie, que sale "a ver el incendio", sin entender que ellos mismos van a ser víctimas; y en fin, el largo alcance de la nube radioactiva, que afectará a la población civil de los alrededores. Aunque vemos rostros humanos, y entendemos que hay dramas personales y vidas en juego, y un heroismo humilde, ligado al sentido del deber, hacer lo que se debe hacer, algo ligado al alma rusa, destaca un rigor casi documental, ciertamente notable, y que transmite al mismo tiempo la angustia propia de una cinta de terror.
8/10
(2019) Serie TV | 480 min. | Drama
Adaptación de la segunda novela de la tetralogía “Dos amigas”, de la escritora italiana Elena Ferrante, ambientada en el Nápoles de los 50. Continúa con la descripción de cómo evoluciona la relación entre las amigas Elena -Lenú- Grecco y Rafaella -Lina- Cerullo, ambas con 16 años, tras la boda de la segunda con Stefano Carracci, lo que la aleja de los estudios, mientras combina su dedicación a una charcutería, y sus ideas de diseños para una zapatería. Mientras, Lenú prosigue sus estudios, aunque la influencia de Lina es tal, que duda si continuar con ellos o casarse con Paolo, que trabaja en un taller, aunque quien le atrae es Nino, hijo de un poeta, y con ínfulas de artista. Quizá la primera entrega de esta serie, dirigida por Saverio Costanzo y Alice Rohrwacher, tenía el atractivo de la novedad, el dibujo de una amistad con puntos luminosos, pero también oscuros, porque Lina demuestra ser bastante tóxica, propaga cizaña a su alrededor y puede ser muy sarcástica. Aquí la cuestión es que tenemos más de lo mismo, corregido y aumentado, con la novedad de que las chicas ya son unas mujercitas, y concretamente Lina está casada. En la trama de Ferrante hay una reivindicación de los derechos de la mujer y la igualdad de oportunidades, pero se cargan las tintas de un modo en que la maternidad o el trabajo en el hogar parecen ocupaciones insatisfactorias, que vuelven a las mujeres amargadas, una especie de versión sumisa del marido. De modo que la nostalgia por el pasado viene acompañada de tristeza e insatisfacción, nunca llegamos a estar contentos con lo que la vida nos depara se viene a decir. Hasta uno duda de si lo que nos está describiendo es una verdadera amistad, porque hay algo elusivo en la relación entre Lenú y Lina. Llama nuevamente la atención lo mucho que puede ayudar a una obra audiovisual una música poderosa. Max Richter, como ya hiciera en The Leftovers, eleva la emoción de muchas secuencias, subrayando los sentimientos de impotencia y rabia de los personajes. Y la dirección artística y reconstrucción de la época es impecable. Margherita Mazzucco y Gaia Girace vuelven a hacer un buen trabajo encarnando a las protagonistas, y están bien secundadas por el resto del reparto.
6/10
(2019) Serie TV | 440 min. | Drama
Una de esas series supuestamente juveniles, al menos por la edad de los personajes, atravesada por un deprimente nihilismo. Sigue los avatares de Rue Bennett, una adolescente que, se supone, trata de superar su adicción a las drogas –eso creen al menos sus padres–, aunque el consumo de tales sustancias es para ello algo básico para seguir soportando su existencia. ¿Cómo ha caído en eso? Rue nació cuatro días después de los ataques terroristas del 11-S. ¿Pasó algo en el útero? ¿Tal vez sus padres vieron demasiadas veces las imágenes de las Torres Gemelas derrumbándose, y transmitieron su tristeza a la pequeña? El caso es que desde pequeña le diagnosticaron todo tipo de trastornos, y la atiborraron de pastillas, y ha acabado con la adicción antes descrita. Por su fuera poco, el ambiente en el que se mueve es de familias disfuncionales, con chavales tremendamente superficiales y hedonistas, enganchados al hedonismo en todas sus formas, también en el consumo de imágenes pornográficas, las nuevas tecnologías, texting y sexting, cumplen su perverso papel. Los adultos se mueven entre la preocupación sincera pero ineficaz, o en el abuso de los menores, siguiendo sus propios vicios. Sam Levinson, creador de la serie, es conocido sobre todo por ser hijo de su padre, el gran director Barry Levinson. El chico ha aprendido el oficio, pero lo que cuenta interesará sobre todo a un público nicho amante de tramas retorcidas, poco se puede rascar en esta serie repleta de escenas de sexo y de un lenguaje subido de tono, que pueda ser estimulante o aleccionador para quien pase por una situación semejante a la de la joven Rue. A veces el tono hace pensar en Girls. Invita a pensar en muchos momentos que apenas tenemos algo que se pueda llamar libertad o libre albedrío, hay mucho de predeterminación en las vidas de las personas, y poco se puede hacer para cambiar, al final hay que, simplemente, vivir, o sobrevivir, y buscar una euforia artificial como buenamente se pueda. El reparto cuenta con mucho actor desconocido, la más popular es la protagonista, Zendaya, que desde niña ha sido modelo, cantante y bailarina, y ha pasado por producciones de Disney Chanel, antes de convertirse en la novia del Spider-Man adolescente Tom Holland. Aquí aborda su papel más “arriesgado” hasta la fecha, en una producción que claramente no es recomendable para el público joven.
4/10
(2019) Serie TV | 790 min. | Acción | Comedia | Thriller | Drama
Dexedrine Parios, llamada Dex, es una mujer joven, ex marine y ex combatiente en Afganistán, que vive en Stumptown, nombre coloquial con el que también se denomina a la ciudad de Portland, en Oregon. Sin trabajo fijo, con traumas personales debidos a la guerra y una vida disipada, en donde abundan el alcohol y las relaciones ocasionales, Dex es una mujer divertida, lista y expeditiva, con un encanto poco común. Además es una compañera ejemplar para su pequeño hermano Ansell, con síndrome de Down, un joven muy agradable que trabaja de camarero en el bar Bad Alibi (traducido por "mala coartada"), regentado por el mejor amigo de Dex, Grey McConnell, una relación que empezó en conquista amorosa y que derivó en una amistad a prueba de bombas. La desaparición de una jovencita de la reserva india cercana lleva a la jefa de ésta –vieja conocida de Parios– a pedir ayuda a la ex militar, pues conoce sus habilidades para investigar. En el curso de sus pesquisas conocerá además al agente de policía Miles Hoffman. La atractiva y empática Cobie Smulders (Cómo conocí a vuestra madre, Los vengadores) es la reina de la fiesta de esta entretenida serie de ABC que presenta a una serie de personajes con gancho y que acaban cayendo bien, aunque sus vidas no se puede decir que sean especialmente ejemplares. Estamos ante la forja de una detective aguda, pero llena de limitaciones personales que también la hacen altamente vulnerable. La cerveza es un aliado constante. Dos son principalmente esos talones de Aquiles: su relación con su hermano Ansell y el recuerdo doloroso de Afganistán, en donde murió un ser muy querido. En el caso de su hermano –a quien ella cuida con gran ternura– hay una necesidad grande de su cariño, el cual supone un caparazón contra la soledad de Dex, aunque exteriormente parezca al revés. Porque esa soledad también impide a la detective progresar en su vida, dejar atrás ciertas actitudes inmaduras y afrontar la vida adulta con todas sus consecuencias. En el plano emocional su vida se abre a multiples variantes debido a su bisexualidad, aunque principalmente intensos son sus vaivenes amorosos con Hoffman (Michael Ealy), el detective de la policía con quien compartirá sus casos. Importancia grande tiene el personaje de Grey (Jake Johnson), antiguo convicto a quien su pasado obligará a meterse en problemas en más de una ocasión. Importan también secundarios que enriquecen una comunidad social muy equilibrada, como el excéntrico chef Tookie (Adrian Martínez), la jafa india Sue Lynn Blackbird (Tantoo Cardinal) o la teniente de policía Cosgrove (Camryn Manheim). Creada por Jason Richman, Stumptown es una adaptación de la homónima novela gráfica creada por Greg Rucka con dibujos de Matthew Southworth. Los capítulos, de aproximadamente cuarenta minutos de duración, responden casi todos a diferentes casos que ha de afrontar Dex, aunque la trama general y ciertas subtramas pueden ir alargándose en la narración. La producción es estimable, sin abusar de espacios cerrados e incluyendo secuencias de acción y peleas cuerpo a cuerpo que resultan veraces. Gana la serie con el punto de humor que satina todo el conjunto, con los mordaces comentarios de la protagonista, etc., una ligereza que también se observa en la simpleza de muchas de las investigaciones, aunque no dejen nunca de entretener.
5/10