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Biografía

Candela Peña

Candela Peña

46 años

Candela Peña

Nació el 14 de Julio de 1973 en Gavà, Barcelona, España

Premios: 3 Goya (más 1 nominaciones)

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2013

Ganador de 1 premio

Goya
2006

Ganador de 1 premio

Goya
2004

Ganador de 1 premio

Filmografía
La boda de Rosa

2020 | La boda de Rosa

A punto de cumplir 45, Rosa se da cuenta de que ha vivido siempre para los demás y decide marcharse, dejarlo todo y apretar el botón nuclear. Quiere tomar las riendas de su vida y cumplir el sueño de tener un negocio propio. Pero pronto descubrirá que su padre, sus hermanos y su hija tienen otros planes, y que cambiar de vida no es tan sencillo si no está en el guion familiar.

Salir del ropero

2019 | Salir del ropero

Eva, una joven y prometedora abogada española afincada en Edimburgo, ve peligrar sus planes de boda con el heredero de una importante y ultraconservadora familia escocesa cuando se entera de que su abuela, Sofía, ha decidido casarse… con su amiga del alma, Celia. La decisión de Sofía de casarse a sus 74 años con Celia, desafiando todos los convencionalismos sociales y religiosos, pone patas arriba la vida de Eva, que intentará impedir por todos los medios que esa boda se celebre, con la complicidad de Jorge, el hijo de Celia, que se une a la causa de Eva por diferentes razones. Pero Eva no cuenta con la reacción del resto de su peculiar familia que, lejos de ayudarla, apoya la decisión de las ancianas. Entre enredos, mentiras piadosas, robos, atropellos, sensacionalismo mediático y situaciones delirantes, Eva poco a poco va comprendiendo qué es lo que verdaderamente importa en su vida.

Hierro

2019 | Hierro | Serie TV

La investigación que siguen en paralelo dos personajes opuestos, la jueza Candela Montes y Díaz, el principal sospechoso de un asesinato que se produce nada más llegar la magistrada a la isla: Fran, un joven herreño, aparece asesinado el mismo día de su boda; se iba a casar con la hija de Díaz. El eje principal sobre el que gira Hierro es la tensión entre Candela y Díaz. No pueden ser más distintos. Y ese contraste se hace aún más patente dado que tienen algo importante en común: los dos están empeñados en encontrar al asesino. Avanzan cada uno por separado, con métodos completamente diferentes. Pero la isla es un mundo pequeño y los choques entre ellos son constantes. Para Candela, Díaz es algo más que un engorro; ¿se ha equivocado al ponerlo en libertad? Para Díaz, Candela es un permanente dolor de cabeza que pone en riesgo los oscuros negocios en los que está envuelto.

Sin rodeos

2018 | Sin rodeos

A punto de cumplir los 40 años, en la vida de Paz hay de todo menos paz. Divorciada y sin hijos propios, vive con su nueva pareja, Dante, un argentino con ínfulas de artista, que no pega golpe, y que aporta al hogar, por llamarlo de algún modo, a un adolescente no menos gandul. Aunque es buena en su trabajo, creativa publicitaria, se encuentra alienada por un jefe hijo de papá, que ha heredado su empresa, y que sólo piensa en contratar mujeres espectaculares por motivos poco profesionales; la última que le ha hecho, es colocarle por encima a una jovencita que sólo piensa en redes sociales. Al borde de un ataque de nervios, decide acudir a la consulta de un chamán indio muy publicitado, que le prescribe una pócima que va a cambiar del todo su personalidad. Primer largometraje de Santiago Segura como director sin su emblemático cutrepolicía Torrente. Su propuesta es una comedia más comedida y de enredo, aunque ha tenido la mala pata de coincidir con otra reciente y con la misma protagonista, Maribel Verdú, de temática comparable, Abracadabra. Curiosamente el guión original pertenece a un film mexicano-chileno también de este año, Una mujer sin filtro, y la jugada corre paralela a la de un amiguete de Segura, Álex de la Iglesia, quien recientemente entregó la versión hispana de una comedia italiana en Perfectos desconocidos. La cinta es entretenida, con algunos gags divertidos, pero desde luego no es memorable. De desarrollo poco elaborado, se podría decir que tiene dos posiciones, off y on. En off, la primera parte, Paz es una mujer que se traga todo tipo de desplantes y comportamientos impresentables de las personas que la rodean; la trama pasa al on tras la visita al chamán, personaje secundario que Segura interpreta con gracia, y entonces ella es capaz de soltar cuatro frescas y decir todo lo que se le antoja, al fin ha tomado las riendas de su vida. Como le gusta al director, abundan en el film los famosetes amigos haciendo cameos, como la absurdamente célebre Cristina Pedroche, que debuta en el cine. Si se pretende hacer una lectura de fábula contemporánea, hay poco que rascar. Su visión antropológica resulta bastante paupérrima, porque de la alienación inicial de Paz, se pasa a una posición de autorrealización individualista que tampoco da para mucho; ni siquiera parecen muy sinceras las pretensiones feministas. En cualquier caso queda la ligera diversión, mientras se reparten críticas suaves a la cultura del postureo en internet, el culto al aspecto físico y a la eterna juventud, y a los excesos en el cariño a los animales, aquí mininos.

5/10
Enterrados

2018 | Enterrados

Tres hombres y una mujer se quedan atrapados a cientos de metros bajo tierra tras un derrumbamiento de una vieja mina en Asturias. Las horas y los días pasan, falta el aire, la situación se hará cada vez más desesperada y el rescate no llega. Angustiosa coproducción argentina y española escrita y dirigida por el asturiano Luis Trapiello, que debuta en el largometraje. La narración está dosificada sabiamente: por un lado se muestra la desesperación de los sepultados; por otro, la situación en la superficie y los escasos planes para intentar un rescate imposible. A la vez, Trapiello da aire al espectador al mostrar imágenes del pasado del personaje protagonista, Daniel, un argentino nuevo en el equipo, cuyo matrimonio traviesa una crisis y que ha accedido por primera vez al interior de la mina. Por lo demás, el guión de Enterrados trae alguna reminiscencia de ¡Viven!, habla de providenciales coincidencias y en su vertiente social la historia critica a los empresarios insensibles que exigen lo imposible a unos trabajadores que explotan minas secas a costa de un riesgo claro para sus vidas. Hay un esfuerzo en el dibujo de los personajes atrapados, servidos con conversaciones, discusiones, ensoñaciones, soliloquios, preguntas, pesadillas. El reparto es sólido, con correctos trabajos del argentino Joaquín Furriel (Taxi a Gibraltar) y la española Candela Peña (brillan especialmente sus comentarios existenciales), los actores más conocidos. Hay por lo demás un convincente uso de la iluminación, especialmente en el interior de la mina. La banda sonora, usada sin excesos, juega también en ciertos momentos un papel primordial para crear una ambientación agobiante, cerrada.

5/10
Pieles

2017 | Pieles

Peripecias entrecruzadas de personajes con anomalías físicas, como Samantha, una mujer con el aparato digestivo al revés, que tras acudir a un restaurante sufre el acoso de dos violentos individuos, Laura, una mujer sin ojos que se prostituye, Ana, de cara deforme, que debe decantarse entre el amor de dos pretendientes, o Cristian, un chico que se autolesiona las piernas porque quiere ser sirena, acomplejado por su madre. Apadrinado en su día por el mismísimo Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia se siente en cierta manera obligado a dar la alternativa a los jóvenes que ahora tratan de abrirse camino en el cine, a través de su compañía, Pokeepsie. Tras Musarañas, codirigida por dos nuevos valores, ahora está detrás del primer largometraje que dirige Eduardo Casanova, famoso por interpretar al repelente Fidel, en la serie Aida. Pieles alarga su corto Eat My Shit, rodado para el NoTodoFilmFest, con el que pretendía llamar la atención a base de escatología. Aquí recupera al personaje central, Samantha, rodeándola de otras creaciones en la misma línea. Sin embargo el resultado viene a ser el mismo. Su extravagante relato podría ser interpretado como una crítica a la dictadura de la imagen, si no fuera por su superficialidad, y porque le quita cualquier tensión dramática su surrealismo, y el patetismo de sus personajes. El tono recuerda al cine de Todd Solondz, pero a años luz del talento del cineasta ‘indie’ americano. También tiene las pretensiones transgresoras de los primeros trabajos del manchego más universal, y un enorme interés por encontrar un estilo visual propio, a través de una fotografía en la que predominan sobre todo los colores rosa y violeta.   Aunque cuenta con actores excelentes como Macarena Gómez, Carmen Machi o Candela Peña –ocultos casi siempre por grandes capas de maquillaje– no se llega a empatizar con ninguno de los numerosos protagonistas. A ratos tiene cierta fuerza narrativa, y podría interesar a quienes valoren las propuestas bizarras, salpicadas de humor negro, pero incluso a estos la propuesta acabará agotándoles.

2/10
Kiki, el amor se hace

2016 | Kiki, el amor se hace

Comedia de Paco León, el actor reconvertido en guionista y director con las sobrevaloradas Carmina o revienta y su secuela, Carmina y amén, que en esta ocasión versiona una cinta australiana situando la acción en el verano de Madrid, de hecho la último escena del film tiene como marco la verbena de la Paloma. Descrita promocionalmente como "erótico-festiva", sigue a cinco disfuncionales parejas, donde su amor dista mucho de ser perfecto, y que se supone van a encontrar la solución a sus problemas gracias a diversas taras sexuales que les procuran un montón de placer. De este modo, rozarse con un atracador, ver llorar a alguien, hacerse un trío, mantener relaciones con alguien inconsciente, palpar tejidos de seda, se supone que son divertidas terapias. La trama, como se ve, es de una pobreza humana alarmante, y se diría que en lo relativo al abandono del buen gusto, aún hay mucho margen donde moverse, visto lo visto. Tal como está estructurado este film coral, todo se reduce a una serie de viñetas, que podían ser los gags de un programa de humor subido de tono.

1/10
El tiempo de los monstruos

2016 | El tiempo de los monstruos

Víctor, que afirma ser autor de películas sin estrenar, reúne en una lujosa mansión de su esposa, la millonaria Clara, a sus colaboradores habituales, con objeto de rodar una más. Se trata de Raúl, el guionista, que viene con su esposa, una dibujante en crisis creativa, Andrea, la primera actriz, acompañada de su pareja, Raúl, mecánico dentista, y Fabián y Marta, miembros del servicio. Sin embargo, no se usan cámaras ni nada de equipo, y lo que idea el realizador con su libretista, parece hacerse realidad. Y existe otro grupo de cineastas que les observa desde otro punto del inmueble… Primer largometraje en solitario de Félix Sabroso, tras el fallecimiento en febrero de 2014 de Dunia Ayaso, su pareja, y compañera en las tareas de realización, con quien había empezado a idear este proyecto, su regreso conjunto al cine tras La isla interior, de 2009. Presenta variopintos personajes, bien interpretados por norma general, que luchan por no encasillarse en la vida, cual personajes de ficción que no podrían salirse del guión establecido. Sin embargo, no resulta fácil entender las conexiones entre la vida real y el cine que el realizador quiere establecer, y gran parte de los diálogos resultan pedantes, muy poco naturales, y en el fondo vacíos. No parece asequible ni mucho menos para parte del público, pues su juego no queda muy claro. Y faltan risas donde se supone que las debe haber. Además de incluir numerosas referencias fílmicas que van desde La cena de los idiotas a Buscando a Nemo, se trata de imitar el tono surrealista de Luis Buñuel, mencionando expresamente El ángel exterminador. Pero esto acaba siendo un error, por lo mismo por lo que todos los homenajes al personalísimo aragonés naufragan: no se puede imitar.

4/10
Mi familia italiana

2015 | Latin Lover

Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Saverio Crispo, gran estrella del cine italiano, se celebra una ceremonia conmemorativa en su pueblo natal, en la región de Puglia. Para asistir al evento se trasladan al lugar sus cinco hijas, procedentes de localizaciones variopintas, y sus dos parejas, una italiana y otra española. Cristina Comencini, hija de Luigi Comencini, ya tiene una amplia trayectoria como directora de títulos como Donde el corazón te lleve, adaptación de la novela de Susanna Tamaro. En Mi familia en Italia retoma a la protagonista de aquélla, la actriz Virna Lisi, aquí secundaria en su última aparición en pantalla. La cinta está dedicada a su memoria. Precisamente el trabajo de la veterana actriz de Cómo matar a la propia esposa, así como el de Marisa Paredes, es de lo poco salvable de Mi familia italiana, pues ambas se toman en serio a sus personajes, que se definen por los traumas emocionales sufridos. Aunque ellas mantienen cierto dramatismo, y el guión encierra muchos elementos en esa línea, se diría que la directora busca una comedia un tanto alocada, que acaba resultando poco creíble. El resto del reparto femenino da el pego (sobre todo Valeria Bruni Tedeschi y Candela Peña), pero no así Lluís Homar –con un personaje poco definido– y Jordi Mollà, que nuevamente tiende a sobreactuar. La abundancia de intérpretes españoles podría dar a entender que se trata de una coproducción cuando se trata de un film únicamente italiano. También tienen cierta fuerza sus sentidos homenajes a la época dorada del cine italiano. Muy sentidos, como cabe esperar de la hija del autor de Pan, amor y fantasía.

4/10
Schimbare

2014 | Schimbare

Un matrimonio acomodado de médicos, interpretado por Candela Peña y Luís Zahera, viajan a Rumanía tras contactar con una organización criminal de Europa del Este. En su viaje deben cambiar de ruta para recoger a un pasajero: una niña de ocho años.

Las ovejas no pierden el tren

2014 | Las ovejas no pierden el tren

Tras ganar el Goya al mejor corto por El columpio, Álvaro Fernández Armero dedicó la década de los 90 a la comedia, con Todo es mentira, Brujas y Nada en la nevera, que pese a que no acaban de funcionar, tenían cierta frescura, algún momento cómico eficaz y pintaban a la juventud del momento. Tras buscar nuevos trenes a los que subirse en el terreno del thriller y el documental acabó refugiándose en la telecomedia, y desde la fallida Salir pitando, de 2007, no había vuelto a rodar para la gran pantalla. Ahora regresa con Las ovejas no pierden el tren, un film muy coral que pivota alrededor del matrimonio formado por Luisa, que regenta una modesta academia, y Alberto, escritor en crisis creativa y personal. Por sus problemas económicos se mudan con su hijo, Lucas, a una casa rural. Ambos arreglan una cita a la hermana de Luisa –que no acaba de encontrar al hombre de su vida–, con un periodista deportivo. Por otro lado, Juan, el hermano periodista de Alberto, se ha divorciado y sale con una chica mucho más joven, pero no contaba con que tienen gustos diferentes. Y el padre de Alberto y Juan sufre Alzheimer, por lo que la familia se plantea llevarle a una residencia. En su mejor película, lo que no es decir mucho, pero menos es nada, el también guionista Fernández Armero acierta al mezclar sus naturales diálogos y sus personajes espontáneos con varios elementos dramáticos, que dotan al film de algo de fondo, en torno a las relaciones familiares, los problemas de comunicación con los seres queridos, y las ventajas de una vida sencilla en una sociedad en la que las personas tienden a complicarse la vida. Además, ha contado con un reparto de lo más adecuado, en el que brillan Raúl Arévalo e Inma Cuesta, que tienen una buena vis cómica, y también Candela Peña, Jorge Bosch, la prometedora Irene Escolar (una convincente Juana la Loca en Isabel) y las veteranas Kiti Mánver y Petra Martínez como las respectivas madres de los protagonistas. Acaba resultando más ligera de lo que podría haber sido, y subyacen detalles de humor cutre característicos del director. Pero apunta cuál es el tren que debería coger Armero de cara al futuro. Además, se permite homenajear a su actor fetiche del pasado, Coque Malla, pues su conocido tema musical “Por las noches” da un toque nostálgico a la banda sonora.

5/10
Ayer no termina nunca

2013 | Ayer no termina nunca

2017. Europa es un caos, y la crisis sigue golpeando con enorme dureza a España. Una pareja que lleva 5 años sin verse se reencuentra en un lugar apartado, una especie de nave industrial, la excusa es firmar unos papeles de no se sabe qué... Las heridas que propiciaron la ruptura matrimonial se reabren, surgen los reproches y los interrogantes existenciales acerca de si vale la pena vivir el día a día, tal como se sienten ambos, náufragos arrojados por el mar de la vida a situaciones insoportables. Hay que reconocer valor a Isabel Coixet, directora y guionista, y a sus productores. El esfuerzo es notable para contar una historia sobre una crisis personal que tiene el telón de fondo de la otra crisis, la económica, aunque tal vez ambas estén más imbricadas de lo que parece. Se supone, porque la realidad es que lo que se cuenta podía ocurrir y desgarrar con o sin ese telón de fondo. Dos actores, largas parrafadas, sin concesiones que hagan la experiencia del visionado de la película más llevadera, configuran la propuesta de una cinta que, en presupuesto, también parece acorde con los tiempos de penuria económica. Ayer no termina nunca podía ser una obra de teatro. Pero Coixet ha organizado su historia con ciertas coordenadas cinematográficas, la más visible los insertos en blanco y negro en una cueva, para mostrar los pensamientos no expresados verbalmente por los protagonistas. Hay también algo de cámara en mano, y cierta intención de lograr que la película aplaste al espectador, al igual que la vida puede aplastarle, hasta lograr algo lo más parecido posible a una catarsis, dentro de lo que cabe. Y pese a todo... La sensación es de una historia alargada en exceso, demasiado plúmbea, aunque la grisura y el cansinismo sean hasta cierto punto conscientes. Sobra verborrea victimista, aunque sea para evidenciar la falta de recursos en los personajes para sobreponerse a lo que les sucede. Mucho marear la perdiz, variaciones sobre el mismo tema no demasiado brillantes, dosificación de la poca información que se nos va a dar sobre la tragedia de la pareja. Los actores, Javier Cámara y Candela Peña están bien, intentan aguantar el tipo e imprimir algo de emoción a los pasajes que la demandan.

4/10
Una pistola en cada mano

2012 | Una pistola en cada mano

El siempre interesante realizador barcelonés Cesc Gay (En la ciudad, Ficción) estructura su sexto film, Una pistola en cada mano, como una sucesión de encuentros de dos personajes distintos por escena, en diferentes localizaciones de su ciudad natal. De nuevo describe a urbanitas representativos de la España actual, con la diferencia de que éstos han ido madurando, como el propio realizador, y ahora andan en torno a la cuarentena. Una pistola en cada mano se compone de varios segmentos, que finalmente se unen. J., que no se siente feliz a pesar de tenerlo todo, se encuentra casualmente con E., que por problemas económicos se ha visto obligado a volver con sus padres. S. lleva a su hijo a casa de su ex mujer, a la que no ha olvidado un par de años después del divorcio. Mientras persigue a su esposa a la que supone infiel, G. se reencuentra con un conocido, L., que pasea a su perro. A pesar de que está casado, P. intenta llevarse a la cama a Mamen, una compañera de trabajo. Durante un breve trayecto en coche, María mantiene una conversación sin tapujos sobre sus intimidades matrimoniales con el marido de su mejor amiga, Sara, que a su vez les espera con el cónyuge de ella. Gay reflexiona sobre el dolor que causa la infidelidad, el desconcierto que provoca la ruptura familiar, la soledad, y otros temas que en mayor o menor medida han ido apareciendo en su cine, centrándose sobre todo en los personajes masculinos, aunque uno de los temas más recurridos sea la dificultad de éstos para comprenderlas a ellas. El título, Una pistola en cada mano, es una referencia simbólica a las dificultades del individuo para mantenerse fiel y 'atender a un único arma'. El lujoso reparto reúne casi por completo a los más destacados intérpretes de mediana edad del cine en español (con Javier Bardem, Sergi López y Carmelo Gómez estarían prácticamente todos). Aunque se nota la mano del realizador en la dirección de actores, su gran especialidad, no todos están a la misma altura, lo que provoca cierta descompensación en los diferentes tramos de los que consta Una pistola en cada mano. Una vez más, Cesc Gay se asegura de rodar con cámara, Javier Cámara, impresionante como ex marido desesperado en el que quizás sea el mejor tramo, junto a la menos conocida pero sorprendente Clara Segura (Los niños salvajes). El mano a mano entre Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández (otro actor recurrente de Cesc Gay), viene a ser sencillamente increíble, al igual que el duelo de titanes que se establece entre Luis Tosar y Ricardo Darín, sin duda dos pesos pesados. La conversación entre Eduardo Noriega y Candela Peña funciona, más por la labor de ella, aunque el santanderino está bastante correcto. El último episodio acaba siendo inferior, a pesar del inmenso talento de Leonor Watling, que se mide con un Alberto San Juan que da lo justo, y posteriormente con un contenido pero insulso Jordi Mollà y una Cayetana Guillén Cuervo decepcionante en su regreso a la pantalla de cine, tras ocho años centrada en la televisión.

6/10
La isla interior

2009 | La isla interior

Es ésta una de esas películas bien dirigidas, con un guión elaborado y con unas interpretaciones excelentes. Sin embargo, el espectador no sabe muy bien qué sentido tiene esta historia, absolutamente deprimente y con un planteamiento descorazonador llevado hasta el límite. Se trata de hablar de la carga de la herencia familiar y de las tragedias que pueden existir en el pasado de una familia, y que a la postre puede envenenar las vidas y las relaciones entre sus miembros. En este sentido, el título del film, La isla interior, es muy apropiado para transmitir la soledad que invade a los personajes de esta historia. Las Palmas de Gran Canaria. Dos hermanos, Martín y Coral, esperan en el aeropuerto la llegada de otra hermana, Gracia, procedente de Madrid. Los tres irán a visitar a su padre, Juan, que se encuentra grave en el hospital. Allí se reencuentran con su madre Victoria. En un “flash back” nos trasladamos entonces a lo acontecido tres días antes... Juan y Victoria son un matrimonio de edad avanzada que vive en una casa al borde del mar. Hay un ambiente cargado en el lugar, como una pesadumbre que llena cada mueble de tristeza. Juan es esquizofrénico y se adivina que su hijo Martín tiene serios problemas de convivencia, de estabilidad emocional. Vive en una constante inseguridad e ingenuamente espera escribir una novela... Fuera del hogar vive Coral, joven triste y amargada que trabaja limpiando la casa de un matrimonio y que vive una aventura secreta con el marido... Y, por último, está Gracia, que trabaja de actriz en una serie televisiva y que sufre serios problemas mentales, por lo que necesita tomar medicación diariamente. Los directores Dunia Ayaso y Félix Sabroso han dado muestras de que forman un sólido tándem dentro del panorama cinematográfico español, con seis largometrajes y dos series de televisión a sus espaldas. Pero entre su filmografía, donde destacan Descongélate y Los años desnudos. Clasificada "S", y pese al cierto humor melodramático que emplean, se puede adivinar que el problema son las historias que eligen contar, pues suelen transmitir desasosiego, a través de personajes tristes que viven vidas deprimentes. Aquí las únicas sonrisas del espectador son motivadas por situaciones llenas de patetismo, provocadas por el desequilibrio de los personajes. Lo mejor del film es por eso el trabajo de los actores. Tanto Candela Peña (actriz fetiche del equipo Ayaso-Sabroso), como Alberto San Juan están especialmente soberbios, aunque los demás también hacen unas buenas composiciones.

4/10
El patio de mi cárcel

2008 | El patio de mi cárcel

Drama carcelario cuya supuesta principal novedad –no es tal, ahí están títulos como Cuatro minutos y el español Entre rojas para desmentirlo–, estriba en que las ocupantes y funcionarias del establecimiento penitenciario donde transcurre la mayor parte del film son mujeres. Dirige una mujer, Belén Macías, debutante en el largo cinematográfico, que coescribe el guión con otra mujer, Arantxa Cuesta. Aunque bastante coral, la trama se centra sobre todo en Isa, una atracadora madre de una hijita, y enganchada a las drogas. Otras presas son Dolores, una gitana que mató al marido que la maltrataba, y que adora a su hijo, una promesa del flamenco; Rosa, una prostituta; Ajo, lesbiana, enamorada de Pilar, que sufrirá un desengaño; y Luisa, una ingenua colombiana, pillada transportando drogas, que deberá “adaptarse”. Estas mujeres comenzarán a ser tratadas con humanidad por Mar, una funcionaria de prisiones que impulsa con ellas un grupo de teatro. Cuenta con el apoyo de la directora de la cárcel, pero otras compañeras guardianas, sobre todo una bastante amargada, ve con malos ojos la iniciativa. Película bienintencionada, pero fallida. Está rellena de un buenismo bastante hueco. Reúne la mayoría de los tópicos carcelarios –peleas, matones, droga, amores “homo”, visitas, la humillación del desnudo cuando ingresan en prisión, el tráfico con mercancías varias...–, sin demasiada gracia. Como el film incluye abundantes trazos impresionistas, viñetas de una y otra presa, no falta algún pasaje más o menos conmovedor, sobre todo en torno a Dolores. Pero casi todo suena a ‘déjà vu’. Quizá donde más falla Macías es en la presentación del teatro como actividad que ayuda a las mujeres a reconocerse como personas para lograr la deseada rehabilitación. Lo cierto es que resulta muy inverosímil que las presas puedan montar una obra donde se dejan ver desnudas, y donde se pone en solfa el sistema penitenciario. Además, en ningún momento se advierte que el teatro ayude a la reinserción, o a aumentar el interés cultural, el deseo de aprender, etc; tal y como se presenta en el film, es poco más que un pasatiempo, que como mucho les ayuda a reclamar un mejor trato. Algunas relaciones amorosas surgen de modo caprichoso, poco creíble. A pesar del esfuerzo de las actrices, el conjunto es poco consistente, y la idea de prolongar la trama a lo largo de los años no permite vislumbrar algún tipo de evolución en los personajes, que en el fondo son casi iguales al principio y al final.

3/10
Los años desnudos. Clasificada "S"

2008 | Los años desnudos. Clasificada "S"

Los directores Félix Sabroso y Dunia Ayaso han ganado algo de interés, desde la fallida Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, que a pesar de su falta de calidad es su título más conocido. Sin duda es muy superior esta tragicomedia, que supone su quinto largometraje conjunto, y que describe los años del destape, cuando el cine de la transición española estaba marcado por los desnudos y las secuencias subidas de tono –hasta entonces prohibidas–, y nacieron las películas clasificadas S, de alto contenido erótico, pero sin llegar a la calificación de pornografía. Sabroso y Ayaso se han encargado personalmente del guión, que sigue a tres mujeres, Lina, Sandra y Eva, que acaban trabajando en las películas S. Las tres se conocen en el rodaje de una morbosa cinta lésbica dirigida por Marcos, director en boga del momento. Sandra es la única que aspira a continuar su carrera a lo largo del tiempo en películas más serias. No tiene ningún escrúpulo en acostarse con Tino, un importante productor, que sin embargo se ha fijado más en Eva, con quien se plantea una relación seria. Lina será la que sufra más las consecuencias de que pase de moda este tipo de cine. Su falta de elegancia en las secuencias de sexo, la abundancia de desnudos y otros detalles gruesos ofrecen la sensación de que no ha cambiado tanto el cine español desde el momento histórico que describen. Por otro lado, no acaba de estar bien hilada la transición entre el primer tramo –en el que priman los elementos cómicos–, con el segundo –mucho más dramático–. Es difícil equilibrar risas y lágrimas como han hecho tan bien Charles Chaplin o Woody Allen, y muchos espectadores que empiecen creyendo que ven una comedia disparatada, se sentirán completamente frustrados con el cambio de tono. A pesar de todo, no es una cinta tan fallida como su título permite presagiar. Cuenta con buenos trabajos de los actores, especialmente por parte de Candela Peña (Sandra), que es la que tiene el personaje mejor construido, mientras que Goya Toledo (Lina) sale airosa a pesar del cambio radical que sufre la actriz que interpreta. Y aunque su papel es el más sencillo, resulta más o menos creíble Mar Flores (Eva), que es la que a priori podría desentonar más, ya que su experiencia en el cine hasta el momento era bastante pobre. Tampoco desentonan los intérpretes masculinos del reparto, como Antonio de la Torre (Una palabra tuya), últimamente muy activo. La pareja de directores acierta al plantear conflictos de gran interés, a pesar de que no siempre saben desarrollarlos. Destaca la deteriorada relación de Lina con sus padres, que no pueden aceptar que su hija se haya popular en el ámbito del erotismo. Presenta a unas mujeres sin grandes referentes morales que son utilizadas, que en la mayor parte de los casos compensaban con el desnudo su falta de talento, y que no tenían muchos reparos a la hora de practicar el sexo con admiradores a cambio de dinero, o con productores que puedieran incluirlas en próxima película. Es bastante acertado el momento en el que una periodista pregunta a Marcos, el director, sobre la supuesta ‘libertad’ con la que se justificaban los excesos eróticos. La entrevistadora cuestiona que una actriz tenga libertad para ‘no desnudarse’ –lo que en esos años supondría prácticamente no trabajar–. Una pena que los directores de la cinta no se apliquen el cuento.

4/10
Princesas

2005 | Princesas

Caye es una puta con muchos años de ‘oficio’, a la que su ocupación ha endurecido, pese a su gran corazón. Su familia no sabe (o hace que no sabe), de modo que bien podría decirse que su auténtica familia son las otras mujeres del gremio, con las mantiene animadas tertulias en una peluquería. Al barrio donde ejercen llega una ‘nueva’, Zulema, inmigrante sudamericana, que al principio es mal recibida. Pero Caye aprende a quererla y cultivar su amistad, al tiempo que admira su intensa dedicación con el fin de mandar dinero a su pequeño hijo, que vive con su abuela al otro lado del charco. Fernando León (Familia, Barrio, Los lunes al sol) hace malabarismos con un tema peliagudo, y pese a su innegable talento en más de una ocasión se le caen los trastos al suelo. Porque su esfuerzo por impregnar a la dura historia de una atmósfera irreal, como de cuento, conlleva el peligro de ocultar, o al menos suavizar, la degradación que padecen las prostitutas. Cierto que sus actrices Candela Peña y Micaela Nevárez componen bien sus papeles, y que los momentos de humor son desahogos muy de agradecer, una técnica usada ya con fortuna en Los lunes al sol. Pero momentos como el conato de noviazgo de Caye son, sencillamente, increíbles. Además, la venganza de Zulema con el cliente que abusa de ella y la pega ‘mata’ la bondad del personaje. Aunque tal vez lo más llamativo es la sensación de que la promiscuidad sexual no afecta demasiado a las protagonistas psicológica o emocionalmente, más bien se diría que estimula su sentido del humor y las hace más vivas; si acaso el amor es imposible, no por ellas, sino por los prejuicios de los ‘novios’ que descubren su profesión, y a los que falta un poco de ‘espíritu abierto’, como a la familia ‘ciega’ de Caye. Hay algo de ingenuidad en el planteamiento de León, ingenuidad confesa incluso en el título del film.

5/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
Descongélate

2003 | Descongélate

Justo Santos, humorista fracasado, sólo ha conseguido actuar en el pequeño bar de su hermano. Ahora está a punto de firmar un contrato para hacer una película con un director drogadicto. Pero durante una cena en su casa, muere por sobredosis. Alentado por su esposa, oculta el cadáver en su bañera, con abundante hielo, hasta firmar el sustancioso contrato con el productor. Con títulos en su filmografía como El grito en el cielo y Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, Félix Sabroso y Dunia Ayaso encarnan la comedia española más alocadamente frívola. Filmada en el madrileño barrio de Lavapiés, y producida por los hermanos Almodóvar, su nueva comedia presenta una gran variedad de personajes estrafalarios, adictos a la vida desenfrenada. Aunque el punto de partida no es demasiado original, está mejor construida que las anteriores comedias de Sabroso y Ayaso, y se regodean menos en el humor soez (aunque queden residuos). Los actores son espontáneos, especialmente los protagonistas, Pepón Nieto y Candela Peña, lo que hace olvidar en parte que el guión tiene poco calado, más allá de reflexionar sobre el peligro de obsesionarse por el éxito. Algunos de gags se alargan demasiado, pero otros funcionan bien.

4/10
Torremolinos 73

2003 | Torremolinos 73

Un humilde vendedor de enciclopedias recibe una inusitada proposición por parte de su empresa, que le ofrece actuar en una enciclopedia de sexualidad, que se venderá en los países escandinavos, donde el material erótico hace furor. Para ello, debe rodar cintas caseras protagonizadas por él mismo y Carmen, su esposa. El matrimonio acepta empujado por las necesidades económicas, por lo que Carmen se convierte en una estrella del porno en Holanda, mientras que Alfredo se aficiona al cine de Bergman mientras sueña con rodar una película seria. Tanto Candela Peña como Javier Cámara demuestran espontaneidad en esta tragicomedia que describe la España de los 70. El color, tratado digitalmente, recuerda al de las películas de super 8 o a las fotos de la época. Aunque se apoya en gran parte en el típico humor de las comedias ligeras del cine español, el debutante Pablo Bergés describe de forma realista a los protagonistas, con especial acierto en el despertar artístico de Alfredo, y en el anhelo de Carmen de tener por fin un hijo por encima de cualquier otra aspiración.

4/10
Te doy mis ojos

2003 | Te doy mis ojos

Una película sobre la violencia doméstica puede ser arma de doble filo. Tema de rabiosa actualidad, acapara desgraciadamente titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, hay un público interesado. Pero por otro lado, se presta fácilmente a los didactismos facilones, a la truculencia barata. Por eso hay que reconocer el virtuosismo de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida equilibrada y con matices, con distintos puntos de vista. La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le empuja a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales: ambos siguen enamorados, se quieren de verdad; ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer nuevas amigas, da a Pilar nuevas alas; mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha al psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días (“lo hice lo mejor que supe”, asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo (presentadas con unas pinceladas algo simplistas, como prototipo de independencia bien llevada), el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan un abanico de mayor o menor aprecio a sus mujeres.

6/10
No somos nadie

2002 | No somos nadie

Salva, un mendigo sin escrúpulos, se hace pasar por el nuevo Mesías, para enriquecerse. Los medios de comunicación le siguen el juego para que suban las audiencias.  El actor Jordi Mollà debuta como realizador de largometrajos con esta fallida crítica a los abusos de los reality shows televisivos. Acaba siendo un auténtico despropósito, sin demasiado interés.

1/10
Sin vergüenza

2001 | Sin vergüenza

Una escuela de interpretación que bien podía ser la de Cristina Rota (de hecho, ahí se ha rodado la película). Dirige el lugar Isabel, una magnífica profesora. Un día, casualmente, llega a sus manos el guión de una película... basado en el romance que 17 años atrás vivió con el director de cine Mario Fabra. De hecho, su hija lo es también de Mario, aunque ni padre ni hija tienen idea del caso. Y además la joven, que aspira a ser actriz, y que despierta la atracción de Mario, decide aprovechar la situación. Viaje al mundo del teatro. Con múltiples historias que se entrecruzan, el film de Joaquín Oristrell pretende rendir homenaje a los esforzados aspirantes a triunfar en la escena. En el reparto destaca Verónica Forqué.

4/10
Novios

1999 | Novios

Arturo es el dueño de un restaurante especializado en banquetes de bodas. Está casado y tiene un hijo, Arturito. Cada semana vive una intensa pasión con su amante, Cristal, que también trabaja en el restaurante y además es la hija de su mejor amigo. Las cosas se volverán patas arriba cuando Cristal se enamore de Arturito. Típico producto español-cutre, al que no hay por dónde cogerle. Se trata de una especie de mezcla de drama y comedia, con un punto inquietante, y con los tejemanejes frívolos y groseros que se pueden esperar de tal argumento. El reparto, solvente, tampoco acompaña.

3/10
Todo sobre mi madre

1999 | Todo sobre mi madre

Manuela es una madre soltera, que lo que más quiere en este mundo es a su hijo Esteban. Cuando muere atropellado, todo se le viene abajo. Le quedan los remordimientos por no haberle revelado el nombre de su padre, y unos sentimientos contradictorios hacia la célebre actriz Huma Rojo, responsable involuntaria de la muerte de Esteban. Cuando Manuela se acerca a Huma, consigue un trabajo como relaciones públicas y, más tarde, uno de sus sueños: actuar en una obra de teatro. ¡Atención! A preparar todas y todos los kleenex. Pues esta película de Pedro Almodóvar rebosa sentimientos por todos sus poros, y hace falta ser de piedra para no quedar "tocado". Con referencias al mundo del teatro (con citas de Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams y del film Eva al desnudo de Joseph L. Mankiewicz), y situaciones y relaciones complicadas entre mujeres, Almodóvar monta un culebrón que no parece tal, una película en la línea de las de su admirado Douglas Sirk. El director manchego apuesta por el melodrama y por hacer creíble el manojo de sentimientos que presenta; y ahí está su principal mérito. Para ello rebaja la presencia de personajes extrafalarios, y concentra el humor que su parroquia le exige en el personaje de Antonia San Juan. El reparto femenino es de quitarse el sombrero; a destacar las maravillosas, Cecilia Roth y Marisa Paredes.

7/10
Insomnio (1998)

1998 | Insomnio

Alba (Candela Peña), Juan (Ernesto Alterio), y Eva (Cristina Marcos) no se conocen. Son personas normales y corrientes, con una cosa en común: por diversos motivos, padecen insomnio. Alba se entera por teléfono de que su novio le ha dejado, ella no lo acepta y eso le provoca una fuerte depresión que le convierte en una zombi. Juan, que trabaja en una inmobiliaria, se va a casar con su novia de siempre, interpretada por María Pujalte. El no lo tiene muy claro, pero su dominante pareja lo tiene todo preparado. Eva acaba de tener su primer hijo, que no para de llorar ni de día ni de noche. Esto dañará la relación con su marido. En curiosas circunstancias, los tres se conocen y comparten sus ojeras y sus sueños. Se trata de una comedia que se desarrolla en un ambiente casi trágico. El brillante guión lo firma la propia Chus Gutiérrez junto con Fernando León de Aranoa. Con gusto y sin demasiadas pretensiones, el film hace reír a la vez que emociona y entretiene. Las interpretaciones de sus jóvenes actores son muy eficaces.

5/10
¿De qué se ríen las mujeres?

1997 | ¿De qué se ríen las mujeres?

Luci (Verónica Forqué), Graci (Candela Peña) y Mari (Adriana Ozores), son hermanas de padre, que se unen como una piña cuando Luci se queda viuda. Su marido ha fallecido justo el día en el que el padre de ellas celebra su cuarta boda con una mujer 45 años más joven que él. Aunque el dolor les embarga, las tres hermanas deben actuar en una sala de Benidorm. Allí, Luci descubre que su marido le engañaba con cualquier mujer, y para desquitarse, decide ligarse a alguien como sea. Sus hermanas le ayudarán a elegir los candidatos. Se trata de la primera película como director del guionista Joaquín Oristrell. Una comedia divertida, que se adentra en el universo femenino a través de los ojos de un niño. Está narrada por una voz en off, que pertenece al hijo de Luci, recordando aquel verano en Benidorm. Las tres actrices dominan a la perfección el registro cómico, y a ellas se les une el desparpajo de Juanjo Menéndez, interpretando al padre de ellas.

4/10
La Celestina

1996 | La Celestina

Gerardo Vera adapta el clásico castellano de Fernando de Rojas. El film describe los amores de Calisto y Melibea, y cómo se valen de los servicios de una vieja alcahueta. La pareja de amantes guapines, Juan Diego Botto y Penélope Cruz, no salvan la película.

3/10
Hola, ¿estás sola?

1995 | Hola, ¿estás sola?

Dos veinteañeras, una sin familia y la otra lejos de ella, viajan por España empujadas por el viento del "me apetece" o el "no me enrolla", al margen de la sociedad. Contiene algunas situaciones muy divertidas y el conjunto –uno de los grandes éxitos del año 95 por su espontaneidad– es una divertida comedia que vuelve por los fueros de parte de la filosofía de los hippies de los sesenta.

4/10
Boca a boca

1995 | Boca a boca

Víctor es un aspirante a actor que necesita dinero para poder sobrevivir, por lo que acepta un empleo como telefonista de una línea erótica, mientras realiza pruebas para conseguir un papel que lance su carrera. Tras intimar con uno de sus clientes a través del teléfono, se ve involucrado en una turbia trama criminal, inducido por una enigmática mujer que no resulta ser lo que parece. Divertida mezcla de humor e intriga a lo Hitchcock, por la que Javier Bardem consiguió el Premio Goya a la mejor interpretación, así como el Fotogramas de Plata en la misma categoría. Lo mejor es un guión ágil y unas buenas interpretaciones, no sólo de Bardem, sino también de Josep Maria Flotats, considerado uno de los mejores actores del teatro catalán y que no se había prodigado excesivamente en la pantalla grande.

4/10
Días contados

1994 | Días contados

Una drogadicta se enamora de un hombre muy atractivo que resulta ser un terrorista de ETA, que ya no cree en la causa. Sus intentos para abandonar la banda de asesinos son infructuosos. Ocho premios Goya, en las máximas categorías obtuvo este exitoso y durísimo filme de Imanol Uribe, así como tres de los máximos premios del Festival de Cine de San Sebastián, en el año 1994, entre ellos la Concha de Oro a la mejor película. Se trata de la adaptación libre de la novela homónima de Juan Madrid. Es una película dura, sórdida, pero muy bien interpretada.

5/10

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