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Biografía

Arieh Worthalter

Arieh Worthalter

Arieh Worthalter

Filmografía
Un monde plus grand

2019 | Un monde plus grand

Sympathy for the Devil / Sympathie pour le diable

2019 | Sympathie pour le diable

En 1992, en plena guerra de los Balcanes, el periodista de guerra francés Paul Marchand cubre el sitio de Sarajevo. Su actitud provocadora le enfrenta con militares, tropas de Naciones Unidas y hasta sus propios compañeros.

Girl

2018 | Girl

Victor es Lara. A sus dieciséis años, está sometiéndose a un tratamiento hormonal para preparar su cuerpo antes de la intervención quirúrgica que le transforme exteriormente en una mujer. En una nueva ciudad, a donde se ha trasladado con su padre y su hermanito pequeño, Lara lucha además por cumplir su sueño de convertirse en bailarina. Pero no es nada fácil adoptar un rol femenino con su cuerpo actual; y el tiempo pasa y la ansiada operación se hace esperar demasiado. Drama de producción belga que supone el debut en el largometraje de Lukas Dhont, un cineasta que ya en sus cortos previos ha mostrado su interés por la temática LGTB, con referencias al mundo de la danza. Sin duda lo primero que llama la atención es el tratamiento natural de la cuestión: la vida de una chica que tiene el cuerpo de chico, de un chico que se siente chica. Digo tratamiento natural, porque absolutamente todos los personajes asumen la condición de Lara sin aparentes dobleces. Y, claro, asombra esa reacción no tanto entre adultos –su preocupado padre, sus familiares–, sino entre los compañeros de clase de Lara: todos sabemos qué crueles pueden ser los jóvenes. Aunque en su descargo, hay que decir que Dhont muestra algo de esa crueldad en una escena clave. De cualquier forma, la reacción general es de lo más normal, muy distinta a la que despiertan a su alrededor personajes de otras películas centradas en la ideología de género, como Una mujer fantástica, Una chica danesa, Dallas Buyers Club o Boys Don’t Cry, por citar sólo unas pocas. El film es la trágica espera de la protagonista por cambiar su sexo: sufre día a día su cuerpo masculino como si fuera una carga e intenta ocultar su condición poniendo incluso en riesgo su salud. Aquí hay pocas alegrías, la lucha es terrible, extrema, con algún momento no apto para aprensivos. En tema tan espinoso es difícil eludir completamente imágenes o desnudos explícitos, y aunque podría haberse ahorrado alguna escena, al menos Dhont evita la deriva gratuita hacia el morbo. Centra el tiro en el revuelo interior que está viviendo su protagonista, algo que traslada también visualmente en imágenes poderosas –vueltas y más vueltas–, cuando en la disciplina de la danza intenta con determinación doblegar dolorosamente su cuerpo como si fuera una mujer. Y de fondo resulta convincente la mirada realista ante la situación que se está contando: en Girl no hay orgullo, tan sólo vemos sufrimiento, miradas tristes, silencios, impaciencia y desesperación, junto con la opacidad a la hora de mostrar el propio interior, algo tan típico de la adolescencia. El actor Victor Polster, de aspecto bastante andrógino, hace un gran trabajo.

5/10
Pearl

2018 | Pearl

Tres días antes de la final del Campeonato femenino internacional de Culturismo, Lea Pearl está lista para competir por el prestigioso título de Miss Heaven. Pero el pasado siempre vuelve, y su ex marido aparece con el hijo de 6 años de ambos, que ella lleva cuatro años sin ver.

Instinto maternal

2018 | Duelles

Años 60. Las inseparables Alice Brunelle y Céline Geniot viven en contiguas casas unifamiliares, bastante lujosas, con setos elegantemente podados, de los suburbios de Bruselas, con sus respectivos maridos, Simon y Damien, y sus hijos, Théo y Maxime, de ocho años, unidos como si fueran hermanos. Pero Alice descubre que el niño de su amiga, Maxime, se ha encaramado al exterior de la ventana, para coger a su gato; por mucho que se apresura a entrar en el inmueble no llega a tiempo de avisar a la madre, ni de salvar al niño, que muere debido a la caída. Durante el duelo, Céline acusa a Alice de dejar morir a su hijo; y después empieza a comportarse de forma extraña, hasta el punto de que Alice sospecha que se quiere vengar por lo ocurrido. El belga Olivier Masset-Depasse, vuelve a tratar la maternidad tras Illégal, su anterior trabajo, poco conocido fuera de su país, sobre una inmigrante que trataba de encontrar a su retoño. Esta vez parte de la novela “Duelles”, de Barbara Abel, para componer una nostálgica mezcla del suspense de Alfred Hitchcock, con la estética de los melodramas de Douglas Sirk, según ha reconocido él mismo en las entrevistas. Lo consigue, sobre todo en el prodigioso arranque, con el que deja al espectador intrigado. Subyace también cierta crítica a la época desde el feminismo, donde la vida idílica de las amas de casa, en realidad esconde bajo la superficie un gran drama, lo que trae a la memoria la serie Mad Men. Prodigioso trabajo de la rubia, que hubiera apasionado al maestro del suspense, Veerle Baetens, de enorme prestigio en Bélgica, por títulos como Alabama Monroe, pero también de su rival en pantalla, Anne Coesens (No es mi tipo), el niño principal, Jules Lefebvres, que pese a su corta edad refleja muy bien la perplejidad infantil ante la muerte de su mejor amigo. Tienen menos papel los maridos, Mehdi Nebbou resulta convincente como cónyuge de Alice, pero Arieh Worthalter no logra remontar la poca profundidad de su personaje. Los compositores Frédéric Vercheval y Renaud Mayeur hacen todo lo posible para imitar las melodías de Bernard Herrmann para el Maestro del Suspense, y aunque logran un trabajo satisfactorio, a veces parecen exagerar demasiado el dramatismo de su partitura. El guión, coescrito por el propio realizador, no logra convencer del todo en su tramo final, pero el espectador saldrá más o menos satisfecho.

6/10
Razzia

2017 | Razzia

Montañas de Atlas, Marruecos: un profesor, apartado de la escuela rural por enseñar en bereber y no en árabe, marchará del lugar dejando atrás a la mujer a la que ama. Casablanca, años después: una mujer joven vive coartada por su marido y encuentra serias dificultades para desenvolverse con libertad. Un judío que regenta un restaurante comprueba la intolerancia a la hora de relacionarse. Un joven sueña con triunfar en el mundo de la música. Una chica adolescente de la alta sociedad vive sumida en una profunda soledad por falta de cariño. Una visión dramática pero equilibrada de las dificultades de vivir actualmente en Casablanca (Marruecos), a manos del director francés Nabil Ayouch (Los caballos de Dios), de origen marroquí y que vivió durante años en la ciudad que retrata. A través de cinco historias –una originada en el pasado, las demás contemporáneas– se ofrece una visión global de los sufrimientos de la población, gente normal, hombres y mujeres que sienten una gran incapacidad para ser felices, pues como dice el refrán bereber que introduce la película “dichosos aquellos que pueden llevar a cabo sus deseos”, algo que escapa a los personajes de Razzia. Con una narración que por momentos desprende poesía, dolor, incomprensión y que va alternando hilos argumentales, Ayouch establece un fuerte contraste entre la visión idílica que el cine ha dado de esta ciudad costera por “culpa” de la mítica película de Michael Curtiz y la realidad actual del lugar, en donde adquiere hondo sentido el término “Razzia”, entendido como islamización forzosa de la población y las costumbres, algo que afecta a cada persona en sus cualidades específicas. El cuidado guión del propio Ayouch y de Maryam Touzani, que debuta también como actriz con un magnífico personaje principal, habla así de temas como la educación ideológica y cultural en las escuelas; la situación social de la mujer, que sufre enormes dificultades para encontrar espacios de libertad (moda, diversión, trabajo); intolerancia hacia otras religiones diferentes del islam; las dificultades por reafirmar la homosexualidad y llevar a cabo los propios sueños; la falta de amor en el seno familiar, frustraciones que pueden llevar a decisiones no deseadas… Razzia deja una sensación agridulce. Hay esperanza en un mundo mejor, pero no se esconden las oscuridades. El aparato técnico es notable y las interpretaciones son muy convincentes.

6/10
Asalto en París

2016 | Bastille Day

París. Richard Mason es un ladrón norteamericano que se dedica a trapichear por las calles y vender la mercancía sustraída en el mercado negro. Una noche birla el bolso a una joven, con tan mala suerte que éste contiene una bomba camuflada. Sin saber lo que hace, Richard dejará el bolso en una plaza y la explosión causará varios muertos. La policía gala empezará a cercarle y también irá tras él Sean Briar, un rudo agente de la CIA que acaba de recalar en la ciudad del Sena. Entretenido thriller de acción coproducido por Estados Unidos y varios países europeos y dirigido por el británico James Watkins, responsable de la sangrienta y desoladora Eden Lake. Aquí se pone manos a la obra para entregar un producto muy de género, también con lo fantasioso que conlleva ese calificativo, pero servido con un adecuado ritmo y con un guión que sin dejar de ser convencional está bien hilvanado, depara algunas críticas al mundo de la política y apenas pierde fuelle. Aunque algunos personajes están desaprovechados, sobre todo femeninos (Charlotte Le Bon y Kelly Reilly), lo cierto es que funciona la relación entre los dos protagonistas, bien interpretados por Idris Elba y Richard Madden.

5/10
Éternité

2016 | Éternité

A finales del XIX, Valentine se enamora de Jules, con el que se casa. El matrimonio tendrá siete hijos… Hasta el momento, Tran Anh Hung se distinguía por la primacía de sus imágenes sobre los diálogos, por ejemplo en las excelentes El olor de la papaya verde y Cyclo. En su sexto largometraje, adaptación de la novela “L'élégance des veuves (La elegancia de las viudas)”, de Alice Ferney, el asiático afincado en Francia opta por la opción radical de suprimir los segundos casi por completo, cambiados por una voz en off que se centra en exclusiva en el amor maternal hacia los retoños a través de tres generaciones de una misma familia. La propuesta, de tonalidad onírica, puede agotar (e incluso desesperar) al común de los espectadores, y a gran parte de la crítica, pues apenas ofrece datos de los personajes, sólo lo relativo a los enamoramientos, y los hijos. Cuenta con un sólido reparto en el que se lucen sobre todo ellas, Mélanie Laurent, Audrey Tautou y Bérénice Bejo, a pesar de la dificultad del peculiar rodaje, en el que la última se sentía muy desconcertada… ¡y eso que le debe su fama a un film mudo! Todo está filmado con elegancia y buen gusto, con una cuidada fotografía de Ping Bin Lee (el genio que hizo posibles los planos de Deseando amar) y decorados y vestuarios que llaman la atención, pero no deja de resultar artificiosa, y a ratos puede parecer un videoclip de lujo, que se sigue con cierta distancia. No sólo contemplar a los personajes desde fuera puede resultar frío, sino que para más inri tiene un ritmo pausado y la duración casi alcanza las dos horas. A pesar de todo, sus reflexiones sobre todos los aspectos del tema central alcanzan cierta hondura. Se analiza lo positivo, sobre todo el amor desprendido, y las satisfacciones que la descendencia ofrece a la larga, pero también las pequeñas decepciones, el sacrificio cuando una hija no será a su vez madre porque ha optado por tomar los hábitos, y el dolor supremo de la muerte, en especial cuando los avances médicos aún no posibilitaban que la mayor parte de los retoños salieran adelante, o la angustia tras haber sufrido un aborto, que frustra varios meses de sueños… Con sus puntos negativos, refleja la obsesión del realizador, que antes de llegar al país galo en su juventud perdió a la mayor parte de los suyos por la guerra de Vietnam, por los núcleos familiares sólidos, que se perpetúan hasta la eternidad. Tiene algunos momentos de un lirismo magistral.

6/10
Marie Curie

2016 | Marie Curie

El matrimonio entre Pierre y Marie Curie es feliz. Acaban de tener su segundo hijo y se aman de veras. Además, lo emocional y lo intelectual se funden a la perfección ya que han triunfado en el campo científico, hasta el punto de ganar el Premio Nobel. Pero entonces, Pierre muere y salir adelante para Marie se hace cada vez más difícil. No es ni la primera ni la segunda vez que el mundo del cine centra su atención en Marie Curie (1867-1934). Desde el clásico hollywoodiense Madame Curie, protagonizado por Greer Garson, hasta la francesa Los méritos de Marie Curie, con Isabelle Huppert en el papel principal, por citar sólo dos ejemplos, la historia de esta científica ha supuesto siempre un modelo del genio femenino en una época en que el mundo intelectual estaba dominado por los hombres. Con razón el cine y la televisión vuelven una y otra vez a contar las hazañas de esta mujer eminente, la primera persona que recibió dos Premios Nobel, en Física y en Química. Pero la vida de Marie Curie no fue un camino de rosas. Al menos así lo da entender con contundencia la directora Marie Noelle (La mujer del anarquista) en su primera película en solitario, tras la muerte de su marido Peter Sehr cuatro años atrás. La directora francesa afincada en Alemania entrega un biopic casi enteramente envuelto en tristeza, ya que se centra principalmente en los años en que la protagonista, ya convertida en una celebridad mundial, ha de sufrir la repentina pérdida de su esposo, el desprecio de la academia francesa, las dudas sobre su trabajo y sobre todo el acoso de la opinión pública por su relación adúltera con su colega Paul Langevin. Salvo en contadas ocasiones –la más relevante quizá cuando Curie coincide en un congreso con Albert Einstein–, Noelle carga la mano en una recreación pesarosa de la existencia en donde hay poco espacio para la alegría. Formalmente la película está cuidada, sobre todo en el aspecto fotográfico y en el uso de la luz y los claroscuros, lo cual aporta ese típico ambiente de principios de siglo, algo rancio y opresivo, al tiempo que transmite una atmósfera poco respirable en connivencia con el alma de los personajes, una sensación acentuada por esos espacios cerrados del mísero laboratorio, en donde Marie Curie hizo sus descubrimientos. La actriz Karolina Gruszka hace un convincente trabajo protagonista, pero aunque está presente en casi todos los planos su personaje siempre se mantiene distante, en el fondo desconocida, un enfoque que la directora quizá haya equivocado. Tampoco empatizamos mucho con el amante, Langevin, demasiado colateral, mientras que sí tienen mayor credibilidad las iniciales apariciones de Charles Berling como Pierre Curie, papel que vuelve a repetir tras el film de 1977.

5/10

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