En "Birdman", Michael Keaton interpreta a Riggan, una estrella de Hollywood caída que intenta remontar el vuelo sobre los escenarios. ¿Funciona bien esta táctica en la vida real?
Comentan los analistas que además de por su calidad, los cuatro Oscar logrados por Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) se explican también en gran parte porque la mayor parte de miembros de la Academia pertenecen justo al colectivo retratado en el film de Alejandro González Iñárritu. No han hecho de superhéroes, o no todos, pero son actores, que posiblemente se han sentido bien retratados por la trama, lo que implica que se reconocen len os deseos del protagonista de brillar en los escenarios con papeles de prestigio.
En Hollywood son contados los actores que han triunfado en el teatro –como la recientemente reaparecida en los Oscar Julie Andrews–, y después se han convertido en grandes estrellas de cine. Resulta completamente distinto en Europa, donde casi siempre es al revés, váese el caso de los actores británicos, Anthony Hopkins, Emma Thompson, etc. Y cuando no ha sido así, como le ha pasado a Daniel Radcliffe, Harry Potter, siente la necesidad de revalidar su talento rápidamente.
También abundan, sobre todo últimamente, los artistas en la cima que combinan cine y teatro, como Hugh Jackman, que triunfaba recientemente en Broadway con "The River", o Bryan Cranston, que además del Globo de Oro por el glorioso final de Breaking Bad, también conquistaba el Tony por "All the Way". El que más prestigio ha obtenido ha sido Kevin Spacey, elegido director del Old Vic, el prestigioso teatro londinense.
Existen numerosos actores de la pantalla que han tratado de abrirse hueco en el teatro, pero pocas veces los críticos e incluso el público les han tomado en serio. El ejemplo más paradigmático sería el de la legendaria Lauren Bacall, que se convirtió en habitual de la escena cuando su carrera en el cine, siempre tiránico con la edad, comenzó a languidecer, ganando dos premios Tony, en 1970 y 1981.
Un caso exitoso más actual sería el del reciente presentador de los Oscar, Neil Patrick Harris, que conoció el éxito a una edad muy temprana, como protagonista de la serie Médico precoz, donde encarnaba a un personaje del que le iba a resultar casi imposible desencasillarse. Pero el actor protagonizó con Anne Heche en Broadway "Proof", en 2002, y un año más tarde fue el maestro de ceremonias de "Cabaret", papeles por los que recibió todo tipo de elogios, y que influyeron en su elección en 2005 como uno de los protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre, que le ha devuelto al estrellato.
En menor medida, alguno ha hecho carrera, como Tom Hulce, al que se ha visto poco en cine tras Amadeus, pero que ha interpretado en Broadway diversos títulos como "A Few Good Men".
Por contra, abundan los casos de fracasos. Ya olvidado, Haley Joel Osment intentó remontar en las tablas con "American Buffalo", pero no hubo nada que hacer. La niña de El exorcista, Linda Blair, intentó triunfar como Rizzo en "Grease", también sin suerte. Macaulay Culkin se quedó solo en el teatro cuando interpretó "Madame Melville". Orlando Bloom encarnaba al protagonista en "Romeo y Julieta", hace un año, pero no enamoró a la audiencia. Brendan Fraser también lo intentó hace pocos años con la versión teatral de Elling, pero fracasó estrepitosamente. Katie Holmes no obtuvo malas críticas tras "Dead Accounts" y "All My Sons", pero sigue un tanto en punto muerto. Jennifer Garner triunfó como protagonista femenina de "Cyrano de Bergerac". Hasta Christian Slater ha tratado de volver con "The Glass Menacery", entre otras, pero nada.
Algunos insisten, como Sean Young, incapaz de aceptar que su estrellato tenía fecha de caducidad como los replicantes de Blade Runner. Recientemente interpretaba "Vanya & Sonia & Masha & Spike", una especie de revisión de "Tío Vania".
El Riggan español sería sin duda, Gabino Diego, muy popular en los 90, pero que ha desaparecido de las carteleras, pues tras su papel en Torrente 2: Misión en Marbella, de 2001, sólo ha aparecido en títulos de escasa repercusión. Desde entonces, recorre la geografía española con "Una noche con Gabino" y "Una noche con Gabino (diez años después)".
