IMG-LOGO

Biografía

Orlando Bloom

Orlando Bloom

43 años

Orlando Bloom

Nació el 13 de Enero de 1977 en Canterbury, Kent, Inglaterra, Reino Unido

Éxito de tres en tres

29 Mayo 2007

En una época donde las trilogías proliferan, Orlando Bloom ha alcanzado el éxito gracias a dos de ellas, El Señor de los Anillos y Piratas del Caribe. Triple ración de éxito por el precio de uno.

Orlando Bloom puede presumir de haber participado en varias de las películas más taquilleras de todos los tiempos gracias a la saga de El Señor de los Anillos y Piratas del Caribe. Orlando nació en Canterbury (Inglaterra) el 13 de enero de 1977. Cuando tenía cuatro años murió su padre, un activista político que luchaba por los derechos civiles en Sudáfrica. Bloom se crió con su hermana Samantha, también actriz, con su madre, y con un amigo de la familia. Estudió en la escuela St. Edmunds de Canterbury, donde tuvo problemas causados por su dislexia. Su madre animó a sus hijos a que estudiaran poesía y a que se presentaran a recitales. Con el gusanillo en el cuerpo, Bloom decidió a los 16 años que quería ser actor. Se mudó a Londres y se unió al Nacional Youth Theatre, que le abrió las puertas para la British American Drama Academy. Sus estudios continuaron en la Guildhall School of Music and Drama, lo que suponía un comienzo prometedor que estuvo a punto de irse a pique en 1998, cuando Bloom se cayó desde una terraza y se partió la espalda. Los médicos le daban por paralítico cuando recuperó la movilidad en las piernas. Y es que parece que es de goma, pues él mismo se asombra cuando enumera la cantidad de huesos que se ha roto en la vida.

Antes de su fractura de espalda, Orlando ya había debutado en televisión y en cine, en el drama biográfico Wilde (1997). Tenía un papel muy secundario, pero le sirvió para coincidir con actores ingleses de la talla de Stephen Fry, Vanessa Redgrave y Jude Law. Dicen que la vida cambia cuando menos lo esperas, y fue lo que ocurrió en el caso de Bloom. Apenas se había recuperado de su lesión de espalda, cuando Peter Jackson lo eligió para ser Légolas en El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2001). Convertido en elfo, estuvo ligado a la trilogía de El Señor de los Anillos basada en las novelas del escritor J.R.R. Tolkien. El apabullante éxito de taquilla a nivel mundial le dio fama internacional, además del primer personaje aventurero de su carrera. La fama vino ligada a la posibilidad de trabajar con actores como Cate Blanchett, Christopher Lee, Ian McKellen, Viggo Mortensen y Liv Tyler. La Comunidad del Anillo fue la primera película hollywoodiense de Bloom, la que le abrió las puertas de la meca del cine. Justo después de su primera encarnación de Légolas, Ridley Scott lo llamó para participar como secundario en la cinta bélica Black Hawk derribado (2001), con Josh Hartnett, Ewan McGregor y Eric Bana como compañeros de reparto. Éste fue el primer trabajo de Bloom para uno de los Midas de Hollywood, el productor Jerry Bruckheimer, especialista en superproducciones y con fama de convertir en oro casi todo lo que toca.

Aún no había acabado la trilogía de El Señor de los Anillos, cuando Bruckheimer se puso al frente de una nueva superproducción de éxito: la saga de Piratas del Caribe. El director Gore Verbinski lo llamó para coprotagonizar Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (2003), junto a Johnny Depp y Keira Knightley. El éxito de la cinta impulsó el rodaje de dos títulos más, que unieron a Bloom con Will Turner, su aventurero personaje. Orlando era famoso mundialmente, aunque aún no había protagonizado ningún título. Su debut en un papel principal llegó con Kid puños de calcio (2004), una comedia sobre un boxeador enclenque que acaba disputando el campeonato del mundo. Terminada la trilogía del anillo, el elfo aprovechó para internarse en una nueva superproducción, Troya (2004). Su encarnación de Paris, raptor de Helena, lo volvía a colocar en una aventura épica, ésta vez al lado de Brad Pitt, Eric Bana, Diane Kruger y Peter OiToole. Se había convertido en una cara más que habitual de las películas de aventuras, por lo que no es de extrañar que Ridley Scott lo eligiera para protagonizar El reino de los cielos (2005), enmarcada en la época de las cruzadas. A pesar del reparto, Liam Neeson, Eva Green y Jeremy Irons, la película no salió muy bien parada por parte de la crítica, que se cebó especialmente con la interpretación de Bloom. Parecía adecuado un cambio de tercio más allá de los héroes de mundos épicos. En Elizabethtown (2005) abandonó la espada y demás armas, para protagonizar junto a Kirsten Dunst una comedia romántica. Pero las aventuras le perseguían con la segunda y tercera parte de Piratas. Actualmente Orlando comprueba con éxito cómo la tercera entrega, Piratas del Caribe: En el fin del mundo, triunfa en las taquillas de todo el mundo. Mientras tanto, se rumorea que este amigo de épocas ajenas, podría protagonizar junto a Scarlett Johansson el thriller de Roman Polanski Pompeii, enmarcado en Pompeya poco tiempo antes de la erupción del Vesubio. La fama de Bloom ha provocado que la rumorología no se desligue de su persona. Ésta no sólo apunta a su vida profesional, sino también a otros ámbitos como el religioso –hay quien afirma que se va a retirar una temporada para centrarse en la religión que profesa, el budismo–, o el sentimental, pues Bloom se ha convertido en uno de los chicos más deseados del planeta. Después de tener una relación con la actriz Kate Bosworth, Orlando está solo, aunque no paran de colgarle novias nuevas, como sucedió, por ejemplo, con Penélope Cruz. Lo que sí ha confirmado el actor, es que después de Piratas, ha decidido volver a los escenarios de Londres con 'In Celebration'. Esto no significa que vaya a abandonar el cine, como también se ha dicho, sino que “sentí la responsabilidad de hacerlo. Voy a trabajar en la fuente original de mi trabajo como actor, delante de un público en vivo. No hay nada más intimidante y desafiante para mí o cualquier otro actor. Será algo bueno”, explica el hombre 'trilogía'.

Filmografía
The Outpost

2020 | The Outpost

Intensa película bélica basada en hechos reales, ocurridos en Afganistán en 2009, en el marco de la operación militar estadounidense bautizada “Libertad Duradera”. En la zona de Kamdesh, en un entorno de defensa poco menos que imposible –el fondo cónico de un valle, rodeado de montañas, una auténtica ratonera–, los americanos establecieron el puesto Keating, un campamento que pretendía establecer buenas relaciones con la población local, de tal modo que se fortaleciera la contrainsurgencia frente a los talibanes. La tarea no era sencilla, porque en sus conversaciones con los jefes tribales, no podía saberse si de verdad querían colaborar, o si estaban en estrecho contacto con los talibanes. Sea como fuere, estos no les dejan de hostigar, disparándoles desde puntos altos, casi a diario, lo que obliga a la defensa a morterazo limpio. El tiempo pasa, y quizá se acabe dejando el puesto, pero entretanto los talibanes podrían estar preparando una gran ofensiva. Estamos ante una lograda adaptación de un libro de no-ficción de Jake Tapper, que cuenta con detalle lo ocurrido, a partir de un guion de la pareja Eric Johnson y Paul Tamasy, firmantes de libretos de películas poderosas como Día de Patriotas y The Fighter, la segunda de las cuales les dio una nominación al Oscar. Tras la cámara se encuentra un director bastante competente, Rod Lurie, que estudió en la célebre Academia Militar de West Point y ya había entregado filmes con elementos bélicos como La última fortaleza, además de la serie American Odyssey. El film comparte algunos rasgos con Black Hawk derribado: muestra con realismo la lucha armada y describe la intensa camaradería de los muchos combatientes estadounidenses, con la dificultad a veces de reconocerlos y hacerse con sus nombres, aunque algunos acaban calando más en el espectador, por rasgos y acciones específicas. Los actores no son grandes celebridades, el que más es Orlando Bloom –que, curiosamente, actuó en Black Hawk–, y luego tenemos a varios “hijos de” que entregan buenas interpretaciones, Scott Eastwood, hijo de Clint, Milo Gibson, hijo de Mel, y James Jagger, hijo de Mike. Además Rod Lurie quiso dedicar el film a su hijo Hunter, que había muerto dos años atrás, pensando en los jóvenes soldados que perdieron la vida en la Batalla de Kamdesh. Lo hace muy bien Caleb Landry Jones, un marine que acaba probando sobradamente su coraje. La trama de algún modo está estructurada alrededor de los distintos capitanes a los que toca liderar el puesto, y que por distintas circunstancias, algunas trágicas, deben ser reemplazados. Somos testigos de su día a día, con la añoranza de los seres queridos, sus conversaciones a veces chabacanas mientras dejan pasar las horas, y el valor con que deben acometer momentos de riesgo extremo, hasta el heroísmo que será debidamente recompensado. En más de un momento podemos pensar que estamos visionando un western, y de hecho se alude explícitamente al general Custer; en efecto la defensa de una posición imposible, y los talibanes superiores en número, hacen pensar en los indios que le sitiaron en Little Big Horn. Destaca en la película la parte bélica final, muy bien rodada e impactante.

6/10
Carnival Row

2019 | Carnival Row | Serie TV

Peculiar serie de corte fantástico con brutales asesinatos y mucho sexo, que parece querer convertirse en la heredera de Juego de tronos. Curiosamente no se basa en ningún libro, sino en el guion para una película nunca llevado a la pantalla, que se titulaba “A Killing on Carnival Row”. La trama transcurre en un mundo imaginario, en el que los hombres han trastocado el lugar donde vivían míticas criaturas como hadas, minotauros, gnomos y centauros, abocándolos a una cruenta guerra. Los que pueden buscan refugio en la ciudad de Burge, una suerte de Londres de corte victoriano. Pero la vida no les trata bien, y no es infrecuente que las hadas deban aceptar oficios modestos, e incluso cayendo en la prostitución. Vignette Stonemoss, una hada, ha tomado este camino del exilio, aún dolida por la muerte de su amado Rycroft Philostrate. Pero descubre con estupor que éste vive en Burge, y ejerce de policía detective que trata de averiguar qué terrible mal está detrás de la muerte de varias hadas, salvajemente asesinadas. Se trata de una lujosa serie, apuesta fuerte de Amazon Prime Video, que seguramente quiere demostrar su capacidad de recrear mundos fantásticos cara a su esperada serie sobre “El Señor de los Anillos”. Sea como fuere, y reconocidos los efectivos efectos visuales y el lujoso diseño de producción, hay que decir que la trama resulta bastante anodina, y no logran emocionar las cuitas amorosos de la pareja protagonista, interpretada por Orlando Bloom y Cara Delevingne. Hay momentos gore bastante gratuitos, un afán morboso de epatar, mientras que la actitud racista de la mujer que contrata a Vignette como criada resulta bastante ridícula. Los crímenes, por supuesto, son un remedo de los de Jack el Destripador, eso que ahora se suele llamar "homenaje".

5/10
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
The Shanghai Job

2017 | S.M.A.R.T. Chase

Danny Stratton, ex agente de seguridad, acepta el encargo de custodiar un pequeño jarrón chino de gran valor más allá de las fronteras de Shanghai. El trabajo se complicará mucho cuando sean atacados. Danny deberá salvar la vida de su novia, recuperar el jarrón y evitar a la policía local. Curioso producto de acción, de poducción china, en donde el guión resulta de lo más inverosímil y falto de entidad. La ligereza de la historia sólo está a la par con su convencionalismo, pese a que ciertos momentos de acción tienen su punto. Protagoniza un Orlando Bloom en horas bajas.

4/10
Código abierto

2017 | Unlocked

La agente de la CIA Alex Racine es una experta en conseguir información en los interrogatorios. Será requerida para obtener información de un peligroso terrorista. Sin embargo, se dará cuenta de que ha sido utilizada. Apañado thriller de acción que mantiene el suficiente interés a lo largo del metraje gracias a un guión trabajado, con momentos de gran intensidad y algunos giros bien conseguidos. El veterano Michael Apted (Amazing Grace) aporta su conocimiento del oficio para llevar a buen puerto la propuesta, y con ese fin ha contado felizmente con un elenco muy rico en intérpretes de renombre, en donde destaca desde luego la protagonista, una muy convincente Noomi Rapace, especializada en papeles de mujeres fuertes.

6/10
Reencontrando el amor

2015 | Digging for Fire

El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
Zulú

2013 | Zulu

Ciudad del Cabo, la Sudáfrica de después del apartheid. Ali, zulú que se sufrió en sus propias carnes la represión del apartheid –siendo niño, una violenta agresión le arrebató su virilidad–, es capitán de la policía, y lidera un equipo de detectives, varios blancos, que investigan la muerte de una joven blanca, hija de un popular jugador de rugby, y cuya autopsia revela restos de una droga de diseño. La serenidad de Ali, que vive con una anciana madre a la que adora, contrasta con la rabia apenas contenida de Epkeen, divorciado y con un hijo adolescente, que cada noche se acuesta con una mujer diferente. Pero forman un buen equipo, aunque esta vez les toca lidiar con una violenta organización criminal, que no tiene ningún respeto por las personas, y que ejerce la violencia de un modo brutal. El francés Jérôme Salle sorprendió muy gratamente con el sorprendente thriller El secreto de Anthony Zimmer, que incluso conoció un remake americano, The Tourist. Menos interés despertó Largo Winch, adaptación de un cómic, y aunque a priori Zulú era bastante más interesante, le pierde su violencia, salvaje y gratuita en sus aspectos más gráficos, así como la simplona ironía de fondo, como apelando a un equilibrio narrativo poco realista en que los sensatos enloquecen y los locos se vuelven cuerdos, a la hora de llevar a cabo su trabajo policial. De todos modos el director sabe crear desasosiego y entregar pasajes briosos, sobre todo hacia el final en los parajes desérticos de Namibia, y apunta los problemas que todavía aquejan a una Sudáfrica violenta, tras el régimen racista que imperó tantos años; y se beneficia de la composición de los dos protagonistas, por supuesto Forest Whitaker, soberbio como siempre, con matices, aunque aún sorprende más Orlando Bloom, un actor al que se suele asociar con personajes blandengues, y que aquí convence como tipo duro.

5/10
Cities

2012 | Cities

Tres historias relacionadas con el mundo financiero. En la primera encontramos a un gestor de fondos de alto riesgo de Nueva York que, a pesar de tener todo lo que podía desear en la vida -dinero, sexo y poder-, aún quiere más. La segunda se centra en una joven pareja a la que le gustaría comprar una casa, un sueño que dadas las circunstancias parece difícil de alcanzar. En la última, un policía de Bombay lucha contra la corrupción y la connivencia que existe entre unos especuladores inmobiliarios y varios de sus colegas del cuerpo.

El buen doctor

2012 | The Good Doctor

Los tres mosqueteros (2011)

2011 | The Three Musketeers

Ya en 1921, Douglas Fairbanks protagonizó una vigorosa versión muda de la obra más conocida de Alexandre Dumas père, versionada posteriormente con desiguales resultados entre otros por Allan Dwan, Richard Lester, Stephen Herek, Peter Hyams y George Sidney (autor de la mejor versión). Esta adaptación se toma más licencias que sus predecesoras con respecto al original. Esta vez, Athos, Porthos y Aramis están a punto de conseguir un diseño para una particular máquina de guerra del mismísimo Leonardo Da Vinci, pero en el último momento son traicionados por Milady, por lo que se quedan sin nada. Desencantados, se limitan a emborracharse y lamentarse de que ya no quedan causas justas a las que unirse. Hasta que un día, se cruza en sus vidas el joven D'Artagnan, engreído gascón que aspira a ser mosquetero del rey, y que tras retarles en duelo a uno detrás de otro, acaba ayudándoles en una disputa con los guardias del cardenal Richelieu. Juntos, tendrán la oportunidad de ayudar a la reina en una desesperada misión. Parecería que el director Paul W.S. Anderson, conocido por las adaptaciones de videojuegos Mortal Kombat y Resident Evil, ha buscado un proyecto distinto de cara a cambiar de estilo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Prima la acción estilo 'consolas', y la cinta está llena de elementos fantásticos, como dirigibles, ametralladoras, etcétera, en pleno siglo XVII. Abundan también las ralentizaciones tipo Matrix, recurso que también utilizaba El mosquetero, la versión de la obra de 2001. Si en su momento llamaba la atención la elección de Gene Kelly, demasiado mayor –pero lleno de carisma– para ser D'Artagnan, en esta ocasión resulta cuanto menos curiosa la juventud del actor escogido, Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo), si bien su edad es muy similar a la del personaje en el texto original. Le acompañan estrellas más o menos conocidas, como Matthew Macfadyen (Orgullo y prejuicio) que es Athos, Ray Stevenson (Roma) como Porthos, Luke Evans (Tamara Drewe), como Aramis, Christoph Waltz –Richelieu– y la esposa y actriz fetiche del realizador, Milla Jovovich, como Milady. La presencia de Orlando Bloom, como el Duque de Buckingham, no es casual, ya que se busca un tono similar al de Piratas del Caribe. Por regla general, las interpretaciones son correctas pero insulsas. No se le puede pedir a Anderson que desarrolle en profundidad la historia, y que los personajes evolucionen. Todo parece de fantasía y poco creíble. Pero mantiene el tono para todos los públicos de las viejas películas de aventuras, y el que busque dinámicos duelos a espada, acción interminable y batallas, sin más trascendencia, lo pasará bien.

5/10
New York, I Love You

2009 | New York, I Love You

Película homenaje a la ciudad de Nueva York, concebida por el mismo artífice de Paris, je t'aime, el productor Emmanuel Benbihy. Consta de once segmentos, dirigidos por diez directores distintos, y el gran logro con respecto al precedente –pues se conserva la idea de una buena 'plantilla' de actores y directores– es una maravillosa unidad, podría llegar uno a creer que la película completa ha contado con una sola persona dirigiendo, en la línea de películas corales como Magnolia. Puede cambiar el momento del día -mañana, noche-, el marco geográfico, los personajes, pero hay un algo, el alma podríamos decir, que da prodigiosas vida y cohesión al conjunto. Lo que no quita para que haya pasajes sencillamente memorables, frente a otros más ligeros, a veces pequeñas bromas, pero siempre insertadas con inteligencia.   Entre las pequeñas historias sobresalen tres: la de Shekhar Kapur, de aire mágico, sobre una anciana cantante de ópera dispuesta a suicidarse en el hotel que se alojó antaño, con maravillosas interpretaciones de Shia LaBeouf, Julie Christie y John Hurt; la de Fatih Akin sobre un pintor, Ugur Yücel, fascinado con una joven oriental, Shi Qi; y la de Joshua Marston, con soberbios trabajos de Eli Wallach y Cloris Lechman, que dan vida a un matrimonio cascarrabias pero profundamente enamorados tras más de 60 años casados. Pero tienen también interés por supuesto las de Jiang Wen –un juego entre ladrones, Andy García y Hayden Christensen–, Mira Nair –la relación entre una judía a punto de casarse, Natalie Portman, y el hindú propietario de una tienda compuesto por Irffan Khan–, Shunji Iwai –la singular relación telefónica entre un compositor de bandas sonoras de anime, Orlando Bloom, y su productora, Christina Ricci–, Yvan Attal –que tiene dos historias, la de dos curiosos intentos de ligue, Ethan Hawke con Maggie Q, y Chris Cooper con Robin Wright Penn–, Brett Ratner –el baile de graduación de una chica en silla de ruedas, que involucra a James Caan, Anton Yelchin y Olivia Thirlby–, Allen Hugues –dos amantes ocasionales, Drea de Mateo y Bradley Cooper, van a reencontrarse– y Natalie Portman –un tipo, Carlos Acosta, pasea por Central Park con una niña–. El motivo amoroso está presente en las tramas, hay sorpresas y giros ingeniosos, y llama la atención como se inserta el tema de la sexualidad omnipresente en la sociedad actual, pues en muchas, aunque haya algún apunte grosero, hay una cierta crítica indirecta a este hecho. Resulta muy inteligente además el uso de un personaje con una cámara de vídeo, cuya presencia cobra sentido al final del film de un modo muy original y bello, broche perfecto a una gran película.

7/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Amor y otros desastres

2006 | Love and Other Disasters

El mediocre cineasta británico Alek Keshishian (En la cama con Madonna) se inspira en las comedias románticas de éxito rodadas últimamente en su país, como Love Actually y El diario de Bridget Jones, que retratan a personajes típicamente londinenses, en busca de la pareja ideal. También ha tomado como modelo el clásico Desayuno con diamantes, y más concretamente la novela original de Truman Capote, en la que Holly Golightly, la protagonista, mantenía una gran amistad con un homosexual, que en la película no lo era. De esta forma, el film narra la relación entre Emily Jackson, más conocida como Jacks, estadounidense que ejerce como reportera en la edición británica de la revista Vogue, y Peter, su compañero de piso gay. Jacks intenta emparejar a Peter con Paolo, un argentino que parece el prototipo de gay, pero que en realidad está enamorado de ella y parece su media naranja. El film se queda muy lejos de los modelos originales, por culpa de su ligereza, y por sus detalles groseros y se asemeja más bien a un episodio poco inspirado de Sexo en Nueva York. Se salva ligeramente de convertirse en el desastre que predice su título por algunos diálogos ingeniosos de corte clásico, y por la resultona interpretación de la siempre eficaz Brittany Murphy. Orlando Bloom y Gwyneth Paltrow aparecen brevemente en una secuencia final que tiene cierta gracia.

4/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
Elizabethtown

2005 | Elizabethtown

Siguiendo la estela de Casi famosos, el cineasta Cameron Crowe transita de nuevo por una historia nostálgica y sentimental, con ribetes autobiográficos y estupendo acompañamiento musical. Todo arranca con un joven ejecutivo al borde del suicidio tras saberse que la multinacional donde trabaja va a perder millones de dólares, debido a su errado diseño de un calzado deportivo. Una llamada al móvil le salva la vida: su hermana le anuncia entre lágrimas la repentina muerte de su padre, que estaba visitando a unos parientes en la otra punta del país. Él se hará cargo de las gestiones funerarias, y en el camino conocerá a un ‘ángel’ (la azafata de su avión, flechazo rápido al corazón), y descubrirá el encanto de la gente sencilla en una idílica ciudad, lejos del mundanal ruido. Crowe parte de una excelente idea, la de la añoranza del fallecido progenitor, para quien el protagonista nunca tenía tiempo, muy ocupado en cuestiones que al final se revelaron banales. La idea de un viaje del protagonista, no sólo físico sino espiritual, a la tierra de sus ancestros, es simpática, y la apoyan bien los secundarios, reflejo de una vida buena y sencilla que el personaje de Orlando Bloom ignora por completo. Pero el director y guionista se complica la vida en esta narración clásica de aires caprianos con un metraje excesivo y algo arrítmico, y con personajes mal definidos (la madre, desaprovechada Susan Sarandon, patética en el discurso en memoria del marido). Orlando Bloom confirma lo que ya apuntó en Reino del cielo: no tiene fuste para sostener una historia. Menos mal que está la encantadora Kirsten Dunst, para echarle un cable. Alguno podría creer que la ciudad de Elizabethtown no existe, que es un invento de Crowe. Pues ese tal estaría muy equivocado. El lugar es auténtico, y se encuentra a 70 kilómetros de Louisville, en Kentucky. Lo cierto es que Crowe no conocía Elizabethtown, y fue buscando un lugar adecuado para rodar como dio con ella; le agradó tanto la ciudad, que incluso decidió que diera nombre a la película.

5/10
Troya

2004 | Troy

Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.

7/10
Haven

2004 | Haven

En las Islas Caimán, el joven Shy se enamora de Andrea, con quien mantiene una relación a espaldas de la familia de ella. Al lugar llega un sospechoso empresario estadounidense, que ha huido con su hija para escapar de la policía de su país. Antes de las dos últimas entregas de Piratas del Caribe, el actor Orlando Bloom rodó esta mezcla entre drama y cine de intriga, filmado en deslumbrantes escenarios naturales de las citadas islas. Está escrito y dirigido  por el desconocido cineasta Frank E. Flowers (Swallows).

4/10
Ned Kelly

2003 | Ned Kelly

Al parecer Ned Kelly es un célebre atracador de bancos australiano, con un aire legendario a lo Jesse James, Billy el Niño y demás iconos criminales del western. Este film adapta una novela de Robert Drewe, "Our Sunshine", que cuenta la historia de la banda de Kelly: orígenes humildes de Ned y su hermano Dan, empujados a la delincuencia por la arbitrariedad de las fuerzas policiales locales; sus atracos a diversos bancos; y su enfrentamiento, parapetados en una taberna, contra un auténtico ejército (un poco, podríamos decir, lo que no se mostraba en Dos hombres y un destino, otro film de facinerosos más o menos mitificados). Para contar este previsible western a la australiana de ‘pobres’ bandidos, se ha contado con un equipo procedente en su mayoría de ese país. Desde el director, Gregor Jordan (Two Hands, Buffalo Soldiers), hasta varios actores del reparto (Heath Ledger, Geoffrey Rush, Naomi Watts), aunque se cuela algún foráneo, como el guaperas Orlando Bloom, que es británico.

4/10
Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra

2003 | Pirates Of The Caribbean: The Curse Of The Black Pearl

Con una historia ficticia en torno a la maldición aludida en el título, el productor Jerry Bruckheimer ha conseguido romper otra que presuntamente ocurre en la vida real. Por desgracia para los amantes del cine clásico, ninguna película de piratas ha sido rentable desde hace décadas, incluidas algunas que habrían merecido una mejor acogida por parte del público, especialmente la ingeniosa y desmitificadora Piratas, de Roman Polanski. Significativo fue el fracaso de La isla de las cabezas cortadas, que con todos sus defectos, era un digno espectáculo que tendría que haber obtenido una mayor recaudación. Al contrario, estos nuevos filibusteros se han hecho al abordaje con las arcas de las taquillas de cine este verano, y presumiblemente obtendrán un buen botín en su desembarco en vídeo. Siglo XII. A la colonia británica de Port Royal, en pleno mar Caribe, llega el capitán Sparrow, un excéntrico pirata que pretende robar una embarcación para a su vez recuperar su propio barco, La Perla Negra, cuya tripulación le traicionó. Un joven herrero, Will, enamorado en secreto de Elizabeth, la hija del gobernador, intenta detener a Sparrow, y mantiene con él una pelea que acaba con la detención del pirata por parte de los soldados. Esa misma noche, la tripulación de La Perla Negra ataca la ciudad y captura a Elizabeth, que posee un medallón necesario para acabar con una extraña maldición. Así las cosas, a Will no le queda otro remedio que ayudar a escapar a Sparrow, aliarse con él a su pesar, y ayudarle a robar un barco para rescatar a su amada. A partir de un guión que se inspira fielmente en una famosa atracción de Disneylandia California (que también se puede ver en Disneyworld en París), Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer, The Mexican) demuestra finalmente que puede ser un magnífico artesano si cuenta con los ingredientes adecuados. Con ritmo trepidante y mucho sentido del humor, recupera con elegancia (aunque sin pretender meterse en grandes profundidades) los grandes temas de la novela de aventuras, presentes en la obra de Dumas, Stevenson o London, como la lealtad, el amor, el honor, la amistad, y la sinceridad. El tono es similar al de aquellas viejas películas toleradas para todos los públicos, lo que se ve reforzado por sutiles homenajes a escogidos clásicos del género, especialmente El capitán Blood, El halcón y la flecha y El temible burlón. A través de una ambientación irreal, el director integra con mucho talento los elementos fantásticos de la trama, con ingeniosos diálogos y grandes coreografías de batallas. También se merecen un sobresaliente los encargados de escoger al reparto. Memorables resultan Geoffrey Rush en el papel de villano, pero también el joven Orlando Bloom, que demuestra que no será recordado únicamente como Legolas, en El Señor de los Anillos, y Keira Knightley, la chica británica en Quiero ser como Beckham. Pero se lleva la palma Johnny Depp, que no suele participar en grandes superproducciones de aventuras, y que realiza una exagerada pero divertida interpretación que recuerda a sus trabajos con Tim Burton. Su Jack Sparrow es un pirata enloquecido, con apariencia de borracho, o bien de un tipo que ha pasado demasiado tiempo embarcado. A pesar de su condición de bucanero, Sparrow no miente, por muchos problemas que esto pueda ocasionarle. Cuando los guardias del puerto le preguntan quién es, confiesa sin ningún pudor que es un pirata y que ha llegado allí para robar un barco. Como se puede imaginar, no suelen creerle, aunque diga la verdad como un boy scout. Los espectadores atentos descubrirán que Sparrow siempre dice lo que tiene en la cabeza, incluso si el malo le pregunta cuáles son sus planes para derrotarle.

8/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
Black Hawk derribado

2001 | Black Hawk Down

1993. Somalia es un país deshecho. Los señores de la guerra campan a sus anchas y no hay quien ponga un poquito de orden. Los americanos deciden intervenir. Una operación rápida, que descabece al tirano Mohamed Farrah Aidid de dos de sus lugartenientes. La intención es buena, pero el plan es un desastre. Dos helicópteros Black Hawk caen a tierra, y el rumbo de la operación cambia por completo: ahora de lo que se trata es de rescatar con vida a los soldados americanos atrapados. Los soldados de élite americanos, Ranger y Delta, se aprestan para la difícil papeleta. Durísimo film bélico basado en un libro de Mark Bowden, que sacrifica el retrato detallado de los personajes con la intención de mostrar, sobre todo, cómo las pasa uno en el fragor del combate. Las balas y los misiles silban, nunca hemos escuchado más de cerca las explosiones. Ridley Scott cambia los campos de batalla de Gladiator por unos más modernos pero no menos cruentos. Y en todo momento sabemos qué se cuence, dónde estamos situados en la batalla. Apoya al director inglés el especialista en superproducciones Jerry Bruckheimer, que ya apadrinó otro título bélico, Pearl Harbor. Como fue imposible rodar en Somalia, hubo que buscar otro marco adecuado, y el ideal resultó ser Marruecos.

7/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10

Últimos tráilers y vídeos