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Biografía

Gabino Diego

Gabino Diego

53 años

Gabino Diego

Nació el 18 de Septiembre de 1966 en Madrid, España

Premios: 1 Goya

Goya
1991

Ganador de 1 premio

Filmografía
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
Nuestros amantes

2016 | Nuestros amantes

Él entra en una librería-bar y ella le aborda y le propone un juego. Ambos de buen ver, no deben decirse los nombres, tienen que aprender a conocerse, aunque tal vez puedan mentirse, y con la regla, que impone ella, de que no han de enamorarse, podría ser demasiado doloroso. A medida que progresa la relación, con sucesivas citas donde está prohibido darse el teléfono o el correo electrónico, sabemos que él es guionista, y que ambos han sufrido decepciones sentimentales. Las reglas establecidas al principio empiezan a quebrarse, y hasta puede que "hada loca" y "duende chiflado" estén haciendo algunas trampas. Cuarta película del zaragozano Miguel Ángel Lamata, director, guionista y productor, que orilla por una vez el tono gamberro y grosero de sus predecesoras, para adscribirse más bien a la comedia romántica. El film, donde él y ella, Eduardo Noriega y Michelle Jenner, son los reyes de la función –Gabino Diego y Amaia Salamanca son simples comparas, Fele Martínez tiene algo más de peso–, se diría deudor de Richard Linklater y su inolvidable Antes del amanecer, con Viena sustituida por Zaragoza, aunque como cabe imaginar, las comparaciones son odiosas, y la película que nos ocupa está por debajo de su referente. El film es en general amable, aunque no evita Lamata una zafia descripción sexual que empaña el pretendido tono romántico, casi mágico. Tiene cierto ingenio jugar con el metalenguaje, ver la realidad como un guión de película y las soluciones que habría que buscarle para que funcione. Pero sobra verborrea –las referencias a Capote y Bukowski son un caprichín que no aporta nada, parece obvio que el director quiere decir que le encantan estos autores y rendirles homenaje–, y falta un poco más de dinamismo y agilidad, pues aunque la cinta dura apenas hora y media, se diría a ratos que resulta interminable. Y puestos a hablar de hacer trampas, también Lamata las hace, con un doble final no demasiado satisfactorio.

4/10
La daga de Rasputín

2011 | La daga de Rasputín

Jesús Bonilla es un prolífico secundario español del cine y la televisión. Debutó como director en 2003, con la insulsa comedieta El oro de Moscú. En su segundo trabajo como realizador recupera a su personaje de aquella cinta, “Papeles”, a su mujer, Alejandra (María Barranco), y a Jacinto, papel de Antonio Resines. Ha rodado una secuela tardía que también gira en torno a la búsqueda de un tesoro procedente de Rusia, en esta ocasión una daga con poderes que no ha vuelto a ser vista desde la muerte de Rasputín, su último dueño. Incorpora un nuevo personaje principal, “El Araña” (interpretado por Antonio Molero, compañero de Bonilla y Resines en la serie Los Serrano). Se trata de un ladrón de poca monta con habilidades para la escalada que es enviado a la cárcel tras ser detenido por la policía. Acaba compartiendo celda con “Papeles” y Jacinto, que se convertirá en objetivo de los hombres de un mafioso ruso que piensa que la anomalía genética que sufre está relacionada con la codiciada daga mágica. “El Araña”, Jacinto y “Papeles” tratarán de escapar y encontrar el objeto por sí mismos. Sorprende cierto despliegue de producción, sobre todo en las secuencias históricas del principio. Además, Bonilla, de enorme prestigio en el ámbito interpretativo, ha conseguido reclutar para los secundarios a una larga lista de reputados actores del cine español, como Juan Luis Galiardo, Gabino Diego, Mario Pardo, Fernando Conde y Andrés Pajares. Claramente, lo único salvable es la espontaneidad de algunas interpretaciones cómicas. Por lo demás, se trata de un relato poco inspirado, con diálogos sin gracia, y gags apolillados que recuerdan a las comedias de Pajares y Esteso de la Transición.

3/10
Desde que amanece, apetece

2005 | Desde que amanece, apetece

El título de esta comedieta hispana ya lo dice todo. Se trata de un entretenimiento grosero destinado al consumo de mentes que no leen precisamente a Shakespeare. La cosa va de boys, prostitutas y gigolós, de la presunta búsqueda del amor, de encuentros sexuales, de la fanfarronada española y de la interpretación de Gabino Diego, uno de los tipos que mejor hace de panoli descerebrado en nuestro panorama actoril.

2/10
El oro de Moscú

2003 | El oro de Moscú

El celador de un hospital recibe la confidencia de un anciano agonizante, que le revela dónde está el oro que el gobierno republicano planeaba enviar a Moscú cuando estalló la guera civil. Con ayuda de un amiguete, tratará de hacerse con el dorado metal, pero la cosa no va a resultar tan sencilla. Comedia en la más pura tradición de disparatada “españolada”, con reparto de campanillas, y donde el más gracioso resulta ser Gabino Diego.

3/10
Sangre de Cuba

2003 | Dreaming of Julia

Peculiar acercamiento al mundo de la revolución cubana. En un pueblo de la isla llamado Holguín, vive El Niño, el pequeño nieto de un hombre llamado Che, que cuida de su familia y amigos, y ayuda a los rebeldes. La película retrata la situación política y social del momento a través de los ingenuos ojos de un niño y de su despertar amoroso, sobre todo cuando queda prendado de una mujer rubia llamada Julia, a la que ha visto en una película de Hollywood. Destacan entre el reparto los intérpretes Gael García Bernal y Harvey Keitel.

4/10
Pata negra

2001 | Pata negra

José trabaja en una gran empresa especializada en el jamón pata negra. Están a punto de firmar un gran contrato con una multinacional japonesa. Esto le lleva a un exótico país caribeño, que se supone es ideal para la cría de cerdos. El amor y las aventuras con narcotraficantes y guerrilleros se sucederán en este film protagonizado por el graciosete Gabino Diego.

2/10
Torrente 2. Misión en Marbella

2001 | Torrente 2. Misión en Marbella

Amantes del buen gusto, temblad. Torrente apatrulla de nuevo las calles, esta vez en Marbella nada menos. Con su particular sentido de la justicia, se enfrenta a Spinelli (José Luis Moreno), un traficante de armas que amenaza con la destrucción de la ciudad, si no recibe cuanto antes 2.000 milloncejos de pesetas. Le ayuda un nuevo compañero, Cuco (Gabino Diego), mozalbete de pocas luces. Nueva vuelta de tuerca a las aventuras del cutrepolicía, que han arrasado en las salas de cine. Santiago Segura orquesta nuevas situaciones de un delirante humor, políticamente muy poco correcto. Además recupera a Tony Leblanc en el papel de dueño de un club de medio pelo, y hace desfilar a un montón de famosos, encantados de hacer su pequeño cameo en la peli del amiguete Segura.

2/10
Cha-cha-chá

1998 | Cha-cha-chá

Cuatro amigos, que no lo son tanto. Cada uno engaña al otro del modo más miserable. Este el el punto de partida de Cha-cha-chá. Lucía (Ana Álvarez) y María (María Adánez) siempre están intercambiando confidencias; pero su amistad es más aparente que real, pues María acaba liándose con Pablo (Jorge Sanz), el novio de Lucía, con remordimientos más bien escasos. Lo que hace, en cambio, para ligarse al chico sin que su amiga se enfade, es buscarle un recambio. Se trata de Antonio (Eduardo Noriega), al que descubre en un casting. Es un morenazo guaperas al que cree el complemento ideal de su amiga... si le forma un poco. Pues su amiga tiene unos gustos algo exquisitos, que coinciden poco con la tosquedad de Antonio. Antonio del Real vuelve por los fueros de la comedia, con un atractivo reparto de jóvenes actores. Álvarez, Adánez, Sanz, Noriega están graciosos, y parecen espontáneos. El tono humorístico rebaja algo lo que el film tiene de corrosivo sobre una juventud urbana egoísta, pendiente únicamente de su yo.

5/10
La hora de los valientes

1998 | La hora de los valientes

Madrid, noviembre de 1936. Primeros y cruentos compases de la guerra civil. En un bombardeo la joven Carmen pierde a toda su familia. Destruida su casa, vaga sin rumbo, no sabe adónde ir. Manuel, celador del Museo del Prado y gran admirador de la obra de Goya, además de ingenuo anarquista, salva un autorretrato del maestro, el lugar no se ha librado de los efectos de un ataque, coincidente con los preparativos para trasladar las principales obras de arte a Valencia. Una y otro se encuentran en el metro, y Manuel, compadecido de Carmen, le hace hueco en la pensión que regenta su tía Flora. Aunque Manuel desea devolver el cuadro, el ambiente de represión de la retaguardia, y en general, el caos de una ciudad con los artículos de primera necesidad racionados, impiden que pueda hacerlo, de modo que se convierte en su fiel custodio. Aunque un huésped de la pensión, que opera en el mercado negro, echa el ojo al autorretrato. Aunque el tiempo pasa, y los españoles deberían ser capaces de mirar a su pasado con perspectiva histórica y sin ira, la realidad es que cuesta hacerlo, también en el cine. En el caso que nos ocupa, el director y coguionista Antonio Mercero, con su habitual colaborador Horacio Valcárcel, hacen un esfuerzo por orquestar un punto de vista equilibrado, donde se recuerda que se cometieron tropelías en uno y otro bando. Al transcurrir la mayor parte de la narración en el Madrid republicano, se abordan los registros y delaciones, y la persecución religiosa con asesinatos de sacerdotes, pero también se menciona por ejemplo la ejecución del marido de Floro en la represalia sangrienta de Badajoz, ocurrida en el lado nacional. Y se pintan situaciones típicas en tiempos de guerra, como el mercado negro y la usura, donde los que tienen negocios de almoneda se enriquecen aprovechando la penuria ajena. En esta ambiente, se propone el arte como expresión de lo imperecedero, por encima de odios e ideologías destructoras. Las intenciones son loables, pero el desarrollo de la película es irregular. Funciona bien a la hora de plantear la trama y las vicisitudes de los personajes, con buenos momentos como el del registro en que podrían encontrar el cuadro. Pero una vez se afianza la atracción amorosa entre Carmen y Manuel, no se sabe muy bien por dónde tirar, y la marcha del segundo al frente no tiene la necesaria fuerza. La presencia de niños, sobre todo Pepito, hijo de Flora, sirve para apuntar como los chavales pueden convertir en juego inocente incluso los horrores de la guerra, como cuando simulan un fusilamiento. De todos modos, la secuencia en que encuentran una bomba no está bien resuelta, su inclusión resulta bastante forzada; lo mismo cabe decir del desenlace, homenaje incluido al cuadro de los fusilamientos de mayo. Hay acierto en la definición de los personajes, con buenos trabajos de Gabino Diego y Leonor Watling, pero también de Adriana Ozores como la digna viuda –ganó el Goya a la mejor actriz de reparto–, de Luis Cuenca como el simpático abuelo Melquíades, e incluso de los que encarnan a los más villanos de la función, Héctor Colomé y Josep Maria Pou.

6/10
El amor perjudica seriamente la salud

1996 | El amor perjudica seriamente la salud

Santi (Juanjo Puigcorbé), miembro de la Escolta Real, y Diana (Ana Belén), protagonista habitual de las revistas del corazón, se conocen en una cena de gala ofrecida en París por los Reyes de España. Cuando Diana reconoce a Santi, sufre un desmayo y minutos más tarde le echa en cara que le hubiese abandonado años atrás. En medio de la discusión, ambos se acuerdan de cuando se conocieron, en 1965, con motivo de la visita de los Beatles a España. Después del primer flechazo, su relación posterior será un cúmulo de rupturas y reconciliaciones. Comedia en torno a los amores y desamores en forma de largo flash-back, donde el paso del tiempo lo marcan iconos culturales a lo Zelig o Forrest Gump. Manuel Gómez Pereira organiza bien el esqueleto de su película, que discurre con ritmo, bien apoyado en los efectos especiales, la dirección artística, y la inspirada música de Bernardo Bonezzi. Los principales fallos provienen de lo limitado del discurso. Señala el título del film con ironía que “el amor perjudica seriamente la salud”; tesis discutible, más cuando en la película de Gómez Pereira hay poco amor, y más pasión y deseo incontrolables. Director y guionistas reducen el amor a algo irracional, puro instinto. Por ello, a pesar del envoltorio, la película carece del romanticismo de la comedia clásica. Cae con facilidad en lo chabacano, aunque procure no rebasar ciertos límites. Faltan la chispa y la gracia, los diálogos con ingenio. Sólo algunos momentos dispersos elevan el tono, sugiriendo lo que el film podía haber sido.

3/10
Así en el cielo como en la tierra

1995 | Así en el cielo como en la tierra

Un tipo llamado Matacanes muere y va al cielo, que resulta ser similar a un pueblecito de la Tierra. José Luis Cuerda trató de recuperar el humor surrealista de Amanece que no es poco con esta irreverente comedia muy poco inspirada. A pesar de las aportaciones de grandes actores como Fernando Fernán Gómez (Dios padre) y Francisco Rabal (San Pedro), la cinta tiene poca gracia.

3/10
Two Much

1995 | Two Much

Después de ganar el Oscar a la mejor película extranjera en 1994 con Belle epoque, Fernando Trueba estaba en una posición inmejorable para aventurarse a rodar en Estados Unidos. Con el apoyo del productor Andrés Vicente Gómez, ha llevado a cabo su particular sueño americano: una comedia que resista la comparación con los clásicos del género, en particular con su admirado Billy Wilder. Aunque el film, demasiado largo, tenga sus caídas de ritmo, Trueba sale bien parado de su empresa. Art Dodge (Antonio Banderas) dirige una galería de arte sin demasiado éxito. Para vender sus cuadros recurre a la picaresca de acudir a los domicilios de personas recién fallecidas con algún supuesto encargo que deberán asumir sus parientes. En una de esas ocasiones conoce a Betty Kerner (Melanie Griffith), con la que acaba fijando fecha para casarse. Pero de quien realmente se enamora poco después es de su hermana Liz (Daryl Hannah), que le desprecia tomándolo por un patán sin educación. Para atraer a Liz, Art inventa a Bart, un supuesto hermano gemelo, con el que trata de conquistarla. Fernando Trueba y su hermano David se han basado en una novela de Donald Westlake, aunque la adaptan muy libremente, con el fin de obtener una ágil historia de enredo. Y es que los Trueba no han perdido un norte fundamental: la elegancia y el ingenio dentro de lo disparatado, que es lo que distingue las buenas películas del género de las chuscas incursiones que caen en el olvido. Hay en el film numerosas referencias a directores como el citado Wilder, Howard Hawks, Peter Bogdanovich o Blake Edwards a la hora de concebir secuencias, elaborar un humor de buena ley —dentro de una general amoralidad en clave de humor, hay un par de situaciones groseras—, dibujar personajes secundarios, o jugar con el clásico elemento de la confusión de personalidades. La película es divertida. Tiene un arranque excelente en el velatorio, y aunque a veces la acción se ralentice, mantiene un buen ritmo narrativo. Chispas de genialidad surgen cuando Art atiende simultáneamente a ambas hermanas, o cuando en la boda simula hablar con su hermano. Antonio Banderas se constituye en motor principal de la historia; aunque, justo es reconocerlo, tiene un papel maravilloso para lograrlo. Todos los demás intérpretes cumplen muy bien con su cometido, sobre todo Joan Cusack que, en su pequeño papel de secretaria de Art, saca adelante algunos de los momentos más hilarantes de la película.

6/10
Los peores años de nuestra vida

1994 | Los peores años de nuestra vida

Alberto y Roberto son dos hermanos muy diferentes entre sí. El primero es feúcho y atolondrado, mientras que el segundo es atractivo y tiene éxito con las chicas. El problema entre los dos surge cuando la novia de Alberto empieza a sentirse atraída por Roberto. Comedia al más puro estilo ochentero español, donde se muestra a unos personajes vacíos que se mueven únicamente por el interés sexual. La película carece de ritmo, guión y dirección de actores, y en general, la historia es pesimista y vulgar en bastantes escenas de la acción. A pesar de todo, cuenta con un buen reparto que no suele decepcionar: Gabino Diego, Ariadna Gil y Jorge Sanz.

2/10
Los hombres siempre mienten

1994 | Los hombres siempre mienten

Martín (Gabino Diego) es un joven que tiene enormes inquietudes literarias pero que es incapaz de llevarlas a cabo. Su forma de ser está a punto de ser el motivo de expulsión de la escuela literaria en la que estudia. Una noche, en la que está intentando escribir algo que impresione a su profesor y así permanecer en la escuela, descubre por casualidad que su vecino es escritor, pero no uno cualquiera, sino un novelista famoso... ¡y su último manuscrito está al alcance de la mano! Martín decide copiarlo íntegramente. A partir de entonces su vida ya nunca será la misma. Antonio Resines, uno de los grandes actores españoles, demuestra su talento en esta comedia, cuyo guión , bastante forzado, está firmado por Fernando León de Aranoa (Barrio). Gabino Diego es un actor con gracia, pero que siempre interpreta el mismo papel: chico feo y soñador que, aunque parezca mentira, acaba siempre conquistando a la más guapa. Lo que ha limitado su carrera interpretativa a este tipo de papeles. La película cuenta además con dos conocidos secundarios, Jordi Mollà y Cayetana Guillén Cuervo. Antonio del Real, aparte de algún film de prestigio (El río que nos lleva), apuesta sobre todo por el género de la comedia popular. No le ha ido mal en taquilla con ¡Por fin solos!, ni con Los hombres siempre mienten. Lo cierto es que en esta ocasión las piezas no acaban de encajar. Algunos gags funcionan, pero la mayoría carecen de ingenio y se basan en un burdo erotismo. Además, Del Real da una visión bastante pobre de la juventud española.

4/10
Tierno verano de lujurias y azoteas

1993 | Tierno verano de lujurias y azoteas

Belle epoque

1992 | Belle epoque

Son los días previos a la Segunda República española. Un joven soldado llamado Fernando abandona el ejército y en su escapada llega a parar a la casa de Manolo, un librepensador muy excéntrico. Cuando las cuatro hijas de Manolo: Rocío, Violeta, Clara y Luz, vuelven al hogar, el joven Fernando iniciará una aventura amorosa, intentando enamorar a cada una de ellas, una tras otra, sufriendo continuas decepciones. Fernando Trueba rodó esta comedia que consiguió nada más y nada menos que nueve premios Goya y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, el segundo que fue a parar a una producción española, tras el cosechado por Volver a empezar. Fernando Trueba dirige con una gran eficacia una comedia con muchos puntos en común con El año de las luces, uno de sus grandes éxitos anteriores, también con Jorge Sanz en el papel de un joven obsesionado con las mujeres. Le acompañan grandes nombres del cine español, como Fernando Fernán Gómez, en un papel excepcional. El citado Jorge Sanz y el también joven Gabino Diego aportan el toque de humor justo para no decepcionar, y las actrices Ariadna Gil, Maribel Verdú y Miriam Díaz Aroca también están a la altura. Lo mismo ocurre en el caso de Penélope Cruz, en uno de sus primeros papeles en cine tras Jamón Jamón, que obtuvo con su trabajo un impulso para su carrera en España, antes de cruzar el charco hacia nuevos triunfos internacionales. A pesar de que tiene cierto nivel artístico, y de que acumula momentos divertidos, ofrece una visión tópica de la Segunda República española. Pesa sobre todo su injustificado anticlericalismo, pues el sacerdote interpretado por Agustín González parece una auténtica caricatura. También desluce bastante el film su constante recurso a lo soez.

5/10
Fuera de juego (1991)

1991 | Fuera de juego

Simpática comedia de Fernando Fernán Gómez. Arranca con don Anselmo recién ingresado en una residencia de ancianos, donde pronto conoce a otros viejecitos que juegan partidos de fútbol... ¡imaginarios! La idea viene de ver a los chavales de un colegio lindante con la residencia. Cuando se enteran de que el cole se va a quedar sin porterías, pues andan mal de dinero, deciden urdir un atraco a un banco. Fernán Gómez aúna un estupendo reparto, y despierta la sonrisa en el espectador.

5/10
El rey pasmado

1991 | El rey pasmado

Pleno siglo XVII en España. En Madrid reina un ambiente distendido en el que la gente hierve en las representaciones teatrales de Lope de Vega. Acaba de subir al trono el rey Felipe IV (Gabino Diego), un personaje inepto y bobalicón sin ninguna actitud política ni capacidad para gobernar. A este joven rey no le gusta la idea de quedarse encerrado en su palacio, escuchando los consejos y las adulaciones de su corte. Quiere descubrir el mundo por sí mismo: el amor, el sexo, la juerga... Así conoce a Marfisa, la prostituta más bella de la corte. El rey se queda embobado con Marfisa, y no quiere ni oír hablar de sus deberes y de sus supuestas obligaciones como monarca. Pronto se conoce en la corte el enamoramiento del rey. Nadie se atreve a mofarse en la cara del rey, y tratan de convencerle de que debe separarse de Marfisa. Adaptación de la novela de Gonzalo Torrente Ballester "Crónica del rey pasmado". Es una notable recreación histórica, que cuenta con brillantes interpretaciones, en especial la de Gabino Diego en el papel del monarca. Ganadora de 8 premios Goya de la Academia de Cine Español. Interesante.

5/10
La noche más larga

1991 | La noche más larga

Un abogado lleno de ímpetu idealista y mucha determinación se encarga de un difícil caso. Tendrá que defender a un joven acusado de asesinar a un policía, por el que puede ser condenado a la pena de muerte. El abogado no sólo actúa por motivos profesionales, sino porque también se siente profundamente atraído por la hermana del acusado. Cuidado film basado en una novela del periodista Pedro J. Ramírez, ambientada en los estertores de la dictadura franquista en España. Se trata de una película algo rancia, de tristona puesta en escena y de colofón duro. Está, eso sí, magníficamente interpretada.

4/10
La viuda del capitán Estrada

1991 | La viuda del capitán Estrada

¡Ay, Carmela!

1990 | ¡Ay, Carmela!

Loa artistas de una compañía ambulante regresan de entretener al bando republicano; son los duros años de la guerra civil española. Caen en territorio nacional y los encarcelan. Salvan el pellejo haciéndo una obra que ensalta los valores de la cruzada nacional. Comedia agridulce firmada por el maestro Carlos Saura, con dos actores que pocas veces han estado mejor. Carmen Maura fue premiada como mejor actriz en los premios europeos de cine, y Andrés Pajares demostró, contra pronóstico, que es un buen actor. El film ganó 14 premios Goya: casi nada.

4/10
Ovejas negras

1990 | Ovejas negras

El mar y el tiempo

1989 | El mar y el tiempo

Madrid, 1968. Eusebio, que trabaja en un restaurante modesto, se reencuentra con Jesús, su hermano, que se exilió en Argentina al término de la Guerra Civil. Pero éste se sorprende de los cambios que ha experimentado la capital de España, convertida en una ciudad agobiante, y vuelve a ver a una antigua novia, que se ha convertido en una alcohólica. Interesante drama de Fernando Fernán Gómez sobre las relaciones familiares, y el efecto del paso del tiempo, con impecables interpretaciones.

6/10
El viaje a ninguna parte

1986 | El viaje a ninguna parte

Los Iniesta-Galván son una numerosa familia formada por padres, hermanos, primos, tíos... que son además una compañía de teatro que viaja por los pueblos ofreciendo a las gentes lo mejor de sus actuaciones. A través de los años, los miembros de la familia deben aprender a aceptar los cambios que va sufriendo la sociedad, sobre todo con la llegada del cine, debido al cual estas compañías pasaron a un segundo plano. De una manera amena y divertida, Fernando Fernán Gómez dirige, escribe e interpreta esta película llena de rostros conocidos del cine español, como Juan Diego, María Luisa Ponte o Agustín González. La película recibió varios galardones y fue considerada la mejor de su año en España.

5/10
El rollo de septiembre

1985 | El rollo de septiembre

Varios chicos que han suspendido el curso coinciden en un colegio, donde pasarán el verano estudiando para recuperar las diferentes asignaturas. Los chicos están más pendientes de sus relaciones con el sexo opuesto que de las diferentes materias que se imparten. El alcalde pretende derribar el colegio, con la excusa de que no sirve de mucho, para construir en el lugar una urbanización. Mariano Ozores dirige una comedia de poco interés, que sigue la estela de productos juveniles de Hollywood como Desmadre a la americana. A pesar de los ilustres secundarios, el guión apenas tiene interés.

2/10
Las bicicletas son para el verano

1984 | Las bicicletas son para el verano

Una familia española vive el día a día en Madrid, en plena guerra civil. Luisito, el hijo adolescente de Luis y Dolores desea que su padre le compre una bicicleta para disfrutar con ella la temporada de verano, pero el patriarca no verá oportuna la compra. Jaime Chávarri (El desencanto) dirige este título basado en la obra teatral de Fernando Fernán Gómez, con un amplio elenco de actores españoles, donde destacan el joven Gabino Diego, que debutaba en el cine, Agustín González, Amparo Soler Leal, Victoria Abril o Marisa Paredes. A pesar de que en la trama se dejan ver diversos personajes de distinta ideología, la historia no quiere caer en una temática política, sino que representa un alegato contra cualquier tipo de guerra, y Chávarri filma con un cierto tono nostálgico las desventuras de una típica familia española.

5/10

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