¿Hay vida después de los Oscar? ¿Será cierta la legendaria maldición de los premios de la Academia? Los ganadores de las estatuillas más deseadas de Hollywood se preparan para afrontar su carrera tras la ceremonia.
Sin duda, recibir el Oscar supone un momento de inflexión en la carrera de cualquier profesional del cine. Pero no necesariamente las cosas cambian para bien, como podría atestiguar Halle Berry, que habría llorado aún más (si eso es posible) el día que recogió el galardón, si llega a saber que estaba condenada a hacer de comparsa lacónica de los X-Men y poco más en la gran pantalla. ¿Qué ocurrirá con los triunfadores de este año?
Teniendo en cuenta la tradicionalmente supersticiosa cultura mexicana, en cuanto Alejandro González Iñárritu haya sido consciente de que este año era el favorito para los Oscar, se habrá aferrado con fuerza a la típica 'pata de pollo'. Por si existe algo de verdad en las maldiciones, se ha vacunado contra las vacas flacas a base de hiperactividad. Si de Biutiful a Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) han pasado cuatro años, no ha dejado transcurrir nada de tiempo para ponerse manos a la obra con The Revenant, la cinta que rueda actualmente con Tom Hardy y Leonardo DiCaprio, este último un actor a prueba de bombas en las taquillas. Y por si acaso ésta fracasa (que no lo hará) se ha refugiado también en la fórmula actualmente infalible de las series, pues ha creado The One Percent, donde tendrá a sus órdenes a Hilary Swank.
A estas alturas de la película, tendría guasa que a Julianne Moore le afectara recibir o no un Oscar sin el que hasta el momento parece haberse apañado bastante bien. La pelirroja seguirá en su línea, es decir combinar superproducciones como la pendiente de estreno Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 2) con dramas intimistas donde desfogar su inmenso talento, como el ya rodado Freeheld, de Peter Sollet, donde también está un Steve Carell que no ha ganado el premio de la Academia, ni falta que le hace, pues tras Foxcatcher se ha ganado a pulso ser tenido en cuenta para papeles dramáticos.
Según todas las teorías, Eddie Redmayne ha quedado más marcado por haberse convertido en un personaje real, Stephen Hawking, en La teoría del todo, que por el Oscar en sí mismo. Como es bien sabido, en Hollywood si interpretas a una persona que llora, estás condenado a soltar lágrimas en la gran pantalla para toda la eternidad. Aún es pronto para saber qué ocurrirá con el joven actor británico, pero antes de salir las candidaturas ya estaba contratado para convertirse en el pintor danés Einar Wegener en The Danish Girl, donde se recreará la relación de éste con su esposa Gerda, que será Amber Heard. El film pinta bien, pues está detrás Tom Hooper, que parece confiar en Redmayne porque ya le tuvo a sus órdenes en el musical Los miserables. Todo indica que borrará el recuerdo del trabajo del intérprete en la indescriptible El destino de Júpiter.
Si afecta el Oscar a la carrera de la reivindicativa Patricia Arquette en la pantalla grande sólo puede ser para bien, pues está desaparecida de los cines, desde mucho antes de que aceptara trabajar durante 12 años en el rodaje de Boyhood, momentos de una vida. La actriz se ha centrado con éxito en sus trabajos televisivos, como Medium, y actualmente la franquicia C.S.I., pues rueda la nueva CSI: Cyber. Tiene pendiente de estreno un thriller, The Wannabe, de Nick Sandow, que no parece que vaya a hacer mucho ruido.
Si a J.K. Simmons nunca le ha faltado trabajo, no empezará a escasearle ahora. Independientemente de todos los reconocimientos que le han caído este año, será para siempre J. Jonah Jameson, el director del periódico de Spider-Man, y continúa poniéndole la voz al personaje, aclamado por los fans, en las diversas series animadas de Marvel, como las actualmente en emisión Hulk and the Agents of S.M.A.S.H. y Los Vengadores unidos. Aparte, se habla de su recuperación para la franquicia en imagen real del superhéroe arácnido. Pero es que además, en el momento de acudir al Kodak Theatre tenía en postproducción tres títulos, entre ellos Terminator Genesis, nueva entrega de la franquicia sobre el cyborg. Nada más dejar el Oscar en casa, el actor salió corriendo para incorporarse al rodaje de The Accountant, de Gavin O'Connor, donde tiene el tercer papel en importancia tras los de Anna Kendrick y Ben Affleck. ¿El futuro? Nunca se sabe, pero tiene asegurado ya su participación en otro producto de serie A, Skull Island, la precuela de King-Kong, donde tendrá uno de los personajes de mayor peso junto a un perdedor de los Oscar, Michael Keaton, que a pesar de todo ha visto su carrera resucitada por su trabajo en Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).
