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Biografía

Anna Kendrick

Anna Kendrick

34 años

Anna Kendrick

Nació el 09 de Agosto de 1985 en Portland, Maine, EE.UU.

La sorpresa de

26 Enero 2010

La conocían sobradamente los apasionados de Crepúsculo, pero ha sorprendido al resto del público con su papel de ejecutiva en Up in the Air. Desde entonces a la joven Anna Kendrick no paran de caerle nominaciones a premios.

Nacida el 9 de agosto de 1985 en Portland (Maine), Anna Kenddrick proviene del musical de Broadway. Por su trabajo en el montaje de “Alta sociedad” –reposición del musical inspirado en Historias de Filadelfia– fue nominada al Tony, convirtiéndose en la segunda actriz más joven que conseguía esta distinción. También compartió los escenarios con Jeremy Irons, en “A Little Night Music”.

En el cine intervino en pequeños papeles de poca monta, hasta que le dieron el personaje de amiga dicharachera de Bella Swank en Crepúsculo, rol que repitió en Luna nueva, la secuela. Sin embargo, su papel era tan menor que no se convirtió en una estrella, como Robert Pattinson o el licántropo Taylor Lautner.

Jason Reitman confió en la joven actriz para interpretar a la ejecutiva que pretende revolucionar los métodos para despedir empleados de George Clooney, en Up in the Air. Y lo cierto es que tanto ella como la otra actriz principal, Vera Farmiga, han recibido el elogio de la crítica y numerosas candidaturas a galardones diversos, como los BAFTA y los Globos de Oro.

A pesar de su juventud, Anna Kendrick hace gala de una enorme inteligencia en las entrevistas. “Me preguntan todas mis amigas cómo es trabajar con chicos tan atractivos como Robert Pattinson y George Clooney. Pero yo no me he planteado que sean guapos. Son sólo compañeros de trabajo y ya está”, ha comentado la actriz.

El futuro es bastante prometedor para esta intérprete. Ha protagonizado la comedia The Marc Pease Experience, con Ben Stiller y Jason Schwartzman y el thriller Elsewhere. Además, acaba de rodar Scott Pilgrim vs. the World, un film de aventuras y acción con Michael Cera.

Filmografía
The Day Shall Come

2019 | The Day Shall Come

Noelle

2019 | Noelle

Un pequeño favor

2018 | A Simple Favor

A la joven viuda Stephanie Smothers se le da muy bien ejercer como madre perfecta, e incluso saca tiempo para su blog, donde enseña a elaborar deliciosas recetas. Inicia una amistad con Emily Nelson, la madre del mejor amigo de su hijo, una mujer que parece su némesis, pues no muestra ningún interés por la cocina, viste siempre con ropa sofisticada, tiene un carácter grosero, abusa del alcohol y descuida a su retoño. Un día Emily pide ayuda a Stephanie, porque una emergencia le retiene en el trabajo, así que necesita que se quede con su niño hasta que regrese. Aunque pasan varios días, no acude a recogerle… Paul Feig se ha especializado en comedias femeninas, como La boda de mi mejor amiga, su mejor trabajo, o la decepcionante en cierta medida Cazafantasmas. Ahora combina el género con el thriller en una adaptación de la novela homónima de Darcey Bell, muy influida por Perdida, llevada al cine por David Fincher, aunque con una visión ácida de la vida en los suburbios que recuerda a series como Mujeres desesperadas y Big Little Lies. Pese a que abusa de giros supuestamente sorprendentes, sobre todo en el segmento final, cuando el metraje se alarga innecesariamente, la trama de intriga funciona bastante bien, al recuperar el viejo esquema de las películas de situación rutinaria (en este caso, la madre que como tantas otras pide que recojan a su chaval), que deriva en un peligro inesperado. También tiene un par de hallazgos que harán reír al espectador, pero al final acaba adentrándose en el terreno fácil de la grosería, como en lo referente al apodo que recibe la protagonista tras desvelar una turbia historia de incesto. En cuanto a las interpretaciones, Anna Kendrick sobreactúa hasta resultar desesperante, pero a veces demuestra su vis cómica. Funciona muy bien en pantalla el contraste de su físico con el de Blake Lively, mucho mejor como actriz, componiendo un personaje que recuerda a las viejas divas de la gran pantalla, como Greta Garbo.

5/10
Mesa 19

2017 | Table 19

Seis personas coinciden en la misma mesa en el banquete de una boda. Es la mesa que reúne a gente invitada por compromiso, de modo que cada uno de ellos sabe que está allí de rebote y que quizá no debería haber aceptado la invitación. Son Jo, la vieja niñera de la novia; Walter, un primo con problemas legales; Rezno, un jovenzuelo obsesionado con ligar; Jerry y Bina Kepp, matrimonio en crisis que regenta un restaurante; y, por último, Eloise, amiga de la novia y reciente ex novia su hermano. Comedia ligera y previsible dirigida por Jeffrey Blitz (Spellbound) y cuyo guión es obra de los hermanos Duplass (Mark y Jay), que tienen cierto recorrido en el género con alguna película especialmente estimable, como Cyrus. Aquí parten de una premisa bastante manida aunque no por ello menos socorrida a la hora de generar constantes situaciones divertidas: la reunión de unos cuantos personajes extraños, algunos frikis y otros simplemente fuera de lugar, que coinciden por obligación. Entre chanzas y desencuentros, poco a poco la camaradería surgirá entre ellos. El desarrollo es todo lo convencional que se puede imaginar, pero se agradece que el humor diste mucho de la grosería de las películas de Apatow o de los hermanos Farrelly, por poner ejemplos conocidos. Algunos diálogos gruesos hay, provocados por los personajes más estrafalarios –el estudiante salido, el sobrino tarambana–, pero en general se persigue cierta elegancia en las situaciones y los gags no apelan sin más a los bajos instintos. Más bien Mesa 19 es un film  de planteamientos amables, sensiblero y superficial si se quiere, pero con romanticismo como telón de fondo. Tampoco destacan mucho las interpretaciones, entre las cuales quizá puede mencionarse especialmente la de Lisa Kudrow.

4/10
Dando la nota 3

2017 | Pitch Perfect 3

Presuntamente la última entrega de las andanzas de las Bellas, las chicas que cantan a capella, y que ya son unas profesionales, adiós a la universidad. Pero las chicas, empezando por Beca, que ahora trabaja como asesora de una discográfica, echan de menos la época en que eran como una familia y disfrutaban de lo lindo con sus gorgoritos y meneando el esqueleto. Surge una oportunidad para reunirse gracias al papá de una de las chicas, militar de alta graduación, que las incluye entre las bandas que participarán en un tour para actuar ante las tropas desplegadas por distintas bases. La primera etapa las llevará a la base de Rota, en España. Allí la gordita Amy se reencuentra con su padre, un granuja de tomo y lomo que dice haberse redimido. Puede parecer que es mucho decir, pero quizá sea la más floja de las tres películas de Dando la nota. Más allá de chicas guapas, tenemos canciones y coreografías no supersinspiradas, historias de papás ausentes, y una desopilante trama de un malo malote que quiere acceder a una cuenta bancaria en Suiza, para lo que necesita la cooperación de Amy, más unas subtramas amorosas sin demasiado interés. Da un poco de pena ver acreditado como coguionista a Mike White, que acaba de dirigir una película formidable, Qué fue de Brad. Y también hace un efecto un poquito penoso John Lithgow componiendo a uno de los papás. De todos modos, los incondicionales disfrutarán medianamente con las sensiblerías de rigor y la música, y con un reparto de chicas que van creciendo, al menos en edad, con Anna Kendrick a la cabeza. Se suma a la función la modelo Ruby Rose, como chica mala –su banda se llama "Las húmedas", una de las bromitas sexuales del film– que compite con las Bellas para llamar la atención de un famoso DJ –DJ Khaled, que se interpreta a sí mismo– durante la gira.

3/10
Get a Job

2016 | Get a Job

El contable

2016 | The Accountant

Christian Wolff arrastra su autismo desde niño, vive en su propio mundo, tiene dificultades para empatizar y adivinar lo que sienten los otros. Esto fue una losa en su hogar, los progenitores se separaron, y el padre le educó a él y a su hermano con mano dura, su profesión de militar le impulsó a prepararles para los desafíos de la vida. Ya adulto, Christian ha utilizado su prodigiosa cabeza para las matemáticas para ejercer de contable, lavando las cuentas a impresentables criminales. Su asesora le recomienda un trabajo más tranquilo, pues el Departamento del Tesoro va tras su pista. Pero investigar incongruencias en los libros de una empresa de robótica va a resultar más peligroso que cualquiera de sus trabajos previos. Después de ver El contable, uno casi está esperando ver en los créditos la leyenda "basada en una novela de John Grisham", por el tipo de historia e incluso el título, pero no, su guionista es alguien bastante desconocido, Bill Dubuque, aunque firmó hace dos años el libreto de una película bastante apañada, El juez, el primero de sus guiones llevado a la pantalla. Tras la cámara está Gavin O'Connor, un director que llamó la atención en 1999 con una historia diferente, Tumbleweeds, aunque luego ha derivado a tramas más comerciales, como la épica deportiva que dio lugar a El milagro, o la que nos ocupa, un thriller que tiene al espectador más o menos en vilo durante todo el metraje. El guión maneja diversos puntos de vista, y también juega con saltos temporales, sobre todo flash-backs de la infancia del protagonista. La mención en varios momentos al concepto "puzzle" bien puede aplicarse al entramado narrativo, donde las piezas encajan bastante bien, es una lástima que el desenlace, bastante forzado estropee el conjunto un tanto. Lo que es una pena, porque hay escenas casi de manual de guión, muy bien escritas, por citar alguna del principio, la de la consulta del neurólogo con tres niños en danza, el médicos, y los padres de uno de ellos. De algún modo el esquema argumental responde al paradigma de algunos superhéroes Marvel relativamente normales como Daredevil al que curiosamente Ben Affleck dio vida en la mediocre versión cinematográfica. Ahí tenemos a alguien lacónico que no tiene superpoderes, pero sí habilidades especiales que trata de manejar con cierta honradez, aunque fuera de la legalidad y anónimamente, y en sus peligrosas andanzas pone en riesgo la vida de los que se cruzan con él, ya sea el pacífico matrimonio cuyas cuentas lleva, o la colega contable a la que da vida la menudita Anna Kendrick. El conjunto es bastante entretenido, con una correcta puesta en escena y un reparto bien escogido. Carga un poco la violencia, últimamente el realismo en los disparos en películas y series resulta excesivo.

6/10
Mike y Dave buscan rollo serio

2016 | Mike and Dave Need Wedding Dates

Una de esas películas gamberras de jóvenes descerebrados, grosera y zafia hasta el paroxismo, aunque al final "triunfa" el amor, resulta difícil saber si tal idea es puro cinismo. Pues el camino seguido pasa por la completa banalización del sexo y el amor, el porno se presenta como algo divertido y no enfermizo, y también el alcoholismo o el consumo de drogas se muestran como un divertido pasatiempo. El film se centra en dos hermanos, Mike y David, a los que les encanta organizar las fiestas que surgen alrededor de acontecimientos familiares, lo que no agrada a sus padres, pues siempre acaban mal. En parte es porque ambos sólo piensan en correrse alguna juerga con alguna chica ocasional. Como no están dispuestos que vuelva a ocurrir lo mismo en la boda de su querida hija Jeanie, les arrancan el compromiso de acudir ambos con sendas acompañantes, chicas serias y formales. Por supuesto ése no va a ser el caso, pues tras buscar pareja en internet, se los camelan Alice y Tatiana, aún más desastres que ellos, y que tienen ganas de pasarlo a lo grande en la boda hawaiana que se prepara, pues la primera está de bajón después de que su novlo la dejara plantada ante el altar. Algún chiste graciosillo aislado, y actores guaperas y molones –Adam Devine, Zac Efron, Anna Kendrick, Aubrey Plaza–, no bastan para armar una comedia consistente, con humor de buena ley. Tirando de los clichés fáciles que han ido edificando los hermanos Farrelly y compañía, el experto en programa cómicos, aunque desconocido en Estados Unidos, Jake Szymanski, entrega un film que encaja a la perfección en el paradigma "charla de vestuarios" que ha popularizado el candidato republicano a la presidencia Donald Trump. Aunque dudamos que al film le lluevan los improperios recibidos por el populista político y magnate americano, el glamour de Hollywood, ya se sabe.

1/10
Los Hollar

2016 | The Hollars

Más conocido por su faceta como actor, que aquí mantiene en un papel principal, John Krasinski ha hecho antes sus pinitos tras la cámara con su poco conocido debut Brief Interviews with Hideous Men y algunos episodios de la serie The Office. Aquí puede considerarse que alcanza la madurez con una historia de familia, los Hollar, de ésas cuyo visionado te hace sentir bien, los seres humanos tenemos debilidades pero podemos sobreponernos a ellas, se viene a decir entre risas y lágrimas. Tiene la fortuna de contar con un guión de Jim Strouse sólido, que ya trató temas como el dolor, la enfermedad y la posible pérdida de un ser querido en la valiosa La vida sin Grace, señalando que forman parte de la vida, no cabe cerrar los ojos a ellos. John Hollar, establecido en Nueva York tratando de salir adelante como autor de novelas gráficas, y con una novia encantadora, Bec, que espera su primer hijo, recibe la noticia de que su madre Sally ha sufrido un colapso, debido a un tumor cerebral. De modo que vuelve a casa tras muchos tiempo de ausencia, y ahí se reencuentra con su disfuncional familia: su padre Don, que regenta un negocio de fontanería que está cerca de la quiebra, y su hermano Don, divorciado y con dos niñas, que ha vuelto a vivir en la casa paterna. Se trata de una pequeña deliciosa película, que combina sabiamente el drama y la comedia, con numerosos personajes bien dibujados –además de los ya mencionados, la ex con su nuevo marido, un pastor protestante, la antigua novia de instituto de John y su marido, que es el enfermero de Sally en el hospital, el médico–, que viene a decir que para avanzar hacia el futuro a veces conviene detenerse un momento y recuperar las esencias del pasado, que ayudan a gestionar un presente doloroso con buena cara. La película es muy humana, y todos los actores están muy bien. Los veteranos Margo Martindale y Richard Jenkins, como la madre con carácter y el padre llorón, Krasinski en su rol de inseguro, Sharlto Copley como el hijo fracasado, Anna Kendrick como el sostén de su chico, por citar a unos pocos.

7/10
Dando la nota. Aún más alto

2015 | Pitch Perfect 2

Basada libremente en una novela de Mickey Rapkin, Dando la nota hizo cierto ruido en 2012 al recaudar más de 100 millones a nivel mundial cuando sólo costó 17. Las peripecias de Becca, chica solitaria que se unía al grupo femenino de música ‘a capella’ Barden Bellas, seguían patrones un poco trillados, pero estaban bien resueltas, y aderezadas con una recopilación de canciones que convirtieron el disco correspondiente en la banda sonora más vendida de 2013. En Dando la nota. Aún más alto, las Barden Bellas sufren un bochornoso incidente que arruina una actuación a la que ha acudido nada menos que el presidente Barack Obama. Para redimirse tratarán de ganar el título mundial de canto 'a capella' en Copenhague. Pero se enfrentan a duros competidores. La actriz Elizabeth Banks, secundaria y productora en el original, repite en ambas facetas y además debuta como realizadora con esta cinta. Pero se muestra completamente incapaz de remontar el trabajo de Kay Cannon, la misma guionista, pero esta vez muy poco inspirada, y que además recurre con frecuencia a un humor bochornoso, casi propio de las comedias más groseras de los hermanos Farrelly y derivados, o de algunos de los títulos protagonizados por la propia Banks como ¿Hacemos una porno? y similares. Quedan por tanto deslucidas tanto las pegadizas canciones, sacadas de éxitos del pop, al igual que las jóvenes y esforzadas actrices del reparto, en el que repiten Anna Kendrick, Rebel Wilson, Brittany Snow y el resto de las Bellas originales, y que incorpora a Hailee Steinfeld como una ‘heredera’, hija de una antigua miembro del grupo que quiere seguir los pasos de su progenitora. Los más apasionados de la saga deben quedarse durante los títulos de crédito, por la escena donde aparece la versión americana del programa televisivo “La voz”.

3/10
Mr. Right

2015 | Mr. Right

Desencantada por una ruptura amorosa, la joven Martha emprende unas vacaciones. Conocerá por casualidad a Francis, aparentemente el tipo ideal, del que se enamora. Ignora que en realidad es un asesino a sueldo, con un particular código ético, pues acaba con la vida de los tipos sin escrúpulos que le han contratado. Tras la discutible cinta española Carne de neón Paco Cabezas fue contratado para dirigir en Hollywood la cinta de acción Tokarev, que tampoco acababa de funcionar. Ahora le dan una segunda oportunidad con Mr. Right, una mezcla de comedia romántica y thriller que cuenta con un bajo presupuesto, a pesar de la presencia de rostros conocidos. Por desgracia, el realizador andaluz no es capaz de remontar la evidente falta de medios, ni las numerosas carencias del guión de Max Landis (Chronicle, American Ultra), con personajes planos y diálogos de cómic de segunda fila, y que tras el enamoramiento fulgurante de los protagonistas no avanza hasta el enfrentamiento final. Lo intenta imitando como puede el cine de Quentin Tarantino, combinando violencia con humor surrealista, pero por muy pegadizos que sean los temas musicales que añade, no logra ni por asomo la potencia del autor de Pulp Fiction. Por otro lado, el español tiene poca habilidad para dirigir a los actores. Así lo atestiguan unos Anna Kendrick y Sam Rockwell potenciales candidatos a los Razzie, y unos secundarios a la misma altura. Cabe salvar a Tim Roth, gran actor capaz de tomarse en serio incluso un despropósito como éste. Un novio perfecto, quizás, sí, pero una película totalmente equivocada.

3/10
Reencontrando el amor

2015 | Digging for Fire

Happy Christmas

2014 | Happy Christmas

The Voices

2014 | The Voices

Jerry vive en un piso con la única compañía de su perro Bosco y de su gato Mr. Whiskers. Hasta aquí todo parece normal, pero cuando conoce a la bella Fiona, nuestro protagonista llega a su casa y no duda en contarle a sus animales de compañía sobre el encuentro. Evidentemente, ellos contestan. Marjane Satrapi y un soberbio Ryan Reynolds nos brindan una de las perlas del pasado Sundance.

Into the Woods

2014 | Into the Woods

Mucho se esperaba de este film por varios motivos. La temática y su planteamiento son atractivos: mezclar, gracias a un leve hilo conductor, varios de los cuentos infantiles más famosos de la historia, creados por los hermanos Grimm –Caperucita roja, Cenicienta, Jack y la habichuela gigante, Rapunzel, etc.– y hacer coincidir a todos sus personajes en un bosque; también atraía la participación de muchos actores de renombre, como Meryl Streep, Johnny Depp, Emily Blunt, Chris Pine, James Corden o Anna Kendrick; y por último se trata de un musical con la dirección y concepción visual de Rob Marshall. Y sin embargo... Mucho ha llovido desde que el autor británico triunfara con Chicago y, si ya bajó el nivel con su siguiente musical Nine, ahora los resultados, sin ser bochornosos, sí son un poco desalentadores. El caso es que da la sensación de que Marshall se ha perdido en el bosque como uno de más de sus personajes. Aunque quizá el gran problema de Into the Woods no haya que achacárselo tanto a Marshall, sino a quien ha ideado esta historia, el guionista James Lapine. Narra cómo, para romper la maldición de una bruja que les impide tener un hijo, un panadero y su mujer deberán entregarle cuatro cosas: una capa roja como la sangre, una vaca blanca como la nieve, un cabello amarillo como el maíz y un zapato dorado como el oro... Pero Lapine se hace un poco de lío con tal mejunje y el caso es que –al contrario que sus protagonistas– no se sabe muy bien qué desea al mezclar tantos hilos narrativos. Necesariamente descuida cada uno de ellos y la consecuencia es que muy pronto se produce una sensación generalizada de desorden, en donde la trama salta de un lado a otro caprichosamente y donde los personajes pierden consistencia. Hasta en algunos casos su presencia es prácticamente anecdótica, como el de Johnny Depp interpretando al Lobo Feroz. Está claro que en el fondo de Into the Woods late una idea un tanto maliciosa, la de que los cuentos infantiles son eso, meras fantasías alejadas de la realidad, en donde las personas mueren o te abandonan y donde las cosas nunca suceden como se deseaban. Cuidado con lo que deseas y cuidado con lo que le cuentas a los niños, viene a decirse. Ese giro radical en la fabulación tradicional se introduce en un momento concreto, con el consecuente desconcierto. Al mismo tempo, el enfoque rompedor o iconoclasta recuerda al de Shrek, pero al contrario de lo que sucedía con las aventuras del entrañable monstruo verde, aquí los conflictos son a menudo cosas de adultos, el tono es ambiguo y en general los personajes carecen de la necesaria empatía. Sin duda estamos ante una película que disfrutarán más los adultos que los niños. No todo son peros en Into the Woods, porque ciertamente las composiciones musicales de Stephen Sondheim –prácticamente continuas a lo largo de las dos horas de metraje– son de altura. Especialmente destacan el estupendo “Prólogo: Into the Woods”, en donde van cantando todos los personajes en una preciosa armonía; el delirante y divertido tema “Agony”; el lamento “Stay With Me”; y el sentido y pedagógico "No One is Alone". Respecto al reparto, la platea femenina se lleva la palma: Meryl Streep vuelve a demostrar su versatilidad cantando y encarnando a la bruja, mientras que Anna Kendrick asombra con una voz fabulosa –la mejor de la película– y Emily Blunt encandila con sus toques de humor habituales y una meritoria interpretación de las canciones.

5/10
Cake

2014 | Cake

Claire es una mujer de buena posición, deprimida, que acude a un grupo de terapia donde hablan de una de sus antiguas compañeras que se ha suicidado. Claramente desequiilbrada y descontenta con todo, su fiel asistenta Silvana procura ayudarla ante sus acciones intempestivas, como la de acudir a México a comprar fuertes medicinas. Daniel Barnz dirige una cinta que parece destinada a que Jennifer Aniston se reinvente. De su imagen asociada a la comeda romántica más o menos tontorrona, aquí la tenemos componiendo a una persona con su matrimonio roto, sarcástica e insoportable, y la cosa le funcionó, al menos en lo referente a obtener una nominación al Globo de Oro. Pero como película, la narración se hace larga y tediosa, también en sus escenas oníricas con sueños que quieren dar al film un aire a realismo mágico. Para la mexicana Adriana Barraza es un intento más de labrarse una carrera en Hollywood tras descollar en Babel.

4/10
Los últimos cinco años

2014 | The Last Five Years

Richard LaGravenese (Diarios de la calle, Posdata: Te quiero) escribe y dirige un film musical a partir de la obra teatral de Jason Robert Brown, estrenada en el Nortlight Theatre de Chicago. Habla del amor y la posterior crisis conyugal de Cathy –aspirante a actriz– y de Jamie –joven novelista– en un lapso de tiempo de cinco años. Los peligros y tiranteces emocionales provocados por el deseo de triunfar artísticamente y las dificultades de gestionar el éxito son los temas planteados. La osadía de tratarse de una película exclusivamente cantada le sale cara al director neoyorquino, que no logra atrapar del todo al espectador, ni por los temas musicales ni por la historia. Porque además no hay trama propiamente dicha, ni acción de ningún tipo, tan sólo diálogos entre los protagonistas, o monólogos cantados por ambos alternativamente. Y aunque es audaz el juego temporal –las imágenes de ella van de adelante a atrás y las de él de atrás a adelante–, en general no funciona el montaje abrupto y desordenado, con tantas idas y venidas entre los años 2008 y 2013, por el sencillo hecho de que cuesta situarse en el momento anímico y vital de los personajes. El resultado desconcierta al principio y termina siendo simplemente aburrido. Sin embargo, técnicamente Los últimos cinco años sí destaca la elegancia de la narración, apoyada en un sutil uso de la cámara, siempre en movimiento, con profusión de lentos planos grúa y delicados y trabajados travellings que evitan con maestría la discontinuidad del corte, lo cual además resulta meritorio al tratarse de secuencias musicales rodadas en una o muy pocas tomas. En este sentido, hay escenas magníficamente concebidas, como la de la sorpresa navideña, con el tema “The Schmuel Song”, o la que ilustra la notable canción final, “Goodbye Until Tomorrow”. Y por encima de todo, hay que hacer mención a las impresionantes cualidades vocales de los actores: la más familiar en esta faceta, Anna Kendrick (Dando la nota, Into the Woods); y el más desconocido Jeremy Jordan (Smash).

5/10
Colegas de copas

2013 | Drinking Buddies

Qué esperar cuando estás esperando

2012 | What to Expect When You're Expecting

En su necesidad desesperada de ideas, Hollywood recurre a los libros de autoayuda. Mientras se prepara la adaptación al cine del célebre libro sobre relaciones sentimentales "Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus", se estrena Qué esperar cuando estás esperando, basada en la obra homónima de Heidi Murkoff, que viene a ser un manual para futuros padres. Publicado en 1985, se sigue reeditando con enorme éxito. Puesto que el best-seller no tenía argumento, sino que consistía en una sucesión de consejos para el embarazo, las guionistas Shauna Cross (Roller Girls), y Heather Hach (Ponte en mi lugar) han inventado diversas historias de bebés en camino que se entrecruzan. Por ejemplo, Jules y Evan, estrellas televisivas, se dan cuenta de que su vida actual va a cambiar por completo cuando ella dé a luz, Wendy, una autora de libros sobre bebés descubre que la práctica no tiene nada que ver con sus teorías, mientras que Gary, su marido, mantiene una especie de competición con su padre, que va a tener gemelos con una mujer mucho más joven que él... Dirige Qué esperar cuando estás esperando el británico Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica), que tiene a sus órdenes a un reparto repleto de estrellas, donde destacan los nombres de Cameron Díaz, Jennifer López, Elizabeth Banks, Chris Rock, Brooklyn Decker y Dennis Quaid, todos ellos en registros exagerados, pero más o menos eficaces. El realizador consigue darle dinamismo al film y pasar de unos personajes a otros sin que nadie se pierda. Subyace un mensaje en torno a las bondades de la maternidad, no muy novedoso pero al menos positivo. Por desgracia, todo es previsible en Qué esperar cuando estás esperando. Recurre en todo momento al humor facilón, a veces un tanto escatológico, pero a niveles moderados. Carece de secuencias realmente memorables, y sus personajes, si bien pueden ser representativos de la sociedad moderna, no tienen demasiada tridimensionalidad, sino que más bien se quedan en arquetipos.

5/10
Rapturepalooza

2012 | Rapturepalooza

Sin tregua

2012 | End of Watch

Los jóvenes Brian Taylor y Mike Zavala. Una pareja de la policía de Los Ángeles que patrulla las calles y combate el crimen a diario, sin tener la sensación de hacer algo extraordinario. No sólo son compañeros de trabajo, muy buenos profesionales ya curtidos, sino que comparten una auténtica amistad, se consideran verdaderos hermanos. Mike es de origen hispano, muy enamorado de Gabby, su mujer embarazada de su primer hijo, a la que siempre ha sido fiel. Brian se comporta más como un “bala perdida”, aunque envidia la estabilidad sentimental y familiar del otro frente a su saltar de cama en cama; tal vez la dulce Janet sea la mujer que necesita para encauzar su vida. David Ayer se ha convertido en un auténtico especialista en cine policíaco de tintes realistas, ya sea como guionista -Training Day (Día de entrenamiento)- o sumando a esta faceta la de director -Harsh Times, Dueños de la calle-, lo que también hace en el título que nos ocupa, Sin tregua. Aquí logra imprimir grandes dosis de verismo a la trayectoria cotidiana de los protagonistas, enfrentados a muy variadas situaciones, y donde su empeño en hacer bien las cosas les lleva a toparse con crímenes de envergadura, los cárteles de la droga y el tráfico con seres humanos, que corresponden a los federales pero a cuyo combate aportan su muy apreciable granito de arena, arrostrando innegables riesgos. El principal logro de Ayer en Sin tregua consiste en pintar héroes ordinarios, guiados por una recta concepción del bien y del mal, cuya principal cualidad es que no se lo creen, simplemente hacen lo que tienen que hacer, ni siquiera los reconocimientos en forma de condecoraciones afectan exageradamente a su ego. Además, a diferencia de otras cintas, incluidas las anteriores del propio director, no se pone el acento en la posible corrupción del estamento policial, sino que se toma el riesgo de centrar la mirada en los agentes honrados, esa mayoría silenciosa que no llama la atención, menos atractiva a priori argumentalmente. Lo hace con una buena historia, que progresa adecuadamente, con las justas dosis de dramatismo y acción trepidante en ambientes degradados. A la credibilidad de lo narrado ayuda la decisión del director de ofrecer el punto de vista de innumerables cámaras que se supone recogen la actividad de la pareja policial o de los delincuentes, empezando con la que porta consigo el propio Brian, que medio en broma, medio en serio, mantiene una especie de diario videográfico, un intento personal de documentar su tarea cotidiana. Las cámaras que tienen los vehículos policiales, u otras cámaras de seguridad, que recogerían la actividad de los personajes, evitando apabullar con los distintos formatos, dan esa sensación al espectador de estar siendo testigos de la realidad. También ayuda el buen trabajo actoral, los estupendos Jake Gyllenhaal y Michael Peña, muy entrañables en su relación de camaradería -donde está claro que ambos están dispuestos a dar incluso la vida por el otro- y en su vida social -tienen el encanto del auténtico las escenas de la fiesta de la quinceañera o la de la de la boda, relacionándose las familias de los Brian y Mike-.

8/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Dando la nota

2012 | Pitch Perfect

Beca es una jovencita que se acaba de incorporar a la universidad. Poco motivada con los estudios, lo que de verdad desea es convertirse en DJ. Pero tal meta no parece fácil a corto plazo, y entretanto su padre, profesor en la misma universidad, le reprocha su escasa vida social. Así que impelida por su progenitor, ingresa en el grupo de canto a cappella de Las Bellas, el único formado enteramente por chicas. La meta es llegar a la final de esta modalidad musical vocal y sin instrumentos, que se celebra en el Cargenie Hall de Nueva York, para lo que debe integrarse en un grupo variopinto de féminas con sus personales problemas. El desconocido Jason Moore hasta ahora sólo había trabajado en televisión. Y televisiva se diría que es su principal referencia para Dando la nota, la exitosa serie Glee. Sólo que Dando la nota no es Glee, carece de la chispa de la serie de Ryan Murphy, a pesar de que comparta con ella la inclusión de números musicales coreografiados, las cuitas amorosas y de identidad sexual de las chicas, la rivalidad con otros grupos, etc. Está claro que la fórmula de “jovencitos y jovencitas de buen ver” más “música presentable” tiene su público, no hay más que ver el éxito de tantas películas de baile de trama bastante elemental. Aquí la novedad estriba en que se cante a cappella, lo que propicia un momento prometedor, pues la cortinilla de Universal al inicio de Dando la nota, es acompañada por la correspondiente tonadilla musical tarareada en vez de orquestada. Pero quitado esto, la trama es muy ramplona, los personajes no tienen entidad, empezando por la “prota”, una Anna Kendrick que poco tiene que hacer con su papel. Hasta “gracietas” como la vomitona se repiten dos veces, por si no hubiera quedado claro lo “divertido” de la propuesta... y la escasez de ideas.

3/10
Amanecer (Parte 1)

2011 | Breaking Dawn - Part 1

Bella y Edward se van a casar. Jacob acepta el hecho a duras penas. Bella está muy emocionada por la boda, pero también tiene el susto metido en el cuerpo. Mientras que Edward siente temor por las consecuencias de ese amor prohibido que siente por una humana. Las respectivas familias reciben el hecho con gran alegría... Pero lo más delicado llegará durante la luna de miel, ya que un embarazo de Bella podría tener consecuencias muy peligrosas y totalmente irreparables. Primera parte del colofón final de la saga comenzada con Crepúsculo, y continuada con Luna nueva y Eclipse. En este caso la adaptación del cuarto y último libro de la serie literaria creada por Stephenie Meyer ha sido desdoblado en dos películas –artimaña que ya ocurrió con la serie de Harry Potter–, sin duda para sacarle un mayor partido comercial. Toma el mando tras la cámara el prestigioso director Bill Condon (Dioses y monstruos), pero que a decir verdad tampoco aporta su identidad personal al resultado, ni a la puesta en escena ni al tono de la historia. Si acaso se nota su mano en la insistencia de los encuentros sexuales entre Edward y Bella (aunque manteniendo el aire de los demás filmes, Condon se esfuerza en no mostrar desnudeces explícitas). De todas formas, no lo ha debido tener fácil el director ya que toda la trama de la guionista habitual, Melissa Rosenberg, es en este caso absolutamente lineal, también con diálogos poco inspirados. Apenas hay espacio para nada que no sea el amor y las dudas entre Edward y Bella, y para las miradas que ambos entrecruzan con Jacob. Es la historia más plana de las que se han rodado hasta ahora, pues prácticamente todo sucede entre cuatro paredes y, salvo unas pocas imágenes, apenas hay secuencias de acción dignas de ese nombre. En general, poca, muy poca evolución aporta el film tras haber presenciado los primeros minutos y tras haber dejado claro cuál es la clave que vertebra la historia: las consecuencias de un embarazo vampírico en Bella. A este respecto, y siguiendo con el singular enfoque de la serie, se podría traer a colación el planteamiento ético del respeto absoluto por la vida engendrada por las madres, cuando todo les empuja a deshacerse de sus bebés (en el film se desecha explícitamente el término de “feto”, mucho más ambiguo), ya sea por la presión social, la oposición de los seres queridos o el riesgo de perder la propia vida. Por otra parte, es posible que los amantes del libro queden decepcionados, debido al leve peso de muchos personajes secundarios. Tan sólo hay uno que toma cierta relevancia con respecto a otros filmes, el de Rosalie (Nikki Reed), pero todos los demás se diluyen dentro del meollo principal y apenas si tienen una frase de diálogo.

4/10
50/50

2011 | 50/50

A Adam, un joven de 27 años que trabaja en la edición de documentales, le diagnostican un rarísimo cáncer, y le dan unas probabilidades de supervivencia frente a la muerte del 50%, de ahí el título de la película. Su condición de enfermo le dará una nueva perspectiva en lo que se refiere a su relación con los demás: su egoísta y melindrosa novia Rachael, su amigo obsesionado sexual Kyle, su sobreprotectora madre Diane y su padre con secuelas de un ictus cerebral Richard; y también con los recién conocidos Katherine, su terapeuta, y varios compañeros de las sesiones de quimioterapia. Will Reiser se estrena como guionista basándose en su propia experiencia juvenil, cuando recibió el mazazo de la noticia de un cáncer, del que felizmente se recuperó. Y Jonathan Levine se apresta a contar su historia, sencilla de planteamiento, la idea es mostrar la confusión inicial que conmueve a quien se sabe aquejado de una grave enfermedad, a la que sigue una perspectiva más ajustada del amor que le muestran los que les rodean. Hay acierto en la composición de unos personajes con claras limitaciones, que se esfuerzan más o menos en estrechar lazos con los otros y hacerse cargo de su situación. No hay espacio para la sensiblería fácil, y se captan los temores, la rabia, la aceptación de lo que hay... Aunque se echa en falta la completa ausencia de un horizonte trascendente, o la preparación para lo peor, simplemente se aborda la necesidad de aceptar el estado de las cosas, lo que tenga que ser será. Los actores están bien, con la sobriedad requerida, especialmente Bryce Dallas Howard en su antipático personaje, y Joseph Gordon Levitt. Cansa un poquito Seth Rogen, con un registro que le hemos visto ya demasiadas veces.

5/10
Scott Pilgrim contra el mundo

2010 | Scott Pilgrim vs. the World

Scott Pilgrim es un jovenzuelo bajista del grupo musical Sex Bob-omb, apasionado de los videojuegos, y que aún no ha superado que le dejara su novia, que triunfa en el mundo del rock. En la actualidad sale con una colegiala china, aunque sus intereses amorosos cambian cuando conoce a la atractiva Ramona Flowers, una joven que cambia con frecuencia el color de su pelo, y que tiene una particularidad: una colección de ex novios que se van a enfrentar a mortales combates a Scott Pilgrim, que no podía imaginar que conquistar a la chicas de los sueños iba a convertirse en empresa tan difícil.Edgar Wright (Zombies Party, Arma fatal) sigue su línea habitual de historias estrambóticas al acometer la empresa de adaptar las novelas gráficas de Bryan Lee O'Malley. El punto de vista es todo el tiempo el de Scott Pilgrim y su calenturienta imaginación que ve la vida como un videojuego, donde sus evoluciones vendrían a ser como subir de nivel, y hasta en ocasiones puede lograr vidas extra o armas secretas para seguir avanzando, como ocurre en el mundo videoconsolero. Tal planteamiento sorprende al principio, da la impresión de que estamos ante un film fresco y ocurrente, que explota las posibilidades visuales comiqueras y de videojuego en el mundo del cine. Pero en realidad, se trata únicamente de una impresión. Pasada la sorpresa, nos encontramos ante una trama reiterativa, en que el antihéroe protagonista debe enfrentarse a un ex detrás de otro, todo ello dentro de un maremágnum tremendamente superficial en lo relativo a la mirada al amor y la afectividad. Así pues, tenemos lo de siempre de cierto irresponsable cine adolescente, aunque se disfrace con la excusa de película alocada: hacerlo o no hacerlo, engañar a quien quieres, o la puesta en condiciones de igualdad de las relaciones heterosexuales y homosexuales, todo vale, si se quieren. Eso sí, al final llega la moralina barata -aunque menos da una piedra- de que hay que dejar atrás el egoísmo y la infidelidad para alcanzar el amor verdadero. Protagoniza la cinta Michael Cera, un actor que va camino de convertirse en eterno adolescente de la pantalla, a imagen y semejanza de lo que le ocurriera allá por los 80 a otro intérprete de aspecto aniñado, Michael J. Fox.

4/10
Eclipse

2010 | Eclipse

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, tercera entrega de la saga vampírico-romántico iniciada con Crepúsculo, convertida por los adolescentes en uno de los mayores fenómenos de masas del siglo XXI. Summit Entertainment, productora de las películas, parece seguir la premisa de reclutar directores de prestigio para cada entrega, por lo que la primera la dirigió Catherine Hardwicke (Thirteen), la segunda Chris Weitz (Un niño grande) y en espera de que cierre la serie Bill Condon (Dreamgirls), en esta ocasión han recurrido a David Slade, responsable de la impactante Hard Candy, también protagonizada por una adolescente. En esta ocasión, Edward detecta gracias a su olfato que un vampiro desconocido ha estado en casa de Bella. Detrás de todo adivina a la vampiresa Victoria, cuyo amado murió a manos de Edward, y que ha organizado para vengarse a un ejército de neófitos, vampiros recién convertidos y por ello más salvajes que el resto. Jacob y el resto de lobos se ofrecen para aliarse con sus enemigos vampiros, con tal de proteger a Bella y frenar a Victoria y sus aliados, a punto de llegar. El principal problema de Eclipse es que no aporta nada a sus predecesoras. Los personajes no evolucionan lo más mínimo, ni ocurre nada decisivo, por lo que un espectador que pasara del film anterior al próximo no notaría nada. Slade aporta un poco de violencia –marca de la casa–, pues aunque está todo controlado, hay descabezamientos que sorprenden teniendo en cuenta que las predecesoras eran más comedidas. Y ha desaparecido la sutilidad con la que se transmitía el mensaje proautocontrol en las relaciones amorosas, a través de una lograda metáfora del vampirismo como representación de la sexualidad. En esta ocasión se explica claramente, por si alguien no lo había entendido. Fichar a actrices con posibilidades como Bryce Dallas Howard y Dakota Fanning resulta bastante absurdo, pues apenas aparecen en pantalla. Por lo demás, resulta un tanto repetitivo que Bella siga debatiéndose entre el vampiro y el hombre lobo, y que Taylor Lautner continúe descamisándose. Hasta parece que este tema se lo toman a broma, pues Edward Cullen llega a decir: “¿Este tío no tiene camisa?”. A veces se excede en diálogos edulcorados, y algún momento roza peligrosamente el ridículo, como la irrupción del hombre lobo en la tienda de campaña de Bella y Edward para ofrecerse a abrazarla a ella y darle calor en el lecho en esa gélida noche, ya que el vampiro está frío. Pero adapta con la suficiente fidelidad el libro, por lo que gustará a los fans, y además repite como director de fotografía el español Javier Aguirresarobe, que logra imágenes sugerentes, sobre todo de los bosques. Lo fundamental es que su reivindicación del romanticismo a la antigua aporta algo de fondo, y no viene mal que se transmita a la joven audiencia, dados los tiempos que corren. Aboga por el compromiso y el matrimonio con tanta frescura, que dará que pensar a la audiencia ‘teen’.

4/10
Directo a la fama

2009 | The Marc Pease Experience

Ocho años atrás Marc Pease formó parte del equipo de actores del instituto. Él era uno de los que destacaba, en opinión del profesor Jon Gribble. Sin embargo, Pease sigue anclado en esa época y, obsesionado con el éxito, quiere triunfar con un patético grupo de canto "a capella", formado por antiguos compañeros. Para grabar una maqueta del grupo necesita la ayuda de su antiguo profesor, pero éste va eludiendo como puede a su antiguo alumno. Y mientras tanto, en el instituto están montando una adaptación musical de "El mago de Oz", en la que participa la novia adolescente de Marc. El joven director Todd Louiso (Con amor, Liza) fracasa estrepitosamente con este producto increíblemente malo, donde ni siquiera hay algo –música, gags, interpretaciones– que valga la pena. Es prácticamente imposible hacer una comedia con menos gracia. La historia es una bobada y se supone que las caras de 'empanao' de Jason Schwartzman son el no va más del humor, ¡madre mía!... Sorprende que este actor siga en la brecha, y más aún haciendo comedias, pues además de repetirse continuamente –Extrañas coincidencias, Viaje a Darjeeling– resulta que es asombrosamente mediocre. Además, Directo a la fama es la peor película de Ben Stiller (que también las tiene verdaderamente malas). Y la pena es que una joven actriz con gran potencial, como Anna Kendrick (Up in the Air), se haya dejado engañar para participar en esto.

2/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
Luna nueva

2009 | The Twilight Saga: New Moon

El fenómeno "Crepúsculo" es sólo ya equiparable al de las grandes sagas como las iniciadas por Harry Potter y la piedra filosofal, El señor de los anillos: La comunidad del anillo o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. El mundo creado por escritora Stephenie Meyer ha llegado hasta el último lugar del planeta y el amor de la humana Bella Swan por el vampiro Edward Cullen ha llegado muy hondo tanto a lectores como espectadores. Esta segunda entrega retoma la historia justo en donde la dejó Crepúsculo. Edward Cullen y Bella Swan están profundamente enamorados. Saben que su situación es muy difícil, pues pertencen a mundos distintos. Bella sigue queriendo convertirse en vampiro y pide una y otra vez que la conviertan en chupasangres; Edward no lo quiere y se resiste a cumplir esa voluntad de su amada. Sin embargo, hay también serios inconvenientes para conservarla ‘pura’, los cuales quedan al descubierto cuando un simple corte provoca que un vampiro amigo esté a punto de devorarla. Edward se da cuenta de que no puede proteger a Bella ni de su propia familia, y decide desaparecer, abandonar a su amada por su propio bien. La joven quedará entonces desolada, enterrada en vida, y tardará un tiempo en recobrarse mínimamante, todo gracias a la ayuda de su amigo de la infancia Jacob Black. Las cosas se complicarán cuando la relación entre ambos vaya tomando carices más profundos y Jacob muestre que no sólo hay vampiros ocultos entre los humanos. No se nota nada que esta segunda parte esté dirigida por Chris Weitz (Un niño grande, La brújula dorada) en lugar de Catherine Hardwicke (Thirteen, Los amos de Dogtown). Se diría que el director ha decidido emular completamente a su colega, pues tanto el trabajo de los actores, como la puesta en escena y la fotografía del español Javier Aguirresarobe son herederas de la película inicial, lo cual es seguramente un acierto. Hay quizá un mayor empeño en el tratamiento de la imagen, con muchas tomas ralentizadas bajo la notable y etérea partitura de Alexandre Desplat, de modo que el conjunto adquiere un cierto aire fantasmal. Otra diferencia es que en este film el terror y la acción tienen muy poca presencia: el romanticismo lo invade todo. Por otra parte, la historia juega con los mismos parámetros del amor juvenil y apasionado, y con ese singular enfoque de la autora de los libros, Stephenie Meyer, de salvaguardar la pureza de Bella de la mordedura vampírica, estableciendo un claro paralelismo vampirismo-sexualidad. Pero también hay en este film otros temas interesantes, como la referencia explícita a la inmortal tragedia ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare. La trama coge elementos del bardo inglés que funcionan en pantalla y que hacen referencia a la imposibilidad de que uno de los enamorados viva sin el otro. De todas formas, la línea central del guión gira claramente alrededor de la rivalidad entre Edward y Jacob, pues ambos reclaman el corazón de Bella y se convierten en enemigos. Un tema, pues, tan viejo como el hombre. Los actores cumplen como corresponde, aunque destaca sin duda Kristen Stewart.

5/10
Elsewhere (Desaparecida)

2009 | Elsewhere

Una joven adolescente desea salir de su pueblo y entabla relación con un grupo de hombres. Pronto desaparecerá, pero parece que la única que mostrará interés por su situación será su mejor amiga, que comenzará a investigar los hechos. Discreto thriller cuya mayor baza es que está protagonizado por Anna Kendrick (Up in the Air).

4/10
Crepúsculo

2008 | Twilight

La directora Catherine Hardwicke continúa indagando en la vida y los sentimientos de la juventud, tras sus dos logradas películas Thirteen (1999) y Los amos de Dogtown (2001). Ahora lleva a la gran pantalla la novela "Crepúsculo", la primera de una saga literaria escrita por la americana Stephenie Meyer, que en poco tiempo se ha convertido en un fenómeno editorial tanto en Estados Unidos como en otros países. Podemos estar ante el nacimiento de un mundo cinematográfico no pequeño, del estilo de los iniciados con Harry Potter y la piedra filosofal o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Pero si entonces eran magos y diferentes criaturas fantásticas las que poblaban la pantalla, ahora la cosa va de vampiros. Bella Swan es una joven de diecisiete años que se ve obligada a mudarse de la casa de su madre en la cálida y seca Arizona hasta la de su padre, en el húmedo y lluvioso estado de Washington. Los comienzos en el pueblo de Forks no son fáciles, apenas conoce a nadie y su padre, a la sazón jefe de policía de la pequeña localidad, no es que sea muy comunicativo. Pero pronto el mundo de Bella cambia. Entre los alumnos hay uno que se ha fijado en ella, y también la joven ha quedado atrapada por la misteriosa y reconcentrada personalidad del compañero. Se trata del pálido Edward Cullen, cuyo atractivo también es la parte visible de un secreto bien guardado. Edward es un vampiro y tanto él como su familia poseen diversas características y habilidades en mayor o menor medida: inmortalidad, fuerza, rapidez, visión futura, telepatía, etc. Entre Bella y Edward se abre un inmenso abismo. Sin embargo, el intenso amor nacido entre ellos ya es imparable. No pueden vivir el uno sin el otro y eso les deparará numerosos peligros. Como se ve, no estamos ante una película de vampiros al uso. La razón es que se trata principalmente de una historia de amor, y no sólo eso, sino de la narración de un enamoramiento ferviente, juvenil. No hay aquí escenas sangrientas, colmillos goteantes y doncellas asesinadas. Nada de eso. Es cierto que los elementos de terror o de acción están presentes en una subtrama que introduce a unos vampiros malvados, pero también lo es que a la postre son sólo escenas que completan el verdadero núcleo de la trama: el amor imposible surgido entre Bella y Edward. Y en este aspecto cabe hacer una lectura más antropológica, pues en cómo viven su propia relación estriba la idea esencial de la película: el autodominio por amor. La directora logra magistralmente dar forma a esa difícil cuestión al establecer un bello paralelismo entre vampirismo y sexualidad. Si ya desde siempre estos dos temas han sido amplia y morbosamente relacionados, ahora se trata de darle otra vuelta de tuerca: mantener intacto (sano-puro) al ser amado. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el film va dirigido a un público joven, y eso se nota. En algunos momentos, se excede demasiado en los planos románticos, las imágenes idílicas y en el juego de miradas, a veces con ralentizaciones chirriantes e incluso cursis. De ese modo el amor de los protagonistas corre el riesgo de devaluarse en simple flechazo. También se nota demasiada simpleza en la definición de los personajes secundarios (los amigos del instituto, la familia Cullen, etc.) y otros están algo desaprovechados, como el padre de Bella. Está lograda en cambio la atmósfera del film, con una hermosa y sombría fotografía de los boscosos parajes de Oregón, donde se rodó la película. También es muy elogiable la interpretación de Kristen Stewart, tan joven como grandísima actriz, que encarna con mucha intensidad a la protagonista. Le secunda con corrección el menos conocido Robert Pattinson, quien sin embargo asombra con su talento musical al interpretar al piano la pieza "Bella's Lullaby", evocador tema de amor de la película compuesto por el maestro Carter Burwell.

5/10

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