El actor murió por causas naturales el pasado 10 de noviembre de 2006 a la edad de 87 años. Detrás deja una amplia carrera cinematográfica, con algunos títulos inolvidables.
Sin duda, Jack Palance tenía uno de los rostros más carismáticos del cine. Su padre era ucraniano y esa procedencia se deja ver a las claras en sus rasgos asiáticos. No por casualidad interpretó numerosos papeles exóticos, como bárbaros, mongoles, y aventureros y déspotas de épocas pasadas. Ahí están películas como Atila, rey de los Hunos y El cáliz de plata, ambas de 1954, o The Barbarians (1960) y Los mongoles (1961), por citar sólo algunas significativas. Palance llegó a encarnar como nadie a tipos malvados, que se recreaban en su poder y sus fechorías. Inolvidable en este sentido es el asesino a sueldo de los guantes negros, que se enfrentaba a Shane en el modélico western de George Stevens Raíces profundas (1953).
Nacido en 1919 en Pennsylvania, la vida de Vladimir Palaniuk -su verdadero nombre- no fue nada fácil. Comenzó a labrarse un futuro como boxeador, apoyado en su portentoso físico (más de 1,90 de estatura) y en ese aspecto fiero que le proporcionaban sus rasgos siberianos y su prominente mandíbula. No debía de ser malo, pues ganó sus 15 primeros combates, 12 de ellos por KO. Fue piloto de bombardero en la II Guerra Mundial y debido a unas graves quemaduras en el rostro hubo de sufrir una operación de cirugía estética. En 1949 el actor se casó con Virginia Baker, con quien tuvo tres hijos, pero el matrimonio se rompería en 1966.
Su debut en el cine tuvo lugar un año después de su boda y no pudo ser más prometedor, pues llegó de la mano del maestro Elia Kazan en Pánico en las calles (1950), junto a Richard Widmark. Con el thriller Sudden Fear (1952), junto a Joan Crawford, logró su primera nominación al Oscar como actor secundario, y al año siguiente repetiría honor con la ya mencionada Raíces profundas. Palance llegaría a ganar la preciada estatuilla, pero muchos años más tarde, gracias a su particpación en la irregular comedia Cowboys de ciudad (1991). Entre el resto de su filmografía destacan películas como Attack (1956), film bélico de Robert Aldrich; la bíblica Barrabás (1962), protagonizada por Anthony Quinn; El desprecio (1963), dirigido por Jean-Luc Godard a partir de una novela de Alberto Moravia; Los profesionales (1966), western dirigido por Richard Brooks, con Lee Marvin, Burt Lancaster y Claudia Cardinale; el Batman (1989) de Tim Burton; y la más reciente El tesoro de Curly (1994), divertida aventura con Billy Crystal.
