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Biografía

Rodrigo Pimentel

Rodrigo Pimentel

Rodrigo Pimentel

Filmografía
Tropa de elite 2

2011 | Tropa de Elite 2 - O Inimigo Agora É Outro

Razonable secuela de Tropa de elite, película brasileña galardonada con el Oso de Oro en Berlín. Retoma la trayectoria del teniente coronel del BOPE Roberto Nascimiento, los grupos especiales de la policía en Río de Janeiro. Su vida familiar se ha visto afectada por el trabajo, está separado y su esposa e hijo viven con otro hombre, Fraga, activista por los derechos humanos con aspiraciones políticas. Una operación en prisión que acaba en un baño de sangre propicia inesperadamente un ascenso a Nascimiento en un puesto dependiente del gobernador en inteligencia y seguridad, pero al precio de que su subalterno Matias acaba degradado como simple policía. En el film repite el equipo de la cinta original, o sea, el director José Padilha y los guionistas Bráulio Mantovani y Rodrigo Pimentel, además del protagonista, Wagner Moura. Y de nuevo la voz en off de Nascimiento vertebra el relato con un largo flash-back en que el policía desgrana su progresivo descubrimiento de que más allá del narcotráfico puede existir algo todavía peor, un sistema corrupto que se aprovecha de las miserias de las favelas y el miedo de la gente para instalarse en puestos privilegiados y medrar. Se puede decir que la cinta no es más de lo mismo, sino que ahonda en los problemas familiares -la relación entre Nascimiento y su hijo-, y aborda cuestiones como el espionaje o la corrupción de los que ocupan puestos de responsabilidad en la sociedad. De nuevo la historia es dura y repleta de violencia, y quizá se echa en falta una cierta fundamentación en la actuación de los que procuran hacer lo correcto, los egos están demasiado presentes, véase la periodista o el diputado Fraga.

6/10
Tropa de elite

2007 | Tropa de Elite

Durísima película que describe la actividad de un cuerpo de elite de la policía brasileña, la BOPE, en las favelas de Río de Janeiro. Atravesado por la voz en off del capitán Nascimento, veterano policía, el film describe la preparación de los nuevos aspirantes a entrar en el cuerpo, sobre todo de Neto y Matias. El primero es puro impulso y nervio, mientras que el otro es más intelectual, y está estudiando derecho. Los describe muy gráficamente Nascimento diciendo que ante el montón de papeles con denuncias de crímenes que ocupan una mesa de la comisaría, Neto las haría arder, mientras que Matias elaboraría un cuidadoso estudio estadístico. El omnipresente pensamiento de Nascimento habla de tres tipos de policías: los corruptos, los que callan y los que van a la guerra. Él pertenece al tercer grupo, pero su esposa está esperando un niño, y cree que ya es hora de pasar el testigo y tratar de reasumir una vida normal. La actividad policial sirve para atrapar la habitual violencia, el mercadeo de armas y droga que campa a sus anchas sin que apenas sea posible hacer nada para cambiar el estado de cosas. Pero también se lanzan diatribas contra los biempensantes, burgueses que crean ONGs para ayudar, aunque en el camino llegan a acuerdos dudosos con narcotraficantes, alimentando el, nunca mejor dicho, círculo vicioso. Tiene ocasión de comprobarlo Matias con sus compañeros de facultad, que coleccionan todo tipo de tópicos acerca de la policía, mientras ellos tranquilizan sus conciencias ayudando a niños pobres, aunque paradójicamente se fuman unos porretes con la mercancía suministrada por el señor de la droga de turno, perpetuando el sistema. José Padilha debuta en la ficción –antes había hecho el documental Bus 174– utilizando como base un libro escrito por dos antiguos policías de la BOPE, André Batista y Rodrigo Pimentel, junto con el sociólogo Luiz Eduardo Suares; éste ha sido guionizado por Bráulio Mantovani, responsable del libreto de otro film de corte parecido, Ciudad de Dios, que le valió una nominación al Oscar. El resultado tiene mucho nervio, y supuso para la cinta el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Eso sí, domina una mirada desencantada y algo cínica, por la que se viene a decir que, de acuerdo, alguien tiene que hacerse cargo de cierto trabajo sucio, aunque ese alguien, en bien de su cordura mental, debería abandonar tal cometido pasado un tiempo prudencial, si desea salvar los muebles de su vida personal. Y se muestra cómo las personas más rectas –Matias– pueden ver endurecida su humanidad tras ser testigos de hechos terribles. En la trama aparece como telón de fondo una visita a Río de Juan Pablo II, donde se subraya la paradoja de que, para posibilitar el encuentro con este hombre de paz, otros deben hacer incursiones en las favelas con el probable balance de pérdidas de vidas humanas; no es que se culpabilice al Papa, pero sí se subraya la ironía nihilista, que vendría a decir, poco más o menos, que no hay nada, o casi, que hacer ante tan profundas estructuras de injusticia. Hay un estilo fotográfico de ‘cinéma verité’, mucha cámara en mano y panorámicas vertiginosas, que dan al conjunto un aire impresionista. Esto oculta un poco la falta de vertebración de algunos pasajes –los días de duro entrenamiento, al más puro estilo La chaqueta metálica, o el engaño a un coronel corrupto–, y ayuda a encajar un final razonable pero abrupto.

6/10

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