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In memoriam

Tenía 91 años

Muere la estrella del cine de aventuras Richard Harrison

Richard Harrison, actor estadounidense que desarrolló buena parte de su carrera en Italia como protagonista de películas de romanos, spaghetti westerns y producciones de serie B, ha muerto a los 90 años. El intérprete falleció el viernes 18 de septiembre en Los Ángeles por causas naturales, según comunicó la productora y amiga de Richard Harrison, Joan Borsten.

Muere la estrella del cine de aventuras Richard Harrison

Nacido en Salt Lake City el 26 de mayo de 1936, Richard Harrison llegó a Hollywood con apenas 17 años y comenzó a abrirse camino en una industria en la que inicialmente parecía destinado a ocupar puestos secundarios. Trabajó en gimnasios propiedad de los culturistas Vic Tanny y Bert Goodrich, ejerció como modelo para revistas de físico y estudió interpretación en los estudios Fox con Sandy Meisner.

Sus primeros trabajos cinematográficos fueron pequeños papeles en producciones estadounidenses. Apareció en Kronos, Jeanne Eagels, Too Much, Too Soon, South Pacific y Tall Story. En 1961 intervino junto a Vincent Price y Charles Bronson en El amo del mundo, adaptación de Julio Verne dirigida por William Witney. En el rodaje conoció a Loretta Nicholson, hija del productor James H. Nicholson, con quien se casó ese mismo año.

Pero el Hollywood convencional no iba a ser el lugar donde Richard Harrison encontraría su verdadera oportunidad. A comienzos de los años 60 decidió marcharse a Italia, donde la pujanza del cine de aventuras y el llamado peplum necesitaba rostros atléticos capaces de ocupar el lugar que habían dejado libre estrellas como Steve Reeves. Su primer gran éxito europeo llegó con El gladiador invencible, estrenada en 1961 y dirigida por Antonio Momplet. La película lo convirtió en protagonista de una producción italiana de aventuras ambientada en el mundo de los gladiadores.

A partir de entonces, Richard Harrison encadenó trabajos a un ritmo que habría resultado difícil de imaginar en sus comienzos americanos. En 1963 protagonizó Gringo, uno de los primeros westerns rodados en España, dirigido por Ricardo Blasco y filmado en Madrid y, en menor medida, en el desierto de Tabernas. Decine21 lo señala como uno de los títulos que contribuyeron a convertir a Richard Harrison en especialista del género. La película contaba con un reparto en el que figuraban, entre otros, Giacomo Rossi Stuart, Mikaela, Sara Lezana, Daniel Martín, Barta Barri, Aldo Sambrell y Agustín González, y su música llevaba la firma de Ennio Morricone.

Ese mismo año se puso de nuevo la armadura para protagonizar El valle de los hombres de piedra, de Alberto De Martino, donde encarnaba a Perseo. La película, coproducida entre Italia y España, seguía al héroe mitológico desde su paso por la esclavitud y la arena de los gladiadores hasta su enfrentamiento con Medusa.

La especialización de Richard Harrison en personajes musculosos de aventuras continuó en 1964 con títulos como Dos gladiadores y El último gladiador. En la primera compartió reparto con Moira Orfei y Giuliano Gemma, mientras que en la segunda interpretó a Glauco, un bárbaro capturado por los romanos que acaba convertido en gladiador y que consigue escapar junto a otros prisioneros.

Richard Harrison también se convirtió en uno de los rostros habituales del western europeo. Aunque rechazó protagonizar Por un puñado de dólares, de Sergio Leone, posteriormente contó que había recomendado para el papel de aquel misterioso pistolero sin nombre a Clint Eastwood, otro estadounidense instalado profesionalmente en Europa. Clint Eastwood aceptó el personaje y aquella decisión terminó siendo uno de los grandes puntos de inflexión de su carrera.

Mientras otros actores extranjeros llegaban a Italia intentando abrirse paso hacia Hollywood, Richard Harrison hizo prácticamente el camino contrario. Encontró en Europa un mercado cinematográfico que le ofrecía continuamente nuevos protagonistas y aceptó trabajar en producciones de presupuestos modestos, rodadas con frecuencia en España, Italia y otros países. Su filmografía fue creciendo hasta superar el centenar de películas.

En 1965 protagonizó Los espías mueren en Beirut, una aventura de espionaje en la que unos científicos huyen de Rusia con material militar secreto, y El diamante más grande del mundo, ambientada en la India del siglo XIX. Al año siguiente intervino en Gran golpe al servicio de su Majestad británica, donde interpretaba a un actor especializado en westerns reclutado por los servicios secretos británicos.

La carrera europea de Richard Harrison no se limitó al western y el peplum. El actor fue saltando entre aventuras, espionaje, cine histórico y producciones de explotación, siempre con la misma disposición para cambiar de escenario. En los años 70 continuó apareciendo en westerns españoles e italianos, entre ellos Abre tu fosa amigo... llega Sabata, coproducción hispano-italiana dirigida por Juan Bosch y rodada en exteriores de Barcelona y la provincia de Huesca.

También se colocó detrás de las cámaras en alguna ocasión, aunque su principal actividad continuó siendo la interpretación. A medida que el cine europeo de bajo presupuesto fue perdiendo fuerza durante la segunda mitad de los años 70, Richard Harrison encontró un nuevo mercado en Asia. Durante aproximadamente una década participó en numerosas películas de ninjas producidas en Hong Kong, algunas de ellas realizadas con presupuestos extremadamente reducidos. Su capacidad para desplazarse de un género a otro volvió a resultar decisiva para mantener activa su carrera.

En 1978 contrajo matrimonio con Francesca, quien sería su segunda esposa. En 1985 protagonizó además una historia alejada del cine que lo había hecho famoso: durante la Guerra Fría ayudó al actor soviético Oleg Vidov, conocido como el «Robert Redford ruso», a desertar y establecerse en Estados Unidos. Oleg Vidov y Joan Borsten, precisamente la productora que ha comunicado ahora la muerte de Richard Harrison, se casaron en 1989 y permanecieron juntos hasta el fallecimiento del actor en 2017.

Richard Harrison regresó a Los Ángeles en 1986 junto a Francesca. El matrimonio adquirió una propiedad deteriorada en Malibu, con vistas al Pacífico, y levantó allí una vivienda que bautizaron como Villa Francesca. La casa terminó desapareciendo en el incendio de Palisades del año pasado.

Su peculiar filosofía profesional resumía bastante bien su trayectoria. Cuando le preguntaban cómo escogía sus siguientes películas, explicaba que primero preguntaba al productor dónde se rodaría. Si nunca había viajado a aquel lugar, aceptaba el trabajo. El guion podía esperar: lo leía una vez subido al avión. 

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