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In memoriam

Muere Dino De Laurentiis, un productor mítico

Ha muerto con 91 años el mítico productor italiano Dino De Laurentiis, al que puede relacionarse con cerca de 500 películas, entre ellas títulos tan indiscutibles como Arroz amargo o los fellinianos La Strada y Las noches de Cabiria. Además de ser peso pesado en su país, De Laurentiis se lanzó a la aventura americana, con títulos de prestigio –Serpico, Los tres días del cóndor– y otros netamente comerciales aunque de desigual resultado –King Kong (1976), Flash Gordon...­

Muere Dino De Laurentiis, un productor mítico

Resulta difícil hacer en estas apresuradas líneas una síntesis que haga justicia a un hombre como Dino de Laurentiis, que llevaba el cine en sus venas. Pero lo intentaremos destacando el amor del productor por las películas, sus esfuerzos por conciliar arte y entretenimiento, y su habilidad asombrosa para recabar fondos con los que sacar adelante sus ambiciosos proyectos.

Dino De Laurentiis nació en la napolitana villa de Torre Annunziata el 8 de agosto de 1919. Su padre era fabricante de pasta, pero él manejaría otro tipo de “pasta”, la necesaria para poder sacar a flote las películas de las que sería productor. A los 17 años dejó el hogar familiar para estudiar cine en el Centro Experimental de Cinematografía en Roma, deseaba entonces ser actor. De hecho actuó en siete películas, la primera de ellas L'orologio a cucù (1938). En 1941 producía su primera película, L’amore canta. El estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpiría su formación, pero no su entusiasmo por el Séptimo Arte pues al término de la contienda creo su propia compañía, Dino de Laurentiis Cinematográfica, en la que involucraría a dos hermanos. Sus primeros esfuerzos serían en el campo de producción de cine de aventuras, filmes de Ricardo Fredda como Águila negra (1946) y El caballero misterioso (1948), y el thriller de Alberto Lattuada El bandido (1946).

Pero el primer título con que descolló, encuadrable en el neorrealismo, fue Arroz amargo (1949), descubrimiento de la que sería su mujer, la actriz Silvana Mangano, que le dio cuatro hijos. Aún se casaría en 2000 con Martha Schumacher, por cuyo enlace sumó dos vástagos a su descendencia. Lo de casarse con la “prima donna” de sus películas le relacionaría con el también productor y socio Carlo Ponti, marido de Sophia Loren. Los esfuerzos de Dino en Italia se plasmarían en dos obras maestras de Federico Fellini con su musa y esposa Giulietta Massina, La strada (1954) y Las noches de Cabiria (1957). En realidad trabajó con todos los grandes nombres del cine italiano de la época, como Roberto RosselliniEuropa 1951 (1952)–, Vittorio De SicaEl oro de Nápoles (1954)–, Luigi ZampaLa romana (1954)–, Mario Monicelli y Steno –Guardias y ladrones (1951), La gran guerra (1959)–, Luchino ViscontiEl extranjero (1967)...

De Laurentiis no sólo amaba el cine, sino que demostró ser un genio a la hora de inyectar dinero a sus películas, y ello a pesar de la quiebra de Dinocitta, sus estudios cinematográficos, financiados en gran parte por el estado italiano. Siempre sabía ingeniárselas para volver a empezar, y reunía capital con lo que luego sería una práctica habitual de otros productores independientes, la preventa de la distribución de los filmes en distintos países. En Estados Unidos supo ganarse la simpatía de socios inversores, y bajos diferentes formas empresariales reiniciaba una y otra vez la aventura de impulsar películas.

El productor italiano no dudaba en respaldar películas ambiciosas, de costosa producción. Destacan en tal sentido Guerra y paz (1951), Barrabás (1961), La Biblia (1966), La batalla de Anzio (1968), Waterloo (1970)... Más lúdicas e igualmente con intención comercial, se pueden destacar Barbarella (1968) con una jovencísima Jane Fonda, las muchas adaptaciones de la obra de Stephen King en que se involucró incluido el debut como director del novelista, King Kong (1976), Flash Gordon (1980), Conan, el destructor (1984) y Motín a bordo (1984).

Curiosamente, entretenimiento y deseos de éxito en taquilla no tenían por qué estar reñidos con sello de calidad, y ahí están para demostrarlo su apoyo a Sidney LumetSerpico (1973)–, Sidney Pollack –Los tres días del cóndor (1973)–, Robert AltmanBuffalo Bill y los indios (1976)–, Ingmar BergmanEl huevo de la serpiente (1976)–, Milos FormanRagtime (1981)–, David LynchTerciopelo azul (1986), Dune (1984)–. Descubrió a Michael Mann cuando no era nadie, y así produjo Hunter (1983), primera versión de las andanzas del caníbal Hannibal Lecter creado por Thomas Harris. La escasa repercusión del film le hizo abandonar al personaje, por lo que no estuvo dentro de la exitosa El silencio de los corderos; tanto lamentó la cosa, que luego se involucró en las sucesivas andanzas fílmicas del carismático asesino en Hannibal (2001) y El dragón rojo (2002).

Hollywood reconocería el talento del carismático productor entregándole en la ceremonia de los Oscar el importante premio Irving Thalberg que reconocía toda su trayectoria. Gran parte de su familia se ha dedicado al cine, aunque la que más suena es su segunda hija, Raffaella, también productora.

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